• No results found

4. Chapter 4 – Methodology

4.5. Participants

En el seno mismo de las sociedades europeas occidentales, y al calor de las necesidades de la reconstrucción del estado posterior a la guerra, fue que el neoliberalismo iba a surgir. Primero en la forma de un conjunto de teorías sostenidas por intelectuales con escasa capaci-

dad de incidir en la marcha de la gubernamentalidad social y los es- quemas económicos prioritariamente keynesianos. Sólo después de las convulsiones sociales y la reconfiguración del diagrama de fuer- zas que se produce entre fines de los sesenta y mediados de los años setenta, la gubernamentalidad (neo)liberal se totaliza para conformar las características de las sociedades contemporáneas, expandidas de forma general y a la vez capilar, por la denominada globalización neoliberal que es la actual y realmente existente.

El neoliberalismo tuvo desde el principio como cometido, atacar la crisis de la gubernamentalidad liberal, que se había transformado en algo diferente, cuya producción de verdad se desplazaba de forma creciente hacia la burocracia gestora e interventora del estado y la ambigüedad resultante de sus dispositivos liberógenos. Por eso no puede y no debe considerarse como una mera reiteración y relanzamiento de la gubernamentalidad liberal. Comprender el pro- ceso de origen y difusión de la gubernamentalidad neoliberal es su- mamente importante y aleccionador, sus supuestos son los que desde hace unas décadas se han ido generalizando y cambiaron la índole del mundo que habitamos. Conocer sus lógicas y tecnologías de poder supone desentrañar la arquitectura de la globalización que real y ac- tualmente vivimos, que ha sido definida acertadamente como capita- lista y neoliberal.

La gubernamentalidad neoliberal se genera a partir de dos vertien- tes fundamentales: el ordoliberalismo alemán, conocido también como «Escuela de Friburgo», y el neoliberalismo norteamericano, más referenciado como «Escuela de Chicago». Sus principios pueden sintetizarse en los siguientes postulados:

a. Oposición a la invariante política económica del dirigismo esta- tal, en sus diversas manifestaciones, y ello independientemente de que estas sean totalitarias, autoritarias o democráticas. Todas ellas condu- cen al «camino de servidumbre» de que hablaba Friedrich Hayek.24

24 El campo de adversidad para el neoliberalismo alemán estaba dado por todas las

formas históricas de intervencionismo estatal en la economía, reducidas a una invariante político-económica. En concreto en la historia alemana se remontan al siglo XIX y el

zollverein: unión aduanera proteccionista inspirada por Von Lizst, que adoptaron los estados germánicos frente a la pretensión librecambista hegemónica de Inglaterra; la

b. Una suerte de teología negativa del estado como mal absoluto. Se tratará entonces no de autolimitar el gobierno en función del mer- cado, sino de formalizar el estado sobre el principio del mercado.

c. Un liberalismo activo y afirmativo orientado a aproximarse lo más posible al horizonte utópico de «La Concurrencia», el neoliberalismo ve la naturaleza del mercado en la concurrencia, en- tendida, a la manera de la ontología de Hüsserl, como una esencia (eydos). Esto es, un principio de formalización que posee su propia lógica interna que debe ser respetada para que produzca efectos.25 La

concurrencia supone un juego formal entre desiguales, que debe ser producido y asegurado por el gobierno. Por lo tanto, como la concu- rrencia pura en tanto que eidética no será alcanzada nunca, funciona como concepto horizonte, contra fáctico al que los gobiernos que opten por la libertad y no por la invariante del dirigismo estatal y el camino de servidumbre, deben procurar acercarse. Para eso hace falta una política activa y afirmativa. Se trata de un objetivo histórico a alcan- zar a través de la puesta en juego de una gubernamentalidad neoliberal, nunca de un dato natural a respetar.26 Luego habrá economía de mer-

seguridad social bismarkiana; el desarrollo de una economía planificada, desde el período previo a la Primera Guerra Mundial y hasta el advenimiento del nazismo y la Segunda Guerra Mundial y finalmente el dirigismo keynesiano y sus intervenciones sobre los equilibrios generales de la economía. Los neoliberales se dedican a estu- diar de forma crítica todas estas experiencias, también en escala internacional. Inte- gran esta invariante político-económica entonces la planificación soviética, el plan Beveridge en Inglaterra, el New Deal en los Estados Unidos, las políticas desarrollistas vía sustitución de importaciones en América Latina. El primer laboratorio de la aplica- ción masiva y coercitiva de las recetas neoliberales tendrá como escenario el Chile de la dictadura de Augusto Pinochet.

