3.4 Auditory based features
3.4.1 Power Normalized Cepstral Coefficients ( PNCC )
Según las unidades corológicas definidas por Rivas Martínez (1987), la provincia de Teruel se incluye dentro del Reino Holártico, como el resto de la Península Ibérica, y concretamente en la Región Mediterránea. De los seis pisos bioclimáticos que se distinguen en esta región, en la provincia de Teruel están presentes tres: Oromediterráneo, Supramediterráneo y Mesomediterráneo.
- Piso Oromediterráneo. Se caracteriza por una temperatura media anual entre 4 y 8 ºC. Otros criterios termoclimáticos que lo definen son la media de las mínimas del mes más frío, que oscila entre –7 y –4 ºC, y la media de las máximas de ese mismo mes, que va de 0 a 2ºC. El Índice de Termicidad11 (It) oscila entre –30 y 60. Este piso aparece aproximadamente por encima de los 1400 m en la sierras de Albarracín, Gúdar, Javalambre y del Pobo.
La vegetación que aparece está bien adaptada a periodos de fríos largos e intensos y es capaz de completar su actividad (ciclo vegetativo y reproductor) en un corto periodo de tiempo que coincide con los meses más cálidos. Las especies forestales dominantes son las coníferas, que son las que mejor se adaptan a las condiciones descritas. Destacan las superficies de matorral achaparrado y pastizal, adaptadas también a los caracteres del piso.
- Piso Supramediterráneo. Definido por una temperatura media anual que oscila entre 8 y 13 ºC. En cuanto al mes más frío, la media de las mínimas va
11
El índice de termicidad se calcula a partir de la suma de la temperatura media anual (T) en décimas de ºC, la temperatura media de las mínimas del mes más frío (m) y la temperatura media de las máximas del mes más cálido (M): It = (T+m+M)*10 (Rivas Martínez, 1987).
de –4 a –1 ºC y la media de las máximas de 2 a 9 ºC. El It se sitúa entre 60 y 210. Este piso es el que ocupa mayor extensión en la provincia, en todo el sector central y las depresiones intraibéricas, a excepción del fondo de la depresión del Mijares donde aparece representado el piso Mesomediterráneo. Su vegetación se encuentra muy adaptada a las condiciones climáticas, siendo las especies de hojas aciculares y coriáceas las dominantes: pinos, sabinas, quejigos, carrascas... En las zonas de degradación aparecen matorrales espinosos y xerófilos entre los que dominan las aliagas. También hay zonas de pastizal.
- Piso Mesomediterráneo. Caracterizado por una temperatura media anual de 13 a 17 ºC. La media de las mínimas del mes más frío oscila entre –1 y 4 ºC y la media de las máximas de ese mes va de 9 a 14 ºC. El It se sitúa entre 210 y 350. Se extiende por las zonas de menor altitud, ocupando todo el sector nororiental y el fondo de la depresión del Mijares.
Este piso tiene una vegetación natural que en su estrato arbóreo está dominada por carrascales, pinares de P. halepensis y coscojares, considerándose los primeros como el bosque maduro y los otros dos como estadios de degradación, si bien poseen una gran estabilidad. En las zonas más degradadas dominan los matorrales de romero, tomillo, espliego y salvia, dando paso a pastizales donde destacan los lastonares.
Esta variedad de pisos bioclimáticos, junto con las interacciones de los factores ecogeográficos anteriormente descritos (fisiografía, litología, clima y suelos), da lugar a que la provincia de Teruel posea una gran heterogeneidad botánica y ecológica.
1.5.1.4.1. La cubierta forestal de Teruel
La variedad botánica y ecológica aludida se pone de manifiesto en la diversidad de especies forestales presentes: pino moro (Pinus uncinata), pino silvestre (Pinus
sylvestris), sabina albar (Juniperus thurifera), carrasca (Quercus ilex rotundifolia)... Los
bosques más extensos y mejor conservados de la provincia son los pinares de silvestre localizados al sur, en las sierras de Albarracín y Gúdar. También son importantes, aunque menos extensos, los pinares de silvestre de Javalambre y, en el sector central, los de las sierras de Cucalón, San Just y, en el sector nororiental, los de los Puertos de Beceite. Muchos de estos pinares son sustitutos de los rebollares (Quercus pyrenaica) y quejigares (Quercus faginea), aunque en algunas zonas se conservan bosques de estas
Capitulo 1: Antecedentes, objetivos, metodología y área de estudio
frondosas, sobre todo en las sierras centrales. Conforme se desciende en altitud -y en las zonas de borde- aparecen pinares de laricio (Pinus nigra) y de pinaster (Pinus pinaster), siendo el primero frecuentemente utilizado en repoblaciones. En las elevadas parameras calcáreas del sector meridional dominan las formaciones adehesadas de sabina albar. En las zonas más bajas de la provincia se entra en el dominio del carrascal somontano, que ha sufrido un intenso proceso de degradación antrópica, por lo que en la actualidad sólo se conservan pequeños bosquetes donde el porte arbustivo o de monte bajo es lo más común. La etapa serial de pinares de sustitución está dominada por el pino carrasco (Pinus halepensis), que en gran medida ha sido introducido por la acción antrópica; estos pinares alcanzan su máxima expresión en el sector nororiental, en el Bajo Aragón. Finalmente destacar la presencia del chopo (Populus spp.) en las zonas de ribera y como cultivo forestal, sobre todo en el Bajo Aragón (Querol, 1995; Ministerio de Medio Ambiente, 1996; González et al., 2001).
