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4. The problems associated with the SP
La microcuenca del Guacamayo abarca un área de 6,678 hectáreas y forma parte de la cuenca del río Inambari. Es una de las zonas que ha presentado una gran actividad minera en Madre de Dios a partir de 2007, aunque en los últimos años haya decaído considerablemente. La minería en la microcuenca empezó a desarrollarse a partir de 2007 y debido al potencial minero de la zona, la extracción de oro se fue expandiendo por ambas márgenes de la quebrada y hacia las nacientes (Moschella, 2009). Varios factores contribuyeron con la aceleración e intensificación de la minería en la quebrada Guacamayo. Según testimonios, los factores más importantes serían el alza del precio del oro y el desarrollo de la Carretera Interoceánica.
Muchos testimonios señalan además de estos dos factores al colapso del centro minero de Huepetuhe. Se manejan dos hipótesis alternativas y/o complementarias. La primera señala que el agotamiento de las reservas auríferas en la zona empujó a los mineros a buscar nuevos yacimientos. La segunda hipótesis indica que los concesionarios mineros de Huepetuhe ya no se dedicaban a la explotación sino que vivían exclusivamente del cobro de regalías a sus invitados. En un momento dado y ante un exceso de invitados, la actividad se hizo insostenible porque los márgenes de ganancia para los invitados eran cada vez más reducidos. Es así como estos se vieron obligados a emigrar en busca de nuevos centros de explotación.
De una manera u otra, estos eventos inauguraron un nuevo patrón de migración intrarregional de Huepetuhe hacia la quebrada Guacamayo. La primera hipótesis implica una reconfiguración del negocio de la explotación aurífera en Madre de Dios. Así, el negocio ya no estaría circunscrito a una concesión minera específica sino que esta se convertiría en el mecanismo legal para la comercialización del oro extraído en otros yacimientos externos a la zona de Huepetuhe —la mayoría de estos emplazados en la quebrada Guacamayo—. Esto también implicó una reconfiguración del negocio en términos del área explotada, puesto que la actividad se llevaría a cabo principalmente en los nuevos yacimientos satélites —en Guacamayo, por ejemplo—, donde el concesionario del derecho minero en Huepetuhe suministra maquinaria, insumos y logística a los obreros que trabajan para él en dichas explotaciones. De este modo, las concesiones mineras en Huepetuhe se convirtieron en la práctica en pantallas de un negocio mucho mayor y de naturaleza ilegal. Según esta hipótesis, se trataría de una modalidad de blanqueo de oro, lo que implicaría redes de explotación, comercialización y blanqueo que se encuentran articuladas en la región a través de la figura legal de la concesión minera. De cualquier manera, ambas hipótesis implicarían el agotamiento de los yacimientos en el centro minero de Huepetuhe, lo que habría promovido el incremento de petitorios mineros en otras zonas.
El siguiente mapa ilustra el comportamiento de la población en relación a la actividad minera. Se grafica en distintos colores los años en los que se formularon los petitorios mineros. Lo que resulta evidente en el mapa es que el periodo en el que la población solicitó una mayor cantidad de derechos mineros fue entre 2006 y 2008 (derechos mineros en amarillo). Además, es en ese periodo cuando también se configura lo que actualmente es el corredor minero. El incremento en relación a la solicitud de
al alza internacional del precio del oro.
Mapa 4. Distribución de petitorios mineros en Madre de Dios a partir del año 2000
Fuente: INGEMMET. Elaboración: Propia
La explotación minera en Guacamayo revela, además, los mecanismos locales de apropiación y acuerdos de uso de la tierra que escapan y desnaturalizan los mecanismos formales. Originalmente la explotación económica de la quebrada estaba organizada en siete concesiones de reforestación reconocidas formalmente por Estado en 2004. A partir del año 2000 se empezaron a titular concesiones mineras sobre las de reforestación. En aquel año se titularon dos concesiones mineras, en 2005 se titularon dos derechos más, y del mismo modo en 2006 y 2007.
