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Phase II: respiratory information comparison

5. Application 2: Sleep apnoea diagnosis

5.2. Results of application 2

5.2.2. Phase II: respiratory information comparison

Al dirigir a Ártemis una serie de preguntas, que son respondidas de inmediato, el poeta tendrá como autoridad indiscutible a la diosa misma, en la descripción de su periplo. Se trata de un recurso hímnico ya utilizado en el Himno Homérico a Apolo 3 (vv. 207-215) al comenzar la sección délfica del Himno. En el Himno a Ártemis constituye una transición interrogativa (Fain, 2004: 49) que encabezará una nueva etapa en su desarrollo.

ποῦ δέ σε τὸ πρῶτον κερόεις ὄχος ἤρξατ' ἀείρειν; Αἵμῳ ἐπὶ Θρήικι, τόθεν βορέαο κατᾶιξ ἔρχεται ἀχλαίνοισι δυσαέα κρυμὸν ἄγουσα. 115 ποῦ δ' ἔταμες πεύκην, ἀπὸ δὲ φλογὸς ἥψαο ποίης; Μυσῷ ἐν Οὐλύμπῳ, φάεος δ' ἐνέηκας ἀυτμήν ἀσβέστου, τό ῥα πατρὸς ἀποστάζουσι κεραυνοί. ποσσάκι δ' ἀργυρέοιο, θεή, πειρήσαο τόξου; πρῶτον ἐπὶ πτελέην, τὸ δὲ δεύτερον ἧκας ἐπὶ δρῦν, 120 τὸ τρίτον αὖτ' ἐπὶ θῆρα. τὸ τέτρατον οὐκέτ' †ἐπὶ δρῦν†, ἀλλά †μιν εἰς ἀδίκων ἔβαλες πόλιν, οἵ τε περὶ σφέας οἵ τε περὶ ξείνους ἀλιτήμονα πολλὰ τέλεσκον. 12

Con el título Παρθένος era venerada como diosa principal en el Quersoneso (Petrovic, 2007: 201 y n. 38). 13

Las transiciones introducidas por la invocación a un dios o diosa no son extrañas en la poesía griega, ya que suceden en Píndaro y en otros Himnos de Calímaco (1.55; 2.69; 4.300 y 316; 6.116) (Fain, 2004: 48). Según Vestrheim (2000: 72) estaríamos aquí ante un falso cierre.

¿A dónde por primera vez comenzó a llevarte el carro provisto de cuernos? Al Hemo Tracio, desde donde vienen las ráfagas de Bóreas, trayendo frío huracanado a quienes carecen de manto. ¿Dónde cortaste la antorcha de madera de pino, y de qué llama la encendiste? En el monte Olimpo de Misia, y le infundiste el soplo de luz inextinguible, que destilan los rayos de tu padre. ¿Cuántas veces probaste, diosa, tu arco de plata? Primero contra un olmo, segundo disparaste contra una encina, tercero otra vez contra un animal salvaje. La cuarta no ya contra una encina, sino que lo disparaste contra una ciudad de hombres injustos, que llevaban a cabo contra ellos y contra extraños muchos hechos impíos (Himno a Ártemis, vv. 113-123).

Primero dirige su carro a Tracia, al Norte, de donde viene el frío Bóreas (vv. 113-115). Luego de ir hacia el Este, al Monte Olimpo de Misia (en Tróade) encenderá la antorcha (que había solicitado a Zeus, v. 11), con “el soplo de luz inextinguible que destilan los rayos de tu padre” (φάεος...ἀυτμήν /ἀσβέστου, τό ῥα πατρὸς ἀποστάζουσι κεραυνοί v. 117- 118). Esto resulta de gran importancia, ya que son los rayos de Zeus los que castigan la injusticia (Bing & Uhrmeister, 1994: 25). Se forja un lazo especial entre Ártemis y Zeus, quien le ha asignado su papel de diosa de la ciudad, y en este marco, el de diosa justiciera además.14 La mención, a continuación, de su arco de plata (ἀργύρειο...τόξου, v. 119) resulta sugestiva por evocar el epíteto de Apolo Ἀργυρότοξος, que aparece en Ilíada 1.37, la escena en que Apolo castiga la falta de los griegos al insultar a su sacerdote Crises (Ilíada

