Acontecimientos recientes han generado nuevas evidencias que apoyan la opinión largamente sostenida por los Infantes de Marina sobre la importancia de las operaciones anfibias. La recuperación de las Islas Malvinas (Falklands) por parte de Argentina y la respuesta de Gran Bretaña, han demostrado ambas la necesidad de disponer de fuerzas anfibias. En el Medio Oriente, las unidades del Ejército Israelí invadieron el Líbano usando una combinación de ataques blindados e incursiones anfibias. La guerra Irán-Irak ha puesto un nuevo énfasis sobre los compromisos norteamericanos en el Golfo Pérsico, compromisos que deben ser respaldados por una fuerte capacidad anfibia.
Sin embargo, al mismo tiempo, las armas modernas han erigido serios cuestionamientos acerca del costo potencial de los desembarcos anfibios. En las Malvinas (Falklands), los británicos tuvieron fuertes bajas. Aún en su debilidad, Argentina sorprendió a los observadores militares ocasionando asombrosas pérdidas a los buques británicos; el desastroso desembarco en proximidades de Puerto Fitzroy proveyó una sangrienta lección sobre la destrucción de las armas de hoy en día. Las fuerzas anfibias israelíes, teniendo en cuenta el equipamiento ruso de los palestinos, permanecían estrechamente unidas a las columnas que avanzaban tierra adentro. Hoy, los planificadores del Comando Central están aferrados por los problemas enfrentados por los británicos y los israelíes.
El problema de establecer fuerzas en la costa llega a ser aún más difícil cuando debe tenerse en cuenta la presencia de fuerzas enemigas terrestres mecanizadas altamente móviles. Muchas de las condiciones básicas para un asalto anfibio tradicional no pueden obtenerse más. Puede ser imposible aislar la zona del
objetivo anfibio. La superioridad naval y aérea puede obtenerse sólo temporalmente. Las defensas y contraataques enemigos pueden impedir al comandante de la fuerza de desembarco desarrollar metódicamente su poder de combate en la costa antes de salir de su cabeza de playa
Desde los primeros meses de 1943, los planificadores de operaciones anfibias han contado con que estos tres requerimientos básicos serían obtenidos. Desafortunadamente el enemigo puede no estar de acuerdo con nuestras suposiciones. Tampoco podemos esperar que los problemas sean resueltos por "armas milagrosas" de alta tecnología. Si son empleados en forma tradicional, los LCAC y JVX nada cambiarán.
La solución requiere mucho más que la mera aplicación de tecnología
¿La guerra de maniobras puede ofrecer algunas soluciones posibles? Si, puede. La doctrina anfibia de hoy tiene sus orígenes en los primeros años de la depresión, cuando unos pocos Infantes de Marina produjeron en Quantico el primer manual sobre operaciones anfibias. Experimentada y ampliada al final de los años 1930, y probada en combate en la II Guerra Mundial ha continuado siendo remarcadamente efectiva frente a los cambios en la tecnología y los métodos de guerra actualmente, como hemos destacado, las operaciones anfibias enfrentan nuevos y serios desafíos. Para hacerles frente, la doctrina anfibia debe ser capaz de combinar nuevas ideas con principios probados. La guerra de maniobras puede ofrecer algunas de las nuevas ideas necesarias para tal revitalización doctrinaria.
¿Cuáles son algunos de los cambios que la guerra de maniobras puede llevar a los desembarcos anfibios? El primero, y posiblemente el más importante, es el reemplazo de las olas de desembarco seguidas del establecimiento de una cabeza de playa, por puntos de desembarco e inmediatos ataques profundos dentro de las posiciones enemigas. Esto es análogo al
reemplazo del ataque lineal por el avance con reconocimiento de arrastre en las tácticas de infantería,
En lugar de las amplias playas utilizadas comúnmente, muchos puntos de desembarco más estrechos, a veces de no más de 10 metros de ancho, pueden ofrecer a menudo oportunidades para detectar las debilidades enemigas. Desembarcando sus fuerzas en múltiples puntos de desembarco, un comandante conservaría la capacidad de comenzar a tomar conocimiento de la situación en tanto compromete un mínimo de fuerzas. Si hay éxito, las fuerzas de desembarco iniciales pueden ser reforzados inmediatamente por unidades no empeñadas, si no lo hay, pueden ser rápidamente retiradas y orientadas a reforzar desembarcos más exitosos.