Guacamayo (diciembre de 2014)
Fuente: INGEMMET, MINAM (oficina de Madre de Dios), Terra-i. Elaboración: Propia.
Frente a esta superposición de derechos de los diferentes usos de la tierra otorgados y reconocidos por el propio Estado y dado el vacío de regulación en estos casos, reforestadores y mineros llegaron a acuerdos para el uso de la superficie de las tierras. Las primeras actividades mineras se habrían realizado en la cabecera de la quebrada, hacia el río Inambari. El trato habría consistido en una suerte de subalquiler de un área dentro de las tierras de la concesión forestal a cambio del pago de una regalía. Estos mineros, a su vez, invitaron a otros mineros también a cambio del cobro de regalías. Sin embargo, dado al gran potencial del yacimiento, esta modalidad de acuerdo habría degenerado en una cadena a la cual se fueron sumando cada vez nuevos eslabones, hasta el punto en el que la minería se expandió a lo largo de la cuenca a través de acuerdos e invasiones.
“Esto ha empezado en el 2007. Detrás de estas concesiones estaban los predios agrícolas al borde del río Inambari y ahí, en el espacio donde no había derechos otorgados, donde la tierra no estaba concesionada, allí empezó todo. Entonces fácilmente [los mineros] han avanzado porque nadie reclamaba por esas áreas. Cuando llegan a la altura de las concesiones de reforestación, llegan arrasando con todo. Por ejemplo, yo voy como trabajador obrero y veo que la situación está fácil, pues yo renuncio y me llevo a 2 o 3 [obreros] para que trabajen conmigo. Así se ha ido incrementado día a día la minería en Guacamayo. Los que habían sido traídos para trabajar como obreros, pasaron a ser mineros. Llegaron más obreros y esos mismos obreros tampoco querían ser obreros y renunciaban. Se las agenciaban y como ahí estaban quienes les proveían
mineros. Olvídese ya. No puede imaginar el descontrol”.
Las consecuencias de este descontrol se hicieron cada vez más visibles a partir de 2007, cuando se observa por primera vez la deforestación ocasionada por dicha actividad.
“En 2007 nos dimos cuenta que sucedía algo irregular y alertamos a las autoridades. Se veía entrar cilindros, el Guacamayo era navegable y veías canoas con cilindros que usualmente llegaban de noche. Se comenzó a enturbiar el agua y comenzaron a aparecer restos de plásticos azules. […] En 2008 ya fue un escándalo porque se veía cómo, en la margen derecha de la carretera, una parte del bosque se había convertido en desierto. Además surgieron nuevos pueblos en la entrada como Nueva Arequipa y Alto Libertad, empezaron a aparecer pueblos de plástico y de alambre. En la carretera aparecieron nuevos comercios: motos, mecánica, soldadura y también los bares.” Según los datos facilitados por Terra-i, solo en 2007 en la zona de Guacamayo, se deforestaron 450.5 hectáreas sobre un área donde se superponían concesiones mineras y concesiones de reforestación. El siguiente mapa ilustra el diagnóstico del avance de la deforestación de la quebrada Guacamayo sobre las concesiones de reforestación hacia diciembre de 2007. Se puede apreciar también que la deforestación aparecerá en las concesiones mineras tituladas en 2006 y 2007 (para mayores referencias, ver Mapa 3).
Mapa 6. Avance de deforestación por minería aurífera aluvial sobre concesiones de reforestación en la quebrada Guacamayo (diciembre de 2007)
Fuente: INGEMMET, MINAM (oficina de Madre de Dios), Terra-i. Elaboración: Propia.
mineros como obreros se rehusaron a seguir pagando regalías y avanzaron a lo largo de la quebrada invadiendo las concesiones de reforestación casi en su totalidad. Cabe resaltar que ese mismo año, solo en la quebrada Guacamayo, se titularon 16 concesiones mineras, es decir, el doble de concesiones que se habían titulado en dicha zona entre 2000 y 2007. En 2008, además, el avance de la deforestación ocasionada por minería en la quebrada Guacamayo se elevó a 1,256 hectáreas solo para el periodo entre enero y diciembre de ese mismo año.