1.37-52). Esto también se relacionaría con la referencia a Misia (v. 117) que, según Stephens (2015: 137) podría tratarse de un juego de palabras con μῦς (ratón), ya que Apolo Esmínteo, (“matador de ratones”), que recibía culto en la Tróade, es invocado en Ilíada

1.39, y Ártemis, según Pausanias 3.20.9, era venerada en Laconia con el título de Mysia, lo que estaría vinculado con su propio rol como diosa de la peste,15 y por lo tanto, castigadora de ὕβρις. Más aún, la invasión cimeria que Calímaco menciona en los vv. 251-258 del

Himno, habría sido castigada por la diosa con la peste (Krappe, 1944: 179). El episodio de los vv. 117-121 evoca de esta forma la apertura de Ilíada (Stephens, 2015: 137).

No es casualidad que sea a su llegada a Asia (en el monte Olimpo de Misia) donde enciende su antorcha por primera vez, y donde dispara su arco sobre una ciudad de hombres injustos, ejerciendo así su papel de diosa justiciera vinculado directamente con su rol de

14 El epíteto φαεσφόρε (v. 204) “portadora de luz”, para Ártemis portadora de la antorcha, también estaría

relacionado con su rol en la vida de la ciudad, ya que “luz” frecuentemente significaba “vida” o “salvación” en griego, y más de una leyenda relataba la intervención de Ártemis en una situación difícil para la comunidad. Cf. Bremer (1994: 17).

diosa de ciudad. En efecto, es en Asia donde la diosa era venerada especialmente con esta última función, no así en Grecia, donde se la conocía sobre todo como diosa cazadora. Los primeros dos tiros de la diosa con su arco son dirigidos contra los árboles, el tercero, contra una fiera (vv. 120-121). Sus disparos hacia los árboles se explican por su importante rol como diosa de la vegetación,16 su tercer objetivo es adecuado a su rol tradicional de πότνια θηρῶν. Al apuntar por cuarta vez,17

el poeta nos aclara que no lo hará contra un árbol (τὸ τέτρατον οὐκέτ’ ἐπὶ δρῦν, v. 121) e incrementa así el suspenso para lo que sigue: su objetivo es ahora una ciudad de injustos, ἀλλά μιν εἰς ἀδίκων ἔβαλες πόλιν, v. 122. Esta parte del Himno sigue el modelo hesiódico (Trabajos y días, 225ss.) que se refiere específicamente al efecto de las sentencias justas que dan los hombres a lugareños y forasteros: οἳ δὲ δίκας ξείνοισι καὶ ἐνδήμοισι διδοῦσιν 225 ἰθείας καὶ μή τι παρεκβαίνουσι δικαίου, τοῖσι τέθηλε πόλις, λαοὶ δ' ἀνθεῦσιν ἐν αὐτῇ· εἰρήνη δ' ἀνὰ γῆν κουροτρόφος, οὐδέ ποτ' αὐτοῖς ἀργαλέον πόλεμον τεκμαίρεται εὐρύοπα Ζεύς· οὐδέ ποτ' ἰθυδίκῃσι μετ' ἀνδράσι λιμὸς ὀπηδεῖ 230 οὐδ' ἄτη, θαλίῃς δὲ μεμηλότα ἔργα νέμονται. τοῖσι φέρει μὲν γαῖα πολὺν βίον, οὔρεσι δὲ δρῦς ἄκρη μέν τε φέρει βαλάνους, μέσση δὲ μελίσσας· εἰροπόκοι δ' ὄιες μαλλοῖς καταβεβρίθασι· τίκτουσιν δὲ γυναῖκες ἐοικότα τέκνα γονεῦσι· 235 θάλλουσιν δ' ἀγαθοῖσι διαμπερές· οὐδ' ἐπὶ νηῶν νίσονται, καρπὸν δὲ φέρει ζείδωρος ἄρουρα.

