• No results found

Practical Implications, limitations and prospects for future research

5.7 Discussion

5.7.4 Practical Implications, limitations and prospects for future research

Antes de entrar a considerar la importancia de la migración femenina contemporánea y las características particulares que imprime a todo el proceso, conviene ver a grandes rasgos el papel que ha tenido la migración femenina en las diversas teorías socioeconómicas sobre las migraciones desde los orígenes de los estudios sobre el tema a finales del siglo XIX hasta el presente.

Debe reconocerse, en primer lugar, que la dimensión de género, por lo general, ha estado ausente durante mucho tiempo o no ha sido convenientemente trabajada en la información y los estudios sociológicos sobre el tema de los desplazamientos humanos, aparte de ser una variable común de los datos demográficos104. De modo paradójico en relación con las carencias que se vieron después, los trabajos pioneros de Ernest Ravenstein publicados entre 1885 y 1889, incluyen observaciones importantes sobre la migración femenina. Como se indicó anteriormente, a Ravenstein se le considera el padre de los estudios científicos sobre los procesos migratorios ya que intenta, a partir de multitud de observaciones, establecer una serie de regularidades empíricas sobre los desplazamientos humanos en relación con variables como las distancias, la ubicación de los centros productivos, los avances tecnológicos, etc. Entre las “leyes” que establece Ravenstein para explicar las corrientes y contracorrientes de las migraciones, señalaba que las mujeres migraban más que los hombres en distancias cortas y destacaba que las mujeres se desplazaban más a las áreas donde estaba la industria textil, que hacia otras áreas como la minería.

Los estudios sobre migraciones de las décadas siguientes suelen tratar indistintamente el tema de la migración femenina, asumiendo el papel de compañía de la mujer, asociada a la migración generalmente masculina, o como la movilidad de un factor productivo más, como los capitales y las mercancías. Este tópico se asume de manera

103 Ibid., p. 60.

104 Ver: MARTÍNEZ, J. (2003): El mapa migratorio de América Latina y el Caribe, las mujeres y el género.

Serie Población y Desarrollo N° 44. UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas. CEPAL.) También: CEPAL (2006): Migración internacional, derechos humanos y desarrollo en América Latina y el

75 generalizada en el llamado modelo neoclásico de J. Harris y M. Todaro105, donde el factor

determinante de las migraciones son las diferencias de la oferta y la demanda entre diversos mercados laborales con flujo de información entre sí, en la búsqueda final de un equilibrio. Estos autores estudiaron particularmente las migraciones rurales-urbanas dentro del proceso general concebido como el paso de la sociedad tradicional a la sociedad “moderna”, estableciendo que los movimientos migratorios son las respuestas que dan actores racionales en un mercado libre, ante la creación en otros lugares de nuevos puestos laborales o de mejoras salariales. El énfasis del enfoque formal economicista del modelo neoclásico deja de lado otras consideraciones, incluyendo las asimetrías relacionadas con el género de las personas que migran. El papel asignado a la migración femenina en esta teoría es la de acompañantes de los hombres, que son los protagonistas de las actividades productivas.

En la década de 1970, con la Teoría de la Dependencia y el enfoque histórico- estructural, se hacen presente las corrientes críticas de las teorías sociológicas funcionalistas de la modernización y del modelo neoclásico liberal sobre las migraciones, aunque también se ha criticado al enfoque histórico-estructural por obviar el tema de la mujer como una temática específica en los estudios de las migraciones.

Se suele considerar que la perspectiva mundial de la economía y el papel que juegan en ella los centros de poder económico sobre las periferias de los países menos desarrollados dejan poco margen para la consideración de otros factores en los estudios de las migraciones, como la función de las unidades familiares, la migración como una decisión y sus consecuencias diferenciales según los géneros y el creciente papel de la mujer en estos desplazamientos. Sin embargo, autoras contemporáneas como Sassen han abordado el análisis de la migración femenina desde la perspectiva de la teoría del sistema mundial del enfoque histórico-estructural, siendo enteramente coherente con un enfoque existencial o micro sobre otras dimensiones culturales y psicosociales de la migración de las mujeres.