Tal método probó ser altamente exitoso durante el ataque de Mac Arthur a lo largo de la costa de Nueva Guinea en 1943 y 1944. Limitada por cantidades exiguas de buques anfibios e insegura sobre las concentraciones defensivas japonesas, la Séptima Flota Anfibia llegó a ser experta en desembarcos con visibilidad limitada a través de puntos de desembarco ligeramente defendidas, reforzando éxitos y evacuando fracasos rápidamente Muchos de estos desembarcos fueron ejecutados en un marco de superioridad aérea y naval enemiga.
Los elementos de reconocimiento podrían jugar un rol crucial en los asaltos anfibios en puntos de desembarco, tal cual lo tienen en otros ataques de recon-arrastre. A las fuerzas de reconocimiento se les podría asignar la tarea de identificar brechas en las defensas enemigas, tanto sobre la línea de la costa como en el terreno interior. El comandante de la fuerza de desembarco estaría listo a explotar rápidamente las debilidades enemigas identificadas, enviando fuerza de asalto a tierra para reforzar a los elementos de reconocimiento que tengan éxito. Los nuevos LCAC y JVX podrían hacer grandes diferencias en desembarcos anfibios si están combinados con un asalto en
puntos de desembarco. El LCAC bien podría ser el ingrediente principal de los desembarcos anfibios de recon-arrastre. Cargados con fuerzas de explotación, incluyendo probablemente fuerzas de tareas mecanizadas con tanques y/o LAVs, los LC ACs podrían constituir una reserva transportada por mar altamente móvil, capaz de reforzar rápidamente un éxito. Podrían ser asimismo invalorables para cambiar de un punto de desembarco a otro. Uno puede imaginarse la confusión de un defensor enemigo, enfrentado con un gran número de desembarcos simultáneos tratando de oponerse a un Schuwerpunkt anfibio que puede ser rápidamente desviado por mar, Súmele transportes JVX de alta velocidad y baja cota de vuelo, capaces de llevar a cabo misiones similares en el terreno interior, y tales desembarcos podrían resultar desvastantes para la cohesión de las defensas enemigas.
Muchas de las técnicas e ingredientes tácticos del combate terrestre de la Infantería y tanques/mecanizados podrían transferirse a las operaciones anfibias de recon-arrastre en puntos de desembarco. El control efectivo de fuerzas desembarcadas en puntos dispersos solamente puede ser mantenido por medio de órdenes tipo misión. Tales órdenes, estableciendo claramente la intención del comandante de la fuerza de tareas superior, así como también las de los comandantes de las fuerzas anfibias y de desembarco, permitirían actuar a las unidades dispersas con la necesaria libertad. Y más importante, los comandantes subordinados entenderían qué deberían hacer si se les requiere que se dirijan a otro punto de desembarco o hacia el terreno interior. Estarían guiados por la intención del Comandante, no por objetivos geográficos, líneas finales de cabezas de playa o límites de avance. Mientras que estas medidas de control geográficas pueden ser, a veces de ayuda, deberían ser guías, no reglas de hierro.
comandante no debe basarse en informes detallados para conformar el foco de su esfuerzo principal o reaccionar a circunstancias que cambian velozmente; en lugar de ello, debe ubicarse en el Schwerpunkt, donde pueda ver la evolución de la situación. Una gran cantidad de radios a bordo de buques no proveerá al comandante de la FD el tipo de información y control necesarios para obtener un "sentimiento" de la batalla. Colocándose él mismo bien adelante, puede evaluar la situación y ubicar fuerzas para influir en la acción de una manera decisiva. Los Infantes de Marina capturaron Tarawa en gran medida porque el Coronel Shoup estableció un puesto de comando en tierra y asumió el control, dirigiendo los cruciales desembarcos de refuerzos. En el interior, los comandantes subordinados lucharon la batalla táctica comprendiendo totalmente la misión de la fuerza de desembarco. El comandante de la 2 División de la USMC, embarcado en el USS Maryland, simplemente observó". ¿Qué otros cambios puede brindar la guerra de maniobras a las operaciones anfibias? Ciertamente lleva a cuestionar la usual división entre el así llamado movimiento buque a costa y las operaciones costeras. Separando tácticamente a los componentes naval y terrestre, la doctrina anfibia actual ha creado una brecha que puede afectar seriamente la capacidad de los Infantes de Marina para reaccionar a situaciones que cambian rápidamente Las relaciones de comando siempre ha sido reconocidas como críticas en un asalto anfibio. Deben reflejar el hecho de que el desembarco anfibio es una única entidad. Las fuerzas navales y terrestres son componentes intercambiables de un todo único.
