4.2 Case study buildings
4.5.1 Procedure
En el capítulo anterior se registraron los ejes fundamentales que el Programa
Escuelas Lectoras identificó en su propuesta teórico-metodológica para la enseñanza de la lectura y escritura. Alrededor de estos ejes se articulan los demás aspectos que se refieren a los elementos más particulares de la enseñanza de estas competencias comunicativas. En este capítulo se describirá la propuesta para la enseñanza del código alfabético evidenciando esta articulación, y una visualización de cómo estos ejes clave se concretan o materializan en las actividades y protocolos del aula.
3.1.1. La enseñanza de la lectura versus la enseñanza del código alfabético
Para diseñar una propuesta para la enseñanza de la lectura y escritura, el equipo inició una investigación bibliográfica sobre experiencias exitosas de alfabetización inicial, en poblaciones no lectoras; seleccionó a las más relevantes, eligiendo entre ellas la propuesta de Gérard Chauveau, destacado investigador francés en el tema del aprendizaje de la lectura y la escritura e investigador de los ZEP54. Desde hace muchos años, su trabajo se ha centrado en la escuela y analiza el papel de los factores educativos y pedagógicos en el éxito académico de los niños y niñas de los sectores marginados. Su propuesta permite pasar de una pedagogía del fracaso a una pedagogía del éxito en los grupos de estudiantes más vulnerables. Chauveau afirma, fundamentándose en sus investigaciones, que la dificultad que tienen los estudiantes inmigrantes de ese país para el aprendizaje del francés, se debe a que los docentes confunden la enseñanza del código alfabético con la enseñanza de la lectura. Esta ha sido la causa, según Chauveau, para que muchos estudiantes no se apropien de estas dos competencias comunicativas.
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En 1982 el Ministerio de Educación francés en su afán de neutralizar las desigualdades sociales y repercusión en los elevados índices de fracaso escolar en zonas desfavorecidas, creo un mecanismo de discriminación positiva llamado “Zonas de Educación Prioritaria” (Zones d’Action Prioritaire, ZEP). Esta política fue explícitamente destinada para abordar los temas de exclusión y fracaso escolar, ejemplos de la desigualdad educativa latente en este país. Esta política se eliminó en el gobierno del presidente Nicolás Sarkosy.
Los resultados de estas investigaciones explican que cuando los docentes diferencian claramente, en sus prácticas de aula, lo que es la enseñanza del código alfabético, de la enseñanza de la lectura y de la escritura, logran entrelazar la enseñanza de los elementos rudimentarios de la escritura con los aspectos más nobles que tienen que ver con su comprensión.
Para Chauveau la enseñanza de la lectura es una enseñanza plural, formada por cuatro grandes contenidos que los docentes deben enseñar y los estudiantes aprender: (a) El sistema de la lengua. En este contenido se incluyen: el código alfabético (la correspondencia fonema-grafema); las conciencias lingüísticas (conciencia semántica, léxica y fonológica); la ortografía (las reglas gráficas). (b) La actividad de producción escrita. Enseñar y aprender las formas de hacer del escritor, las operaciones, las habilidades, el saber hacer en la producción de escritos. El saber escribir. (c) La actividad de lectura. Las formas de leer del lector, las operaciones, las habilidades para el acto de leer. El saber leer. (d) La cultura escrita. El acceso a los objetos y a las prácticas culturales de lo escrito, frecuentar con personas letradas y con el mundo de la escritura.
Desde siempre se ha hablado del ‘aprendizaje de la lectura’ como si este aprendizaje fuera simple o ‘único’, como si el niño que ‘aprende a leer’ estuviera confrontado a un solo objetivo de aprendizaje: la lectura (o la actividad de leer, el saber leer). Siempre se ha actuado como si la enseñanza de la lectura tuviese una sola dimensión, como su esta no concerniese sino a una sola competencia: la de saber leer, los mecanismos de la lectura. En realidad, el niño aprendiz de lector [...] se encuentra frente a cuatro objetivos de estudio, a cuatro objetivos de conocimiento. Por consecuencia, la escuela y los enseñantes tienen que tratar de alcanzar cuatro objetivos de enseñanza y no uno solo.55
Estos cuatro contenidos de estudio constituyen el aprendizaje de la lectura, que si bien tienen finalidades distintas, no son independientes uno de otro, pues se encuentran en interacción constante. Así, un buen conocimiento del código (contenido a) facilitará el acceso al saber leer (contenido c) y al saber escribir (contenido b). De la misma manera, la diversidad y multiplicidad de actividades de lectura o de producción escrita (contenidos c y b) activarán el dominio del código alfabético (contenido a). (G. Chauveau, “Elementos…”).
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Gérard Chauveau, “Elementos para una pedagogía exitosa”, en Gérard Chauveau, Mercedes Carriazo y Eduardo Fabara, Memorias del III Congreso Internacional de Lectura y Escritura, Quito UASB, p. 15-27, 2007.
El Programa Escuelas Lectoras asumió esta propuesta de diferenciar visiblemente estos cuatro contenidos que conforman la enseñanza de la lectura, con objetivos, procesos de enseñanza y evaluación; y siguió la sugerencia probada por algunas escuelas ZEP de proponer que se distribuyan estos cuatro contenidos en dos horas clase de lenguaje, y se los trabaje diariamente de la siguiente manera: media hora para la reflexión lingüística; media hora para el saber escribir; media hora para el saber leer y media para desarrollar las actitudes propias de la cultura escrita.
Desde este momento, y a lo largo de lo que resta de este trabajo diferenciaré que una cosa es la enseñanza de la lectura y otra la enseñanza del código alfabético.