25 «En la misma forma en que para Husserl una estructura formal no se da a la intuición

sin un cierto número de condiciones, así, la concurrencia como lógica económica esencial, podrá aparecer y producir sus efectos positivos sólo si se hacen presentes un cierto número de condiciones que serán predispuestas artificial e intencionalmente» (Foucault, 2005: 111).

26 Por lo tanto, los saberes pertinentes se dividirán entre una ciencia económica que

modeliza la estructura formal de la concurrencia, y una historia económica (aquí la influencia weberiana y de la escuela histórica de la economía), que analiza los siste- mas económicos existentes en su mayor o menor acercamiento a la estructura formal de la concurrencia. La ciencia jurídica, por su parte, tendrá como misión definir los principios formales del staatsrecht que den el marco institucional y normativo adecua- do para que la concurrencia pueda funcionar correctamente.

cado sin laissez faire. Debe construirse y asegurarse el cuadro jurí- dico institucional de la concurrencia.

d. Mínimo intervencionismo económico, máximo intervencionismo

político y jurídico a nivel de las condiciones institucionales necesarias para el desarrollo de la concurrencia. Este cuadro institucional que debe acompañar a la economía de mercado, que es su condición de posibilidad para que el medio económico se acerque en su funciona- miento a las propiedades formales de la concurrencia, está dado por el aseguramiento de la propiedad privada, la libertad de contratar, la ga- rantía de la propiedad intelectual, el régimen de quiebra, el régimen que regula las formas de las asociaciones profesionales y de las socie- dades comerciales, la libre fluctuación de la moneda, y la independen- cia y libertad de la banca comercial y financiera. El estado de derecho en relación al orden económico debe perder contenidos sociales, mate- riales y sustanciales, su intervencionismo jurídico debe darse en el pla- no exclusivamente formal. Se trata de un cuadro jurídico institucional que asegura que los particulares persigan sus fines. «Tendremos, por lo tanto, un sistema de leyes como reglas de juego, y después un juego que manifestará, a través de la espontaneidad de sus procesos económi- cos, un cierto orden concreto. Law and order» (2005: 147).

e. Crítica a la política social del estado de bienestar:la crítica de los neoliberales se dirigirá directamente en contra de este núcleo bá- sico de políticas sociales del estado de bienestar. En primer lugar, no debe concebirse a la política social como algo que busca compensar o atenuar la lógica de la concurrencia, ni siquiera en sus efectos social- mente dañinos. La política social, toda política social, debe ser com- plementaria y adecuada al funcionamiento de la economía de concu- rrencia. No debe buscarse la igualdad, ni siquiera relativa, como ob- jetivo ya que la estructura formal de la concurrencia funciona a través de mecanismos de desigualdad, determinados por la fluctuación de los precios. La desigualdad introduce racionalidad económica en el funcionamiento de la concurrencia, para que los precios satisfagan la actividad económica eficiente y competitiva. Especialmente es con- veniente no llevar a cabo políticas de igualdad relativa si ellas van a ser financiadas a través de gravámenes, cargas, sobre los sectores que tienen mayor capacidad de innovación e inversión en la economía. Solamente se deben focalizar transferencias en los sectores que no tienen capacidad de actuar autónomamente y de extrema pobreza,

para garantizar su existencia. Es decir, que los niveles de pobreza sean «sustentables».

La sociedad no tiene por qué hacerse cargo de los riesgos de la vida de los individuos. Estos riesgos deben ser asumidos por los pro- pios individuos a través del ahorro, la previsión y la capitalización individual. Esto es lo que llaman una política social individual: «No se trata, en definitiva, de garantir a los individuos una cobertura so- cial de los riesgos, sino de acordar a cada uno una suerte de espacio económico al interior del cual puedan asumir y afrontar los riesgos» (2005: 141). Por lo tanto, la política social fundamental es, y se redu- ce, al crecimiento económico, que permitirá a cada individuo obtener la ganancia que le asegure prevenir individualmente las contingen- cias de la vida: su jubilación, seguridad, educación de sus hijos, el acceso a la propiedad privada, la capitalización individual. El esque- ma básico de política centrado en el crecimiento económico, las polí- ticas focalizadas de pobreza y la privatización de los servicios socia- les, o desvalorización y desfinanciamiento de la provisión de los bie- nes públicos a través del estado se han transformado en componentes omnipresentes en las políticas económicas actuales.

f. La sociedad neoliberal tendrá como su unidad social básica a

la empresa.El objetivo de la acción de gobierno no es la economía, sino el ambiente social. La sociedad. Este ambiente social debe regularse por medio de los mecanismos de la concurrencia. Para ello la forma de unidad social funcional será la empresa. La forma-empre- sa debe multiplicarse al interior del cuerpo social.

