4.2 Recommendation by rating prediction
4.2.1 Problem formalization and notation
Geografía y problema
Una región requiere un sustento terrenal y otro racional, pero un hombre determinado y problematizado en el sentido antropológico. El ser humano particular y social que necesariamente se ubica en una geografía y que en nuestro caso trabaja las plantas “silvestres” lechuguilla y candelilla.
La región es un problema que contiene a un grupo social rural que son los talladores de ixtle, expresado en trabajo y aprovechamiento de estas plantas. Esta región se define en lo extenso por una racionalidad común o social sustentada en relaciones internas y externas, por la comunión con la naturaleza y la geografía, pero sobretodo por una síntesis simbólica o un modelo cultural sistémico sobre estas categorías.
Donde quiera que se talle lechuguilla o se venda ixtle es parte de la región ixtlera para esta investigación, aunque la zona ixtlera se caracteriza como un lugar de extracción, tallado, venta y trueque de ixtle. De todo el ixtle que se talla sólo una pequeñísima cantidad no es vendida a una empresa o intermediario. La región geográfica que enseguida se expone en un mapa como zona ixtlera, incluye a la región candelillera18, que también será sencillamente donde se corta y quema esta planta para obtener su cera, venderla o darla en trueque. La región candelillera puede incluir algunas zonas donde no se talla el ixtle, como por ejemplo algunos ejidos de Cuatrociénegas, Coahuila, donde se trabaja la cera y casi no se talla. Como esta investigación parte del ixtlero candelillero y el ixtle es y ha sido una labor más básica y popular, se toma como guía el mapa de
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la región ixtlera. También si se comparan dos mapas de la extensión de plantas de candelilla y lechuguilla en el desierto Chihuahuense ambas se dan prácticamente en los mismos ejidos; sólo con diferencias en sus cantidades y calidades, es decir si tienen más y mejor ixtle o más cera (Cites, 2009).
Sobre las categorías centrales de este estudio es necesario saber qué significa el trabajo del tallado del ixtle y la quema de candelilla en cada uno de sus momentos, y cómo se da la relación con estas plantas de aprovechamiento desde la cultura del ixtlero. En el apartado anterior, el ixtlero candelillero de 32 años de nombre Alfonso Reyes conceptualizó la razón social y cultural del aprovechamiento de las plantas acerca de que se quita oxígeno al mundo pero se aprovecha un don, se corta la lechuguilla para que viva más, y que tampoco se mata la candelilla al arrancarla de raíz.
Para el concepto de trabajo no se apreció en la etnografía realizada algo que lo englobara en palabras, por lo que la concepción de trabajo endémico se basa en el ixtle de lechuguilla como planta elemental, y por ahora se esboza de esta manera: trabajo es el aprovechamiento de las plantas de vida19 en el que se les transforma en equivalentes de comida y vestido como el dinero o el trueque, y en el aprovechamiento ocurre una relación simbólica entre trabajo, el cuerpo y la planta. Para que el trabajo se dé es necesaria la fuerza del cuerpo y que las ganas de tallar no decaigan, cuando se talla sin ganas se sufre más porque cuando la necesidad (hijos que mantener y otras obligaciones) es muy pesada, el tallado se hace sin disfrutar del cerro ni de la soledad.
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Gráfica 1.- Zona ixtlera
La zona ixtlera nacional mostrada es la actual (Sagarpa-I.I.Z., 2009). Mapa: el autor.
El mapa muestra en amarillo el desierto Chihuahuense, dentro del desierto está la zona ixtlera encerrada en café, dentro de la zona ixtlera en puntos rojos están representados los cinco ejidos de la zona de investigación, que forman parte de dos estados Coahuila y Nuevo León, y que pertenecen a los municipios de Ramos Arizpe y Mina, respectivamente.
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Gráfica 2.- Las cinco comunidades
Mapa: Gobierno del Estado de Coahuila. Modificado por el autor.
Las tres comunidades marcadas con fondo blanco son de Ramos Arizpe, Coahuila; La Sauceda, El Pelillal y Paredón. Las dos de la derecha con fondo rosado son de Mina, Nuevo León; El Delgado, y Carricitos.