Para aquellos que dan sentencias justas a forasteros y lugareños y no se apartan en absoluto de lo justo, la ciudad florece y el pueblo prospera en ella; la paz, nodriza de jóvenes, anda por la tierra, y nunca para ellos decreta la dolorosa guerra Zeus de amplia mirada. Nunca a los hombres de rectas sentencias acompaña el hambre ni la ruina, sino que alternan con fiestas el cuidado de los cultivos. La tierra les lleva abundante sustento, y en los montes la encina lleva bellotas en lo alto, y abejas en medio; las lanudas ovejas se doblan bajo el peso de la lana. Las mujeres dan a luz hijos semejantes a sus padres, y florecen sin cesar con bienes. Y no viajan en naves, pues el fértil campo produce fruto. (Trabajos ydías, vv. 225-237).

Luego se detiene en las terribles consecuencias de quienes sólo se ocupan de la violencia y las malas acciones, a quienes castiga Zeus:

οἷς δ' ὕβρις τε μέμηλε κακὴ καὶ σχέτλια ἔργα, τοῖς δὲ δίκην Κρονίδης τεκμαίρεται εὐρύοπα Ζεύς.

16 Para Ártemis como diosa de la vegetación, cf. Farnell (1896: 2.428-429) y Petrovic (2007: 230-231). 17

El poeta está usando aquí el recurso homérico τρὶς μὲν τὸ τέταρτον, con tres ítems que contrastan con el cuarto que corona la serie (Fain, 2004: 49 y n. 31).

πολλάκι καὶ ξύμπασα πόλις κακοῦ ἀνδρὸς ἀπηύρα, 240 ὅστις ἀλιτραίνῃ καὶ ἀτάσθαλα μηχανάαται. τοῖσιν δ' οὐρανόθεν μέγ' ἐπήγαγε πῆμα Κρονίων, λιμὸν ὁμοῦ καὶ λοιμόν, ἀποφθινύθουσι δὲ λαοί· [οὐδὲ γυναῖκες τίκτουσιν, μινύθουσι δὲ οἶκοι Ζηνὸς φραδμοσύνῃσιν Ὀλυμπίου· ἄλλοτε δ' αὖτε] 245 ἢ τῶν γε στρατὸν εὐρὺν ἀπώλεσεν ἢ ὅ γε τεῖχος ἢ νέας ἐν πόντῳ Κρονίδης ἀποτείνυται αὐτῶν.

Pero a quienes la cruel violencia y las obras malas agradan, para ellos Zeus de amplia mirada decreta justicia. Muchas veces hasta toda una ciudad sufre por un hombre malvado, que comete delitos y maquina temeridades. A ellos desde el cielo les trae gran pena el Cronión, al mismo tiempo el hambre y la peste, y perecen los pueblos. Y las mujeres ya no dan a luz, y las casas menguan por los designios de Zeus Olímpico; o bien, otras veces, destruye su amplio ejército, o bien la muralla, o en el ponto sus naves castiga el Crónida. (Trabajos y días, vv. 238-247).

En Hesíodo es Zeus quien colma de bendiciones o castiga a toda una ciudad, por obra de sus actos, justos o injustos, y especialmente de los de sus gobernantes, los reyes; también sucede lo mismo en el Himno a Zeus de Calímaco (vv. 79-85).18 Aquí será Ártemis quien con su arco castiga la ciudad de los injustos, que contra propios y extraños cometen acciones ofensivas. En el Himno también se invierte el orden: primero detalla el castigo para la ciudad de los inicuos:

σχέτλιοι, οἷς τύνη χαλεπὴν ἐμμάξεαι ὀργήν·

κτήνεά φιν λοιμὸς καταβόσκεται, ἔργα δὲ πάχνη, 125 κείρονται δὲ γέροντες ἐφ' υἱάσιν, αἱ δὲ γυναῖκες

ἢ βληταὶ θνῄσκουσι λεχωίδες ἠὲ φυγοῦσαι τίκτουσιν τῶν οὐδὲν ἐπὶ σφυρὸν ὀρθὸν ἀνέστη.

