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ANALYSIS REVIEW REFINEMENT PREPARATION FOR PHASE 2 PHASE

4.2.1 Primary data collection

CAPÍTULO 1:

INTRODUCCIÓN ____________________________________________

ÍNDICE

1. CONSIDERACIONES DE PARTIDA ... 3 1.1. Descripción de los problemas costeros ...3 1.2. Antecedentes de la protección y defensa de la costa ...11 1.3. Motivación de la investigación sobre diques exentos...14

2. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN Y RESUMEN METODOLÓGICO... 16

3. ORGANIZACIÓN DEL DOCUMENTO... 18

Listado de figuras

Figura 1.1. Cala de Sa Torreta (T.M. Mahón, Isla de Menorca). Fuente: Archivo DGSCM, 2001. ...3 Figura 1.2. Playa de Castilla (T.M. de Almonte, Huelva). Fuente: Archivo DGSCM, 2001. ...4 Figura 1.3. Playa de La Concha (T.M. de San Sebastián, Guipúzcoa) en periodo estival.

Fuente: Propia, julio de 2007. ...4 Figura 1.4. Puerto de Mataró (Costa del Maresme, T.M. de Mataró, Barcelona).

Fuente: Archivo de la DGSCM, 2001...5 Figura 1.5. Urbanismo masivo y nocivo en La Manga del Mar Menor (T.M. de San Javier,

Murcia). Fuente: Archivo DGSCM, 2001. ...6 Figura 1.6. Vertidos en la Bahía de Portman (T.M. de La Unión, Murcia).

Fuente: Archivo DGSCM 2001. ...6 Figura 1.7. Línea ferroviaria Barcelona-Mataró y autovía en la costa del Maresme (Barcelona).

Fuente: Archivo DGSCM, 2001. ...7 Figura 1.8. Presencia de medusas en la playa de Les Deveses (T.M. Dénia, Alicante) que hizo

izar la bandera amarilla. Fuente: Propia, agosto de 2007. ...7 Figura 1.9. Playa de San Juan (TT.MM. de Alicante, San Juan y Campello, Alicante) antes y

después de las aportaciones artificiales de arena llevadas a cabo en 1991 y 1993. Fuente: Archivo de la DGSCM...12

Comportamiento funcional y ambiental de los diques exentos de baja cota de coronación y su importancia en la Ingeniería de Costas

Figura 1.10. Playa de Blanes (T.M. de Blanes, Gerona). Fuente: Archivo de la DGSCM, 2001. ... 13 Figura 1.11. Ejemplos de saliente y tómbolo formados en la Playa de La Llosa (T.M. de

Cambrils, Tarragona). Fuente: Archivo de la DGSCM, 2001. ... 13

Capítulo 1: Introducción

1. CONSIDERACIONES DE PARTIDA

1.1. Descripción de los problemas costeros

España se ha caracterizado, a lo largo de su historia, por ser un país pionero y puntero en la Ingeniería Marítima. Las Escuelas de Caminos has sido testigos durante más de cien años, de las enseñanzas impartidas por insignes Profesores como D. Pedro Pérez de la Sala, D. Eduardo de Castro y Pascual, D. Ramón Iribarren o D. Pedro Suárez Bores, que han labrado una forma de pensar científica, técnica y respetuosa con el medio ambiente, tanto en la disciplina portuaria como en la costera.

Además, tal como queda reflejado en la “Exposición de Motivos” de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas, España, con sus aproximadamente 7.880 km de fachada marítima, de los que el 24% corresponden a playas (unos 1990 km), posee un extraordinario patrimonio público, “valioso por las grandes posibilidades que ofrece, pero escaso ante las crecientes demandas que soporta, y muy sensible y de difícil recuperación en su equilibrio físico” (Ley 22/1988, p.1). Exponente claro de su potencial como generador de riqueza en el país son los más de cincuenta millones de turistas que llegan cada año a las costas españolas para disfrutar del esquema sol-playa-mar.

La costa constituye un sistema físico complejo por su carácter de interfase entre el medio marino y el terrestre. En ella se extingue la energía del oleaje desencadenándose en esta estrecha franja procesos geomorfológicos y biológicos muy particulares que dan lugar a la configuración de hábitats singulares, tanto en tierra como en mar, poblados por flora y fauna específicas. (Figura 1.1 y Figura 1.2).

