4. IMPLEMENTATION
4.4 Partnerships
Las comunidades mencionadas anteriormente que llevan a cabo la mutilación genital femenina aducen que existen razones principalmente sociales y religiosas que impulsan a realizarla (Organización Mundial de la Salud, 2008: 1). Esta práctica ha sido naturalizada en el imaginario de las comunidades que creen en sus beneficios y en la relevancia cultural de este procedimiento (Amnistía Internacional, 1998: 27). Una de las razones más importantes que legitima su continuidad, es que ayuda a inhibir a las mujeres a tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, ya que frecuentemente sus futuros maridos esperan contraer matrimonio con una mujer circuncidada (Amnistía Internacional, 1998: 28).
Por otro lado, otra de las causas es la identidad cultural, porque a través de la mutilación genital femenina es posible identificar al grupo social al que la mujer pertenece, manifestándose, por ejemplo durante un evento de iniciación hacia la etapa adulta, con el fin de que la mujer contraiga matrimonio y pueda obtener un futuro exitoso (Amnistía Internacional, 1998: 26). De esta manera, esta práctica es también un tipo de identidad sexual, con el fin de que
7,2% 9,3% 72,2% 80,9% 86,4% 97,1% 17,6% 15,4% 82,8% 87,4% 97,0% 98,4%
Benin Gambia Malí Sierra Leona Somalia Tanzania
Incidencia de la MGF en Zonas Urbanas y Rurales (2006)
41 las niñas sean definitivamente consideradas mujeres adultas dentro de la
comunidad, porque las partes “impuras” de sus genitales son removidas,
fomentando así la "feminidad en las mujeres” (Amnistía Internacional, 1998: 27). Las causas que justifican la ablación instauran cómo debe comportarse la mujer dentro de la comunidad a la que pertenece, satisfaciendo a su marido y estableciendo así una construcción social (Universitat Autònoma de Barcelona, 2013: 12).
Por otro lado, existen creencias referentes a la higiene, estética y salud que incentivan a llevar a cabo la mutilación (Amnistía Internacional, 1998: 28). De hecho, existen comunidades que piensan que los genitales femeninos pueden crecer y causar daño al hombre durante las relaciones sexuales o al bebé durante el alumbramiento (Amnistía Internacional, 1998: 29). Además, también se cree que la mutilación puede ayudar a contrarrestar los deseos sexuales de la mujer, lo que contribuiría a la fidelidad dentro del matrimonio (Unión de Asociaciones Familiares, 2013: 36). La ablación no genera ningún tipo de beneficio a las mujeres, simplemente se realiza para sentirse aceptadas
y “puras” dentro de las comunidades a las que pertenecen (Organización Mundial de la Salud, 2012). Según Ramatou, mujer que pasó por la ablación en Sierra Leona afirma: “yo mismo, por ejemplo, fui circuncidada muy tarde porque mis padres no lo podían pagar. Antes de eso, ningún hombre se fijaba en mí, porque mi cuerpo no estaba
„limpio‟. Si no pasas este proceso como las demás no se te considera mujer” (Plan Internacional, 2015)
Adicionalmente, a menudo las causas se asocian a la religión, principalmente al Islam, a pesar de que ningún libro sagrado, ni el Corán ni la Biblia, hacen referencia a favor de la mutilación genital femenina (Amnistía Internacional, 1998: 29). Existen diferentes opiniones entre los líderes Islámicos que están a favor y en contra de esta práctica, provocando que la religión sea un fundamento para perpetuar esta tradición (Amnistía Internacional, 1998: 29). Es importante tomar en cuenta que existen cristianos en Nigeria y Camerún que someten a niñas y mujeres a esta práctica y no todas las mujeres musulmanas han sido mutiladas, por lo que la religión no es una causa válida (Unión de Asociaciones Familiares, 2013: 39). De esta forma, todo depende de la comunidad a la que pertenecen y sus valores socioculturales. De hecho, la mutilación genital femenina es considerada
42 recomendación, no tiene carácter obligatorio (Universitat Autònoma de Barcelona, 2013: 23). Amadou Djiby Dia, mediador intercultural de Médicos del Mundo de Aragón alega: “en todo el Corán, sobre los 114 versos, no hay ninguna referencia sobre que hay que hacer la mutilación a las niñas; al contrario, el Profeta dice „hay que cuidar vuestras hijas‟. Si estuviera en el orán, todos los países musulmanes la harían”
(Asociación La Sexología, 2013a).
Uno de los principales objetivos de las mujeres en las comunidades africanas es contraer matrimonio y es una fuerte causa que legitima la MGF (Unión de Asociaciones Familiares, 2013: 36). Usualmente, estos matrimonios son arreglados, tanto por la familia de la mujer como por la del futuro esposo (Unión de Asociaciones Familiares, 2013: 36). De esta manera, la familia de la mujer recibe dinero a cambio de la entrega de su hija y con este dinero busca mejorar su situación económica (Unión de Asociaciones Familiares, 2013: 36). Sin embargo, como la mutilación genital femenina representa un requisito para que la mujer sea respetada y considerada dentro del matrimonio; si el hombre descubre que contrajo matrimonio con una mujer no circuncidada tiene el derecho de rechazarla y devolverla a su familia, exigiendo el reembolso del dinero y dejando a la familia con una mala reputación y en una situación económicamente débil (Unión de Asociaciones Familiares, 2013: 36). Es así que se utiliza a las niñas como objetos de intercambio, añadiendo valor a su cuerpo al ejercer la mutilación (Brossard, 2005: 31). Esta situación provoca que las mujeres dependan de sus maridos y pierdan autonomía sobre sí mismas, limitando su acceso a la educación y puestos de trabajo (Brossard, 2005: 31).
Un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona a 185 personas, entre hombres y mujeres provenientes del área del África subsahariana en Cataluña, arrojó que el 82% de los encuestados está de acuerdo con que se realice la mutilación genital femenina, aún cuando el 52% estaba conciente de las consecuencias perjudiciales que tiene esta práctica sobre la salud de niñas y mujeres (Universitat Autònoma de Barcelona, 2013: 23). Adicionalmente, uno de los objetivos de este estudio era conocer las causas de esta práctica y el 90,3% afirmó que la realizan porque es una tradición, mientras que el 85,9% porque son costumbres para pertenecer a su comunidad, el 70,8% lo relaciona al respeto a los líderes que dirigen estas comunidades, el 64,3% lo asocia a la religión y el 26,5% cree que es uno de
43 los mandatos para los musulmanes (Universitat Autònoma de Barcelona, 2013: 23).
Referente a la intervención en esta práctica entre el 53,5% y el 57,8% de las personas que participaron en el estudio, admiten que su comunidad estaría dispuesta a realizar rituales de iniciación que no conlleven la mutilación genital femenina (Universitat Autònoma de Barcelona, 2013: 23). Es decir, existiría la voluntad, por parte de las comunidades africanas, de obtener nuevas ideas de rituales de iniciación, con el fin de eliminar la ejecución de la mutilación genital femenina. Es así que Senegal (30% de la población practicante de la mutilación genital femenina), a partir del proyeto Tostan decidió eliminar en sus comunidades la ablación; demostrando que la decisión de erradicar esta tradición debe ser tomada de manera grupal con el fin de crear un mayor impacto.