Buscando a los talladores
Dado que la región de estudio es biestatal (dos ejidos de Mina, Nuevo León y tres de Ramos Arizpe, Coahuila) la noción política queda en segundo plano aunque no del todo excluida como se verá después donde se dan particularidades que en ocasiones no trascienden esta división. La razón de compartir dos estados y cinco comunidades, se dio a partir del veto a la extracción de candelilla y lechuguilla en 200920 en el primer sitio donde me instalé que fue Paredón, en Ramos
20 En realidad esta prohibición se ya existía desde el 2001 pero fue más sancionada después de 2006, en los ejidos
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Arizpe, Coahuila. Esta fue la causa para mover la investigación a buscar sitios legales de explotación, que referían los talladores de Paredón que existían a 20 kilómetros hacia la frontera este del estado hacia Nuevo León, donde se encontraron zonas legales de extracción en el municipio de Mina.
La elección de los cinco ejidos fue para etnografiar diferencias en el trabajo y la relación con estos vegetales, de amplias a sublimes que fueran, por ejemplo de culturas que han abandonado el tallado manual por el de máquina y el de otras que nunca han aceptado las máquinas electromecánicas. Esta elección al inicio no fue planeada sino que la guiaron los datos. Lo primero era situarme en una comunidad talladora, representativa de este trabajo, e inicié en una localidad que el tallado hace tiempo había dejado de ser una regla.
La razón de realizar el trabajo de campo inicial en Paredón, Ramos Arizpe se basó en la entrevista que realicé al director comercial de Ixtlera Santa Catarina, Luciano Hernández, quien refirió a Ramos Arizpe, Coahuila, como el municipio más productor21 de toda la región ixtlera, siguiéndole en producción algunas comunidades del altiplano potosino, como Guadalcázar, y otras del sur de Nuevo León como Doctor Arroyo. De inicio no buscaba el quemado de candelilla porque imaginaba que este era un trabajo no muy relacionado al tallado. Me situé en Paredón un poco por error, porque este pueblo era el único en el municipio que había llegado a tener dos inmuebles de recopilación de ixtle en el tiempo en que el fideicomiso federal La
Naturales), llamados guías de remisión. Por lo que esta compra ilegal en algunas comunidades se detuvo por el temor de algunas empresas o particulares a ser multados por la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), aunque en otros ejidos ilegales perduró.
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También la Sagarpa y la Integradora de Ixtleros de Zacatecas (2009) en el diagnóstico más completo de las comunidades ixtleras que existe, incluyen a Ramos Arizpe como la zona más productora de la región ixtlera, con 28, 915 toneladas de cogollos cortados al año, esto es unas 230 toneladas de ixtle producidas por mes.
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Forestal F.C.L. controlaba la fibra, lugar que se había convertido en el centro ixtlero más importante de Ramos Arizpe22 donde por el tren, camioneta o por burro llegaba el ixtle de decenas de ejidos a la redonda. La historia marca a Paredón como un punto estratégico donde la vías del ferrocarril hacen cruz de sur a norte y de este a oeste, pero el tallado aquí ya hacía tiempo que no era un trabajo popular y es ahora una labor de ancianos, no más de una decena para un pueblo de más de mil habitantes. Mina, Nuevo León, y algunos de sus ejidos son sitios legales para la Conafor, pero el problema no eran los límites de dos estados ni de los municipios, porque unos 40 kilómetros al oeste de Paredón, en el cañón de Hipólito, dentro de Ramos Arizpe, predominan los ejidos que tallan a máquina donde su producción actualmente es la más alta y es por supuesto legal.
La producción si se toman en cuenta los límites estatales puede ser engañosa, por lo que entender a la zona ixtlera como una unidad sigue siendo necesario, pero también sabiendo distinguir los problemas de zonas dentro de una misma región, o regiones dentro de otras más grandes. Un reporte de 1975 de la producción de ixtle de lechuguilla de la Forestal F.C.L. colocaba a Coahuila como el primer lugar con poco más de 6 mil toneladas anuales, a San Luis Potosí con 5 mil, a Nuevo León con 2 mil quinientas, a Tamaulipas con mil quinientas y a Zacatecas con poco más de 500 mil kilos. La proporción de hectáreas por cada estado responde también a este orden productivo, los estados con más kilómetros cuadrados de lechuguilla producen por lo general más. No hay dejarse llevar por los números estatales o municipales; los que pueden mostrar por ejemplo que algún ejido de Tamaulipas sea más productor que otro de Coahuila (estado líder), entonces una inducción e interpretación etnográfica mostraría las causas de estas diferencias. La
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región ixtlera vista geográficamente poco se ha reducido desde que nació y evolucionó, y más bien ha perdido unidad porque algunos ejidos han casi dejado de tallar o bien sus talladores han disminuido, por lo que más que colapsada la zona ixtlera debe entenderse ahora como porosa o menos unificada en el sentido a que potenciales talladores han dejado de serlo.
