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Un nuevo fantasma acecha al dólar y a los mercados estado- unidenses de ingresos fijos. Se conoce por el inocuo nombre de “diversificación de las reservas de los bancos centrales”.

Hace tres semanas, el banco central de Corea del Sur informó al Parlamento de ese país que pensaba diversificar las divisas de su reserva. Antes de Corea, Rusia hizo lo mismo. A principios de la semana pasada, China declaró que siempre había tenido la política de diversificar sus reservas. El jueves pasado, fue el turno del primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, quien informó a una comisión parlamentaria que, en general, Japón debe considerar la idea de diversificar las divisas de su reserva. Un día después, el gobernador del Banco de Reservas de la India declaró que dentro del banco se discutía la posibilidad de una diversificación.

Dado que la gran mayoría de esas reservas de divisas están en dólares, esto es de hecho una afrenta contra el dólar.

“Si uno tiene dólares, diversificación no es una palabra que quiera escuchar —dice Bor Prince, codirector de inversiones de Bridgewater Associates—. Puesto que la mayor parte de los bancos centrales tienen casi todas su reservas en dólares esta- dounidenses, ‘vender dólares y comprar euros y yenes’ es lo que siempre significa diversificación.”

La mayor parte de los bancos centrales que hablaron de diversificación también declararon oficialmente que no van a vender dólares. No obstante, la posibilidad de que los bancos centrales lo puedan hacer en el futuro es lo que ha asustado a los inversionistas casi tanto como si tuvieran pruebas irrefutables de ello en las manos. El mes pasado, el dólar bajó cerca de 3% frente al euro y retrocedió 1.4% frente al yen. Ayer por la tarde en Nueva York, el euro estaba a 1.3420 dólares, mientras que el dólar estaba a 104.16 yenes.

Medido con base en las reservas, los ocho bancos centrales más grandes de Asia (Japón, China, Taiwán, Corea del Sur, India,

Malasia 65.4 Singapur 1 13.9 Rusia 120.8 Hong K ong 123.9 India 127.2

Sistema del eur

o*

*Incluye a los países de la zona del euro y las divisas del Banco Central de Europa 180.7 Cor ea del Sur 202.2 Taiwán 246.6 China 609.9 Japón En el banco

Principales bancos centrales con base a sus reservas de divisas, en miles de millones de dólares

$820.5

Nota: Las cifras relativas a China, el sistema del euro, Rusia y Malasia son del 31 de diciembre de 2003, las de los otros países son del 28 de febrero de 2005. Fuentes: The Bank of Tokyo-Mitsubishi Bloomberg.

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La ecuación 3.1 es la igualdad de la balanza de pagos (IBP) y, por necesidad, se debe cumplir. La ecuación de la IBP indica que la balanza de pagos de un país puede registrar un déficit o un superávit si aumentan o disminuyen sus reservas internacionales. Con el régimen cambiario de un tipo fijo, los países mantienen una cantidad de reservas internacionales que les permite tener un desequilibrio en la balanza de pagos, es decir, SCC  SCK no es igual a cero, sin ajustar el tipo de cambio. Con el régimen cambiario de un tipo fijo, el saldo combinado de la cuenta corriente y la cuenta de capital será del mismo monto (pero de signo contrario) que la variación de las reservas oficiales:

SCC  SCK  SCR (3.2)

Por ejemplo, si un país ha registrado un déficit en su saldo global (es decir, SCC  SCK es negativo), entonces su banco central ofrecerá divisas que saca de las reservas que posee. Sin embargo, si el déficit persiste, el banco central con el tiempo se quedará sin reservas y el país se verá obligado a devaluar su moneda. Esto es lo que ocurrió, más o menos, con el peso mexicano en diciembre de 1994.

Con el régimen cambiario flexible puro, los bancos centrales no intervienen en los mer- cados de divisas. De hecho, los bancos no necesitan mantener reservas oficiales. Con este régimen, el saldo global debe cuadrar por necesidad, es decir:

SCC  SCK (3.3)

Hong Kong, Singapur y Malasia) tienen en conjunto un monto del orden de 2.3 billones de dólares en moneda extranjera, de los cuales la mayor parte son dólares. Casi todas estas reservas son producto de superávits comerciales acumulados, inversión extranjera directa, fondos para emergencias y compras de dóla- res por parte de los bancos centrales por vía de la intervención de mercados.

En lugar de simplemente atesorar montones de dinero en efectivo, los bancos centrales por lo general utilizan sus dólares para comprar deuda pública de corto plazo del gobierno de Es- tados Unidos, denominada en dólares, esto representa un factor importante para mantener elevados los precios de los valores del Tesoro y bajos los rendimientos.

