CHAPTER 4: CASE STUDY OF PAVEMENT OVERLAYS
4.2 Methodology Implementation 1 Functional Unit
4.2.3 Material and Construction Modules
4.2.5.2 Pavement Structure Effect
Lucha social después de la expulsión de Hipías. Intervención de Clístenes
Después de caer la tiranía, la lucha social en Atenas se desencadenó con fuerza renovadora. Los Alcmeónidas encabezaron la parte más revolucionaria del demos ático, en oposición a la nobleza reaccionaria que intentaba el renacimiento de sus perdidos privilegios, ansiosa del regreso al orden previo a Solón. Nuestras fuentes omiten el lugar y el papel desempeñado por los esclavos en esta lucha. Pero no se puede dudar de que también ellos tomaron parte en el movimiento. En este período precoz de la existencia del Estado ateniense no encontramos aún intervenciones independientes de los esclavos, como las que tuvieron lugar más adelante, y sólo podemos suponer que su protesta contra la esclavitud se fundía con la lucha del demos del Ática por sus derechos. En esto consistía la peculiaridad de la lucha de clases en Atenas en el período inicial.
El partido de los Alcmeónidas lo encabezó Clístenes. Los aristócratas tuvieron a su frente a Iságoras, hijo de Tisandro, elegido en Atenas como arconte para el período de los años 508-507. La tentativa de la aristocracia de restablecer su dominio indujo a Clístenes a presentar el proyecto de una nueva organización estatal que liquidaría para siempre las supervivencias gentilicias arrancando los cimientos del poder de la nobleza.
La correlación de las fuerzas sociales había cambiado radicalmente desde los tiempos de Solón. La población rural no tenía ya sus antiguos motivos de descontento y se mantenía pasiva. Al mismo tiempo había crecido el número y el peso específico de la población urbana artesanal y comercial. He aquí por qué Clístenes, en su calidad de representante de los intereses del demos, era la cabeza de la democracia. Correspondiendo a la nueva correlación de las fuerzas, las reformas de Clístenes, a diferencia de las de Solón, tenían por fin dar predominio en la vida política a la población urbana. Con el apoyo de éstas, Clístenes triunfó fácilmente sobre su rival Iságoras, quien se vio obligado a buscar la ayuda de Esparta.
No sé conoce con exactitud si la intervención de Esparta se produjo antes o después de las reformas. Pero es evidente que Clístenes presentó su proyecto, y tal vez lo realizó en parte, antes de que Iságoras recurriera a Esparta, ya que fue precisamente la promesa de las reformas lo que produjo que el demos revolucionario apoyara a Clístenes.
Naturalmente, sólo eliminando la intervención espartana podrían llevarse a cabo las reformas. El pretexto para la intervención fue el requerimiento de Esparta de que se expulsara a Clístenes, porque su gens llevaba la mancha de un antiguo crimen (durante la conspiración de Cilón). Clístenes voluntariamente se ausentó del país, pero, a pesar de eso, el rey espartano Cleómenes entró en el Ática con un destacamento armado en el año 508-507. Merced a ello fueron expulsadas de Atenas setecientas familias y se intentó eliminar el Consejo de los Cuatrocientos y establecer en cambio el gobierno oligárquico de los Trescientos, encabezado por Iságoras. Esto provocó la rebelión del demos ateniense. Cleómenes e Iságoras fueron sitiados en la acrópolis y forzados a irse del Ática, después de lo cual muchos de sus partidarios fueron ejecutados. Clístenes, junto con otros exiliados, regresó a Atenas y tuvo la posibilidad de llevar a cabo las reformas iniciadas.
«La nobleza trataba de reconquistar sus privilegios y volvió a tener otra vez, por lo tanto, vara alta; hasta que la revolución de Clístenes la derribó definitivamente, pero también con ella el último vestigio de la gens.»
Establecimiento de fíleas territoriales
Clístenes tenía un doble objetivo: por un lado, quebrantar definitivamente la importancia de las gens y con este fin «mezclar» a toda la población. Y por el otro, elevar el papel y significado de la población urbana del Ática en la vida política. Para conseguir su primer objetivo, Clístenes sustituyó la división anterior en cuatro filai subdivididos en fratrías y gens, por diez nuevas filai, territoriales y no gentilicias, que tuvieron por epónimos a héroes míticos del Ática. Cada una de las nuevas filai se subdividía en tritias, y éstas, en demos. A diferencia de la gens, que unía a todos sus miembros independientemente de su ubicación, el demos era una unidad puramente territorial. Todos los ciudadanos fueron inscritos en su lugar de nacimiento y no según la gens, sino según el nuevo demos. De este modo se rompían los vínculos entre los miembros de la gens. Una vez roto el vínculo gentilicio, los ciudadanos que antes estaban fuera de las gens tuvieron por primera vez acceso a la administración, por cuanto cada uno de los demos era una unidad, además del territorial, también autónoma. El demos elegía a su demarca, poseía tierras comunales, tenía sus ingresos locales y su tesoro y promulgaba sus disposiciones. También tenía la obligación de llevar registros de sus ciudadanos.
Según el testimonio de Herodoto, el numero total de los demos alcanzaba a cien (diez por file); más adelante esta cifra llegó paulatinamente hasta ciento setenta y cuatro. Las pequeñas poblaciones se fundían en un sólo demos; por lo contrario, en la ciudad de Atenas hubo varios demos. Los nombres de los demos coincidían en parte con los de las gens y en parte eran nuevos.