La parte del mapa entre Mina, Nuevo León y Ramos Arizpe, Coahuila se encuentra en la zona geográfica que contiene al desierto Chihuahuense, con un hábitat humano y no humano que recibe una lluvia de alrededor de 250 milímetros anuales, hecho que la caracteriza como semidesierto y que comparte la lechuguilla, la candelilla y su trabajo, que en apariencia es igual en toda la región ixtlera y hasta los ixtleros lo pueden llegar a afirmar. Y no es que la etnografía contradiga la racionalidad de cada ejido sino que es más fácil para ellos decir “el trabajo es el mismo aquí y allá” en la cuestión técnica-corporal e instrumental; pero tan sólo el notar que las distancias de viaje por las plantas son diferentes ya plantea una interrogante, ¿por qué un viaje por la candelilla puede durar ocho horas en un ejido y en otro sólo cuatro horas? Aquí la distancia aporta entonces una variante simbólica que hace de este trabajo una concepción que merece la pena verse desde fuera de cada ejido pero sin romper con lo que constituye una microrregión ixtlera dentro de la gran zona ixtlera, o dicho en otras palabras los ejidos vecinos se interrelacionan y se pueden parecer más a los contiguos y menos con los que lógicamente se van alejando del mapa pero que a la vez comparten la extracción y el trabajo de este par de plantas. La región ixtlera o candelillera que estudio es por lo tanto una zona geográfica donde se dan las dos plantas silvestres, tienen que ser cortadas o extraídas para luego ser transformadas (tallado del ixtle y quema de la candelilla) y entonces ser vendidas a un comprador externo.
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Naturaleza y cultura regional
La región según Rentería Vargas, expresa un sentido territorial y relacional: “La región es la síntesis entre las relaciones que se establecen entre las condiciones naturales presentes en un territorio y los mecanismos de apropiación que las actividades humanas que hacen de ellos” (Rentería, 2001: 16).
Sin entrar en el debate sobre lo que es o no es naturaleza, que se tratará en el siguiente capítulo, por ahora hay que incluirla como el elemento material imprescindible. Lo denominado silvestre y lo humano en conjunción forman un concepto propio por los tres elementos que se contienen: medio ambiente natural, organización espacial humana, y acervo tecnológico disponible. Pero bien una región en un sentido epistemológico es un problema o una realidad problematizada con componentes geográficos y de percepción humana que en el sentido práctico conecta seres humanos con objetos ya sean territoriales o no23, objetos hechizos como la tecnología de origen endógeno o exógamo, pero sobretodo conecta al humano social con su propia cultura y con otras racionalidades y redefine la realidad del actor en cuestión; por ello la región tiene cierta perspectiva diacrónica que navega hasta el presente, una cultura es precedida por otra como una huella digital que se copia igual de una generación a otra pero con pequeños “errores” o diferencias.
Región ixtlera o zona ixtlera se entiende como que la segunda es parte de la primera, o que la primera incluye a la segunda pero además se le suman otros elementos. Zona tiene una connotación geográficamente más limitada y región se entiende en esta investigación como un
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problema donde existen grupos sociales problematizados, que se mueven en una geografía determinada y que son afectados o beneficiados por elementos territoriales internos y externos. Una región es una problematización fenomenológica que describe el universo sistémico y simbólico del actor.
La región ixtlera es cultural, simbólica o de trabajo, antes que natural, pero en este caso lo silvestre o natural es un elemento básico como el hombre mismo, o dicho de otra forma sin plantas no hay trabajo o sin plantas no habría esta cultura, o visto en términos capitalistas sin la demanda del mercado solamente la lechuguilla se usaría a baja escala en el mercado interno y la candelilla quizás no fuera tomada en cuenta por los habitantes.