El señor Prince calcula que si los bancos centrales dejaran de comprar dólares “en seco”, los rendimientos de los bonos esta- dounidenses tendrían que subir alrededor de 1.5 puntos porcen- tuales sobre el 4.5% actual, en tanto que el dólar tendría que bajar aproximadamente 30% para atraer una cantidad de capital de inversionistas privados que sea suficiente para compensar las compras que dejarían de realizar los bancos centrales.

A pesar de la retórica de los directivos de los bancos centra- les, el tema de si los bancos centrales deben diversificarse con el abandono del dólar o no y en qué medida deben hacerlo, ha provocado enormes polémicas. La mayor parte de estos bancos no revela la composición de sus reservas, además de que los da- tos recabados por el Tesoro de Estados Unidos y la mayor parte de las organizaciones internacionales suelen ser incompletos.

Por ejemplo, las divisas que poseía el Tesoro de Japón ba- jaron en cuatro de cinco meses hasta enero, según datos del Capital Internacional del Tesoro de Estados Unidos (CIT), lo cual es señal de que el banco central de Japón ha empezado a diversi- ficar su exposición monetaria. Sin embargo, hay quienes señalan que los datos del CIT no captan el dinero que los bancos centra- les tienen en cuentas bancarias ni algunas compras de valores estadounidenses, como los comprados a una entidad extranjera fuera de Estados Unidos.

De hecho actualmente, muchos estrategas monetarios pien- san que lo que se ha dicho de la diversificación son más bien ladridos que mordidas. Derek Halpenny, economista moneta- rio del Bank of Tokyo-Mitsubishi dice: “Existen pocas pruebas confiables de que los bancos de Asia Central lleven a cabo una diversificación notoria, al alejarse del dólar.”

No obstante, reconocen que los motivos para una diversifica- ción van en aumento. A pesar de que el mes pasado los funciona- rios coreanos insistieron que no tenían planes de vender dólares, también confirmaron que el banco central tiene la intención de invertir en valores que “rindan más”, inclusive deuda que no sea pública.

También hay señales de que los bancos centrales dirigen la mirada a inversiones (incluso denominadas en dólares) que no sean bonos del Tesoro. Según datos del Tesoro, el año pasado las instituciones oficiales chinas hicieron compras netas de 12 000 millones de dólares en bonos de compañías, lo que representa el 26% de las compras netas de valores estadounidenses realizadas por China. De otra parte, en cada uno de los tres años anteriores, los bonos de compañías representaron apenas entre 7% y 13% de las nuevas inversiones de China en Estados Unidos. Al parecer, estas ventas se han dado a expensas de los valores del Tesoro de Estados Unidos, que tienen rendimientos más bajos pero son más seguros, así como de deuda de organismos federales.

Sin embargo, otros señalan que es poco probable que los grandes bancos centrales de Asia empiecen activamente a des- hacerse de los dólares que poseen, aunque sólo sea porque sería como sí ellos solos se pegaran un balazo en un pie. Mark Cliffe, economista en jefe de ING Financial Markets, explica que el valor de las inversiones de estos bancos en Estados Unidos se desplo- maría junto al dólar, correrían el peligro de dañar la demanda en el principal mercado para sus exportaciones (Estados Unidos) y podrían desatar una represalia política.

Fuente: The Wall Street Journal, 17 de marzo de 2005, p. C16. Reproducido con autorización.

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70 P R I M E R A PA RT E FUNDAMENTOS DE LA ADMINISTRACIÓN FINANCIERA INTERNACIONAL

ILUSTRACIÓN 3.5

En otras palabras, un superávit o un déficit en la cuenta corriente debe tener su equivalente déficit o superávit en la cuenta de capital, y viceversa. Con un sistema cambiario de flotación

sucia, en el cual los bancos centrales discretamente compran y venden divisas, la ecuación 3.3

no se cumplirá enteramente.

La ecuación 3.3, dado que es una identidad, no implica causalidad alguna en sí. Un déficit (superávit) en la cuenta corriente puede provocar un superávit (déficit) en la cuenta de capital, o también puede ocurrir lo contrario. Muchas veces se ha sugerido que los déficits persistentes que Estados Unidos registró en su cuenta corriente llevaron por necesidad a que el país registrara superávits equivalentes en la cuenta de capital, lo cual implica que los primeros son la causa de los segundos. Cabe argumentar, con igual justificación que los superávits persistentes en la cuenta de capital de Estados Unidos, que pudieron provocarse por las elevadas tasas de interés del país, han sido la causa de los déficits persistentes en la cuenta corriente, porque han reforzado el valor del dólar. Este asunto sólo se podría aclarar mediante estudios empíricos minuciosos.