Mapa 7. Deforestación en la quebrada Guacamayo, 2008
Fuente: INGEMMET, MINAM (oficina de Madre de Dios), Terra-i. Elaboración: Propia.
Este es el inicio de un nuevo capítulo de la minería aurífera aluvial en Madre de Dios, donde esta actividad no solamente se desarrolló plena y abiertamente dentro del marco de la ilegalidad a través de acuerdos e invasiones, sino que además se constituyó en la principal actividad económica de la región. Esto será particularmente patente en el caso de Guacamayo, que se desarrolló al lado de la Carretera Interoceánica, a vista y paciencia de la comunidad y de las autoridades frente al caso de Huepetuhe, que se desarrolló en una zona alejada y de difícil acceso.
A pesar de que la minería aurífera en la quebrada Guacamayo había tenido como consecuencia la deforestación total de 1,706.5 hectáreas —lo que ya era visible desde la Carretera Interoceánica—, el Gobierno Regional de Madre de Dios a través de la Dirección Regional de Energía, Minas e Hidrocarburos (DREMH) continuó con el proceso de titulación de las concesiones mineras sobre las de reforestación.
su posicionamiento avanzó sin ningún tipo de obstáculo, ni siquiera administrativo.
Pero la situación vivida en Guacamayo era solo el síntoma de la transformación que vivía Madre de Dios producto de la fiebre del oro. Solo entre el año 2000 y 2009 en la región se solicitaron 1,548 derechos mineros, posicionando a la minería aurífera como la actividad más importante de la región. Esta transformación en relación al uso económico del territorio puso en evidencia los vacíos normativos respecto al otorgamiento de derechos mineros y la facilidad con que los mismos podían ser tramitados. Además, en el contexto local, para empezar a operar los mineros lo hacían simplemente tras la obtención del derecho minero otorgado por el INGEMMET.
Dada esta situación y con el objetivo de controlar esta expansión a nivel de la región, el 19 de marzo de 2009 se suspendió la admisión de petitorios mineros en Madre de Dios durante los 2009 y 2010. Sin embargo, esto no detendría el avance de la minería en Guacamayo. En 2009, la minería tomó posesión de toda la quebrada. La deforestación avanzaba sin tregua transformando el bosque tropical en un paisaje desértico y lunar. La gran explanada árida era fácilmente visible desde la Carretera Interoceánica. Todo parecía indicar que la avanzada continuaría su curso natural hacia el otro lado de la carretera, donde comienza la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata. Solo en 2009 en la quebrada Guacamayo se deforestaron 833 hectáreas adicionales. Es así como en cuestión de tres años, la actividad minera solo en esta quebrada había acabado con un total de 2,548 hectáreas de bosque amazónico. Nunca antes la minería aurífera en la región había ocasionado tal nivel de impacto en un periodo tan corto. Según la memoria local, “la deforestación en el centro minero de Huepetuhe se ocasionó en varias décadas, lo de Guacamayo no se había visto antes”.
“Yo he escuchado que era todo así como acá: normal, la vegetación todo verdecito. Ahora que paso cuando voy a la sierra veo todo un desierto, todos los árboles secos, pura arena, totalmente un desierto; no hay nada, ni animales, nada. Han volteado todo el monte y ya no crece nada; lo han depredado todo. A esas personas no les interesa nada porque están de paso, esa gente está de paso. Vienen y se van”.30
Fuente: INGEMMET, MINAM (oficina en Madre de Dios), Terra-i. Elaboración: Propia
Este rápido avance, acompañado de la destrucción del bosque y la contaminación de los ríos con mercurio, se convirtió en una amenaza no solo para la salud pública. Sobre todo se constituyó en una amenaza para aquellos usuarios del bosque con concesiones maderables y no maderables, agricultores y asociaciones mineras de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata.