Desdichados aquellos a quienes infliges tu terrible cólera: la plaga les devora los rebaños, y la escarcha los cultivos, se cortan el cabello los ancianos por sus hijos y las mujeres parturientas o mueren golpeadas, o si escapan, no dan a luz a ningún ser que se yerga rectamente sobre sus tobillos (Himno a Ártemis, vv. 124-128).

La mención de la peste (λοιμός, v. 125) aludiría a su rol de diosa castigadora (otra vez se alude a la apertura de Ilíada, 1.61); la escarcha (πάχνη) evoca Odisea 14.476 y ss., donde Odiseo habla de una noche gélida, en que soplaba el Bóreas, y caía una nieve menuda y fría, “como escarcha” (ἠΰτε πάχνη) y él había salido “sin manto” (οὐ γὰρ ἔχω χλαῖναν, v. 488); el mismo Bóreas que trae frío huracanado “a quienes carecen de manto” (ἀχλαίνοισι,

18

El tema de Zeus que castiga las sentencias injustas de los hombres tiene su antecedente en Ilíada 16.384- 392. Cf. § 2.2.5.2 del capítulo sobre el Himno a Zeus.

Himno aÁrtemis, v. 115) proveniente del Hemo Tracio, que Ártemis visitó en el v. 114, y que parece traer como castigo para los malvados desde el Norte; las mujeres parturientas están directamente bajo su órbita (como ya se ha dicho en los vv. 21-25), por lo que en ese trance pueden ser “golpeadas” (βληταί, v. 127, adjetivo verbal de βάλλω, verbo usado en el v. 122, cuando “disparó” a la ciudad de los injustos) por la diosa. Los seres que no pueden erguirse rectamente sobre sus tobillos (σφυρὸν ὀρθόν, v. 128) son posiblemente una alusión a Ártemis Orthia, venerada en Esparta y también en Creta, en lo que constituía un ritual de iniciación para jóvenes muchachos (Petrovic, 2007: 252-53; Stephens, 2015: 139).

Luego describe las bendiciones que la diosa otorga a quienes “mira sonriente y propicia” (εὐμειδής τε καὶ ἵλαος αὐγάσσηαι, v. 129), que son, obviamente, parte de la ciudad de los justos, que, según el Himno Homérico a Afrodita 5, vv. 17-20, está entre sus preferencias:

οὐδέ ποτ' Ἀρτέμιδα χρυσηλάκατον κελαδεινὴν δάμναται ἐν φιλότητι φιλομμειδὴς Ἀφροδίτη· καὶ γὰρ τῇ ἅδε τόξα καὶ οὔρεσι θῆρας ἐναίρειν, φόρμιγγές τε χοροί τε διαπρύσιοί τ' ὀλολυγαὶ

ἄλσεά τε σκιόεντα δικαίων τε πτόλις ἀνδρῶν. 20

Tampoco a Ártemis de áureas flechas, resonante, subyuga en deseo Afrodita, amante de la risa; pues a ella le agradan los arcos y en los montes matar fieras, forminges, coros y gritos penetrantes, bosques sombríos, y una ciudad de hombres justos. (Himno Homérico a Afrodita

5,vv. 16-20).

La prosperidad y la concordia adornan, en el Himno a Ártemis, a la ciudad de los justos:

οἷς δέ κεν εὐμειδής τε καὶ ἵλαος αὐγάσσηαι, κείνοις εὖ μὲν ἄρουρα φέρει στάχυν, εὖ δὲ γενέθλη 130 τετραπόδων, εὖ δ' οἶκος ἀέξεται· οὐδ' ἐπὶ σῆμα ἔρχονται πλὴν εὖτε πολυχρόνιόν τι φέρωσιν· οὐδὲ διχοστασίη τρώει γένος, ἥ τε καὶ εὖ περ οἴκους ἑστηῶτας ἐσίνατο· ταὶ δὲ θυωρόν εἰνάτερες γαλόῳ τε μίαν πέρι δίφρα τίθενται. 135

Pero a quienes miras sonriente y propicia, a ellos el campo les trae feliz cosecha, el ganado de cuatro patas aumenta abundantemente, y también su casa. Y no se acercan a la tumba salvo cuando llevan a alguien muy anciano. Y no daña su linaje la disensión, que perjudica incluso las casas muy bien asentadas. Y las esposas de los hermanos y las hermanas del marido colocan sus asientos en torno a una sola mesa para ofrendas. (Himno a Ártemis, vv. 129-135).

