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2.3 Program Review – Summary 1 mEthodology: InClusIon CRItERIA

También, hay que recordar que la elasticidad precio de la demanda de dinero será mayor mientras peor se comporte el monopolista, dado que hay sustitución de monedas o “dolarización” de las economías. En la medida que los bancos centrales y los gobiernos actúen de forma que

lleve a los demandantes a disminuir la confianza en la moneda nacional en sus funciones de unidad de medida, medio de pago y forma de ate- sorar riqueza, se enfrentará un proceso de sustitución de monedas en contra de la nacional y a favor de la extranjera. En la medida en la que se use mal el monopolio sobre la emisión de dinero, se perderá confian- za en la moneda nacional y la economía buscará y encontrará maneras de usar otras monedas más confiables. Al discutir si se debe –y cuán- do– hacer un cambio en el régimen cambiario, hay que tomar en cuen- ta cómo usa y usará el banco central su monopolio y si es o no conve- niente que lo mantenga. Si hay un alto grado de desconfianza en la moneda local, puede ser preferible, y es un deber, evaluar las opciones de eliminar el monopolio.

Eliminar el monopolio significa por lo menos dos alternativas extremas: una, dejar de usar la moneda nacional y pasar a usar otra moneda como medio obligatorio de pago y unidad de cuenta –o sea, “dolarización de derecho”5o unión monetaria.6 La segunda opción es el “free banking”o

“free money”, o sea, dejar que haya diferentes monedas que compitan en-

tre ellas, emitidas por entidades públicas o privadas, nacionales o ex- tranjeras, sin la obligación legal de utilizar una de ellas como medio de pago y unidad de cuenta.7 Si bien la escuela de free moneytiene defen-

sores de mucho respeto, parece no tener mucha viabilidad política en la condiciones actuales y por ello no se discute aquí, pero si se considera la “dolarización de derecho” y la unión monetaria.8

5. Igual que muchos en la literatura, el término “dolarización” se emplea aquí para cualquier reemplazo legal de la moneda nacional por una moneda externa. 6. Véase Edwards y Magendzo (2003).

7. Ver Hayek (1978).

8. El planteamiento que se da más adelante, esboza un horizonte de tiempo relevan- te en la discusión de unos diez años a futuro. Una pregunta relevante es si para periodos posteriores a ese cabe plantearse como opción válida el free money. En es-

to, vale la pena recordar la advertencia de Friedrich A. Hayek al responder, en 1978, la pregunta “Is competitive paper currency practicable?”, a lo que dijo: “We cannot, of course, hope for such a reform before the public understands what is at stake and what is has to gain. But those who think the whole proposal wholly impracticable and Utopian should remember that 200 years ago in The Wealth of Nations Adam Smith wrote that

Es interesante destacar la posición de Friedrich A. Hayek en defensa del

free moneyo “libertad para emitir dinero en forma competitiva”, que es-

tuvo precedida por su defensa de los tipos de cambio fijos y siempre re- chazó a los tipos de cambio flexibles. A diferencia de algunos defenso- res a ultranza del libre mercado en materia del tipo de cambio, Hayek comprendió a plenitud las implicaciones –y repudió– del monopolio concedido a los bancos centrales en la emisión de dinero base de una economía, por la dificultad que tendrían para no ceder ante las presio- nes para usar su poder monopólico de emisión para inflar la economía. Por ello, propuso formas para tratar de restringir el uso discrecional del poder monopólico sobre la emisión monetaria, no con reglas monetarias a la Friedman,9sino, inicialmente, por medio de un sistema de tipos de

cambio fijo donde la “preservación del valor externo de la moneda na- cional sea considerada como una necesidad ineludible”10y, posterior-

mente, con la defensa del la libre competencia en la emisión de dinero. Los defensores a ultranza del mercado libre en materia cambiaria, en la mayoría de las veces, no especifican qué debe hacer el banco central con el control monetario que gana por ceder el control del precio de la mo- neda al mercado, lo que es una contradicción con la posición librecam- bista, que llevada a sus últimas consecuencias requeriría eliminar o por lo menos restringir el poder del monopolio. Hayek dudó que fuera po- sible encontrar formas sostenibles de mantener esas restricciones y, por eso, al final de su vida, abogó por la libertad de emisión de dineros en forma competitiva en preferencia a los tipos de cambio fijos. En todos ‘to expect, indeed, that the freedom of trade should ever be entirely restored in Great Bri- tain, is as absurd as to expect that an Oceana or Utopia should be established in it.’

