a lo genérico
El reto de pensar la profesión hoy, implica transitar por su historia reco nociendo y desentrañando límites y posibilidades con el fin de trascenderla, no de repetirla. EEI asunto particular de Ios métodos de Trabajo Social tiene que ubicarse en ese transcurrir histórico para no incurrir en el peligro que la descontextualización y la atemporalidad representan.
Las posibilidades de aplicación de los métodos están condicionadas personal, política e institucionalmente por los movimientos sociales, econó micos y culturales que a nivel global se plantean y por las situaciones parti culares de los contextos donde éstos operan, de tal manera que los mismos no pueden considerarse puros ni estáticos. Sus reformulaciones están co nectadas con la insuficiencia práctica o teórica de los supuestos que los soportan y por la afiliación que a veces establecen con formas de acción social foráneas (como suele ocurrir a veces con el Trabajo Social latinoame ricano).
La reconfiguración de los métodos no es un asunto trivial ni arbitrario que pueda resolverse mecánica o artificialmente agregando etapas, cam biándole de nombre a las existentes o innovando su arsenal instrumental. Es una tarea compleja que supone un cambio de actitud, racional y crítico, frente a la profesión.
Los métodos de Trabajo Social -como elementos constitutivos de la metodología- son tímidos reflejos de las épocas, y el surgimiento y consoli dación de uno u otro tiene que ver con las visiones, concepciones, intereses, demandas y necesidades (sociales y profesionales) prevalecientes en cada momento.
La trilogía Caso, Grupo, Comunidad y el denominado Método Unico o Integrado serán analizados, en el presente aparte, en función del sentido y pertinencia que el tipo de acción social por ellos impulsado reviste en la actualidad.
• A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la acción social concebida como asistencia y ayuda al “desvalido” o inadaptado fue puesta en práctica me diante la atención casuística individualizada que le dio origen al denomina do Case Work o Trabajo Social de Caso. En la década de los treinta se amplió el marco de la acción social al ámbito grupal, instaurándose el Tra bajo Social de Grupo -sin cambios sustanciales en las concepciones psicologistas (psicodinámicas, conductistas y psicoanalistas) que lo ani maron y mediante las cuales se incidía en los problemas sociales y
La cuestión metodológica: convergencias operativas o especifidad funcional
relaciónales considerándolos como propios de conductas anormales o des viadas.
• A partir de los años cuarenta -con auge en las décadas de los cincuenta y sesenta- la acción social deja de ser asumida desde perspectivas psicologistas centrando su atención en el trabajo colectivo de promoción y desarrollo de las comunidades como opción para incidir en la solución de los problemas sociales generados por la guerra (especialmente en los paí ses europeos y en Estados Unidos) y la colonización social y cultural que los países occidentales ejercieron sobre América Latina. Esta nueva con cepción sobre la acción social dio lugar al surgimiento del denominado Método de Trabajo Social Comunitario que, inspirado en corrientes desarrollistas (impulsadas por la DESAL11 y la Alianza para el Progreso) y marxistas, sacralizaron lo participativo y lo comunitario como la única vía para el cambio y desarrollo social.
Aunque aparentemente distintos, todos esos métodos de Trabajo Social desarrollan un mismo proceso de acción secuencial (por etapas) retomando elementos de la administración y de la investigación social, atreviéndome a afirmar que el eje definitorio de cada uno de ellos lo constituye -más que su visión o fundamentación- la ampliación del ámbito de acción y el tránsito entre el Yo (individuo), el Otro (grupo) y el Nosotros (comunidad).
A pesar de las diferencias presentes en las orientaciones y concepcio nes que rigen las distintas propuestas de reformulación metodológica elabo radas durante la trayectoria histórica de la profesión, el acento de los méto dos se colocó en las fases o momentos del proceso de acción (introducien do etapas o signándoles otros nombres), indicando con ello que las transfor maciones metodológicas operadas en el campo profesional han sido inten tos formalistas que no han logrado horadar las bases fundantes de la prácti ca profesional. Las mismas, en esencia, no han logrado reconfigurar alterna tivas viables y plausibles de ruptura y superación de los métodos tradiciona les, por más cuestionados que éstos sean.
El anterior planteamiento es una invitación a realizar estudios minuciosos sobre el sentido y alcance de los métodos del Trabajo Social en la coyuntura actual. Dilucidar las dimensiones teórico-prácticas presentes en ellas y en el desfase, casi siempre existente, entre las propuestas y formulaciones acadé micas y aquellas que cotidianamente se enfrentan en los diferentes escena rios de actuación profesional, es algo digno de realizar.