Contra lo que pasaba en la ciudad de sentencias injustas en Hesíodo, la casa (οἶκος, v. 131) se acrecienta, así como el ganado y las cosechas.19 Como camina la paz (εἰρήνη, v. 228) por la tierra en la ciudad de sentencias justas de Hesíodo, aquí tampoco tiene lugar la disensión (διχοστασίη, v. 133). Esta palabra, que significa sobre todo “discordia cívica”, junto con la anáfora de los vv. 130-33: εὖ μὲν... εὖ δὲ... εὖ δ'... καὶ εὖ περ, anticipada en εὐμειδής (v. 129), tendría, según Stephens, relación con el elogio que hace Solón de los beneficios de Εὐνομίη (fr. 4.32-39), como εὔκοσμα y εὐθύνει...δίκας σκολιάς que hace cesar la discordia cívica (διχοστασίη, fr. 4.37) (Stephens, 2015: 139). De manera que la acción de Ártemis adquiere dimensiones más profundas en los ecos intertextuales que resuenan en esta parte del Himno. Adicionalmente cabe destacar que en el texto hesiódico la paz (εἰρήνη, v. 228)

es calificada como κουρότροφος (“nodriza de jóvenes”) epíteto ligado tradicionalmente a Ártemis, ya que el cuidado de los niños, así como de las crías de los animales salvajes, están bajo su órbita (Petrovic, 2007: 254; Calame, 2001: 100, n. 33; Farnell, 1896: 2.577).20 El arco con el que dispara al principio a los árboles y a las fieras para terminar dirigiendo a la ciudad de los injustos (vv. 120-122), es usado también para proteger a Éfeso, según se especifica en v. 258: Ἐφέσου γὰρ ἀεὶ τεὰ τόξα πρόκειται (“pues tu arco siempre está delante de Éfeso”), idea que ya estaría subyacente en el pasaje de las bendiciones que disfruta la ciudad favorecida por Ártemis (vv. 129-135) (Bing & Uhrmeister, 1994: 24). El arco se convierte así en símbolo del lazo entre ambos mundos que constituyen el dominio de la diosa: el ámbito de lo salvaje (que es el que ella pide a su padre) y el de la ciudad (que Zeus le ha otorgado sin pedirlo).21 El rol que ha asumido Ártemis en relación con la ciudad, ya sea como castigadora o salvadora, ya no únicamente como πότνια θηρῶν, es lo que justifica que sea invocada en los vv. 136-137 como πότνια y ἄνασσα (Bing & Uhrmeister, 1994: 24-25).

19 Para Ártemis y su relación con la agricultura y los animales domésticos, que se evidenciaría en los epítetos

Ἡμερασία, Ταυρόπολος, Πολυβοία, Ταυρική, y Τρικλαρία, véase Farnell (1896: 2.448-456).

20 Para el epíteto Κουρότροφος asignado a otras diosas, como Hera, Deméter o Atenea, véase Burkert (1985:

184, 244 y 439). Cabe señalar que este epíteto es aplicado a la diosa Hécate (hija de la diosa Asteria, hermana de Leto, Teogonía, vv. 404-411) en Teogonía, v. 450, que recibió de Zeus un gran poder sobre una amplia esfera de actividades humanas, y cuyo efecto benéfico sobre aquellos a quienes la diosa favorece se asemeja al de Ártemis (Teogonía, vv. 411-452). A partir del siglo V a.C. son equiparadas con frecuencia (cf. Burkert, 2007: 231 y n. 15).

21 Resulta también significativo a mi entender que el arco sea fabricado por los Cíclopes, que en la Oda 11 de

Baquílides, son artífices de la “hermosísima muralla” (τεῖχος …κάλλιστον, Oda 11.76-79) de Tirinto (“ilustre ciudad”, κλεινᾷ πόλει, Oda 11.78) , encomendada por Zeus (Oda 11.69-81). Ver § 2.2.2.3.2 de este capítulo.