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3. A System of Classification for Technology Interventions in Mathematics Education

3.2 Process of Classification

…Y asimesmo, nosotros no fuimos conquistados, sino fuimos libres y amparados, que

nos dejó nuestro agüelo hasta el fin del mundo; y ahora yo soy gente de

encomienda…58

Los líderes tunebos y su petición al Virrey en el siglo XVIII

En el siglo XVIII, en pleno período de crisis territorial para los grupos indígenas, los caciques se volvieron un obstáculo para la autoridad española que vio en los tenientes, corregidores y gobernadores la mejor forma de reemplazarlos y tomar el control de su poder. Hay que tener en cuenta que los chamanes tunebos eran considerados caciques hechiceros y por tal motivo no sólo fueron expulsados sino acusados y perseguidos por los españoles, como es el caso de Diego Casiano en 1754.

El papel de los caciques entre los siglos XVI y XVIII en la zona del altiplano es esencial a la hora de analizar las formas de defensa de los grupos nativos y un reflejo de esto es la fuente documental que aún se conserva con los reclamos de estos líderes representando a sus comunidades.59 Es claro que los caciques tuvieron más actividad que los mismos cabildos indígenas al momento de la reducción de los resguardos y no se puede desconocer su papel en el desarrollo del conflicto. Para la comunidad tuneba existen ejemplos que dan cuenta del importante aporte de los caciques, ya fuera para estrategias de defensa o para representarlos en reclamos ante las autoridades. Por ejemplo, vemos que en los inicios de la conquista en la zona de la sierra, la estrategia de los caciques aliados fue tratar de dirigir a los españoles hacia las tierras del grupo enemigo de los panches.

58 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 939r.

59 Dichos documentos en su mayoría se encuentran en el Archivo General de la Nación de Colombia en la sección

Colonia en los fondos de Caciques e indios y Resguardos de Boyacá. Los fragmentos se transcriben tal y como están en su documento original, por eso en muchos casos su ortografía es errada y variable.

33 Las circunstancias obligaron a los tunebos a defender sus territorios de otros grupos indígenas, vecinos, españoles y hasta de la autoridad que con determinadas decisiones afectaban sus intereses con los recortes al resguardo y los traslados de población, por lo que era necesario llevar a cabo una lucha que fuera más allá de lo coyuntural y que se enfocara en soluciones estructuradas en una política firme ante los nuevos gobernantes. Muchas eran las inconformidades con las que los indígenas vivían, lo que hacía que la situación fuera constantemente tratada por los líderes que tenían contacto con los protectores de indios y fiscales, quienes eran los que prestaban gran ayuda a la hora de dar a conocer los reclamos de las comunidades.

Pensar el proceso de defensa territorial de los tunebos en las condiciones sociales y políticas que se vivían, nos obliga a considerar sus acciones públicas frente a la autoridad española y sus tradiciones mitológicas las cuales fueron fundamentales en esa lucha. Como se verá en este capítulo mediante un ilustrativo documento, los líderes indígenas se manifestaron activamente con comunicaciones dirigidas al Virrey en las cuales incluían quejas y reclamos a la autoridad, pero además daban a conocer las creencias mitológicas que sustentaban sus peticiones, las cuales utilizaron con el fin de persuadir a los españoles.

Dentro de los diferentes mecanismos de amparo utilizados por los líderes de la comunidad tuneba ante los españoles, llama la atención el empleo de métodos propios de los peninsulares a la hora de presentar una queja, lo que se puede ver en los reclamos escritos que surgieron de capitanes y caciques en los siglos XVII y XVIII ante la autoridad española. La defensa territorial de los tunebos, que se hizo mediante los mencionados reclamos, se caracterizó por tener un contenido mitológico con el objetivo único de legitimar su territorio ante las autoridades y de dar a conocer el proceso en el que, según ellos, fue repartido el territorio por las deidades a sus ancestros.

El análisis de algunos de los documentos que nos muestren la forma en que se manifestaban los líderes de la comunidad es fundamental para poder entender el pensamiento y los intereses que se manejaban detrás de este mecanismo de defensa.

