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4. Method

5.4 Product/Service

La investigación denominada Obreros Permanentes y Temporales en la empresa de cables de energía y telecomunicaciones CENTELSA, hace parte de los estudios pertenecientes al campo de la sociología del trabajo, en especial se ocupa de caracterizar el estado actual de las condiciones de trabajo de los obreros permanentes y temporales en una de las grandes industrias de la región vallecaucana, explica la forma en que esas condiciones contribuyen a que los trabajadores permanentes alcancen los objetivos propuestos para su vida, y paralelamente expone cómo la inestabilidad laboral afecta la profesión y la vida, los planes y expectativas de los obreros temporales; descripciones que brindan algunas consideraciones sobre el impacto de los nuevos modelos de organización y gestión de la mano de obra en nuestra región.

La pregunta sobre cómo la estabilidad e inestabilidad laboral contribuye o dificulta que los obreros permanente y temporales, en contextos del viejo y el actual modelo de producción respectivamente, favorece o no la construcción de una vida a largo plazo, surge debido a que en los últimos años, el trabajo y los trabajadores temporales representan las nuevas tendencias en las estrategias de las empresas en el uso de la mano de obra en la sociedad colombiana. Situación de temporalidad, que bajo la forma de contratación flexible permite enganchar personal al proceso productivo por un tiempo determinado, para una tarea específica; de igual manera, permite la reducción de costos en cuanto a prestaciones, protecciones u otros aportes legales. Los trabajadores, bajo este sistema de contratación, se enganchan al mercado laboral, cumplen con unas funciones, terminan su contrato y vuelven a salir del sistema.

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El trabajo de campo y la recolección de datos primarios de la monografía se realizó en la compañía de fabricación de cables de energía y telecomunicaciones más grande del país, la empresa CENTELSA, la cual durante los últimos 15 años ha presentado un profundo proceso reorganización y expansión empresarial y de innovación tecnológica, que han propiciado modificaciones en la forma de gestionar y contratar la fuerza laboral, trayendo esto como consecuencia que los trabajadores temporales en este periodo de tiempo hayan empezado a constituirse en un grupo importante en la composición de la fuerza de trabajo al interior de la empresa.

Si bien en el país y en especial en la región del Valle del Cauca, las prácticas de innovación tecnológica, reorganización empresarial y los cambios en las formas de gestión y contratación de la fuerza de trabajo se empezaron a adoptar a finales de la década del setenta, es en la década del noventa, con los procesos de apertura económica, las reformas laborales de 1990 y 2002 y los fenómenos de recesión y estancamiento económico de la segunda mitad de la década del noventa en que dichas prácticas tienen una mayor difusión y generalización en la gran industria de la región.

Las políticas de flexibilización del mercado de trabajo no sólo se establecen para que las empresas se adapten a las condiciones que impone la competencia global, sino que también buscan eliminar la rigidez de los modelos de contratación de corte fordista y de esa manera permitir mayor generación de puestos de trabajo; sin embargo, una de las consecuencias involuntarias de estas medidas ha sido el debilitamiento de las viejas formas de contratación y la precarización de las condiciones laborales de los trabajadores de la región

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La evolución del empleo temporal en el país durante las tres últimas décadas ha sido la siguiente: A finales de la década del setenta, el empleo temporal, representaba el 3% del total de los puestos de trabajo formales en la industria manufacturera del país; para mediados de la década del 80, el porcentaje de trabajadores temporales era del 6.2%, para finales de la década del noventa, los trabajadores temporales representaban el 25% y en el año 2004, las empresas de servicios temporales afirman que en el país, es el sector industrial el que mayor demanda hace de empleos temporales, pues, cerca del 30% de los puestos de trabajo en este sector de la economía responden a este tipo de contratación

El trabajo temporal y a su vez, los trabajadores temporales constituyen una de las características más importantes del nuevo modelo de acumulación flexible, éstos representan el cambio más significativo en los últimos quince años en la fuerza de trabajo formal del país; por un lado, por ser este un tipo de trabajo fragmentado, cambiante y de corta duración, el trabajador temporal representa lo que Richard Sennett llama el modo de vida a corto plazo; por otro lado, por su característica de ser un tipo de trabajo flexibilizado y desestandarizado, este tipo de trabajador presenta unas condiciones de trabajo precarias, con relación a las que presentaban los trabajadores instalados bajo la lógica de acumulación fordista.

Los obreros permanentes de CENTELSA son obreros que llevan en la compañía entre 15 y 35 años. Todos ingresaron como temporales en su periodo de prueba y luego de éste, fueron contratados directamente por la empresa. Su estabilidad laboral está protegida por la Convención Colectiva de trabajo y por el Sindicato del cual todos son miembros. Éstas cuatro condiciones, ser contratados directamente por la compañía, tener estabilidad laboral, poderse sindicalizar y estar cobijados por las derechos y prebendas que dispone la Convención Colectiva de Trabajo les aseguran una serie de garantías laborales y sociales para ellos y para sus familias: Un buen nivel salarial, posibilidades de ascensos y capacitación, reasignación a otros puestos de trabajo a causa de reingenierías en la planta o

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problemas de salud, condecoraciones y bonificaciones por antigüedad; así como programas de salud, educación, vivienda y seguridad social para su núcleo familiar.