Figura 1.1. Cala de Sa Torreta (T.M. Mahón, Isla de Menorca).

Comportamiento funcional y ambiental de los diques exentos de baja cota de coronación y su importancia en la Ingeniería de Costas

Figura 1.2. Playa de Castilla (T.M. de Almonte, Huelva). Fuente: Archivo DGSCM, 2001.

Sin embargo, la costa se encuentra sometida a grandes desequilibrios como consecuencia de múltiples y variadas causas, tanto naturales como antrópicas:

− Acción del oleaje, mareas, corrientes, subida del nivel medio del mar, desertización y sequía...

− Incremento de la población y la consiguiente presión por desarrollo urbanístico e intensificación de usos (turístico -Figura 1.3-, agrícola, industrial, pesquero, de transporte y otros); construcción de obras marítimas que interrumpen el transporte litoral de sedimentos (Figura 1.4); extracción masiva de áridos tanto en zonas costeras como en cauces fluviales; construcción de obras de encauzamiento, captaciones y presas que reducen y limitan el aporte sedimentario de muchos ríos…

Figura 1.3. Playa de La Concha (T.M. de San Sebastián, Guipúzcoa) en periodo estival.

Capítulo 1: Introducción

Figura 1.4. Puerto de Mataró (Costa del Maresme, T.M. de Mataró, Barcelona).

Fuente: Archivo de la DGSCM, 2001.

Todo ello ha hecho que las costas hayan acumulado en los últimos tiempos una gran cantidad de agresiones, provocando una degradación ambiental y paisajística, evidente y de carácter generalizado, e incidiendo negativamente sobre la conservación del espacio litoral, el cual, por otra parte, se ha revalorizado por el cambio en las costumbres sociales en el que la civilización del ocio aparece como fenómeno de masas. Entre los peores efectos de la degradación física pueden citarse:

− Erosión de un gran número de playas. De hecho, muchas de nuestras playas se encuentran en un estado de deterioro progresivo, en algunos casos imperceptible pero iniciado y no por ello menos alarmante.

− Sedimentación y acumulación de arena en lugares donde anteriormente no tenía lugar el depósito de sedimentos, con los consecuentes perjuicios como por ejemplo: reducción de los volúmenes de transporte litoral aguas abajo del depósito, aterramiento de biotopos marinos, etc.

− Destrucción de los sistemas de dunas litorales como consecuencia del urbanismo nocivo de altas murallas de edificios a pie de playa, que dudosamente responden a estándares ambientales y estéticos del paisaje costero. (Figura 1.5).

− Contaminación, degradación de hábitats marinos y, en general, pérdida de biodiversidad, por vertidos indiscriminados al mar (de aguas residuales sin depurar en gran número de casos), con repercusiones sanitarias, económicas y ambientales que constituyen un grave problema para el medio en general y para el usuario de las playas en particular. (Figura 1.6). − Destrucción de marismas, marjales, albuferas y esteros, bajo pretendidos motivos

sanitarios, económicos y agrícolas, dedicados posteriormente los terrenos desecados a la edificación especulativa.

Comportamiento funcional y ambiental de los diques exentos de baja cota de coronación y su importancia en la Ingeniería de Costas

− Efecto barrera, contaminación atmosférica y acústica, impactos visuales y problemas de erosión e inundaciones, provocados por las redes de transporte desarrolladas en la franja litoral. (Figura 1.7).

− Aumento de la temperatura del agua del mar como consecuencia de los cambios climáticos, perceptibles y patentes, que hacen que nuestras playas sean colonizadas por especies indeseables para los bañistas, como por ejemplo medusas. La proliferación de esta especie en particular, ha creado una cierta alarma social en España algunos veranos como los de 2006 y 2007, pudiendo su eco repercutir negativamente en las economías turísticas locales, por afectar directamente al postulado básico de la Ley de Costas: la utilización de las playas ha de ser libre, pública y gratuita para los usos comunes, acordes con su naturaleza, entre los que se encuentra su disfrute mediante el paseo, la estancia o el baño. (Figura 1.8).

