4. ASSESSING POLICY EFFECTIVENESS
4.1 Pavements
’* Los biormenses o biarmos. habitantes del Mar Blanco, y los lincscs go/an de lama de hechiceros en las fuentes nórdicas. Se piensa de ellos que son capaces de provocar tormentas e ilusiones ópticas ” Decasílabos alcaicos.
para los pechos capaces de cosas más rudas. Se oponen las rígidas rocas
y el irritable olvido del lugar
a los ánimos acostumbrados a amar el océano. Pues sería mejor empresa
tentar las corrientes con los remos. triunfar en riquezas y botines, llenar la bolsa de dinero ajeno,
mostrarse abierto a las riquezas del mar, que habitar los áspero rincones
de los bosques y los estériles desfiladeros.”
Su esposa, cansada de los conciertos maiurinos de las aves marinas debido a su afición a la vida rural, manifestó con estas palabras cuánto placer encontraba en fre cuentar los lugares boscosos7*:
"A mí, que habito en la costa, me atormenta el pájaro cantor y me irrita, necesitada de sueño, con sus trinos.
Aquí el estruendoso batir de las olas del mar me quita el descanso de los ojos cuando duermo, y el ruidoso mergo me impide descansar de noche, deslizando en mis delicados oídos sus fastidiosos cantos, y no me deja reposar cuando quiero dormir,
molestando con el siniestro timbre de su voz agorera.
Creo que disfrutaría con mayor dulzura y seguridad en los bosques.
n Tetrámetros trocaicos.
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Menos tranquilidad se goza aquí de día y de noche que si habitara flotando sobre las olas del mar’".”
Por aquella misma época un tal Tostón, nacido en el seno de una humilde familia ile Jucia, se hizo célebre por su ferocidad. Y ofendidas las gentes por numeroso géne ro de insolencias, extendió aún más la fama de su crueldad, y aumentó tanto la repu tación de su maldad que se le dio el sobrenombre de Facineroso. Y ni absteniéndose ile dañar a los extran jeros, se dirige a Sajonia después de causar vergonzosos males a su patria. Al solicitar la paz Sifrido, caudillo sajón, una vez derrotados sus aliados en combate, afirmó que conseguiría lo que por él mismo era deseado con tal que quisiera aliarse con él para hacerle la guerra a Hadingo. Y le obligó a aquél a prometer lo que quería, aunque se mostró remiso y temeroso de someterse a tales condiciones. Pero sucedió al final que lo que no se dispuso con suavidad, se logró con amenazas. Ven cido Hadingo en la acción terrestre, se dirigió a alta mar en una barca después de ha cer inútil para la navegación, horadando los costados de las naves, la escuadra del vencedor, la cual se encontró al huir“ ’. Pensando Tostón que éste había muerto al no poder hallar al que buscaba entre los cadáveres mezclados de los muertos, descubre, al regresar a la escuadra, un bergantín flotando a lo lejos en mitad de las olas. Habiendo ordenado perseguirlo hasta alta mar con sus navios, se vio obligado a volver ante el peligro de naufragio y regresó irritado a la costa. Castigados entonces los supervi vientes, continúa la persecución y acomenzada. Hadingo. al ver que estaba a punto de capturarlo, comienza a preguntar a su compañero si era versado en el arte de la nata ción. y al negarlo aquél, abrazó, perdida toda esperanza de huida, las partes cóncavas de la zozobrada embarcación e hizo creer a sus perseguidores que había muerto. Ata cando después a Tostón, que ya se creía seguro y que no se lo esperaba, y que guar-
" La analogía de esle diálogo con el que sostienen Njórd y Skadi en la “ Alucinación de G y lfi" de Sno-
iii u>p. cit. págs. 37-38) lleva a Dumézil (op. cit. págs. 31 y ss.) a considerar a Hadingo y Regnilda como transposición de aquellos. E l diálogo transmitido por Snorri es el siguiente:
Cuando Njórd regresó de la montaña a Nóatún cantó esto: "A disgusto estuve en las montañas
en las que no permanecí largo tiempo. durante nueve solitarias noches el aullido del loho
me resultó desagradable
en comparación con el canto de los cisnes." Entonces cantó Skadi esto:
"Dormir no podía yo a orillas del mar
por causa del trino del pájaro: me despierta
cada mañana
la gaviota que viene de lejos."
