2.4 Acquisition Of Light Fields
2.4.5 Simulation
FUENTES
281. Recogemos aquí el hilo abandonado más arriba (§ 237), para estudiar el desarrollo de la lengua griega intelectual y científica en época helenística y romana. En parte se trata de términos especiales (modificados semánticamente o creados de nuevo) de las diferentes filosofías y ciencias; en parte, este vocabulario tiene una difusión general, en todos los niveles. Y en todas las épocas: ya las palabras mismas, ya los tipos de formación, derivación y composición han pasado a todo el sector culto de las lenguas posteriores, como hemos de ver.
Hay que adelantar dos cosas. Primera, que no existen estudios amplios y al día sobre el desarrollo de este léxico, hemos de contentarnos con aproximaciones. Segundo, que la recogida y estudio del léxico griego en diccionarios y obras especiales es incompleta o lo ha sido hasta ahora mismo, por falta de léxicos, concordancias e índices de autores y por ausencia incluso en los diccionarios generales de los datos que aparecen en las publicaciones más especializadas.
Existen, eso sí, diccionarios especiales (de botánica, geometría, retórica, etc.) que pueden ser una ayuda (véase D. Lara 1997 y F. R. Adrados - D. Lara, en prensa). Pero diccionarios de términos filosóficos como los de F. E. Peters 1967 y J. O. Urmson 1990 se centran en los contenidos y descuidan los aspectos lexicográficos. Igual sucede en estudios especiales como el de D. Tsekourakis 1974 sobre la terminología estoica antigua (καθήκοντα, κατορθώµατα, τὸ τέλος, τὰ αἱρετά, etc.) Afprtunadamente con el Repertorio bibliográfico
de la Lexicografía Griega de P. Boned - J. Rodríguez Somolinos, recién
aparecido, disponemos de un elenco muy completo de lo que se ha publicado en este campo, lo que será una gran ayuda para la investigación.
Hoy en día, gracias al banco de datos del Thesaurus Linguae Graecae de Irvine (California), así como al Diccionario Griego-Español, en curso de publicación, las circunstancias están empezando a cambiar. Por lo que respecta a éste, remito a dos trabajos:
a) El de F. R. Adrados - D. Lara (en prensa), que orienta sobre el léxico de las diversas especialidades y ciencias y sobre la bibliografía a ellas pertinente, así como sobre su recogida en el DGE. Señala también algunos problemas: la dificultad de la distinción entre el uso
común y el especializado, la imprecisión (a veces) de las taxonomías, la falta en ocasión de datos, las transiciones entre los usos normales y los específicos, etc. Da ejemplos sobre los avances logrados.
b) El de F. R. Adrados - J. Rodríguez Somolinos 1995-96, que da datos sobre el enorme avance del DGE V respecto al diccionario de Liddell-Scott-Jones en cuanto a nuevas palabras o nuevos sentidos técnicos y científicos de las ya conocidas, lo que ejemplifica con artículos como δεκάς, δῆµος ο δίκη. Da noticia también, con relación a este volumen, de los hápax que dejan de serlo y las nuevas palabras no recogidas hasta ahora.
DESCRIPCIÓN
282. La amplitud del léxico intelectual y científico griego, ya palabras específicas ya acepciones de otras, con transiciones que van de lo más especializado a la lengua común y conversacional, es inmensa. Es inigualada también la facilidad para la formación de palabras nuevas: allí donde nosotros formamos una frase, los griegos podían formar una palabra. Hay que repetir la frase de Vendryés: «Jamás un útil tan bello ha sido forjado para expresar el pensamiento humano». Cf. F. R. Adrados 1968.
A lo largo de las épocas helenística y romana las redes léxicas de que hemos hablado más arriba (§§227 ss.), comenzadas por los presocráticos, continuadas por los socráticos y con repercusión en la lengua común, se han ido perfeccionado. Comprenden nombres de diversos tipos (abstractos, de acción, agente, etc.), adjetivos relacionados con ellos y, también, verbos y adverbios; además, variantes en función de preverbios, prefijos y primeros elementos de compuesto. Se creó así un instrumento intelectual de infinita flexibilidad.
En P. Chantraine 1933 puede verse un estudio detallado de la extensión de las diferentes formaciones a través de los siglos; para la
koiné y griego posterior, cf. por ej. p. 190 ss. (-µα), 289 ss. (-σις), 320 ss.
(-της). Sobre algunas de ellas existen estudios especiales, cito varios en mi trabajo Adrados 1997b. En realidad, arrancan de la época jónica y ática, como he explicado en el lugar oportuno: pero en época helenística y romana alcanzaron un desarrollo inigualado. En algunos de los ejemplos de sufijos y de derivados diversos que antes ofrecía, ponía yo ya esto de relieve.
