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Parametric Models and Methods

4.2 Estimating E ort and Cost

4.2.2 Parametric Models and Methods

Si analizamos los hechos así como las cifras que nos ofrece la OMC y el conjunto de documentos elaborados por los expertos, podemos decir que en la actualidad el multilateralismo sufre un proceso de estancamiento, a lo que sin duda ha contribuido el fracaso de las sucesivas negociaciones realizadas al amparo de la Ronda de Doha en 2001 (incapaz de alcanzar una apertura más profunda)128.

Frente a esta situación, el regionalismo afianza posiciones. Como señala Steinberg, cerca del 60% del comercio mundial tiene lugar entre bloques comerciales regionales y para algunos países el 90% del comercio se desarrolla bajo un esquema de preferencias. Además, no hay que olvidar que en los últimos años se han concluido acuerdos de gran impacto, entre los que cabría señalar, por ejemplo: la ampliación de la UE de 15 a 27 miembros en el 2004, los Acuerdos de Libre Comercio entre la UE y México (en el 2000) y Chile (2002); igualmente, países como Estados Unidos (reacios inicialmente al regionalismo), han concluido acuerdos de importancia con Corea del Sur (2007), Centroamérica (2006) y Australia (2005). El mismo fenómeno se está experimentando en Asia, debido al reforzamiento de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y de la APEC (Área de Cooperación Económica de Asia-Pacífico).

Este fenómeno de «crecimiento inesperado de bloques regionales», en palabras de Krugman, no está exento de problemática. Para algunos expertos, el regionalismo es el causante de una nueva división del mundo en bloques rivales, con tintes económicos. Otros, por su parte, lo ven como un claro ejemplo del interés de los países por cooperar entre sí, siendo los acuerdos regionales un complemento ideal de aquellos otros firmados por los organismos internacionales en un marco multilateral129.

128

La Ronda de Doha se abrió en noviembre de 2001, tras los ataques del 11 de septiembre. Estados Unidos y la Unión Europea asumieron un papel de liderato con el fin de dar un impulso al multilateralismo en un momento de crisis geopolítica internacional. Con el fin de que los países emergentes apoyaran la iniciativa, esta Ronda trató de promover el desarrollo de los países más pobres, con el fin de lograr un equilibrio en las relaciones Sur-Norte. Steinberg, F., “El futuro del comercio mundial: ¿Doha o regionalismo y bilateralismo?, Real Instituto Elcano, Área de Economía Internacional, ARI 95/2007, Madrid, 7 p. Documento electrónico: http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/ARI2007/ARI95-2007_Steinberg_comercio_mundial.pdf 129

Existe una amplia bibliografía al respecto, entre los principales autores se puede consultar:

Deblock, C., Brunelle, D., «Le régionalisme économique international: de la première à la deuxième génération », editado por Tous pour un ou chacun pour soi. Promesses et limites de la coopération régionale en matière de sécurité, Instituto Québécois de Altos Estudios Internacionales, Québec, 1996. Documento electrónico : http://gric.uqam.ca. Igualmente, Lloyd, P.J., « Régionalisation et commerce mondial», Revue économique de l'OCDE, N° 18, primavera 1992, pp. 7 a 49. Ver también Milner, H., «Commerce mondial: une nouvelle logique des blocs économiques”, en Laïdi, Z., L'ordre mondial relâché. Sens et puissance après la guerre froide, Paris, Les Presses de la Fondation Nationale des Sciences Politiques & Berg, 1992, pp. 131 a 153; Finalmente, Schott, J., “Trading Blocs and the World Trading System”, The World Economy, vol. 14, nº 1, 1991, pp. 1 a 17.

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Estamos de nuevo ante un debate entre la supuesta complementariedad o rivalidad del regionalismo y el multilateralismo que ha dado lugar a un extenso análisis en la doctrina. El ejemplo más claro lo constituye la formulación de Bhagwati calificada en el mundo anglosajón de building blocks o

stumbling blocks, que analiza si los bloques regionales contribuyen a la construcción del

intercambio comercial multilateral o bien, son un obstáculo para el propio desarrollo del sistema multilateral. La respuesta no es clara, en la medida en que depende de la perspectiva desde la que se analice.

Así por ejemplo, para los partidarios del multilateralismo, se puede entender el interés de los países por participar en la firma de acuerdos regionales, factor que sin duda contribuye a una mayor apertura de sus economías a nivel regional. Sin embargo y a medida que entre esos países aumenta la integración, terceros países ajenos al acuerdo ven reducida su participación a causa de la discriminación que soportan. Desde este enfoque y tal y como señala Baldwin, la firma de un acuerdo regional genera la puesta en marcha de actitudes defensivas por parte de los países excluidos, es lo que se conoce como “efecto dominó” del regionalismo, que ya avanzábamos en párrafos anteriores130.