…It took nearly 90 years from the publication of his work in 1776 until Great Bri- tain became the first country to establish complete free trade in 1860. But the idea caught on rapidly; and if it had not been for the political reaction caused by the French Revolution and the Napoleonic Wars no doubt it would have taken effect sooner. It was not until 1819 that an effective movement to educate the general pu- blic on these matters started and was in the end due to the devoted efforts of f few men who dedicated themselves to spread the message by an organized Free Trade Movement that what Smith called the ‘insolent outrage of furious and disappoin- ted monopolists’ was overcome.” Hayek (1978, p. 219-220). La cita de Smith está en Smith (1965, p. 437).

9. Véase Hayek (1960, pp. 324-339) para ese rechazo a las reglas monetarias a la Fried- man.

los casos, Hayek rechazó los tipos de cambio flexibles porque más bien eran la forma de permitir a los bancos centrales ejercer en la práctica el “poder de cambiar arbitrariamente la cantidad de dinero”11especial-

mente porque con “los tipos de cambio flexibles, el efecto de un aumen- to en la cantidad de dinero en el nivel de precios se da en forma muy lenta para que se aprecie su origen o para que se le atribuya a los últi- mamente responsables, … además que de la inflación va normalmente precedida por un bienvenido aumento en el empleo y ésta puede ser hasta bienvenida porque sus efectos dañinos no son visibles sino hasta después.”12

Finalmente, es difícil dejar de destacar las preferencias de destacados economistas sobre los tipos de cambio. Harry Johnson defendió los ti- pos de cambio fijos o equivalentes en las economías pequeñas y los fle- xibles para las economías grandes y parece que en esto coincidía con Milton Friedman.13 Hayek defendió los tipos de cambio fijos para todas

las economías, sin distinción de tamaño. En periodos más recientes, en- tre otros, Eichengreen señala los problemas que enfrentó el sistema de tipos de cambios fijos después de la Segunda Guerra Mundial pero vuelve a destacar que ese sistema sí pudo funcionar adecuadamente an- tes de la Primera Guerra Mundial y aunque reconoce que la tendencia actual a moverse a tipo de cambio más flexibles probablemente conti- nuará, si advierte que esos regímenes son muy costosos para los países pequeños y augura que “estos países probablemente buscarán acuerdos de cooperación para atar sus monedas en forma segura a la de un veci-

11. Ibídem, p. 198.

12. Traducción libre de ibídem, p. 273.

13. En una conferencia sobre “Política monetaria en los países en vías de desarrollo”, Friedman decía:

“la manera más segura de abstenerse de utilizar la inflación como método delibe- rado de tributación consiste en unificar la moneda del país con la de algún otro país o países” en lo que se acercaba mucho a la posición de Harry Johnson. Aña- día que “llegó a la conclusión de que la única manera de no abstenerse de emplear inflación como método impositivo es no tener banco central” (Friedman [1979]). En el caso de Panamá, Johnson propuso reemplazar la dolarización de jurecon una

caja de conversión si el costo de perder el señoreaje era muy alto, pero defendió no salirse de esas figuras. Véase el apéndice a Johnson (1973), titulado “The Panama- nian Monetary System”.

no más grande”.14 Por lo tanto, para economías pequeñas, los tipos de

cambio fijo parecieran tener un fuerte apoyo intelectual. Para econo- mías grandes, Friedman, y Johnson, siguiendo a Friedman,15pensaban

muy diferente de Hayek y no consideraban que los tipos de cambio fi- jos pudieran ser una disciplina efectiva contra la inflación. Eichengreen tiende a ver zonas alrededor del dólar, el euro y el yen.

El régimen cambiario dentro de la asignación