34 Al parecer la utilización de documentos con contenido mitológico, especialmente dirigidos al Virrey, surgió a raíz de la interacción de los indígenas con el sistema colonial. En palabras de Carl Langebaek, esta “resistencia cultural” no se basó en la conservación de mitos y creencias prehispánicos, sino en un proceso de rápida adaptación y cambio, de acuerdo con las circunstancias impuestas por la situación colonial.60

En el ya mencionado trabajo de la antropóloga Ana María Falchetti sobre la defensa territorial tuneba, se hace mención a un relevante documento de la época donde se puede entender el mecanismo con el que los líderes indígenas hicieron los reclamos. En dicha carta redactada por líderes indígenas del siglo XVIII, se puede ver un esbozo de lo que era para los tunebos una explicación legitimada por sus ancestros míticos, es decir, en ese documento los indígenas hacen un relato de su cosmogonía en la que justifican su pertenencia a la tierra con elementos muy similares a los que se pueden encontrar en el cristianismo.61

…Somos gente liber y amparados. Y de ahí, mi padre Sicaguba, llamamos nosotros en latín, en

castellano llamamos don González de Verío de Ogua…

…Y nació y vino componiendo la ciudad de Santafé, y de ahí se fue adonde su tío rey…62

Esta es una de las numerosas comunicaciones que los diferentes líderes indígenas hicieron en el siglo XVIII para que el virrey español fijase su atención en las injusticias y los atropellos que, según la comunidad, se estaban recibiendo por parte de encomenderos, curas y vecinos:

…Verá su Majestad cómo fue esa conquista. Yo, tunebo, digo asina (así), por esto mesmo doy

cuenta, como dejo yo, gente tuneba. Me dejo asina que ver (¿?) ¿Cuál otro dios de blancos puso esto para hoy en día estar nosotros menospreciados de los señores corregidores y de los demás blancos?...

60 Carl H. Langebaek, “Resistencia indígena y transformaciones ideológicas entre los Muiscas de los siglos XVI y

XVII”, en Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoria, Bogotá, Editorial Pontificia

Universidad Javeriana, 2005. p. 30.

61 Debido a la extensión del documento éste se incluye en su totalidad en un anexo al final del texto. 62 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 938v.

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…Y asimesmo, nosotros no fuimos conquistados, sino fuimos libres y amparados, que nos dejó

nuestro aguelo hasta el fin del mundo; y ahora yo soy gente de encomienda…63

Los objetivos inmediatos en cada una de las reclamaciones obedecían a un deseo de mejorar las condiciones o simplemente al cumplimiento de reglas establecidas previamente:

…Y asimesmo vuelvo y me rindo a sus pies de su Majestad, primeramente de Dios y de Maria santísima, que me de mis tierras también, asimesmo Chiscas…

…Y por eso mismo digo a su Majestad que el cura de Chiscas nos ta quitando nuestras tierras de

nosotros, gente tuneva, para vender a los blancos…

…Los blancos nos han quitado nuestra hacienda, que son nuestro conejo y (¿?) y nuestro venao que nos dejó Dios para nosotros mantenernos…

…Pido de que me desocupen mis tieras los blancos, que no me hagan más daño. Y así yo, gente

tuneba, no engayo a Dios ni al rey, sino es con la verdad, porque aunque soy tunevo no hago

traición a Dios…64

Analizar los contenidos de dichas quejas nos lleva a tener en cuenta factores como la mentalidad y la visión de las circunstancias que tenían los líderes de la comunidad al momento de la redacción de los documentos, entonces es importante entender en qué sentido estaban enfocados los relatos ancestrales que incluían los tunebos en los documentos de su defensa del territorio y cómo estos eran dados a conocer y modificados en cierta medida para que el español los pusiera en consideración.

Se puede afirmar que, es en la carta del Cacique Toroá y en otros documentos similares del Archivo General de la Nación, donde reside la parte esencial de la investigación que nos llevará a analizar el papel de la mitología, la religión y sobre todo de las estrategias políticas que manejaron los tunebos entre los siglos XVII y XVIII en pleno periodo de conflicto:

63 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 939r. 64 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 941r.

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…Me rindo a sus pies de su majestad, Salina, Guycan y Chiscas que nos las bienen quitando,

por eso me pongo delante de su majestad para que vea que si es verdad tienen los blancos licencia de quitar nuestras de nosotros, gente tuneva, siendo libres y amparados, nosotros tunevos no tenemos dos dioses ni dos reyes, sino un solo dios y un solo rey; que mi Padre Eterno

y su madre santísima nos dejó libres y amparados…65

Como se ve en la carta escrita al Virrey por los tunebos en el siglo XVIII, los indígenas apelan a la riqueza mitológica de su cultura para reclamar por sus derechos y para generar una imagen más cultural ante los españoles, con la que puedan enfrentarse a las concepciones de los dominantes:

…aunque soy tunevo no hago traición a Dios; por eso pido mi sitio, mi lugar; que por nosotros hubo mundo; ¿por qué nos están menospreciando?...66