Figura 1.5. Urbanismo masivo y nocivo en La Manga del Mar Menor (T.M. de San Javier,

Murcia). Fuente: Archivo DGSCM, 2001.

Figura 1.6. Vertidos en la Bahía de Portman (T.M. de La Unión, Murcia).

Capítulo 1: Introducción

Figura 1.7. Línea ferroviaria Barcelona-Mataró y autovía en la costa del Maresme

(Barcelona). Fuente: Archivo DGSCM, 2001.

Figura 1.8. Presencia de medusas en la playa de Les Deveses (T.M. Denia, Alicante) que

hizo izar la bandera amarilla. Fuente: Propia, agosto de 2007.

Se deduce, por tanto, que la situación precaria de las costas se ha debido a un desarrollo con actuaciones inconexas, que no ha tenido en cuenta la interacción tierra-mar, que no ha coordinado las políticas del suelo y de la gestión del dominio público marítimo-terrestre, que no ha considerado medidas para la conservación del medio y que no ha tenido presente su valor social; en definitiva, un desarrollo que no ha sabido mantener el equilibrio de la costa con la creación de riqueza en el corto y en el largo plazo.

Comportamiento funcional y ambiental de los diques exentos de baja cota de coronación y su importancia en la Ingeniería de Costas

En nuestro país, la alarmante situación de la costa en el último tercio del siglo XX, condujo a adoptar una serie de medidas de protección dirigidas a preservar la calidad del litoral, entendiendo como tal no sólo la defensa de sus características naturales (calidad de suelos y aguas, espacios y ecosistemas propios, atractivo paisajístico, etc.), sino también la mejora del grado de acondicionamiento, las posibilidades de acceso del público a la costa, y el control del crecimiento de la densidad demográfica.

La promulgación de la vigente Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas, y del Reglamento General para su Desarrollo y Ejecución (aprobado por RD 1471/1989, de 1 de diciembre, y modificado parcialmente por RD 112/1992, de 18 de septiembre) tuvieron su justificación en la búsqueda de soluciones a la grave situación de congestión y degradación costera a la que se ha hecho referencia, que permitieran la protección física y jurídica de la costa, su conservación y policía (Artículo 1 de la Ley de Costas).

Esta Ley de Costas ha sido, en muchos puntos, profundamente innovadora y ha exigido para su correcta aplicación, proceder a completar el deslinde del dominio público marítimo-terrestre, con el objeto de garantizar su uso público (estableciendo limitaciones a los usos y propiedades en los terrenos que constituyen el dominio público marítimo-terrestre y los colindantes con él), regular la utilización racional de estos bienes en términos acordes con su naturaleza, sus fines y con el respeto al paisaje, al medio ambiente y al patrimonio histórico, y conseguir y mantener un adecuado nivel de calidad de las aguas y de la ribera del mar (Artículo 2 de la Ley de Costas). Además, supuso un cambio radical en la normativa reguladora del litoral en un momento en el que la gran presión de usos sobre la franja costera y la falta de una legislación adecuada, habían desembocado en una situación de grave amenaza para nuestras costas.

No obstante, pese a que la Ley de 1988 supuso un importante freno al proceso de degradación en el que se encontraba el litoral español, y aunque los esfuerzos del actual Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar han sido notables en este campo, las medidas adoptadas no han sido suficientes, debido fundamentalmente a la multiplicidad de sectores de los que proviene la presión sobre la estrecha franja costera, a la escasa disponibilidad presupuestaria de la Administración para ejecutar sus políticas de Costas, y a que, en ocasiones, éstas han sido puntuales y fuertemente dirigidas a demandas municipales o autonómicas con necesidades turísticas a corto plazo. Esto ha provocado que el deterioro del litoral se haya intensificado en algunos puntos, unas veces de forma imperceptible y otras de forma alarmante.

Dado que las costas constituyen un bien común, los intereses individuales, locales, autonómicos y generales deben integrarse en un fin colectivo que requiere la concienciación ciudadana, la planificación a medio y largo plazo, no puntual ni urgente, y la correcta utilización de recursos naturales y financieros, bajo la perspectiva de la armonía del uso humano con la naturaleza.

