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Performance Analysis for Interactive Labeling

4.2 Generation of the light fields

5.1.4 Performance Analysis for Interactive Labeling

LAS LENGUAS EN TORNO AL GRIEGO

304. El latín es, desde luego, la lengua más influida por el griego y la que en mayor medida ha traído la lengua y la cultura de los griegos a la Edad Media y la modernidad. Pero el influjo del griego no se limitó al latín: hemos hablado ya de su contacto con las lenguas de Galia e Hispania, con el etrusco, con el demótico y copto de Egipto, con las lenguas de los Balcanes, Asia Menor, Siria y Palestina. Lenguas las más de ellas desaparecidas por el impacto precisamente del griego (otras por el del latín).

En realidad, dentro de los límites del Imperio Romano solamente el hebreo, el arameo y el árabe subsistieron; también el copto de Egipto, que a partir de un momento dado quedó reducido a lengua sagrada. Luego, al final del imperio, el armenio y el siriaco crearon una literatura; y, más tarde, el gótico y el eslavo. Siembre bajo la influencia del griego.

En Egipto el griego no llegó a imponerse nunca, el egipcio (el demótico ahora, llamado copto luego) siguió siendo la lengua de la masa de la población. Ε influyó en el griego, de esto he hablado ya. Había un bilingüismo que produjo testimonios como la famosa piedra de Roseta.

Pero a su vez el demótico fue influido enormemente por el griego. W. Clarysse 1987 relaciona 96 palabras griegas en textos demóticos: sobre todo títulos honoríficos, nombres propios, títulos oficiales, términos administrativos (de la esfera de las finanzas sobre todo) y objetos de la vida diaria.

Este influjo aumentó desde el momento en que, a partir del s. II d. C, el demótico comenzó a escribirse en letras griegas, primero para textos mágicos locales. Es la lengua que llamamos copto. Desde el año 300 comenzaron las traducciones al copto de los textos bíblicos y de los gnósticos y maniqueos, siempre a partir del griego, lo que aumentó ese influjo. Se calcula que hasta el 20 por ciento del léxico copto es de origen griego, adaptado a esta lengua. También se adaptó la morfología: por ejemplo, hubo cambios de género, de acuerdo con los sinónimos griegos de los nombres. Y se crearon compuestos y derivados ajenos al uso copto, así como se introdujeron nuevos sentidos de algunas palabras por préstamo del griego. También hubo influjos sintácticos.

305. Ya he dicho que diversas lenguas de los Balcanes (el tracio), Siria y Asia Menor (frigio, fenicio, lidio, licio, etc.) sufrieron el influjo griego y fueron desapareciendo en fechas diversas, en época del Imperio Romano lo más tarde. Toda esta vasta región fue por un

tiempo bilingüe: tenemos numerosas inscripciones bilingües.

Aunque, según Estrabón, las más de las lenguas del N.O. de Asia Menor se habían perdido ya en su época; igual puede decirse de otras como el fenicio, que sobrevivió hasta el s.I d. C, en Chipre hasta el II. Hay inscripciones bilingües y otras, como una del Pireo de hacia el 96 a. C, que son un calco del griego.

A su vez, el arameo era hablado en Siria y Palestina, al igual que el griego: esto se ve por el archivo de Babatha, fechado en el 132 d. C. Palmira era multilingüe: la clase alta hablaba griego y arameo, otros también árabe. Hay allí decretos en arameo y griego, con arameísmos (N. por Ac, etc.) También decretos en griego, latín y palmireno (arameo). El griego se escribía también, muy alterado, en Dura Europos, en el Éufrates.

En estas circunstancias, nada extraño es que en los escasos testimonios que tenemos de las lenguas que luego se perdieron aparezcan influjos del griego; por ejemplo, en Frigia, κακουν en inscripciones sepulcrales.

Sin embargo, donde mejor podemos descubrir este influjo es en el hebreo rabínico, estudiado por X. Sznol 1989 sobre la base de trabajos de S. Krauss, Η. Β. Rosén, D. Sperber y otros, recogidos en la bibliografía, más su propio estudio del texto rabínico Génesis Rabba (Galilea III-V d. C). Las fuentes de estos textos están en otros escritos en hebreo y arameo entre la destrucción del segundo templo y el período bizantino.

Hay numerosos préstamos léxicos del griego: términos de la vida diaria, comercio, administración pública y ejército, corrientes religiosas y filosóficas. Se trata de palabras comunes en koiné, que se encuentran en Egipto, Siria y Asia Menor. Por mencionar algunas: ἀναλογή 'cuenta, factura', λοιπάς 'impuesto restante', φιάλη, ποτήριον. Υ hay palabras nuevas: ἀντικαῖσαρ, δειγµατήριον, διφέρνιον, así como formaciones nuevas: κεραµίδα, πρώτατα, ἄρχοντας (del Ac. pl.).