Creo que esta multiplicación de la forma empresa al interior del cuerpo social, es lo que constituye la puesta en juego de la política neoliberal. Se trata de hacer del mercado, de la concu- rrencia, y por lo tanto de la empresa, aquello que se podría llamar la potencia que da forma a la sociedad. (2005: 131)

Por lo tanto, una sociedad de empresa será también una sociedad judicializada. Los conflictos en una sociedad de este tipo deben ser solucionados a través de los tribunales, y mejor aún, de formas lo más ágiles y flexibles, como son el arbitraje, la concertación y la mediación. La progresiva reducción de los funcionarios, el fin de la burocratización de la acción económica que la planificación suponía, unida a la multi-

plicación de la dinámica de las empresas, hace al mismo tiempo nece- sario tener cada vez más numerosas instancias judiciales u otras vías más flexibles de resolución de conflictos (2005: 149).

g. La teoría del capital humano: si bien el neoliberalismo en los Estados Unidos ha tenido en Milton Friedman un gran divulgador y propagandista, a través de su obra Capitalismo y libertad, por ejem- plo; en realidad el aporte en términos de tecnología de poder y arte de gobierno más importante al neoliberalismo contemporáneo, en opi- nión de Foucault, está dado por la teoría del capital humano de Gary Becker27 y Theodore Schultz, entre otros. A través de esta teoría la

lógica del análisis económico neoliberal se extiende hasta ámbitos considerados ajenos a dicho tipo de abordaje.

De los procesos de inversión, producción, intercambio, circula- ción o consumo tomados como modelos abstractos, hay que pasar al análisis de las decisiones por las que los individuos imputan recursos escasos, medios limitados a fines u objetivos concurrentes o indivi- duales, potencialmente ilimitados. La economía será una ciencia del comportamiento humano, en tanto que relación entre fines potencial- mente ilimitados y medios escasos, los que tienen usos que se exclu- yen recíprocamente. La economía será la ciencia que analice la racio- nalidad de tales comportamientos de los individuos. Por lo tanto, el problema central respecto, por ejemplo, del trabajo, será el análisis de cómo el mismo usa los recursos de que dispone. De qué modo el trabajo es un comportamiento económico y el trabajador un sujeto económico activo más o menos racional (Foucault, 2005: 184). Vis- tas las cosas desde esta perspectiva, el salario que el trabajador gana no es el precio de la venta de su fuerza de trabajo, sino una ganancia o un ingreso obtenido. Y una ganancia o un ingreso, es simplemente el producto o rendimiento de un capital. Capital es todo aquello que puede ser fuente de ganancias o réditos futuros. En el caso de los trabajadores, entendidos como agentes económicos que toman deci- siones para asignar los recursos de que disponen, se trata de un capi- tal humano: el conjunto de todos los factores físicos o psicológicos

27 Foucault toma como referencia, entre otros, el texto de Gary Becker The economic approach to human behaviour, 1976.

que hacen a alguien capaz de ganar un cierto rédito más que otro. El trabajo es un capital, una competencia o aptitud laboral estrictamente individual, que no puede ser separado de quien lo detenta (2005: 185). Foucault, para explicar esta característica del capital humano, utiliza los términos deleuzianos de «máquina» y «flujo». El trabajador sería reducido entonces a esta «máquina» que produce a lo largo de su vida económica útil un «flujo» de ganancias. Sus actitudes, aptitudes, com- petencias, indisociables de la figura del individuo que las pone en juego a través de su actividad laboral, tienen una duración y una mo- dulación de intensidad que decae con la vejez. Será remunerada du- rante el tiempo de su vida útil generando un flujo de ganancias o ingresos. Por lo tanto, el capital/competencias del trabajador que ge- neran un flujo de ingresos durante su vida útil, analizado desde la racionalidad del comportamiento económico, transforma al trabaja- dor en sí mismo en una empresa (2005: 186). En términos del análisis del tipo de subjetividad, Foucault sostiene que se trata del regreso del

homo oeconomicus, pero ahora bajo la diseminación de la forma- empresa en el conjunto y en todo el espesor de la sociedad. Aquí el