“ Esta misma argucia es empleada al menos en otras siete ocasiones en la H isioríu Danesa.
daba celosamente los despojos de los saqueos, le obligó, tras derrotar a su ejército, a abandonar el botín, y vengó su propia huida con la de aquél.
Pero no falló en el ánimo de Tostón deseo de venganza. No disponiendo de recur sos en su patria para reparar la magnitud de la herida sufrida, se dirige a Britania a tí tulo de embajador. En esta travesía reunió por desvergüenza compañeros aficionados al juego de los dados y, por lo visto, una riña suscitada en una jugada acabó en fu nesta matanza. Así, por causa de una tranquila forma de distracción, se extendió por todo el navio la discordia y el juego, transformado en disputa, degeneró en cruenta lucha. Y para sacar alguna ventaja del mal ajeno, arrebatado el dinero a los muertos, atribuyó el hecho a un tal Colón, célebre en aquel tiempo por sus piraterías. Vuelto poco después a su patria, es muerto al encontrarse, tras provocación, con Hadingo, que prefirió probar su suerte a la de sus soldados. Pues no querían algunos jefes de rancio abolengo vengar con peligro de todos lo que podía ser hecho con el concurso de unos pocos.
Hechas estas cosas, así cantó a Hadingo. apareciéndosele en la noche, el espectro de su difunta esposa“':
‘T e ha nacido una bestia que someterá el furor de las fieras
y que aniquilará con sus crueles mandíbulas a los voraces lobos.”
Y poco después añadió:
'Ten cuidado; nacerá de ti un ave dañina,
un búho de feroz hiel, un cisne de voz melodiosa.”
Y por la mañana, una vez desvanecido el sueño, expuso el rey su visión a cierto intérprete de sueños. El cual, refiriéndose con el nombre de lobo a un hijo de futura ferocidad, designó a una hija con el vocablo de cisne, prediciendo que aquél sería fu nesto para los enemigos y ésta, perniciosa para su padre“-’. Y los hechos confirmaron
" Dísticos elegiacos
“ til carácter profético de los sueños es creencia común a muchos pueblos, En las fuentes islandesas encontramos un ejemplo significativo en la Saga de G iiiinlaug Lengua tle Vibnra (vid. Islendingastígttr. II. págs. 1167-8: Sagas islandesas, ed E. Bernárdez. Madrid. Espasa-Calpe. 1984). Thorslein. padre de Helga. sueña que sobre el tejado de su casa hay posado un cisne ( tilji. femenino en islandés). Se acer can después dos águilas (»n i. de género masculino) que pelean por el primero y mueren en el intento. Llega después Ull halcón ( Wfl/r, masculino) que se llevara al cisne. Un noruego avezado en la interpre tación de los sueños explica a Thorslein que las aves son símbolos de personas. El cisne es una hija que le nacerá y por la que pelearán dos hombres. Éstos morirán en la lucha y un tercero la logrará. Así su cede finalmente. Saxo recurre en este pasaje a la misma simbologia.