306. Junto a las lenguas que fueron desapareciendo en la Antigüedad y a las que siguieron teniendo una existencia más o menos precaria, tales el ara-meo y el copto, hay que señalar el hecho de las lenguas que comenzaron a escribirse al final de la época imperial: a partir del siglo III d. C. (el etiópico) o del IV (siriaco, armenio). Ello es notable: hasta ese momento fueron lenguas sin escritura (si bien el siriaco es en realidad un derivado del arameo), aunque habladas desde una antigüedad remota. Pero tampoco el gálata, hablado en Asia Menor desde el s. III a. C: ha dejado inscripciones ni escritos.

Todas estas lenguas comenzaron a ser escritas a partir de conexiones diversas con los griegos y la cultura griega. Para el etiópico hay inscripciones en el reino de Axum desde el s. III d. C. inscripciones en etíope y árabe, pero también en griego. De un emperador Zoskales, a comienzos del siglo, se nos dice que era

experto en griego. Y otro ya del s. IV, Ezana, convirtió a su pueblo al cristianismo e introdujo vocales, según el modelo griego, en el anterior alfabeto, introducido desde Saba, en el Yemen. Hacia el año 500 se tradujo la Biblia del griego y hubo una literatura que tomó prestadas numerosas palabras griegas del tipo de nōtāw(ә) < ναύτης,

wangēl < εὐαγγέλιον, zōmō < ζωµός, etc.

En cuanto al siriaco, está testimoniado desde el siglo II d. C. y produjo toda una literatura desde el s. IV d. C, coincidiendo con la cristianización. Fue iniciada por el obispo Efraím, el gran escritor, que escribió comentarios a la Biblia y obras apologéticas. Hubo toda una importante literatura siriaca, en su mayor parte traducida del griego; otras veces, el siriaco fue el intermedio entre originales pehlvís y otros griegos (así en el caso del Syntipas) y árabes. Comprendía también esta literatura obras profanas griegas, comenzando por Aristóteles. Una vez más fueron las fuerzas del helenismo, unidas a las del cristianismo, las que iniciaron la conversión en escrita de una nueva lengua.

El siriaco está lleno de palabras griegas: 'eskēmā < σχῆµα, hjulē < ὕλη, 'aksenjō < ξενία, 'aftorō < φθορά, etc., etc.

Comparable es el caso del armenio, sólo que aquí se trata de una lengua indoeuropea y que su alfabeto fue una adaptación, exactamente, del griego. A comienzos del s. IV el rey armenio Tiridates III se convirtió al Cristianismo y lo declaró religión del estado antes de que Roma lo hiciera. Un siglo después el monje Mesrop inventó a partir del alfabeto griego uno propio, de 38 letras, muy adaptado a la fonología del armenio: se trataba de que el pueblo pudiera seguir la liturgia cristiana. Este invento fue seguido de traducciones de escritos cristianos por el mismo monje y por varios continuadores suyos en el s. V. Es una literatura fundamentalmente religiosa e histórica que continuó, en dialectos más o menos próximos, hasta mediados del s. XIX; luego se pasó a dialectos modernos.

También aquí se introdujeron numerosos préstamos del griego, del tipo de ayer < ἀήρ, argiuron < ἀργύριον, zom < ζεῦϋγµα, rawdos < ράβδος; y algunos a través del pehlví. Y sintaxis griega.

Éstos son los pueblos que emergieron e iniciaron nuevas culturas en el solar del imperio romano y zonas limítrofes. Habría que añadir los influjos del griego en la lengua irania de partos y sasánidas. Y en la de los celtas, tras los primeros contactos con los griegos a partir de Marsella y de las colonias de Hispania. Desde el siglo III a. C., en efecto, tenemos unas 70 inscripciones galas en alfabeto griego (a más de numerosos óstraca). Cf. P.-Y. Lambert 1994, p. 81 ss.

Para las inscripciones ibéricas en alfabeto griego y la creación de alfabetos y semialfabetos, a partir del griego, para notar el ibérico, turdetano y celtibérico, véase § 109. También aquí retrocedemos en el tiempo, la mayor parte de estas inscripciones son de a partir del siglo IV a. C.

307. Sobre el demótico y el copto, cf. A. Böhling 1960, W. Clarysse 1987 y V. Bubeník 1989, pp. 257-264. Sobre otras lenguas, cf. E. Lüddekens en Neumann- Untersteiner 1980, pp. 241-265, V. Bubeník 1989, pp. 264-283. Para Palestina, H. B. Rosén 1963 y 1980, D. Sperber 1984, S. Krauss 1989 y X. Sznol 1989. También, para otras lenguas, los diferentes apartados en E. Schwyzer 1939, p. 161 ss. y F. Villar 1996. Para el etiópico véase F. Altheim - R. Stiehl, I, pp. 393-473. Para el armenio, A. Thumb 1916 y A. Meillet 1936, p. 8 ss.