Aunque los acuerdos regionales puedan generar efectos excluyentes, los partidarios del regionalismo entienden que los acuerdos regionales también contribuyen a fomentar el sistema multilateral de comercio promoviendo nuevas negociaciones. La percepción, positiva o negativa, dependerá de la actitud de los países involucrados, tanto los que forman parte del acuerdo regional (en la medida en que admitan nuevos socios, se involucren en las negociaciones multilaterales o impongan barreras arancelarias y no arancelarias), así como de los terceros países excluidos (tanto si optan por hacer todo lo posible por ingresar o bien eligen la vía de las negociaciones multilaterales).

En efecto, si lo analizamos desde el punto de vista de la complementariedad entre ambos fenómenos, los países excluidos podrían presionar, tal y como señala Lawrence131, para que a

través del sistema multilateral de comercio se organicen nuevas rondas multilaterales que ayuden a reducir el coste de exclusión de los acuerdos regionales. Tomando como referencia esta visión, algunos autores como Winters interpretan que el empuje que Estados Unidos dio a las diferentes

130

Baldwin, R., “A Domino Theory of Regionalism”, en Haaparanta, P., Kiander, J., (eds.), Expanding European Regionalism, Cambridge University Press, Nueva York, 1995.

131

Lawrence, R., Regionalism, Multilateralism, and Deeper Integration, Brookings Institution, Washington, 1996, p. 3.

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rondas del GATT fue debido, en gran medida, a una respuesta frente a los costes de exclusión derivados del proceso europeo132.

La situación actual parece decantarse por un escenario intermedio, en el que coexisten acuerdos regionales (muchas veces superpuestos entre sí), con un sistema multilateral de comercio no fragmentado. Esta convergencia ha generado diversas reacciones: por un lado la OMC133, si bien

reconoce que cualquier país es libre de acceder a un bloque regional y admite que se pueden generar discriminaciones y asimetrías con la consiguiente alteración del espíritu de la Nación Más Favorecida, acepta sin embargo el carácter complementario del regionalismo con el multilateralismo, argumentando que la mayor parte de países que forman parte de acuerdos regionales integran al mismo tiempo el sistema multilateral de comercio134. En una línea similar se declara el Banco

Interamericano para el Desarrollo135, así como algunos analistas, que consideran que la creación de

bloques regionales derivada del regionalismo puede hacer más efectivo el multilateralismo y provocar así una más estrecha cooperación económica, algo que no se conseguiría si se llevara a cabo de forma global.

Por otro lado, instituciones como el Banco Mundial136 son más precavidas y muestran una cierta

preocupación por la convergencia entre regionalismo y multilateralismo. En esta corriente se sitúan autores como De Melo y Panagariya, para quienes estos grandes bloques pueden llegar a provocar estrategias consistentes en concesiones comerciales por parte de los competidores, ocasionando un daño potencial en el bienestar del resto.

Sin embargo y como señala Steinberg, un análisis más detallado de la situación real indica que el fenómeno del regionalismo, aunque importante, no constituye una amenaza real para la OMC, al menos por el momento. Este autor señala que en la práctica, la mayoría de los acuerdos regionales notificados a la OMC y, en especial aquellos realizados entre países en desarrollo por cuestiones políticas, dejan de estar activos o nunca llegan a materializarse. Además, la realidad muestra que muchos acuerdos de libre comercio se firman cuando los aranceles entre sus miembros ya son muy

132

Winters, A., “Regionalism and the Next Round”, en Schott, J., (ed.), Launching New Global Trade Talks: An Action Agenda, Institute for International Economics, Washington, 1998, p. 52.

133

World Trade Organization (WTO), Regionalism and the World Trading System, 1995, pp. 73 y 74.

134

En este sentido, es interesante hacer referencia a la fórmula enunciada por el antiguo director general del GATT, Peter Sutherland, al destacar que «el regionalismo y el multilateralismo constituyen las dos caras de una misma moneda».

135

Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “Más allá de las fronteras: El nuevo regionalismo en América Latina”, Informe de Progreso Económico y Social en América Latina, 2002, pp. 55 a 57.

136

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bajos, por lo que realmente no se produce desviación de comercio (si analizamos el caso de la UE ampliada observamos que la liberalización comercial ya era prácticamente un hecho, al igual que el caso de Estados Unidos con Canadá).

Realmente, aquí no radica el problema. Como indica Steinberg, el verdadero impacto de los acuerdos regionales se da cuando tratan de reducir las barreras no arancelarias, aumentar las inversiones, reducir la inseguridad jurídica y armonizar regulaciones nacionales. Ahora bien, cuando este es su objetivo (tal sería el caso de la Unión Europea), no son una verdadera amenaza para el multilateralismo, al contrario, pueden llegar a reforzar el sistema GATT/OMC, pues sirven “como

laboratorios para probar políticas que luego pueden elevarse al nivel multilateral”137.

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