Se trata, sobre todo, de los abstractos y nombres de acción de -ά, - ή, -ία, -µα, -µός, σίς, -σύνη, los de agente en -τής, etc.; los adjetivos en -ιος, -(τ)ικός; y una serie de verbos correspondientes. Y de compuestos y derivados con preposición. Se tendió a crear sistemas en que se correspondían nombres, adjetivos, adverbios y verbos, sistemas que tenían paralelos con otros con preposición previa o con formas compuestas. Esto ha sido imitado luego en todas las lenguas del mundo, según ha quedado dicho.
surgieron hasta el siglo V o el IV a. C. y luego se difundieron, a veces especializándose y cambiando la semántica, en fecha helenística o posterior. Por ejemplo, ἀπαθία y διάνοια parten de Heródoto, αἀτάρκεια y διαφορά de Demócrito, αἴσθησις de Anaxágoras, ἀπάθεια de Aristóteles; luego se difundieron ampliamente, con varios sentidos, así como sus derivados.
Por ejemplo, si en el siglo VIII (Homero) hay αἱρέω, sólo en el V aparece el abstracto αἵρεσις (Hdt), que luego continuó vivo en varios géneros literarios y con varias especializaciones semánticas; en el V/IV αἱρέσιµος (X.), en el IV αἱρετός (PL, Isoc), en el IV/III αἱρετιστής (Philem.), αἱρησιτείχης (Diph.), en el III αἱρέσια (inscripción de Delos), -ετέος (Chrysipp.), -έτης (LXX), -ετίζω (Hp.,
Ep., LXX), -ετικός (PL, Def.), -ετισµός (LXX), en I a. C./I d. C.
αἱρεσιοµάχος (Ph.), en el II d. C. αἱρεσιάρχης (S.E., Gal.), en el III d. C. αἱρεσιώτης (Porph.), en el IV d. C. αἱρεσιαρχέω (Gr. Naz.), αἱρεσιλατρία (Did.) A través de todos los siglos, de todos los géneros literarios, de paganos y cristianos, fue creciendo la red léxica.
Ε igual en compuestos preposicionales, por ej. los con δια-: διαίρεσις está ya en Hdt., en el s. V., igual que el verbo διαιρέω; y luego hallamos διαιρετός y διαιρετικός en PL, διαρέτης en una inscripción del s. III a. C, διαρετήρ en Philod. (s. I a. C.) y διαιρετέος, διαίρηµα en Them. y Dam. respectivamente (s. IV d. C.) Para la documentación, igual que en el caso anterior, véase el DGE. La conclusión es análoga.
283. En definitiva, el griego creó sistemas léxicos que luego han proliferado, como, por ejemplo, λογίζω / -ισµα / -ιστής (de donde - ιστικός, -ιστεία) / -ικός / -ιµος; βουλεύω / -τής / -µα / -τήριον; φίλος / -έω / -ηµα / -ία / -ικός; δράω / δρᾶσις / δρᾶµα (de donde -τικός) / δράστης; etc. etc. Pero, de otra parte, no son menos prolíficas las derivaciones a partir de prefijos (ἀνα-, ἀπο-, ἐκ-, ἐπι-, κατα-, παρα-, etc.) y de elementos compositivos (ἀ- / ἀν-, αὐτο-, εὐ-, φιλο-, ἀρχι-, etc.) Sólo con αὐτ- y αὐτο- hay en el DGE unas 800 palabras, con ἀπο- unas 1.750, con ἀγαθο- 50, con ἀρχι-(ἀρχε-, ἀρχ-) 250. Nótese que la mayor parte de este tipo de vocabulario ocupa toda la lengua escrita.
284. Otro enfoque, complementario del anterior, que puede seguirse en el estudio del léxico griego, es el de elementos formativos: términos que entran en las palabras compuestas y derivadas, así como sufijos. Algo se dijo ya en nuestro tratamiento del léxico de la época arcaica y clásica, pero el avance fue enorme en la época que estudiamos. Remito a mi trabajo F. R. Adrados 1997b y a la bibliografía allí recogida. Para la extensión de ciertos sufijos, cf. R. Browning 1983, p. 38 ss.; para los nuevos sentidos de algunas palabras, p. 42.
Presento algunas estadísticas (que engloban también el griego más antiguo, no hay estudios por fechas y géneros) sobre sufijos de nombres y adjetivos. Proceden del índice inverso del griego de C. D.
Buck-W. Petersen 1944. He aquí algunas frecuencias: -ιος,-ιον: 12.000 -ια, -ιη, -ια: 7.500 -µός, -µόν, -σµός, -ισµός: 4.000 -µα, -ασµα, -ισµα: 3.300 -της (-τας) / -τητος, -τατος: 500 -της (-τας) / (-του), etc., -ιστής: 5.400 -σις, -ξις, -ψις, -τις: 5.400 -κός, -κόν, -ιακός, -τικός: 7.200
Sería interesante repartir cronológicamente las frecuencias: fue un crecimiento continuo.
285. Pienso que esto puede dar una leve idea del volumen, las características y la evolución del vocabulario intelectual del griego. Partiendo de recursos de formación de palabras que son indoeuropeos, representó un avance absoluto que es el mismo de la ciencia, la filosofía y el pensamiento en general.
Y fue el punto de apoyo para el desarrollo de este tipo de léxico en las edades venideras. Pero, en buena medida, a través de un paso intermedio que hemos de estudiar, el que hemos llamado léxico greco-latino (o greco-latín). No es otra cosa que el último de los repetidos injertos griegos que desde Plauto recibió el latín y que le permitieron convertirse en una lengua de cultura, base de las que vinieron después, que recibieron y siguen recibiendo repetidos injertos griegos.