Ante los problemas expuestos, y conscientes de que en el litoral los recursos son limitados y los usos extensos, es evidente que no basta con desarrollar unas líneas de actuación encaminadas a dar soluciones puntuales, sino que lo que ha de buscarse es una forma de gestión integrada y sostenible de los sistemas litorales:

Capítulo 1: Introducción

• Integrada, porque en la costa no se puede hablar de unidades aisladas y no interrelacionadas; la gestión de la costa ha de estar globalmente coordinada, debiendo conectar, además, los distintos sectores y políticas que, de una forma directa o indirecta, inciden en ella, y armonizando intereses en muchos casos contrapuestos.

• Sostenible, porque los recursos litorales son limitados y muchos de ellos no renovables, y su explotación ha de proporcionar beneficios y satisfacer las necesidades presentes del hombre y de las demás especies, preservando la biosfera para asegurar que las necesidades futuras, razonablemente previsibles, también puedan ser satisfechas. Se trata de conseguir un desarrollo racional y controlado en el que se asegure que los recursos litorales se legan a las siguientes generaciones en un estado igual o mejor que en el que se reciben en el presente.

Son muchos los sectores económicos ligados a los recursos costeros, pero de entre ellos pueden destacarse, por su alto grado de interferencia o conflictividad, los siguientes cuatro: pesca, puertos, turismo y urbanismo. En cuanto a los recursos sobre los que concurren los sectores anteriores, cabe referirse a: los pesqueros, el suelo urbano, las playas, la arena procedente de dragados, ecosistemas valiosos, el paisaje y el mar como medio receptor- depurador de residuos.

La Unión Europea (UE) ha estado trabajando desde 1996 en esta dirección, tratando de identificar y promover medidas destinadas a detener y remediar el deterioro de los recursos medioambientales, socio-económicos y culturales de las zonas costeras, al entender que los problemas de la costa tienen una dimensión supranacional (transferencia de sedimentos y de contaminantes, flujos turísticos…), que existen distintas políticas y actuaciones de la UE que influyen en el desarrollo de las zonas costeras (política regional, de transportes, pesca, medioambiente…) y que es necesario un intercambio de experiencias y de conocimientos en el campo de la Ingeniería de Costas, en el que la probabilidad de éxito de las actuaciones es más baja que en otros campos, y en el que existe una alta demanda pública y una creciente concienciación social con respecto a la necesidad de un desarrollo sostenible de las zonas costeras.

La UE ha desarrollado una estrategia comunitaria de Gestión Integrada de las Zonas Costeras (GIZC) cuyo objetivo fundamental es el de proteger el funcionamiento de los ecosistemas litorales, ayudando simultáneamente a las regiones costeras a desarrollar su potencial de comunidades modernas y vivas en aras de aumentar, de forma sostenible con el medio, su bienestar social y económico. Para conseguir este objetivo, la UE se plantea adoptar una postura activa y no meramente reactiva ante los problemas de la costa, estableciendo principios elementales y rectores de la gestión de los recursos y del espacio litoral, planificando y formulando acciones concretas a diferentes niveles (local, regional, nacional y comunitario). En la misma línea de gestión integral, la Directiva Marco del Agua propone la creación de Demarcaciones Hidrográficas, constituidas por una o varias cuencas hidrográficas y por las aguas subterráneas y costeras correspondientes.

En España ya se ha iniciado el proceso hacia la Gestión Integrada de las Zonas Costeras; desde que en 2002 asumió la Presidencia Europea, se ha profundizado en el intercambio de experiencias sobre gestión integrada y se han diseñado diversas actividades con el objetivo de impulsar la elaboración de estrategias nacionales de GIZC, promover el desarrollo y la

Comportamiento funcional y ambiental de los diques exentos de baja cota de coronación y su importancia en la Ingeniería de Costas

aplicación de buenas prácticas en materia de gestión integrada, incrementar la concienciación pública, etc.

Tal y como expuso D. Carlos Peña Martínez, Subdirector General Adjunto para la Sostenibilidad de la Costa de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, al tratar las principales líneas de reorientación de la política de costas en el II Congreso Nacional de la Asociación Técnica de Puertos y Costas (octubre de 2006):

“(…) el Ministerio de Medio Ambiente asume [actualmente] el compromiso de impulsar una gestión sostenible, integrada y concertada del litoral, cuyos objetivos fundamentales serán: la protección y conservación de la integridad de los sistemas litorales y marinos, la garantía del acceso y del uso público de la costa, y la recuperación y transformación del borde marítimo en los tramos urbanizados y degradados.