Ante el fracaso de ios intentos desarrollistas y la expansión de las ideas marxistas y democráticas en varios países y continentes, se forjó -en la década de los sesenta- el conocido proceso de Reconceptualización del
(11) DESAL: Desarrollo Social para América Latina.
La cuestión metodológica: convergencias operativas o especifidad funcional
Trabajo Social que con sus planteamientos críticos (de diversa orientación política) impulsó una de las más significativas reformulaciones metodológicas12 de la profesión, la cual se concretizó en la fusión de la tríada Caso, Grupo y Comunidad dándole lugar al denominado Método Unico o Integrado como opción para superar la parcelación de la realidad social presente en ios mé todos clásicos.
El ideal profesional de un método único, dinámico, flexible e integrador que permitiera superar la sectorización presente en la profesión, más que un intento fallido fue, a mi modo de ver, una ilusión homogeneizadora y masificadora de lo social que por la vía del comunitarismo opacó y desdibujó la subjetividad y diversidad presentes en la realidad social, invisibilizando a los sujetos de la acción social: la centralidad que la nueva propuesta le asignó a la organización y a la comunidad operó con el vigor de una amalga ma, aplastando el mundo de la vida y de la subjetividad, desplazando las vivencias y experiencias individuales y desconociendo la fuerza avasalladora que la condición humana cumple en la acción colectiva. ^
Las tendencias contemporáneas, además de develar, problematizan -desde el punto de vista cognitivo y metodológico- la pertinencia actual del Método Unico o Integrado y el predominio, instaurado a través del mismo, de un Trabajo Social Comunitario que le resta valor y sentido a otros tipos de
acción social, reduciendo la práctica profesional a la aplicación lineal de los t \
diferentes momentos del proceso metodológico: diagnóstico, planificación,
ejecución y evaluación. y ^ |
El Trabajo Social Comunitario no puede considerarse unívoco, ni adscri birse a un activismo ciego y repetitivo; debe ser el resultado estratégico de una práctica profesional que conduzca a la comprensión del sentido de la acción de ios sujetos involucrados en ella, generando espacios de afirma
ción de los mismos y aportando a la construcción social de lo individual y | colectivo. ,
Lo anterior exige problematizar la cuestión social reconociendo la terri torialidad y temporalidad de los conflictos, las alianzas y rupturas que se establecen entre los actores y la forma en que sus experiencias y vivencias inciden en la construcción de la realidad. La pluralidad de identidades y de mandas que habitan en los procesos comunitarios es central para el desa rrollo de teorías, metodologías o proyectos sociales.
En las sociedades contemporáneas, donde se impulsa más la integra ción que las autonomías, las redes constituyen, además de formas renova-
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(12) Vale la pana destacar que la reformulación metodológica impulsada por el movimiento de Reconceptualización de 1965, a pesar de lo ruidoso, no fue la única realizada en la profe sión. Ezequiel Ander - Egg (1981: p. 20) habla de por lo menos cuatro intentos en diferentes décadas y afirma que la tendencia de unificación de métodos se propuso desde finales de 1950 (1958-1962).
das de acción social, instancias importantes para la comprensión de los procesos individuales y sociales y una vía inter-comunicacional a través de la cual se recupera la diversidad de las acciones colectivas desarrolladas por diferentes actores sociales: mediante la interacción los individuos se afec tan mutuamente, estableciendo pactos y negociaciones estructurantes de referentes cognoscitivos y motivacionales necesarios para la acción.
Esos pequeños núcleos denominados redes sociales'3, albergan la fuer za y potencia de la acción colectiva actual; a partir de ella se redefinen las relaciones sociales y se establecen muros contenedores del proceso indivi dualista que las economías globalizadas buscan imponer en las sociedades contemporáneas.
El desafío profesional contemporáneo plantea la necesidad de reconfigurar los métodos del Trabajo Social potenciando el trabajo en redes desde una perspectiva integracionista y global que posibilite trascender los espacios microsociales de supervivencia -donde ellas generalmente actúan- estimulando su conexión con otros escenarios y actores para que, a través de la interacción y el establecimiento de lazos internos y externos, de soli daridad y colaboración, enfrenten las situaciones amenazantes.
La incertidumbre y la calidad de la gestión social orientarán el accionar profesional dibujando límites y posibilidades de acción que permitan eleccio nes individuales y colectivas acordes con la época, el ambiente y el contexto y la conexión racional y perceptiva del actor social con su entorno.