A finales de la década de 1970 y comienzos de 1980 comienzan a aparecer trabajos que reivindican la función laboral de la mujer en los estudios sobre las nuevas migraciones, pero se suele reconocer la publicación en 1984 de “Birds of passage are also women”, de Mirjana Morokvásic,106 como el punto de inflexión a partir del cual se abría una nueva

dimensión en los enfoques sobre los procesos migratorios. Morokvásic hace allí un recuento minucioso de las investigaciones sobre el papel de la mujer en los desplazamientos transfronterizos, no sólo como acompañante sino como protagonista. Y no sólo desde la perspectiva de factor productivo sino que abre el camino a otras

105 HARRIS, J. & TODARO, M. (1970): "Migration, Unemployment and Development: a Two Sector

Analysis", The American Economic Review, LX, 1, pp. 126-141.

106 MOROKVÁSIC, M. (1984): “Birds of passage are also women...” en International Migration Review,

76 consideraciones como el empoderamiento de la mujer a través de los procesos migratorios107.

A partir de allí, se han abierto nuevas perspectivas teóricas y metodológicas, con un enfoque multidisciplinario, que incorporan la dimensión de género de las migraciones o que la consideran un principio estructurador de los procesos migratorios. De esta manera el papel de la mujer en los estudios de las migraciones está íntimamente relacionado con las estrategias migratorias, las relaciones entre la migración y las unidades domésticas, la identidad de las mujeres migrantes en los espacios públicos y privados, las dinámicas familiares tanto en los sitios de origen como de llegada, los nichos laborales en los mercados de trabajo, las redes migratorias y los espacios transnacionales creados, el papel de la migración en la desigualdad de género, etc.

Pero lo más importante que un hecho tan significativo para los estudios migratorios y las acciones de política asociadas, como es la creciente migración femenina en la era de la globalización, con su complejidad y diversidad, ha dejado de ser un fenómeno invisible o subordinado, para convertirse en el centro de un intenso análisis.

Además de las teorías socioeconómicas sobre la mujer inmigrante, es necesario revisar brevemente la realidad de la mujer en la actual ola migratoria.

Según la información más reciente de Naciones Unidas, analizada en el capítulo 1 de este trabajo, en 2013 había a nivel mundial 232 millones de personas inmigrantes, de las cuales el 48% son mujeres y el 75% está en edad laboral (20 a 64 años). Los datos sobre la migración femenina por parte de otros organismos internacionales son más o menos coincidentes. El Banco Mundial informa que, de los 190 millones de inmigrantes a nivel mundial en 2005, “casi la mitad” (95 millones) son mujeres. Añade que, según los registros de Naciones Unidas, el porcentaje de mujeres migrantes internacionales aumentó casi tres puntos porcentuales entre 1960 y 2005: del 46,7% al 49,6%.108

Según la misma fuente, los mayores aumentos de la proporción de migrantes femeninas entre 1960 y 2005 se dieron en la ex Unión Soviética (del 48% al 58%), América Latina y el Caribe (del 45% al 50%) y África (del 42% al 47%). En Asia, por el contrario, disminuyó la proporción de mujeres migrantes (del 46% al 43%). La razón de esta disminución estaría en los crecientes desplazamientos de trabajadores de la India, Paquistán y otras naciones, a zonas de trabajo en Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes, que por razones culturales y religiosas son de sobre todo migraciones masculinas. Esto explica también por qué la región con menor proporción de mujeres migrantes es Oriente Medio, donde sólo representan el 38,4% del total. En cuanto a los países de destino, la proporción de mujeres inmigrantes logra superar la migración masculina en los países industrializados: en Estados Unidos y en la Unión Europea, el 51% de la población inmigrante son mujeres.

107 “It has become increasingly clear that migration of women and migration in general, cannot be analyzed

within the framework which focuses on young male adults responding to formal employment opportunities”.