GERMÁNICO, ESLAVO Y ÁRABE

308. Ahora bien, cuando la Antigüedad se cierra son los pueblos que invadieron el antiguo Imperio, romano y bizantino, los que se convirtieron en protagonistas de la nueva edad: germanos, eslavos y árabes. Todos ellos fueron influidos, de una manera o de otra, por la lengua griega.

No es cuestión de relatar aquí la presión ejercida por las tribus germánicas desde el siglo II a. C. (invasión de cimbrios y teutones) sobre el mundo mediterráneo, pero sí debemos detenernos en los godos. Estas tribus germánicas, establecidas junto al Dnieper, chocaron ya con los romanos en el s. III d. C. (incursiones en Mesia y Tesalónica, derrota ante Aureliano). Divididos luego en visigodos y ostrogodos, los primeros ya invadieron diversas provincias romanas, sobre todo en Occidente, ya hicieron un tratado (bajo Constantino) y se convirtieron en tropas aliadas en Oriente.

El hecho decisivo fue la cristianización de los godos, convertidos al arrianismo, y la traducción de la Biblia (no llegada completa a nosotros) por el obispo Ulfilas, de familia cristiana de Capadocia, cuyos abuelos habían sidohechos prisioneros por los godos. Una vez más, se trataba de que el pueblo pudiera conocer los escritos sagrados en su propia lengua.

Para ello Ulfilas hubo de crear un alfabeto de 25 letras (19 griegas, 6 latinas y 2 rúnicas). Por supuesto, hubo de introducir palabras griegas (hairaísis < αἵρεσις, aikklesjo < ἐκκλησία, praisbytairein < πρεσβυτήριον, etc.) Y también sintaxis griega.

Sin embargo, la masa de los germanos presionó sobre Occidente y fueron civilizados y cristianizados a partir del imperio de Occidente: a partir del latín. El influjo griego fue pues, allí, indirecto.

Cronológicamente, la siguiente invasión fue la de los eslavos. Este pueblo indoeuropeo, en unión a veces de tribus ajenas, llegó al Danubio desde el N. y E. hacia el año 500. Fue en un momento aliado de Bizancio contra los godos, pero desde el mismo siglo VI comenzó sus incursiones; en el s. VII se infiltraron en Grecia, Tracia y Macedonia. Una zona importante del Imperio Bizantino quedó definitivamente eslavizada. Recibió, a su vez, un fortísimo influjo griego: véase sobre ello más abajo, §§ 379 ss.

309. Pero la gran catástrofe para el Imperio Bizantino (y luego para Occidente) fue la invasión árabe a partir del 632: ocupó en breve espacio de tiempo Palestina, Siria y Egipto, también Persia, parte de

la India, el África romana y España. Bajo el empuje de la dinastía omeya el Imperio Bizantino se desplomó, salvo Asia Menor y el continente europeo, que sufrieron a partir del s. XI los ataques de los turcos, ataques que culminaron en la toma de Constantinopla en 1453.

Sin embargo, los árabes fueron desde el comienzo fuertemente influidos por la civilización bizantina y recibieron muchos préstamos de la lengua griega. De estos temas nos ocupamos más abajo, §§383 ss.

Añadamos el influjo del griego en el nubio: palabras griegas en las inscripciones de la catedral de Faras (siglo X). Cf. M. Krause 1971 (citando a K. Michaelowski 1938).

310. Así, fueron en definitiva los eslavos primero, los armenios y otros pueblos de Asia después y, sobre todo, los árabes desde el siglo VII, los que redujeron la extensión del imperio bizantino y, en consecuencia, la de la lengua griega; después, los turcos desde el siglo XI, cuando conquistaron casi toda Anatolia y luego, en el XIV, una gran parte de los Balcanes.

Pero todo esto fue en cierta medida compensado por la helenización parcial de las lenguas de estos pueblos, que se extendieron por zonas muy alejadas ya de Bizancio: caso de los eslavos en toda la Europa oriental, de los árabes y turcos en vastos dominios. En 1453, ya se sabe, se perdió Constantinopla ante los turcos, aunque quedaron restos bizantinos que se fueron perdiendo poco a poco, así Trebizonda y más tarde Creta.

Cierto que el griego mantuvo una existencia subterránea en época turca, lo que favoreció su difusión como lengua de la nueva Grecia liberada a comienzos del siglo XIX. De esto hemos de hablar.

Bizancio defendió a Europa en Oriente por un tiempo, retrocediendo; y defendió la lengua griega, que de todos modos se conservó, aunque en un dominio reducido, prácticamente el de la antigua Grecia. Pero hubo también el gran influjo griego en Europa, sobre todo a través del latín helenizado: esto ha de verse más despacio en las páginas que siguen.

IIEL GRIEGO BIZANTINO Y SU INFLUJO EN

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