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Personal background, risk management framework, and interaction

In document Microinsurance and risk management (Page 162-192)

Chapter 5 Client perceptions of the value of microinsurance

5.5 Discussion: Formation of value perceptions

5.5.2 Personal background, risk management framework, and interaction

Los estudios regionales, durante las últimas cuatro décadas han hecho importantes aportaciones a la historiografía mexicana, particularmente en lo relativo a la revolución mexicana. Estos estudios tuvieron una contribución muy significativa en los planteamientos del revisionismo histórico. Sobresalen en este ámbito las investigaciones de Romana Falcón sobre Veracruz, El agrarismo en Veracruz. La etapa radical 1928-1935 y San Luis Potosí, Revolución y caciquismo. San Luis Potosí. 1910- 1938; Gilbert M. Joseph, La revolución desde afuera: Yucatán, México y los Estados Unidos, 1880-1924 y Aspectos cotidianos de la formación del Estado, así como la obra que este autor y Allen Wells coordinaron, Summer of Discontent, Seasons of Upheaval; Ben Fallaw, Cárdenas Compromised. The Failure of Reform in Postrevolutionary Yucatán; Keith Brewster, Militarism, Etnicity, and Politics in the Sierra Norte de Puebla, 1917-1930; David LaFrance, Revolution in Mexico’s Heartland. Politics, War and State Building in Puebla, 1913-1920; David Skerritt G., Una historia agraria del centro de Veracruz: 1850- 1940 y Una dinámica rural. Movilidad, cultura y región en Veracruz; Heather Fowler Salamini, Movilización campesina en Veracruz; Francisco José Paoli y Enrique Montalvo; Francisco José Paoli, El socialismo olvidado de Yucatán; Francisco José Paoli, Yucatán y los orígenes del nuevo Estado mexicano; Enrique Canudas Sandoval, Trópico rojo. Historia política y social de Tabasco. Los años garridistas y Carlos Martínez Assad, El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista. Éstos son apenas algunos títulos de

las muchas e importantes obras que han abordado una temática que en algunos aspectos se entrecruzan con el tema del presente proyecto.

Prácticamente todos ellos son estudios circunscritos, a espacios delimitados por las fronteras políticas de las entidades federativas, o a regiones específicas dentro de éstas. Sin embargo existe escasez de trabajos que aborden la problemática desde regiones concebidas como espacios más amplios, pero siempre menores al territorio nacional, como podría ser el sureste de la República y que abarque, por tanto, al menos dos entidades. Tal es el caso de lo que se propone a través del presente proyecto. Este planteamiento ofrece inicialmente, una ventaja: la posibilidad de establecer análisis comparativo. Al respecto, debe señalarse que Eitan Ginzberg realizó un interesante trabajo en este sentido, en Revolutionary Ideology and Political Destiny in Mexico, 1928- 1934: Lázaro Cárdenas y Adalberto Tejeda.

Dentro de las peculiaridades regionales, la revolución en el estado de Tabasco presenta características que la aproximan a las de la revolución en la Península de Yucatán. Primero, porque en el Sureste del país hubo una actividad bélica de mucho menor envergadura a la ocurrida en los estados del norte y centro de México, y segundo, el impacto más importante de la revolución ocurrió a partir de la década de los años veinte con la aplicación de medidas radicales desde los gobiernos estatales, que convirtió al sureste en un “laboratorio de la revolución”96. En Tabasco, este período revolucionario-experimental comprende de 1923 a 1935 en que Tomás Garrido Canabal ejerció el control político sobre el estado. Las características que marcaron al Tabasco de este período fueron el escaso reparto agrario, la creación de redes de organización social y política que abarcaba todos los ámbitos de la sociedad; una obra de gobierno que dio especial atención a la educación (racionalista); el anticlericalismo gubernamental y su iconoclasia y un puritanismo traducido en campañas antialcohólicas y ley seca. Realizar estas acciones en la entidad implicó importantes esfuerzos de movilización y organización no sólo de obreros y campesinos, sino de

96 Para el caso de la Península de Yucatán ver Gilbert M. Joseph, Revolución desde afuera. Yucatán, México

y los Estados Unidos, 1880-1924, México, Fondo de Cultura Económica, 1992; y para estudiar el caso de Tabasco, es importante la obra de Carlos Martínez Assad, El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista, 2ª. ed., México, Siglo XXI Editores, 1984.

prácticamente toda la sociedad tabasqueña. Todo ello dentro del marco de una política modernizadora que tenía como telón de fondo el auge de la producción de plátano que se exportaba hacia los Estados Unidos, sin menoscabo del propósito del gobierno de estado de diversificar la economía a través del impulso de otras actividades como la ganadería.

Por su parte, Yucatán vivió transformaciones interesantes como consecuencia de las acciones impulsadas por el general Salvador Alvarado, quien llegó en 1915 a ese estado dispuesto a convertirlo en un “laboratorio de la revolución”. Una segunda fase del período posrevolucionario yucateco corresponde al liderazgo de Felipe Carrillo Puerto y su socialismo que va de 1921 a 1924, año en que es asesinado.

Así como en Tabasco la producción del plátano y su exportación generaron los recursos para poder poner en marcha un proyecto modernizador, en Yucatán, la producción de henequén fue también productora de riqueza y fue capaz sostener los experimentos modernizadores de los gobernantes posrevolucionarios.

Ambos procesos, de Tabasco y Yucatán, presentan similitudes que merecen estudiarse. Por ejemplo, ambas entidades comparten su lejanía de los centros de poder nacionales. En ambos estados se desarrollaron economías basadas en monocultivos o con fuertes tendencias hacia éste: el henequén en Yucatán y el plátano en Tabasco. En ambos casos hubo, si no ausencia (como en Yucatán), al menos una lucha que podría calificarse de baja intensidad (como en Tabasco) durante el período revolucionario de 1910-1920, ambos estados resultaron igualmente impactados por la rebelión de Adolfo de la Huerta, y finalmente, en ambos estados se desarrollaron proyectos autodenominados socialistas, con sus respectivos partidos y con organizaciones políticas denominadas, en ambos estados, ligas de resistencia.

Por otra parte, ambos fenómenos deben ser estudiados desde una perspectiva que ubique a Tabasco y Yucatán en el medio del proceso de construcción del Estado posrevolucionario centralizador, que sólo en un principio toleró cierto grado de autonomía a las regiones, vía cacicazgos, con el afán de garantizar allí la estabilidad y gobernabilidad. Pero en el entendido que su consolidación final requirió del pleno sometimiento regional hacia las políticas dictadas desde el centro y la eliminación de esos cacicazgos regionales.

Capítulo I

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