MOROKVÁSIC, M., Op. Cit., p. 899.

77 Así pues, existe una creciente “feminización cuantitativa” de las migraciones, de por sí significativa aunque se trate de unos puntos porcentuales. Más importante quizá es la parte cualitativa, en el sentido de que se ha hecho más visible un fenómeno que había pasado inadvertido o se había tratado de forma inadecuada, como lo es el hecho de la creciente participación de las mujeres en los flujos migratorios transfronterizos, con sus causas, consecuencias y características específicas. En otras palabras, que la mujer como tal es protagonista fundamental de la actual oleada globalizada de migraciones.

En las últimas dos décadas, numerosos especialistas de las migraciones se han referido a este fenómeno de la relativa “invisibilidad” de las mujeres en los análisis y políticas sobre los desplazamientos migratorios, y a los profundos cambios en los significados y consecuencias que implica la feminización de las migraciones. Los estudios sociológicos más conocidos sobre este fenómeno son los trabajos de Annie Phizacklea109, Hania Zlotnik110, Jorge Martínez Pizarro111, Marina Ariza112, Tanja Bastia113, Laura Oso y Sonia Parella114, entre otros.

En primer lugar, se reconoce que las formas de recopilación y análisis de información sobre migraciones ha obviado en gran medida el aspecto de género en los procesos migratorios, lo que dificulta la visibilidad de las mujeres en las movilizaciones internacionales.115 A ello se suma la falta de datos oportunos por género tanto en los censos migratorios como de flujos de personas; las carencias de información en numerosos países y la falta de coordinación internacional, a fin de que unos y otros sean comparables, pese a las recomendaciones que estableció en 2002 la División de Población de las Naciones Unidas sobre las estadísticas de migraciones y el aprovechamiento de los sistemas de información existentes.

Lo que sugiere esta ausencia de información es que ha predominado una concepción tradicional de las migraciones donde la mujer cumple un papel básicamente asociacionista, es decir, de acompañante de las migraciones masculinas. Aunque esta concepción está cambiando, hay remanentes que permanecen en diversos ámbitos. Añón señala, en este sentido, que en los textos jurídicos sobre migraciones, las mujeres aparecen básicamente

109 A. Phizacklea (ed.) (1983): One Way Ticket: Migration and Female Labour. Routledge and Kegan Paul:

Londres.

110 Zlotnik, H. (2003): The Global Dimensions of Female Migration, Migration Information Source,

disponible en http://www.migrationinformation.org/Feature/display.cfm?id=109

111 Martínez Pizarro, J. (2003). Op. Cit.

112 Ariza, M. (2000): Ya no soy la que dejé atrás... Mujeres migrantes en República Dominicana, Instituto de

Investigaciones Sociales, Editorial Plaza y Valdés, México.

113 Bastia, T. (2008): “La feminización de la migración transnacional y su potencial emancipatorio”. Papeles,

nº 104, pp. 67-77.

114 Oso, L. – Parella, S. (2012): “Inmigración, género y Mercado de trabajo: una panorámica de la

investigación sobre la inserción Laboral de las mujeres inmigrantes en España”. Cuadernos de Relaciones

Laborales, Vol. 30 Núm. 1, pp.11-44.

78 “como esposas, trabajadoras domésticas o víctimas”, lo que define su identidad como subordinadas de una u otra forma, tanto en lo público como en lo privado116.

La novedad de la evidencia empírica es el creciente protagonismo de la mujer inmigrante que se manifiesta en hechos como el gran número de mujeres que emigran solas (en particular, las de regiones como América Latina); o que son el primer eslabón de la cadena de las migraciones familiares y de los procesos de reunificación familiar; además, que tienen un papel fundamental tanto en la decisión de migrar como en las redes que se establecen para facilitar los procesos migratorios, en los asentamientos en los lugares de destino, en las relaciones transfronterizas con sus grupos familiares y sociales de origen, en el cuidado transnacional de los hijos, en las remesas a las familias, etc.