homo oeconomicus es reconfigurado en una racionalidad y un ethos

empresario: como emprendedor o empresario de sí mismo,que es en cuanto tal el propio capital y la fuente de las ganancias. Sin embargo, este nuevo hombre económico sigue siendo básicamente un indivi- duo asocial, abstraído de su contexto social, cultural, de su género, de sus condiciones concretas de trabajo. El análisis del entorno sólo sir- ve en términos de composición de capital a rentabilizar. Por otra par- te, lo que importa es la racionalidad económica de sus conductas, ya que el individuo debe auto responsabilizarse de las contingencias vi- tales, nada puede ni debe esperar de la solidaridad de sus semejantes, nada de la organización colectiva ni de la mutualidad de asunción de deberes humanos. Luego, será muy importante comprender cómo se compone, produce y acumula el capital humano. Los elementos que componen el capital humano de un individuo, son por una parte here- ditarios, patrimonio genético recibido de los padres en primer térmi- no, de la especie en general. Por otra parte, están los elementos adqui- ridos: el tiempo dedicado por los padres a la nutrición y al afecto, su entorno cultural, la educación formal e informal que le procuren, los estímulos que pueda recibir, la higiene básica existente en su ámbito, el cuidado de la salud y el acceso a servicios de salud de calidad.

De esta forma, se puede hacer un cálculo de utilidad económico, un análisis ambiental para ponderar la composición del capital humano de cada individuo maduro, o de las inversiones necesarias para constituir y acumular capital humano venidero, contenido en potencia en las ge- neraciones todavía no económicamente útiles (2005: 190). Por eso, para los neoliberales la inversión en capital humano es una fuente funda- mental de ganancias y en él debe enfocarse toda política económica. El capital humano es fuente general de innovación empresaria. Por lo tanto, el foco debe desplazarse desde los procesos físicos y cuantitati- vos de la producción, distribución y consumo al análisis de la raciona- lidad de las conductas y la inversión en capital humano a través de la política social, cultural y educativa. Lo que valoriza el capital son aho- ra las capacidades humanas genéricas afectivas, comunicativas, organizativas. En adelante, la teoría crítica se hará cargo de afirmar su propia versión de la teoría y la práctica de rentabilización del capital humano: por ejemplo, el post operaismo italiano (Negri, Virno, Lazzarato), analizará desde la perspectiva de las subjetividades la nue- va composición de clase: obrero social, subsunción total, trabajo inma- terial, autovalorización y desmesura, externalidad y arbitrariedad del comando capitalista formarán una red de conceptos por medio de la que dar cuenta, en clave antagonista, de la nueva realidad creada por la totalización de la gubernamentalidad neoliberal.

La unidad básica de la sociedad, la forma-empresa, puede enton- ces a través de la promoción del capital humano, extender su influen- cia hacia el ámbito de la cultura, educación y de la sociedad en gene- ral. El análisis de Foucault en 1979 captó en el inicio de su desarrollo una tendencia que desde entonces no hizo más que generalizarse. En efecto, la generalización de la forma-empresa como átomo de la so- ciedad conlleva el ingreso de la inversión en capital humano dentro del cálculo de utilidad económica que permea todos los ámbitos de la sociedad civil y de la provisión de bienes públicos. La radicación de inversiones en una localidad, comunidad o grupo, estará pendiente no sólo de los recursos naturales, de la cantidad de fuerza de trabajo disponible sino también y sobretodo de la capacidad de moldear ese ambiente desde la racionalidad empresarial en función del capital social actual y potencial. A su vez, las políticas públicas de las agen- cias locales, nacionales, regionales e internacionales, sus recursos económicos y condicionalidades, se orientarán al desarrollo del capi-

tal social de una comunidad para insertarla en el mercado económico, desarrollar sus ventajas competitivas, realizar su puesta en valor y atraer inversiones a la misma. No podemos menos que terminar estos párrafos sobre la actual forma de gubernamentalidad citando, una vez más, las lúcidas y premonitorias palabras de Foucault, con las que cierra sus apuntes manuscritos correspondientes a su lección del 14 de marzo de 1979:

¿Cuál es el interés de este tipo de análisis? […] todos los ámbi- tos de la herencia, transmisión, educación, formación, desigual- dad de nivel tratados desde un punto de vista único como ele- mentos homogeneizables, centrados no más alrededor de una antropología, o una ética, o una política del trabajo, sino en tor- no de una economía del capital. Y el individuo considerado como una empresa, vale decir, como una inversión/inversor [...] Sus condiciones de vida son la ganancia del capital. (2005: 193)

Lo que se ha venido denominando con el eufemismo