Para alcanzar estos objetivos, el Ministerio ha comenzado a elaborar un Plan Director

para la Gestión Sostenible de la Costa, que en una primera etapa se limita a la costa

mediterránea, la del golfo de Huelva [sic] y la de los archipiélagos balear y canario, por ser los que más han sufrido las presiones que conducen a la degradación, y los que con más urgencia necesitan de acción inmediata. (…).

El Plan se iniciará recopilando la información disponible sobre la costa, profundizando en su conocimiento para realizar una descripción completa de los mecanismos de funcionamiento de los sistemas litorales y marinos, estableciendo un diagnóstico general de los diferentes tramos litorales del país e identificando su problemática.

Para definir las estrategias de actuación se integrará el diagnóstico anterior con las políticas sectoriales y territoriales (…).

La finalidad del Plan Director de Costas es disponer de un documento de planificación estratégica, integrada y concertada, en el que con criterios de sostenibilidad medioambiental, se establezcan los objetivos generales que van a presidir la política de Costas y los objetivos específicos para cada unidad de gestión costera y se determinen los ejes prioritarios de actuación para su consecución, que constituirá la base sobre la que se realizará la programación anual de actuaciones de la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente.”

Entre las principales líneas de reorientación de la actual política de Costas, está la de luchar contra la regresión costera. Lo que se pretende es controlar, de forma estable, sostenible y con perspectivas de futuro, el retroceso de la línea de orilla, en especial en las playas o tramos constituidos por sedimentos sueltos en los que este control de la regresión se considere prioritario por razones ambientales y de interés general. Asimismo, se busca la protección y recuperación de sistemas litorales (playas y sistemas dunares, humedales litorales, costas rocosas y acantilados…) y de su funcionamiento dinámico.

Uno de los principios establecidos sobre los que ha de apoyarse la política de preservación y mantenimiento de la integridad de las playas, es la gestión de los áridos que las forman (arenas y gravas). Ha de darse prioridad a la optimización de la gestión de los áridos presentes en la costa, impidiendo que éstos puedan salir del sistema de circulación litoral, y aprovechando al máximo todas las posibilidades de las masas de sedimentos que se encuentran presentes en el sistema: aquéllos en los pequeños deltas esporádicos, los almacenados en algunas formaciones litorales hiperestables, los inmovilizados por edificaciones, los retenidos por

Capítulo 1: Introducción

estructuras portuarias… Por tanto, el mantenimiento de las playas dejará de basarse en la simple e indiscriminada regeneración artificial mediante la aportación de arenas procedentes de fondos marinos en todas ellas, siendo preciso identificar y determinar las causas de la regresión en cada caso para poder adoptar las medidas más oportunas.

En este marco es en el que se encuadran las actuaciones para la mejora, ampliación y regeneración de espacios litorales y playas, entre las que destacan las obras de defensa y protección costera contra la erosión.

1.2. Antecedentes de la protección y defensa de la costa

La costa constituye una estrecha franja que se encuentra sometida a grandes desequilibrios como consecuencia de múltiples y variadas causas, que hacen que en muchos puntos del litoral las playas se encuentren en un profundo estado de regresión.

Los Ingenieros de Costas, sensibilizados con el problema de erosión generalizada de las playas, dedican su actividad a la búsqueda de soluciones que garanticen la estabilidad de la costa.

Ante situaciones de erosión en playas, existen diferentes estrategias de actuación posibles, todas ellas compatibles entre sí y aplicables simultáneamente en caso necesario:

a. Estrategia de acomodación o retirada: Consiste fundamentalmente en la modificación y mejora de los bienes amenazados por la regresión de la línea de costa para hacerlos compatibles con ésta, o bien en su levantamiento o retranqueo tierra adentro, dando un margen de seguridad adecuado. Esta solución, aunque sencilla y lógica, suele ser socialmente traumática.

b. Estrategia de prevención y corrección: Se trata de tomar medidas para eliminar o corregir las causas que generan la erosión con el fin de frenarla (siempre y cuando éstas se