“Guacamayo cambió la minería aquí. Ahí la Federación Minera tampoco hizo nada. El actual congresista, él era presidente de la Federación Minera; el señor X no hizo nada. Entonces nos dimos cuenta que querían invadir ya la zona de amortiguamiento. Nosotros advertimos, le decíamos al fiscal, a la policía, al Gobierno Regional: ‘por favor, esto nos va a perjudicar a nosotros’. Y nadie hizo nada. Hoy en día ya entró bastante gente, para sacarlos va a ser difícil. Por eso nosotros siempre a las autoridades decimos: ‘por favor, apóyanos a formalizarnos porque si no cómo me voy a defender, si no estoy formalizado yo cómo voy a pelear con otro que está invadiendo, voy a tener que estar a la altura de él’. El Estado sinceramente nos debería formalizar cuanto más antes, pero el trámite mucho demora”.31
234-2009-MINAM, se creó el Grupo de Trabajo para el Ordenamiento Minero en Madre de Dios. En diciembre de 2009, se declaró de necesidad e interés regional la formalización y reordenamiento minero en Madre de Dios, a través de la Ordenanza N° 039-2009-GRMDD/CR.
Cabe precisar que este fenómeno se desató en un contexto de débil presencia del Estado a nivel regional, situación que se tornó aún más crítica con la desaparición del Banco Minero, además de un incipiente marco regulatorio de la pequeña minería y minería artesanal. Durante el lapso entre 2000 y 2009, zonas como Guacamayo y Delta 1 fueron arrasadas sin ningún tipo de contención ni regulación, mientras que aquellas actividades económicas de aprovechamiento más sostenibles, como la reforestación, quedaron en el desamparo total por parte de las autoridades e instituciones y a merced de las invasiones.
En este escenario, sin una clara regulación por parte del Estado de la pequeña minería y minería artesanal surgió un sistema paralelo que se autorregula sin la participación ni supervisión de ninguna entidad estatal. Dicho sistema se basa en acuerdos de palabra entre individuos que operan en un mismo territorio y podemos distinguir dos modalidades: i) un usuario del bosque o agricultor, a cambio del pago de regalías, cede parte del área total de su concesión o predio a mineros (en la mayoría de los casos dicha modalidad ha derivado en una invasión total); ii) el usuario del bosque o agricultor es chantajeado, extorsionado, amenazado de muerte y finalmente invadido y despojado de su concesión o predio. Este sistema ya se encontraba operativo en 2008 cuando el Gobierno Regional de Madre de Dios tituló concesiones mineras sobre concesiones de reforestación en las cuales la deforestación causada por la minería ya era evidente. Es decir, la participación del Estado en este escenario de autorregulación avaló estos procedimientos y sistema paralelo, legitimando la ilegalidad.
En este punto de la historia, esta nueva modalidad de operar se encontraba tan extendida que los mineros empoderados se sentían absolutamente impunes. Durante el siguiente año, los mineros cruzaron la Carretera Interoceánica y abrieron un nuevo frente minero en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata, dando inicio a lo que ahora se conoce como minería ilegal.
2.2.2
Implicancia del Decreto de Urgencia 012-2010 en la zona de
amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata
A nivel de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata esta norma generó una zona gris en relación a la situación legal de las asociaciones mineras asentadas en la cuenca del Malinowski desde principios de los años ochenta. Se vieron afectadas sobre todo por tres de los artículos de dicho Decreto de Urgencia:
Artículo 4. Se declara a la zona de amortiguamiento de la RNTMB como zona de exclusión
minera.