La estadística disponible sobre usos del suelo por delimitaciones comarcales permite caracterizar la distribución de la cubierta forestal provincial de forma más detallada. Así, las comarcas situadas al sur –Sierra de Albarracín, Gúdar-Javalambre y Comunidad de Teruel– son las de mayor riqueza, ocupando las dos primeras, desde la perspectiva forestal, un lugar muy destacado a escala regional (de la Riva, 1997). En segundo lugar, aunque con un número de hectáreas forestales bastante inferior, destacan las comarcas situadas al este –Matarraña y Maestrazgo– y oeste –Jiloca–. Las comarcas septentrionales son las menos forestales, tanto en términos absolutos como relativos, destacando el Bajo Aragón y el Bajo Martín (Departamento de Agricultura y Alimentación, 2007).
La calidad de la madera de los montes de Teruel es alta, superando a la del Pirineo, aunque no alcanza a la del Sistema Central –Segovia y Soria–. En el contexto regional, su explotación es más sencilla de realizar y más económica que la de Huesca, lo que hace que las subastas de madera de los Montes de Utilidad Pública (MUP) de Teruel alcancen precios más altos. Un porcentaje elevado de la madera es utilizado para construcción encofrado, apuntalamientos, etc. siendo menor el volumen de madera destinado a carpintería; la procedente de los cultivos de chopo encuentra aplicaciones en embalajes, listones para muebles, etc. (Ministerio de Medio Ambiente, 1996).
La explotación forestal en la provincia apenas ha avanzado en la introducción de innovaciones tecnológicas, exceptuando el uso de la motosierra, el tractor forestal o la
grúa integrada en la caja del camión; otro factor de mejora es la construcción de una red de vías de saca. La difícil orografía, la estructura de la propiedad y la forma de aprovechamiento de los montes han hecho que no se incorporen sistemas más modernos de explotación. Así, los trabajos forestales siguen siendo duros, a lo que se une la escasa consideración social dada a los trabajos forestales. Esto conlleva una falta de personal cualificado y la desaparición de autónomos y pequeñas empresas especializadas que, tradicionalmente, realizaban los procesos de explotación forestal. Al igual que en el resto de España, en las últimas décadas se ha producido una constante disminución del volumen de maderas aprovechadas cada año en los bosques de montaña. La presión existente contra las cortas de madera y el descenso de los precios de la madera en pie hace que apenas se ejecuten los aprovechamientos previstos, poniendo en riesgo el cumplimiento de los objetivos de regeneración. Todas estas circunstancias hacen que la explotación de los bosques sea cada vez menos rentable, por lo que los trabajos de poda, clareo, etc., tan importantes para la eliminación del peligro de incendios y plagas, son cada vez menos abundantes (Ministerio de Medio Ambiente, 1996).
Aun así, el bosque continúa siendo fuente de riqueza para el medio rural turolense, manteniéndose la explotación directa de su madera en las zonas de sierra del sector meridional e incrementándose otros usos y aprovechamientos a escala provincial, como la caza o la recolección de setas. Con vistas al futuro, la gestión y conservación del monte por los habitantes de estos territorios es una de sus principales alternativas económicas (Guillén, 2005a). Por último, recordar en este punto los beneficios socio- económicos (aumento de las rentas agrarias, aparición de empresas, mejora de las infraestructuras, fijación de población…) y medioambientales (disminución del riesgo de incendio, mejora del estado de las masas, etc.) que a escala local podría generar el aprovechamiento energético de los residuos forestales de estos bosques.
1.5.1.4.2. Otras formaciones vegetales
Aproximadamente una cuarta parte de la provincia está ocupada por matorrales de sustitución y pastizales xerófilos, incluyendo formaciones gipsófilas y matorrales de cumbre y parameras. Precisamente en esta zona de las altas parameras predominan caméfitos almohadillados que alternan con la presencia de sabina rastrera (Juniperus
sabina), enebro (Juniperus communis communis) y sabina albar (Juniperus thurifera). En
las zonas más pobres y secas de la provincia, sobre litologías calcáreas, predominan formaciones de matorral de aliaga (Genista scorpius), tomillo (Thymus vulgaris), romero (Rosmarinus officinalis) y lastón (Brachypodium retusum). En cambio, bajo estas mismas
Capitulo 1: Antecedentes, objetivos, metodología y área de estudio
condiciones, pero sobre yesos, aparecen algunos endemismos como el asnallo (Ononis
tridentata), la albada (Gypsophila hispanica) y el albardín (Lygeum spartum). Por último,
destacar la existencia de ambientes azonales, como las reducidas formaciones de ribera compuestas principalmente por chopos (Populus nigra), que aparecen acompañados por especies del genero Tamarix en el caso de formaciones de ribera en zonas endorreicas con acumulación de sales, como la Laguna de Gallocanta, apareciendo también sosas (Suaeda vera) y salicornias y pastos halófilos (Puccinellia) (Longares, 2005).