Los trabajadores CENTELSA pueden ser catalogados como los “Enricos” o los “peregrinos” de la clase obrera en el país, trabajan en una serie de oficios monótonos y repetitivos, pero al ser beneficiarios de las condiciones de trabajo arriba mencionadas, estos obreros se convierten en los protagonistas principales de sus vidas, su trayectoria laboral lineal y ascendente, les ha permitido cumplir con sus planes proyectos y expectativas de vida, que para todos los obreros pertenecientes a este grupo tenían su raíz en mejorar sus condiciones de vida y brindarle a su familia el mayor bienestar social posible.

Por su parte, los obreros temporales CENTELSA viven la situación contraria a la de sus pares permanentes. Por un lado, están liberados de la monotonía y la rutina del trabajo fabril, tienen un margen más amplio para moldear sus vidas laborales y personales de acuerdo con sus deseos y expectativas, presentan mayores niveles de escolarización y formación para el trabajo, pero las condiciones de trabajo que plantea el trabajo temporal, regidas por el signo de la precariedad y la inestabilidad laboral hace que aparezca en ellos una serie de términos para catalogarlos y para denominar el nuevo tipo de trabajador y de individuo en la era posindustrial, estos obreros ya no son los “Enricos” o los “peregrinos” de la era industrial, ahora son los “errantes”, los “nómadas”, los “turistas” o los “náufragos sociales”.

Los trabajadores temporales de CENTELSA presentan trayectorias laborales altamente inestables y precarias, son trabajadores que están sometidos a altas tasas de rotación en el mercado de trabajo, donde la permanencia en los mismos está en promedio alrededor de los tres a seis meses; rotan por las más variadas áreas de desempeño, ocupaciones y cargos existentes en el mismo mercado; según su edad, el 85% de los temporales tiene entre 20 y

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34 años, grupo etareo en el que se concentra el 78% de los ocupados en el país y que demarca el ciclo de vida laboral de los colombianos. Lo cual reduce las posibilidades de encontrar un empleo en el sector primario del mercado laboral colombiano a las personas menores de veinte años y mayores de treinta y cinco.

Los obreros temporales CENTELSA son individuos que en su gran mayoría han laborado en buena parte de las grandes empresas de la región, en cualquier ocupación y en cualquier rama de actividad económica, pero que esta condición de inestabilidad a la que están sometidos no parece algo transitorio, sino mas bien algo permanente en su trayectoria laboral, podríamos decir, reconstruyendo la trayectoria laboral de este grupo de temporales que lo único que tienen asegurado es el cambiar constantemente de trabajo, que la inestabilidad laboral dejó de ser una excepción en el sector formal de la economía para convertirse en su regla y en la premisa que rige la vida de estos obreros; incluso, en las mismas hojas de vida, la empresa de contratación temporal ve esta situación de rotación constante como algo normal para sus trabajadores, para los más antiguos, con más de 4 puestos de trabajo en los últimos cinco años, ACCION acotaba lo siguiente: “[El obrero] Se presenta como una persona que tiene estabilidad y continuidad laboral, su cambio de empleo obedece a motivos justificados, su trayectoria laboral genera confianza y seguridad”.

La transitoriedad, discontinuidad y el no saber si el día de mañana tendrán empleo, o qué tipo y qué condiciones de empleo van a tener en su futuro trabajo, propicia que los trabajadores temporales no se puedan trazar planes y proyectos a largo plazo. Los planes como salir del hogar paterno, conformar una familia, tener hijos, mejorar sus capacidades académicas, sus condiciones de vida y adquirir una serie de posesiones como vivienda propia se ven restringidas por la inestabilidad laboral a la que están sometidos y por la precariedad de las condiciones de trabajo a los que se enganchan.

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La incertidumbre y la falta de certeza sobre su destino es la constante en el grupo de trabajadores temporales, de la vida con un horizonte amplio que ofrecía el mercado laboral formal, los obreros condenados al trabajo temporal pasan a vivir el “día a día”, a sobrevivir de trabajo en trabajo, estos obreros trabajan en el mercado laboral primario pero sus condiciones de trabajo son similares a las de los trabajadores informales e incluso a las que presentan los trabajadores colombianos que viven de los que se denomina “el rebusque” o trabajo negro.

De igual manera, la inestabilidad laboral le dificulta al obrero temporal la posibilidad de ascender en la empresa y de aprender los procesos de trabajo de ésta, como se hacía bajo el antiguo modelo, es decir la transmisión hombre a hombre y la rotación por distintas fases del proceso, pues, ahora son “una pérdida de tiempo” para esos procedimientos, pues en poco tiempo el obrero se irá de la empresa siendo reemplazado por otro temporal que al poco tiempo correrá la misma suerte de su antecesor.

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