Aunque la nueva división se basaba fundamentalmente en el principio territorial, las filai y tritias instituidas por Clístenes no ocupaban territorios continuos. Esto fue hecho intencionalmente para evitar la proximidad territorial de la población de la Diacría, que prestaba su apoyo a la tiranía, y la reaccionaria Pediea. Las tritias pertenecían a una misma file, no estaban situadas una al lado de la otra, sino de a una en cada una de las tres regiones del Ática: en la ciudad con sus alrededores, en el litoral y en la Mesogea, que ocupaba el territorio restante del Ática. Las antiguas filai, fratrías y gens no fueron anuladas, pero perdieron toda su importancia política. Esto debía asegurar en cada file el predominio del elemento urbano (la exparalia). Al parecer, con el mismo objetivo fue instituida la análoga proporcionalidad en la elección de los miembros del consejo: el número de miembros del consejo del demos debía corresponder al número de sus ciudadanos. En esto, por lo visto, se tomaba en cuenta tanto la mayor población como el crecimiento de los demos urbanos por cuenta de los rurales.
El crecimiento del peso político de la población urbana
La segunda tarea reformadora de Clístenes, como ya se ha dicho, fue elevar el peso político de la población urbana. Desde la época de Solón, la correlación entre las fuerzas de la población rural y de la urbana había cambiado en favor de esta última. La población urbana crecía rápidamente, en gran parte con los extranjeros, metecos, libertos, sin hablar de los privados de derechos, los esclavos. Ampliando la composición del demos ateniense, Clístenes otorgó derecho de ciudadanía a muchos metecos y tal vez a unos cuantos esclavos. Acrecentando de este modo el número de la población urbana, Clístenes elevó al mismo tiempo, gracias a su distribución de las tritias, el peso específico de la misma en la vida política.
Es de gran importancia en la economía ateniense el paso del censo territorial al monetario, puesto que mediante ello la economía mercantil y monetaria desplazaba a la economía natural.
Instituciones políticas en la época de Clístenes
Importantes cambios se hicieron también en la estructura de las principales instituciones, y, en primer término, en el senado ateniense. Fue abolido el Consejo de los Cuatrocientos. En su lugar fue instituido el nuevo Consejo de los Quinientos, para el cual se elegían cincuenta representantes de cada una de las filai y demos, de forma proporcional al número de sus ciudadanos. Las naucrarías sustituidas por los demos no fueron abolidas, pero perdieron su
importancia, quedándoles exclusivamente el papel de unidades pagadoras de impuestos. Aumentó considerablemente el número de funcionarios. Con el fin de regular las finanzas, se creó un colegio de diez apodectos (según el número de filai); a partir de los años 501-500 a. C. se eligen ya diez estrategas (también por el número de las filai), que formaban un colegio militar encabezado por el arconte polemarca.
En la distribución de funciones entre todos estos órganos, viejos y nuevos, se hicieron cambios en un sentido democratizador. El areópago conservó su función judicial en asuntos criminales, pero los asuntos de alta traición pasaron a la asamblea popular. Esta se convocó con mayor frecuencia y comenzó a jugar un papel destacado en Atenas. Las funciones del Consejo de los Quinientos fueron considerablemente ampliadas: se transformó en el órgano administrativo superior, que desplazó al colegio de arcontes. Las elecciones a este Consejo se hacían echando suertes, mas ningún ciudadano podía ser su miembro más de dos veces en su vida. El año se dividía en diez períodos de 35 y 36 días, denominados pritanías, y cada file ejercía la presidencia del Consejo durante una pritanía. Creció mucho también el papel de la heliea (tribunales).
De este modo se acrecentó considerablemente el peso específico de las instituciones democráticas, lo que debía servir de garantía tanto contra la reacción de la aristocracia gentilicia, como contra la tiranía.
Para eliminar el peligro de una nueva tiranía, Clístenes instituyó una medida especial: el ostracismo, destierro, decidido por votación popular, de las personas sospechosas. Cada sexta pritanía (que coincidía con el comienzo de nuestro año), a la asamblea popular se le planteaba la pregunta de si habría que recurrir al ostracismo en el año en curso. En caso de respuesta afirmativa se hacía una votación en la octava pritanía para resolver quiénes serían los sometidos a la medida; para la validez de la votación se requería no menos de seis mil votos. La persona cuyo nombre estaba en el mayor número de los tejuelos empleados para votar debía abandonar los límites del Ática en un plazo de diez días, por el término de diez años, sin perder, empero, los derechos a sus bienes.
De modo que la reforma política del Ática, comenzada por Solón, fue coronada por la legislación de Clístenes. Los pilares de la organización gentilicia fueron casi destruidos en la vida social y liquidado el régimen aristocrático de gobierno, pasando éste a los poseedores de esclavos.
Toda la población del Ática fue dividida según el principio territorial, alterados los viejos vínculos gentilicios y creadas nuevas instituciones desconocidas para la sociedad de estructura gentilicia.
Así formuló F. Engels los rasgos fundamentales del Estado que llegó a sustituir a la vieja estructura gentilicia.
En Atenas surgió un Estado, órgano de explotación, instrumento en las manos de los esclavistas para la opresión de los esclavos. «El Estado surgió sobre la base de la escisión de la sociedad en clases antagónicas, surgió para tener bajo su freno a la mayoría explotada en interés de la minoría explotadora.»
En lo sucesivo, el ejército ateniense y su flota servirían ya no sólo para la defensa contra los enemigos extranjeros, sino también como protección contra los esclavos. Hasta un apologista tal de la esclavitud como Platón tuvo que reconocer que, si no existiera el Estado, los esclavistas se encontrarías bajo un constante y enorme terror por su propia vida, la de su mujer y la de sus hijos.