Artículo 7. Sobre los derechos adquiridos, se señala que “los titulares de concesiones mineras
auríferas, otorgadas antes de la vigencia del presente Decreto de Urgencia, y aquellos que tienen petitorios en trámite, en áreas declaradas como zonas de exclusión minera, podrán realizar actividades de exploración, explotación y/o beneficio, si previamente cuentan con la respectiva certificación ambiental otorgada por la autoridad competente, así como con los otros requisitos que establecen las normas respectivas”.
uso de dragas y otros equipos similares en la actividad minera aurífera del departamento de Madre de Dios.”
El propósito del Decreto de Urgencia era el de contener el avance previsto de la minería en Guacamayo, que había comenzado a avanzar desde el Inambari y se había extendido hasta la Carretera Interoceánica en los tres años anteriores. Con toda probabilidad y por la trayectoria del avance de los mineros en dicha dirección, era más que evidente que la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata, cuyas primeras invasiones por mineros ilegales datan de 2009, se encontraba en serio peligro, lo que a su vez ponía en riesgo a la misma reserva.
A pesar de estas medidas para contener el avance de la minería aurífera, durante 2010 las invasiones de la zona de amortiguamiento se incrementaron y la nueva modalidad de minería aurífera se expandió cambiando la configuración de las relaciones entre los diferentes actores económicos involucrados: asociaciones mineras, concesionarios de reforestación, agricultores, entre otros.
En relación a las organizaciones de base mineras, la promulgación del DU 012-2010 generó una crisis en el seno de la FEDEMIN cuando las pequeñas asociaciones mineras de la región dejaron de formar parte del gremio. A partir de este momento, las asociaciones mineras de Madre de Dios, la Asociación de Mineros Artesanales Tauro y Fátima (AMATAF), la Asociación de Pequeños Productores Mineros Auríferos del Madre de Dios (APPMAMD), la Asociación de Pequeños Mineros y Artesanales de Bajo Puquirí (APMABAPU) y la Asociación de Productores Agrarios y Lavadores de Oro del Malinowski (APAYLOM) comenzaron un proceso de negociación directa con el Estado. Recibieron el apoyo de Comité de Gestión de la Reserva Nacional Tambopata y de la Federación Agraria Departamental de Madre de Dios (FADEMAD).
El avance en las negociaciones entre las asociaciones mineras y el Ministerio del Ambiente fue percibido como una amenaza y traición por los otros mineros. En Puerto Maldonado circularon panfletos con los nombres y fotos de los dirigentes de dichas asociaciones, en los cuales se podía leer: “Conozca a los enemigos de la minería en Madre de Dios”. Algunos de los dirigentes de dichas asociaciones fueron amenazados de muerte.
A pesar de ello, las asociaciones mineras del Malinowski decidieron apostar por colaborar con el Estado dado el diálogo establecido entre ellos y el Ministerio del Ambiente. Con ello, los mineros buscaban: i) dar a conocer las iniciativas locales en vista de la formalización así como los proyectos que tenían como objetivo minimizar los impactos de la actividad; ii) acelerar el proceso de formalización y con esto protegerse tanto de la invasión de sus derechos mineros, como de la corrupción policial que se alimenta de la ilegalidad y la informalidad; iii) dar a conocer el trabajo conjunto que venían realizando desde hacía más de 10 años con el INRENA y el SERNANP, relativo a la conservación de la zona de amortiguamiento.
Por otro lado, a nivel local, el carácter prohibitivo del Decreto de Urgencia trajo consigo nuevas modalidades para continuar con las actividades de extracción minera. Dichas modalidades implican la inclusión de funcionarios públicos y autoridades dentro del sistema paralelo que regula la minería ilegal a una escala micro. El surgimiento de la figura jurídica de la ilegalidad en relación a la pequeña minería y la minería artesanal no disuadió a los actores mineros de continuar o incrementar sus operaciones. Por el contrario, impulsó un sistema paralelo cada vez más sofisticado y complejo que hizo posible la continuidad de la actividad. Esto implicó el surgimiento de redes de mafia a diferentes niveles y por ende la problemática se complejizó.