Julian Steward buscó explicar a profundidad las relaciones entre los seres humanos y el medio, concluyendo que no se puede de antemano saber si un entorno es natural o cultural porque lo natural define a lo cultural y viceversa; dicho que contiene una falsa relación dialéctica que por ahora no se profundizará, pero que se entiende que lo natural o su materia nunca puede ser puesto en la balanza con lo cultural porque esto “produce a la materia mediante el trabajo”, aunque la materia natural pueda ser un ingrediente cultural indispensable. Sin embargo aunque las plantas son necesarias, desde la perspectiva humana un determinado medio ambiente no existe sin el hombre, además de que la “naturaleza” no piensa más allá de lo que piensa el hombre, y la idea de “desierto” no existe en estos ejidos porque el desierto tiene un significado fuera de su sistema simbólico. A la dicotomía de Steward de cultura y naturaleza, donde reside el acto sustancial para que las plantas y el hombre se relacionen, hay que adicionar también la causa de explotación que viene de afuera, en este caso el mercado del ixtle y la cera, y a las regulaciones gubernamentales contenidas en la Semarnat.
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Si hubiese decidido quedarme en un solo ejido o en una sola comunidad ixtlera no hubiese podido ver las diferentes tipologías de talladores de ixtle, y en relación a los ixtleros candelilleros tampoco hubiese podido notar su sentido de la distancia, las subidas en los cerros, el esfuerzo físico y en general su relación con cada elemento del medio ambiente y el trabajo. Como se ha apuntado existen zonas legales e ilegales de explotación, situación que abre un espectro de diferencias y similitudes en torno a lo mismo tenor, el trabajo de estas plantas y esa relación donde las plantas que da la naturaleza engloban los elementos necesarios para que esta región exista. También los contrastes sobre que “el tallado es el mismo trabajo en todos lados” se manifiestan cuando se ha podido estar en las comunidades donde se talla a mano y donde se talla exclusivamente con máquina electromecánica, donde las identidades y la organización familiar en relación al tallado han cambiado diametralmente. La región aporta también otro tipo de trabajadores en el caso de le lechuguilla y una tipología cuasi única en el caso de la candelilla a diferencia de los ixtleros, en el entendido de que el proceso técnico de quemado de candelilla es igual en cada ejido y lo que se diferencia son las distancias y las pendientes de los cerros, los geosímbolos en ellos depositados, el involucramiento de la familia, su relación con el gobierno como sitios legales o ilegales, y su relación con las empresas (entre otras variables) que requieren de esa cera y de otros compradores menores que se compiten este producto en la misma comunidad.
Este trabajo cuando es realizado como fin de vender estas plantas transformadas a las empresas se entiende como una actividad que forma parte de una extracción, aunque los talladores candelilleros lo hagan como una recolección24 y un trabajo de transformación de las plantas, pues
24 Recolección por el momento entendida como el acto físico de recolectar, después se argumentará si los ixtleros
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en términos marxistas la explotación tiene una causa de plusvalor, un destino que es el mercado externo y un comprador que las hace de “patrón” que no paga un salario pero que compra al precio que el mercado dicta. Y en el caso de las estaciones de tallado electromecánico y de la quema de candelilla, este patronazgo llega a darse porque es la empresa la que provee la pailas metálicas para la candelilla, a veces otorga el mantenimiento de las máquinas de tallado (o presta algunas de ellas), así como han proporcionado algunos tipos de prestaciones y han ofrecido instrumentos de seguridad laboral.
Como la lechuguilla y sus derivados de ixtle son usados para la jarciería o para la artesanía25, la extracción tiene nexos con la recolección en el sentido de que satisface una necesidad familiar o personal y la plusvalía “no existe”; no hay patrón porque el tallador se ve más a sí mismo como un vendedor o truequeador de su propio trabajo. Pero aún así estos derivados del ixtle tienen un valor monetario mercantil local y específico, como por ejemplo si en un ejido particular se venden tendederos de plástico y de ixtle el precio de los de ixtle podrá ser menor a si éstos fueran la única oferta en la localidad.
Cuando se viaja por carretera o por los caminos de terracería de esta parte del semidesierto del desierto Chihuahuense, se pueden ver cientos o miles de lechuguillas, el presenciar estas plantas ahí intocadas o desusadas hacen de este vegetal una planta que no es de trabajo y que sólo da oxígeno26 y que para el mismo tallador representa algo fuera de su alcance cuando no están próximas, de lo que no se puede vivir porque de esas plantas no se es dueño, le pertenecen a otra
25 En el ejido El Pilar de Richardson, en General Cepeda, Coahuila, existe una cooperativa que se dedica a la
confección de cintos y sombreros de ixtle, donde mujeres son las que dirigen el proceso de lechuguilla. Dentro de la zona de estudio, las artesanías de ixtle como bolsas, morrales o pequeños adornos se ha dado a muy baja escala sólo en el ejido Carricitos, en Mina, Nuevo León.
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