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i o s augurios, rúes en verdad que Ulvilda"', luja de Hadingo. desposada con Gulormo.
cierto particular, movida por el afán de celebridad o por la indignidad de su matrimo nio, incita a su marido a matar a su padre sin ningún tipo de piedad, aduciendo que prefería ser reina a hija de rey. He decidido exponer el contenido de su exhortación casi con las mismas palabras con las que fue manifestada por ella; era casi de esta forma:
“ ¡Ay. desgraciada de mí. cuya nobleza obscurece una dispar unión conyugal! ¡z\y. infeliz de mí, pues a mi linaje se une la rústica humildad! ¡A y, infortunada hija de príncipes, a quien se le iguala un plebeyo gracias a un contrato matrimonial! ¡Desdichada hija de rey, cuyo honor entregó un padre pusilánime a despreciables y vulgares abrazos! ¡Infausta descendiente de mi madre, cuya felicidad se ve reducida por mis vínculos matrimoniales: cuya pureza de sangre se ve afectada por la impure za rural; cuya dignidad ofende indignidad plebeya; cuya noble ascendencia humilla la condición marital! Pero si hay alguna fuerza en li. si algún valor pocscc tu animo, si demuestras ser digno de estirpe real, arrebátale la corona a tu suegro, redime con la valentía tu origen, compensa con el brío la carencia de linaje, suple con arrojo la fal la de sangre noble. Mejor ascender a lo más alto por valor que por derecho de suce sión. Más justo es ganar honores por méritos propios que por nacimiento. Además, no es nada impío acabar con la vejez que se precipita en la ruina, hundida por su pro pio peso. Ya ha reinado tu suegro demasiado tiempo. Se le opone una autoridad senil que, si no sacas provecho de ella, irá a parara a oiro. Eslá próximo a la caída cuanto se halla en edad avanzada“ . Ya ha gobernado ése lo bastante; le conviene ser rey al gún día. Prefiero que reine mi marido que mi padre. Prefiero ser tratada como esposa de rey antes que como su hija. Es mejor abrazar a un príncipe en la intimidad que honrarlo en público, es más honroso estar casada con un rey que obedecerlo. Tú mis mo deberías preferir el cetro para ti antes que para lu suegro. Está próximo a él lo que establece la naturaleza. Se añadirá la facilidad a la empresa si la voluntad se suma al hecho. Nada hay que no ceda ante la astucia. Hay que celebrar un festín, hay que celebrar un convite, planeado de antemano, y tu suegro será invitado a él. Favorecerá el engaño una fingida amistad. Nada mejor que ocultar las intrigas bajo la confianza que da el parentesco. Además, una pronta embriaguez abrirá el camino a la matanza. Y cuando, entregado al cuidado de la cabeza, se lleve la mano a la barba y preste atención a las leyendas y separe con la ayuda del peine o con las puntas capilares la maraña de sus cabellos, sentirá penetrar el hierro en sus entrañas. Pues menor es la
" Nombre derivado de ú lfr. lobo en islandés.
“ Proverbio islandés, según Slcphanius (op. cit. pag. 139. n. 23 f.Ja lls er vtin a i Jim ia trie (se espora del árbol viejo que caiga).
cautela de los que se ocupan de algo. Tu diestra será entonces la vengadora de tantos crímenes. Es piadoso extender la mano vengadora de los desgraciados."
Al insistir Ulvilda con tales razones, su marido, vencido por su propuesta, pro mete su participación en la conjura. Entretanto Hadingo. aconsejado por el sueño de cuidarse de alguna artimaña procedente de su descendencia, celebrado el convite que le había preparado su hija en simulación de afecto, colocó no muy lejos de sí guardias armados para que le protegieran, en caso de que fuera necesario, contra la conspira ción. Mientras tomaba éste alimento, un servidor, implicado también en la confabu lación. aguardaba en silencio el momento oportuno para el crimen con la espada oculta bajo el vestido. Tras notar esto dio el rey con su cuerno de caza una señal a sus soldados apostados cerca de su persona. A l prestarle éstos su ayuda al instante, devolvió el daño al que quería causarlo.
Entretanto. Hundingo, rey de los suecos, para acoger la muerte de Hadingo con sacrificios a los dioses infernales, falsamente transmitida por un falaz mensaje, hizo colocar, tras reunir a toda la nobleza, en mitad de un convite un barril de enorme ca pacidad lleno de licor cereal para su disfrute, y para que no faltase en absoluto la so lemnidad. asumiendo él mismo las funciones de escanciador, no vaciló en hacer de copera. Y recorriendo todo el palacio para cumplir su tarea, al precipitarse en el ba rril tras tropezar con un escalón, entregó su alma empapada en alcohol y expió sus culpas satisfaciendo ya al Orco, a quien honraba con falsa celebración de exequias, ya a Hadingo. cuya muerte se imaginaba*'.