Un factor clave en la determinación de las relaciones de comando debe ser la situación operacional, no solamente la táctica. Los comandantes de las fuerzas navales y terrestres deben entender el objetivo operacional y estar preparados a sacrificar objetivos tácticos de corto plazo para conseguir el primero. Que el comandante de la fuerza de tarea anfibia o el comandante de la
fuerza de desembarco controlen los elementos de un desembarco anfibio debe ser totalmente dependiente de las consideraciones -navales o terrestres- que sean críticas para la obtención del objetivo operacional.
Por otra parte, al organizar las relaciones de comando para una operación anfibia, deben hacerse todos los esfuerzos para asegurar la total integración de todas las armas. El fuego naval de apoyo, el apoyo aéreo de la Armada y del USMC y la artillería, USMC y la artillería, así como también las unidades de combate y de servicios para apoyo del combate requieren integración para ser efectivas. Es esencial la habilidad para combinar diversos elementos y reorientarlos velozmente para enfrentar situaciones que cambian rápidamente. Esto requiere organización de situaciones que cambian rápidamente. Esto requiere organización de tareas hasta los niveles más bajos. La descentralización de la artillería, el fuego naval de apoyo y aún de los elementos de aviación, es particularmente crucial durante las etapas iniciales de un desembarco anfibio. A diferencia de la situación actual, las organizaciones de tareas no pueden estar restringidas por celos del servicio. Debe ser posible colocar buques de la Armada capaces de dar fuego naval de apoyo, apoyo aéreo o antiaéreo en apoyo directo de una fuerza de desembarco del USMC. Inversamente, fuerzas de USMC en la playa pueden tener que estar subordinados a un comando naval en otras situaciones. Las medidas de comando deben tener la habilidad de colocar fuerzas en el momento y lugar correctos para alcanzar los objetivos. El concurso concertado de las armas combinadas no puede ser restringido más por asignaciones tradicionales o sectoriales de tareas a las fuerzas.
A causa de que un asalto anfibio en el marco de la guerra de maniobras estará desde un comienzo observando más allá de la playa, será necesario que la aviación piense más en la interdicción aérea del campo de batalla. La interdicción aérea del campo de batalla requerirá aeronaves de ala fija para atacar
blancos más allá de la línea de Coordinación de los Fuegos de Apoyo. Completamente imbuidos de la intención del comandante terrestre, a los pilotos que vuelen tales misiones se les dará la tarea de atacar a las fuerzas enemigas más allá de la zona de combate inmediata. Centros de comando, elementos logísticos y, más importantes, reservas móviles, deben ser blancos valiosos para ataques aéreos. La destrucción y la confusión resultantes deben disminuir la habilidad del comandante enemigo para reaccionar a las cambiantes condiciones de la batalla terrestre. El apoyo de fuego a desembarcos anfibios en el marco de la guerra de maniobras, como aquel para operaciones en tierra, debe combinar la descentralización con la habilidad del comandante de la fuerza de desembarco, para explotar éxitos rápidamente. En una operación anfibia con múltiples puntos de desembarco, cada elemento de asalto debe tener el control de los medios artilleros, aéreos y de fuegos naval que necesite Esta modalidad ya está incluida en el concepto MAGTF, Cada comandante de elemento de asalto, de todas formas, debe estar listo a apoyar también a los puntos de desembarco adyacentes con fuego y también con maniobras. Pueden ocurrir situaciones que requieran el control de medios por un comandante de elemento de asalto que originalmente era parte de otra tuerza de tarea.
Ninguna operación anfibia puede tener éxito si no es apoyada logísticamente. Para un desembarco en guerra de maniobras, la doctrina logística actual de reabastecimiento a pedido y desarrollo gradual de una Zona de Apoyo de Playa es inadecuada. La vulnerabilidad de la base de abastecimiento en la cabeza de playa es particularmente un serio problema. Es una "nariz" por la que el enemigo puede aferrar a la tuerza de desembarco y obligarla a dar batalla en términos desfavorables.