Junto con Toroá es posible que también hayan intervenido en la creación del documento Antonio Munar y Juan Ramón Caballero, líderes tunebos, cristianos y “ladinos” de Güicán, ya que uno de ellos dos manejaba el castellano, también se habla de Andrés Munar otro firmante de la carta.67 En el documento estos líderes indígenas se quejan por la forma en que los españoles se han apropiado de la tierra, acción que se opone totalmente a su visión equilibrada de la sociedad y que ignora su ley ancestral y el derecho sagrado a las tierras.68

Este particular documento cuenta con todas las características de las reclamaciones de los tunebos que eran dirigidas a la autoridad española: escrita en un castellano indígena que incluye palabras propias e incluso errores, una alabanza a la religión cristiana, una mezcla de hechos reales con hechos mitológicos partiendo de la propia cosmogonía de los indígenas, y obviamente, un reclamo sobre el territorio que según sus relatos les corresponde históricamente pero que está siendo ocupado y aprovechado por los españoles:

65 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 941r. 66 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 941v. 67 Falchetti, “La búsqueda”, p. 164.

37 Primeramente, después de Dios y Maria santísima, me pongo en sus pies de su Majestad yo,

gente tuneva, primeramente de Nuestro Señor, y después de nuestro rey…

…Le echó la bendición su tío a su sobrino, y de ahí si cogió su mano y le dijo que había de ser

su cacique, primeramente de nosotros gente tuneva, a la mano derecha, y de los ladinos fue a la

mano izquierda…

…Y asimesmo fue nuestro encomendero el adelantado Hoz de Verío, salio de la laguna de Segovia…

…Diciendo esto, dio su libro y de ahí si dijo: allá donde yo nací había de ir; allá está mi agua

bendita, ahí está mi uña y mi carne…69

También se hace referencia a las zonas del territorio antiguo de los tunebos en el siglo XVII con una descripción de los límites de su territorio sagrado de Chiscas, Güicán, Casanare, Tame, los Laches y Tierradentro.70

La defensa mitológica de los tunebos

Los líderes indígenas mediante un relato mítico, el cual es el eje del documento, buscan comunicarle al virrey la difícil situación de su resguardo y critican la pérdida de tierras y el trato que están recibiendo por parte de vecinos españoles. Dicho mito sobre la creación del mundo y la repartición de tierras a su comunidad se relaciona mucho con otras narraciones tunebas sobre el amanecer de la humanidad, pero tiene la particularidad de mezclar elementos propios con los occidentales, de tal forma por ejemplo que, para ellos, el creador y repartidor de su resguardo ancestralmente fue el Capitán Berrío, un reconocido encomendero que en el pasado “participó en las campañas de reducción y conversión de los indios con un particular sentido de justicia” y que con el tiempo se fue convirtiendo en alguien mitológico y sagrado para ellos.71 Este capitán fue muy importante en la historia de los tunebos, ya que se convirtió en el personaje que viaja por otros mundos, visita a las deidades y obtiene los elementos

69 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 939v. 70 Falchetti, “La búsqueda”, p. 57.

71 El Capitán Berrío fue encomendero de Chiscas desde 1635. Intentó proteger a los tunebos de los atropellos de los

cuales eran víctimas y se dirigió en varias ocasiones a la autoridad española en representación de los indios. Falchetti. “La búsqueda”, p. 134.

38 chamánicos que le permiten transformarse en “padre” de los indígenas para distribuir las tierras y nombrar a sus primeros caciques.72 El relato muestra la “gesta” del Capitán Berrío en la creación del mundo tunebo, pasando por diferentes pruebas hasta llegar a la iniciación chamánica que lo facultaba para distribuir el territorio y nombrar caciques.73

…Vino a llevar su otoba. Se vino, y saliendo al puerto de Casanare vino a un sitio llamado

Patute; cogio cacique don Quanai y se vino ya cantando…74

En el mito podemos encontrar tanto fragmentos de tradicionales mitos de este grupo, como términos y referencias a la estructura de la religión cristiana, tiene “varios episodios que pueden ser distintos mitos de la época, que juntaron con el único propósito de defender sus tierras”.75

…Abrió su libro y vido que ya estaba adonde su tío le había mandado; y sacó su barra para abrir su camino…

…Y volvió, y trajo la pipa y lo entregó a nuestro encomendero, y la cogio muy alegre y dijo:

ahora si esta Dios al contento, y lo echó entre su petaca…76

El cacique Toroá y sus compañeros explican los conceptos relacionados con sus creencias desde el contenido mismo del mito, lo cual constituye el método de enseñanza de sus tradiciones que los indígenas mantuvieron a través de la historia.77 Es muy probable que los tunebos con esto, además de querer hacer más fácil la lectura y el entendimiento de su carta, mezclaran elementos ideológicos y articularan un discurso de resistencia en términos culturales.