Sabido esto, Hadingo, para tributar igual reconocimiento a su venerador y no so portando sobrevivir al difunto, se ahorcó en presencia de su pueblo*".
“ La muerte de Hundingo recuerda a la de l-jólmr. descrita por Snorri en la "Saga de los Ynglingos" (op. cit. pag. 10): "Cuando f-jolnir fue al encuentro de Fródi en Scelandia hubo en la casa un gran ban quete e invitados de muchos países. Fródi poseía una gran mansión: había allí construido un enorme to nel. de muchos codos de alto y trabado con grandes maderas: estaba en la cámara inferior, y la habita ción de arriba tenía el suelo abierto, de tal modo que allí se hallaba bajo los pies el tonel lleno de la mezcla de hidromiel. Hra una bebida asombrosamente fuerte. Por la noche se acompañó a Hjólnir a su alcoba en el piso superior y su tropa fue con él. IX ' madrugada salió a la galería para buscar un sitio donde hacer sus necesidades: estaba medio dormido y borracho de muerte: cuando regresó a su dor mitorio volvió por la galería, pero a la otra estancia, y allí resbaló y cayó en el tonel de hidromiel y murió."
“ Se cumple así lo que le había dicho el anciano (vid. supra). Hadingo se sacrifica a (W in. su protector y maestro, para ir a su encuentro. También Njórd se hace marcar el pecho en honor de (W in en la "Saga de los Ynglingos" (op. cit. pág. 9). Dumézil (op. cit. págs. 135 y ss.) identifica al dios Njórd en Hadingo. héroe odínico. y descubre en las dos digresiones mitológicas insertadas en su historia ecos de la guerra entre los Vanes y los Ases. Se trata de una transposición novelesca del mito elaborada por Saxo de forma ingeniosa, aunque en parle desconocedora del verdadero sentido de sus fuentes.
L IB R O S E G U N D O
A Hadingo le sucedió su hijo Frolón, cuya fortuna fue célebre e inconstante. A lo largo de sus años de pubertad fue manifestando la perfección de sus virtudes juveni les Y para evitar que las corrompiera la desidia sometía su ánimo, alejado de los placeres, al frecuente ejercicio de las armas. Agotado el tesoro paterno en empresas guerreras, como no disponía de suficiente cantidad de dinero para mantener su ejército y examinando con detenimiento los recursos de uso necesario, es excitado por este poema1 de un indígena que a él se dirigió:
"No muy lejos de aquí hay una isla de colinas muy agradables que oculta bajo sus lomas tesoros, cómplice de abundante botín. A llí guarda un enorme caudal una serpiente,
dueña del monte, enroscada sobre sus anillos, replegada en sus numerosas articulaciones y agitando el sinuoso volumen de su cola,
moviendo sus múltiples espirales y exhalando venenosas babas’. Si quieres vencerla, el escudo -que te conviene usar-
cúbrelo de pieles de loro, y échale a la espalda pieles de buey, y no permitas que la amarga ponzoña
corrompa tus miembros desnudos; el veneno que escupe quema'. Aunque, abierta la boca, se te oponga su brillante lengua triple y te amenacen con funestas heridas sus horribles fauces, acuérdate de conservar un intrépido carácter de espíritu; y que no te asuste la agudeza de su afilado diente.
' Hexámetros dactilicos.