Un doble aspecto particularmente importante del hecho cualitativo de la nueva migración femenina es su carácter de empoderamiento o creciente autonomía y, al mismo tiempo, su subordinación económica y social en los ámbitos doméstico y reproductivo117, lo cual aparentemente la ubica en un situación de relativa vulnerabilidad, que no siempre ha sido bien entendida. En efecto, como explica Añón, las mujeres como colectivo no son un grupo desfavorecido o que requiere protección; lo que les caracteriza es su situación de subordinación en el entramado social en general, de larga data, basado en jerarquías y controles118. Esto se hace particularmente grave en el caso de las mujeres inmigrantes a las que, además de los tópicos de subordinación como mujeres, se les suelen sumar los riesgos de discriminación étnica y social, la invisibilidad en el espacio privado doméstico, la explotación sexual y la violencia de género.

Por otra parte, la situación de las mujeres inmigrantes está lejos de ser homogénea. Es un hecho que en el estudio de las migraciones se ha pasado de la invisibilidad de las mujeres a la feminización del actual fenómeno migratorio; pero con frecuencia se las sigue situando exclusivamente en la esfera doméstica y reproductiva, sin asumir plenamente su creciente autonomía y su igual papel, potencial y real, en la economía productiva, en las actividades creativas, técnicas y culturales, así como en el liderazgo social y político.

Pero lo que se debe enfatizar en este estudio es su relativo empoderamiento en su autonomía para tomar decisiones y en las relaciones familiares y sociales, tanto en su país de origen como en su destino migratorio. Como se verá más ampliamente en el análisis de las entrevistas y las encuestas de este estudio (Cap. 4 y 5), la migración se presenta para

116 “Las tres posiciones básicas que asume la mujer inmigrante: el trabajo doméstico y de cuidado de otros, el

trabajo sexual y la de esposa-cuidadora ‘no trabajadora’, explicitan a la perfección cómo la mujer, su identidad y su posición, está construida socialmente desde la división público/privado y su posición en relación con estas esferas es lo que define su identidad, es decir, su subordinación o subalternidad”. AÑÓN, M. J. (2010): “El acceso de las mujeres inmigrantes a los derechos humanos: la igualdad inacabada”, en SOLANES, A. (Ed), (2010): Derechos Humanos, Migraciones y Diversidad, Tirant Lo Blanch. (pp. 105 – 138), pp. 117-118.

117 Ver MESTRE, R. (2005): “Trabajadoras de cuidado. Las mujeres de la ley de extranjería”, en CHECA Y

OLMOS, F. (coord) (2005): Mujeres en el camino: el fenómeno de la migración femenina en España, Barcelona, Icaria, pp 139-168.

79 muchas mujeres la forma concreta de asumir una mayor autonomía en sus proyectos de vida, sobre todo en relación con las limitaciones culturales y sociales de su sociedad de origen. Su iniciativa migratoria revela de por sí una forma de independencia, pero existen muchos factores estructurados socialmente que conspiran para limitar su autonomía tales como, a nivelo micro, su propia cultura familiar y social, su estado conyugal o de pareja, su experiencia de maternidad, su nivel de estudios y en ocasiones su origen étnico; y a nivel macro, el entramado de factores económicos, laborales, jurídicos y culturales de.la sociedad de destino, que a veces convierten el proceso de emancipación de la mujer a través de su proyecto migratorio en una lucha contra la corriente de formas nuevas de subordinación.119

119 “La feminización de la migración (…) afecta decididamente al proyecto de vida de las mujeres, refuerza su

condición de subordinación, menoscaba su dignidad en muchos casos y atenta contra sus derechos como persona. De ahí que la imagen de empoderamiento que parece proporcionar como consecuencia de la aparente transformación de modelos de género, pueda ser sólo superficial y ocultar lo que no es sino una nueva forma de mimetización del sistema sexo-género de orden patriarcal”. Ibid, p 120.

80

CAPÍTULO 3

CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL DE LA MIGRACIÓN

LATINOAMERICANA EN ESPAÑA