…Nosotros venir a sus pies de su Majestad a dar cuenta de lo que nos hacen los blancos, porque

está en lugar de Dios para que nos ampare y nos defienda. Por eso vengo a entregar mis derechos que es mi otoba, para que lo reciba su Majestad y dé cuenta a España y a nuestro rey

quinto…78

72 Ibíd. p. 138. 73 Ibíd. p. 169.

74 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 939r. 75 Falchetti. “La búsqueda”, p. 170.

76 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 940v. 77 Falchetti. “La búsqueda”, p. 168.

39 En el relato incluido en el documento de los líderes tunebos la estructura mitológica es claramente predominante en sus justificaciones para defender su resguardo, ya que lo narrado por ellos es un ejemplo de lo que son sus creencias y tradiciones ancestrales, las cuales explican su origen. Para el siglo XVIII la mitología de los tunebos era una mezcla entre sus más tradicionales relatos y una serie de justificaciones territoriales que se hicieron necesarias poco a poco y obligaron a resurgir la geografía sagrada de la región.

Observando este relato desde la tradición mitológica de los tunebos, vemos inicialmente que se habla del Capitán Berrío como el encargado de repartir el territorio ancestral con la ayuda de las deidades, este personaje es visto por los indígenas como un padre con características chamánicas:

…Gente tuneva, nos dejó nuestro encomendero adelantado Hoz de Verío; hizo lo que le mandó

su tío rey Escarda: llevar otoba; y por eso somos libres, amparados, porque llevó su otoba…

…Hizo la corona de nuestro encomendero y se lo entregó a nuestro cacique, y también a su alcalde Susira…

…Siempre amparando, siempre su gente tuneba…

…Y le respondió diciendo que él venía viendo su gente y amparando, y le dijo que quien había

dado licencia de colar entre su gente; y volvió y le dijo que esa era su gente…79

En la primera parte se narran las diferentes tareas que Berrío tiene que completar y los lugares que éste tiene que visitar para ser consagrado. Se habla de un tío de Berrío (Guavura) que puede ser en la visión de los indígenas como el rey de España.80 En esta primera parte del relato se puede ver la relación que hacen los tunebos entre sus deidades y las estructuras españolas como Sumo Pontífice y Rey de España. El Tío rey nació en Tina Subara, región ocupada en el pasado por los grupos Agua Blanca y Unkasía, ahí hay una “puerta” de comunicación con otros mundos.81 El Capitán Berrío busca un libro en donde está el “saber de los cantos tunebos” que es necesario para

79 AGN, Sección Colonia, Caciques e Indios, Rollo 57, Tomo 56, Folio 939v. 80 Falchetti. “La búsqueda”, p. 185.

40 iniciar la repartición territorial en la Sierra Nevada, éste puede ser relacionado con la Biblia.82

También se menciona un elemento fundamental dentro de las tradiciones de los tunebos y es el uso de sustancias chamánicas y plantas como el yopo, tabaco, la otoba y la coca; en la mitología tradicional del grupo indígena los chamanes entran en trance mediante el consumo de esas sustancias y pueden ir a otros mundos. Al final de esta primera parte también se hace alusión a lo femenino con la presencia de la madre de Berrío, también se habla de una deidad creadora del mundo y de la madre santísima. Otro fragmento para destacar en esta parte del relato es cuando en Santa Agueda Berrío es crucificado por los judíos, esta es una muerte simbólica porque el Capitán “se hizo el muerto”, esto se relaciona con la muerte de Jesucristo y su resurrección, pero a su vez con la tradición indígena ya que esa muerte es una transformación chamánica.83. Después viaja a España y cuando regresa viene “conquistando” y desde ahí fue recibido por las deidades como “Taita Berrío” tras su iniciación chamánica necesaria para poder repartirle la tierra a los tunebos.

Por último el tío rey nombra a Berrío como cacique de los tunebos, tras esta afirmación, los autores del relato hacen una primera reclamación por la forma en que se realizó la conquista, diferenciando la “conquista” del Capitán con la de los españoles, siendo la primera una en la que se otorgó libertad y tierras provenientes de las deidades. Ellos con la afirmación “no fuimos conquistados sino fuimos libres” hacen una aclaración contundente en cuanto sus derechos.

En la segunda parte del relato ya con Berrío convertido en ancestro y padre de los tunebos, vemos cómo con los elementos necesarios recolectados, el Capitán tras su nacimiento en la laguna de Segovia, inicia el proceso de distribución territorial a los indígenas en Casanare, Chiscas y Güicán. En esta parte del relato además de incluirse