1.a lucha con el dragón guardián de un tesoro, recuerda la que Sigurd sostiene con Fáfnir (vid. "Fáfnism ál". F.ddu Kvxdi. II, págs. 106 y ss.). Fji e lBtow utf (op. cit. v. 884 y ss.) se menciona la lucha de Sigemund con un dragón que también guarda un tesoro. Bl episodio se repite en las historias de Fridlevo II (Libro V I) y Regnerò (Libro IX ). Para Johannesson (op. cit. pág. 100) se trata de una ale goría de la dialéctica y cita como posible modelo de Saxo a Marciano Capela (152). quien presenta como alegoría de aquélla a una mujer que sostiene en su mano izquierda una serpiente enroscada, símbolo de la sofística, y en su diestra, una tablilla con fórmulas secretas.
ni su dureza, ni el veneno escupido por su voraz mandíbula, aunque los dardos desprecie su fuerza escamosa
has de saber que en la parte inferior de su vientre hay un lugar en el que es posible hundir el hierro;
acometiéndola con la espada, abrirás a la serpiente por la mitad. De allí dirígete seguro al monte; llena enseguida tus sacas de riquezas, y guía de nuevo a la costa tu nave repleta.”
Dando crédito a esta historia se dirigió Frotón en solitario a la isla, para no atacar con compañía a la bestia que tenía la costumbre de acometer a los guerreros. Cuando regresaba ésta a su gruta después de beber agua4 despreció con el áspero horror de su dureza el golpe de la espada de Frotón. Y también los dardos que le eran arrojados, re botados los impactos del agresor, resultaban incapaces de herirla. Pero si ninguna parte de su lomo cedía en absoluto a la dureza de la espada, se ofreció al hierro la blandura del vientre intencionadamente buscado'. Deseando ésta vengarse con sus mordiscos, sólo consigue clavar en el escudo su espinoso aguijón bucal. Agitando después su lengua con numerosas convulsiones, dejó escapar la vida al mismo tiem po que el veneno.
Los tesoros así conseguidos hicieron rico al rey. Se dirige a las tierras de los cu- retes con una escuadra. Se cuenta que el rey de aquéllos, Dornón. pronunció de este modo una arenga a sus soldados por el temor de una peligrosa guerra: “ Procuremos, oh nobles, vencer a un enemigo extranjero pertrechado de tropas y armas de casi todo Occidente y con las fuerzas de la escasez, buscando el ventajoso retraso de la lucha. Es éste un mal interno. Será muy difícil luchar contra un peligro doméstico. Con la- cilidad se planta cara a los hambrientos. Más heriremos a los adversarios con el hambre que con las armas, no hay para arrojar al enemigo un dardo más terrible que el ayuno. La funesta calamidad de los hombres se nutre de la lalta de alimentos. La carencia de víveres mina la fuerza de las armas. Mientras nosotros descansamos vol verá contra ellos sus propios dardos, asumirá el derecho y el oficio de la guerra. Nos será posible sembrar la discordia libres de discordia. Podremos desafiar a los que se hallarán sin fuerzas y carentes de vigor. Es lícito vencer al enemigo con la inacción. ¿Quién preferirá luchar con daño a luchar seguro? ¿Quién pretenderá sulrir daño cuan do le es posible combatir sin recibirlo? El resultado de las armas será más favorable si antes se une el hambre a la guerra. Quitemos con ella al general la ocasión de aco
* Sil;uní también ataca a la bestia cuando esta abandona su cueva para ir a beber.
' Johannesson (ib id .) interpreta esta acción com o una im agen del orador que encuentra un argumento decisivo con la ayuda de la dialéctica.
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meter primero. Quede nuestro campamento libre de tumultos, luche ella en lugar de nosotros; si resulta vencida, habrá entonces que abandonar la inactividad. Fácilmente se somete al debilitado por constante desfallecimiento. Su diestra consumida por el cansancio tomará las armas con desgana. Echará mano de la espada con indolencia, pues antes le habrá agotado algún trabajo. Rápida es la victoria cuando el consumido por la enfermedad se enfrenta al robusto. De este modo podremos ser causa de males para los otros.”
Dicho esto, destruyó cuanto consideró difícil de proteger y. devastando el país por