4.4 Generalized discrimination discovery on semi-structured
4.4.1 Pre-processing semi-structured data for discrimi-
Para la gestión del conocimiento en la organización usualmente se presenta el reto de recolectar y documentar la información, pues las personas contribuyen muy poco con los sistemas oficiales de recolección de conocimiento. Según Quesenbery (2006): “El trabajo de reflexionar sobre la lección aprendida, redactarla e ingresarla en el formato en línea se convierte en una tarea extra que usualmente es pospuesta continuamente” (pág. 526); sin embargo, las personas no se rehúsan a contar historias, en especial si se perciben a sí mismos como los héroes.
Terzieva (2014) asevera que: “Tanto las historias de fracaso como de éxito son fuentes de nuevo conocimiento que puede perderse si nos es capturado y almacenado por aquellos que experimentaron una situación en específico” (pág. 1086). Compartir historias sobre el desempeño del proyecto, una vez se alcance un hito o se dé un suceso relevante, es una buena práctica para evaluar el desempeño del equipo durante la ejecución del proyecto. De este modo, según Denning (2005), se recopilan de forma periódica los aprendizajes más valiosos del proyecto para su preservación, esta práctica lleva el nombre de revisión después de la acción (after action review).
Al cierre de cada proyecto se puede hacer una revisión más minuciosa, que le permita al equipo recopilar la historia del proyecto, para entender qué pasó y por qué, y preservar las lecciones aprendidas durante el proceso (Denning, 2005), para aplicarlas en proyectos futuros, en favor de la organización. Este proceso se conoce como “retrospectiva”20.
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Así, pues, el conocimiento de mayor utilidad para una organización yace en los intersticios de las narrativas y anécdotas que evidencian cómo se le dio solución a un problema en un contexto real (Denning, 2005). La preservación de conocimiento por medio de historias se puede dar de forma oral, cuando una persona les cuenta a otras una o más historias. Así la experiencia se deposita en otras personas de la organización, las cuales, a su vez, les vuelven a contar la historia a otros. También se puede recurrir a la preservación escrita de la historia, para añadirla al repositorio documental de la organización.
La preservación escrita corre el riesgo de perderse en el repositorio, pues, de la eficiencia del sistema de indexación temática depende que personas de un nuevo proyecto encuentren la historia adecuada para su caso específico. Por último, se puede hacer una grabación en audio y video de la persona relatando la historia, lo cual hace que el proceso de captura sea ágil y sencillo; sin embargo, esto dificulta su procesamiento y su análisis, a la vez que puede correr el mismo riesgo de perderse en el repositorio organizacional.
1.6.3. Contar historias como transferencia o difusión del conocimiento en proyectos Contar historias es un vehículo ideal para la transmisión informal de conocimiento en la organización (James & Minnis, 2004), pues proporcionan contexto que las hace valiosas para otras personas (Quesenbery, 2006):
La diferencia entre una historia y un simple procedimiento es que la historia incluye contexto. Cuando un lector se identifica con el contexto, se le hace más fácil identificar si la historia contiene la respuesta adecuada a su problema y cómo hacer uso de esta información (pág. 526).
La facilidad para recordar y recontar que permite la historia la hace ideal para la transmisión de conocimiento, pues logra que la información transmitida por medio de esta sea memorable.
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El capital intelectual de una organización en contextos informales casi siempre se transmite por medio de la narración de historias, a excepción de las historias que hacen referencia a problemas, pues, en un ambiente corporativo, los empleados les temen a las consecuencias derivadas de admitir sus errores (Denning, 2005). Paradójicamente, como se verá más adelante, son las historias negativas las que tienen el mayor potencial para la transmisión de conocimiento.
El aprendizaje puede tomar lugar antes, durante y después de la conclusión de un proyecto. En las etapas iniciales, el equipo de trabajo puede invitar a otras personas o equipos que hayan enfrentado retos similares para que compartan historias sobre su experiencia, y, basados en este intercambio, determinar una ruta de trabajo. Esta práctica se conoce como “asistencia de pares”21 (Denning, 2005).
El uso de dinámicas de grupo puede acelerar el proceso de transmisión de conocimientos por medio de historias. Cuando una comunidad de práctica funciona bien, el intercambio de experiencia es veloz. Las historias existen en estado de flujo constante, en la medida que las personas contribuyen a su construcción con fragmentos. En este sentido, Denning (2005) dice: “En el proceso de revisión social de contar y escuchar y comentar las historias, las historias pueden perfeccionarse, a veces convertirse en ‘trucos del oficio’” (pág. 189).
1.6.4. Contar historias como legitimador de conocimiento en la organización
La construcción de un único relato a partir de diferentes puntos de vista contribuye a legitimar el conocimiento transmitido en este, ya que la pluralidad de opiniones o de cosmovisiones contribuye a consolidar un hecho como verdadero por medio del consenso grupal (Ferneley & Sobreperez, 2009).
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Más allá de transmitir una única verdad objetiva, las historias tienen la capacidad de estimular un discurso abierto como punto de partida para la discusión y el debate (Henao-Cálad y otros, 2016):
Un grupo cohesionado interpreta la información en contexto desde miradas heterogéneas que posibilitan la construcción colectiva, fortalece su saber en una reflexión permanente, enriquece sus experiencias a través del diálogo de saberes o de las prácticas compartidas, resignifica valores, de-construye y construye modelos mentales que evolucionan conjuntamente con la dinámica grupal. (págs. 450-451)
Hannabuss (2000) enfatiza en la importancia de encontrar herramientas para la evocación de conocimiento, que condensen creencias, atraigan confianza y surjan orgánicamente a partir de un sustrato humanístico.
En este sentido, las historias se construyen por medio de procesos sociales cultural e históricamente específicos, y son moldeadas, en parte, por las luchas de poder de un grupo de personas o comunidad. Los recuentos variados de un solo hecho permiten profundizar el entendimiento sobre el mismo, incluso para las personas que hayan estado presentes, y así establecer la legitimidad cognitiva del hecho (Ferneley & Sobreperez, 2009).
Una historia individual se legitima en un relato colectivo, pues se libera de la perspectiva condicionada de un único narrador, y previene los prejuicios nostálgicos (Ferneley & Sobreperez, 2009). Un estudio etnográfico debe reconocer que la verdad proviene tanto de los hechos como de las creencias y valores de los actores implicados (Hannabuss, 2000).
El relato colectivo y consensuado brinda una perspectiva general de la cultura organizacional, al hacer explícitas las percepciones sobre las normas y reglas, que hacen más transparentes las relaciones de poder.
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