La logística anfibia debe estar basada, en cambio, en el principio de logística avanzada, que provee al comandante el tipo de apoyo
fluido necesario para librar la batalla en la guerra de maniobras. En un desembarco anfibio, la logística avanzada debe basarse en mayores responsabilidades para los depósitos flotantes móviles y grupos TACLOG. Los vehículos precargados con abastecimientos de combate esenciales y unidades logísticas y de mantenimiento organizadas en forma similar, deben suplir ampliamente la inmediata necesidad de depósitos e instalaciones vulnerables en tierra. Los grupos TACLOG, actualizados con la situación en tierra, deben decidir qué elementos logísticos son requeridos allí y ordenarles desembarcar. Una vez en la playa, estos elementos deben ser enviados hacia vanguardia por el destacamento de playa. Luego de finalizar su misión logística, los elementos móviles deben regresar a los buques anfibios para su recarga y reasignación como reserva a flote.
El nuevo vehículo de carga del USMC, el "Dragón Wagón" ofrece un medio excelente para precargar abastecimiento en módulos que pueden ser llevados rápidamente a tierra. Adicionalmente, estos procedimientos pueden ser modificados para incluir los envíos logísticos con helicópteros o aviones de ala fija. El concepto de logística móvil está actualmente en proceso de evaluación. Su aplicación en operaciones anfibias requiere que los componentes navales y terrestres de la fuerza. Desde la tripulación de los buques a los elementos de combate de la vanguardia, recuperen que el apoyo debe anticipar a las necesidades del combate más que responder a ellas.
El cuadro anfibio presentado en este capítulo es un desarrollo de la doctrina de guerra anfibia probada en el tiempo. Mucha de la actual doctrina no requiere cambios; verdaderamente, como dijo recientemente un Infante de Marina, la guerra anfibia es guerra de maniobras. Las páginas del LFM-01, Doctrina para las Operaciones Anfibias, requiere pocos cambios de detalle. Lo que se requiere, sin embargo, es un alto grado de flexibilidad del comando. El control descentralizado de puntos de desembarco ampliamente dispersos a través de los cuales deben ser
proyectadas y reforzadas pequeñas y completas MAGTF, requiere comandantes con una sutil apreciación del arte de la táctica. Los cambios requeridos para aplicar la guerra de maniobras y la guerra anfibia en el nivel operacional son más importantes aún que en el nivel técnico o táctico. Las técnicas ofrecidas en este capítulo lo deben ser medios por los cuales la operación anfibia pueda ser una herramienta militar devastante. En sí mismas, las técnicas y las tácticas son inútiles. Deben estar incluidas en el arte operacional, lo que significa que debemos preparar comandantes (jefes) que entiendan este arte.
NOTAS
Gran parte de este capítulo ha sido extraído "Blitzkrieg from the Sea: Maneuver Warfare and Amplhibious Operations" ("Blitzkrieg desde el Mar: Guerra de Maniobras y Operaciones Anfibias") del Capitán R.S. Moore, USMC, Naval War College Review, Enero-Febrero 1984
Vicealmirante Daniel E. Barbey, USN (R) Mac Arthur s Amphíbious Navy, Seventh Amphibious Forcé Operations, 1943-1945, (La armada Anfibia de Mac Arthur, Operaciones de la Séptima Fuerza Anfibia, 1943- 1945), Annapolils; US Naval Institute, 1969) pág 44;79-80
U.S. Marine Corps, U.S. Marine Corps Operations in World War II, Central Par Drive, (Operaciones del USMC en la II Guerra Mundial, Campaña del Pacífico Central) (Washington :Govemment Printing Office, 1966), pág. 53 a 71.
(4) Ver OM 9-3 (Rev. A), Mechanized Combined Arma Task Forces, (Uerzas de Tareas de Armas Combinadas Mecanizadas), (Marine Corps Development and Education Command, 1980), pág. 81-83.
(5) Mayor R.S. Neller, USMC, crítica de "Maneuver Warfare and Marines" ("Guerra de Maniobras e Infanters de Marina"), Amphibiious Warfare Reviete, Julio 1983, fechado el 1 de septiembre de 1983.