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La pragmática ha tratado de dar explicación a este nuevo nivel supraoracional (las relaciones existentes entre en enunciado emitido y otros

Capítulo I: Introducción.

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aspectos del contexto de esa enunciación), cuya actividad lingüística esta ligada al discurso. Tuvo su comienzo en la llamada filosofía del lenguaje (Austin, Searle, Grice (1957, 1968, 1969) y Sperber y Wilson (1981, 1986)

Desde que Grice (1975) observara que la conversación exige un esfuerzo por colaborar con nuestro interlocutor (el llamado principio de cooperación que guía

a los interlocutores) muchos estudios actuales le han prestado una gran atención.

Este principio de cooperación está compuesto por categorías que Grice38

llama máximas:

De cantidad: que su contribución sea todo lo informativa que se requiere. De cualidad: que su contribución sea verdad.

De relación: que su contribución sea relevante. De manera: que su contribución sea clara.

Otros autores como Lakoff, Brown y Levinson, Leech y otros, han añadido a este principio de cooperación el principio de cortesía, formulando seis máximas (tacto, generosidad, aprobación, modestia, unanimidad, y simpatía): “No te impongas al receptor, dale opciones, refuerza los lazos con él, minimiza tu

contribución, realza la imagen del tú o la de sus allegados”39

En el estudio de Calsamiglia y Tusón40 (1999) se concibe la cortesía41

como un conjunto de normas sociales establecidas por cada sociedad, que regulan el comportamiento adecuado de sus miembros, prohibiendo algunas

38 Grice, P.(1975), “Lógica y conversación” en Valdés Villanueva, L.M.(1991), La búsqueda del significado. Lecturas de filosofía del lenguaje. Madrid Tecnos / Universidad de Murcia, Capítulo

VI. pp 511-530.

39 Briz, Gómez, A. (1998), El español coloquial en la conversación. Esbozo de pragmagramática. Barcelona, Ariel. pp.45

40 Calsamiglia, H. y Tusón, A. (1999), Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso.

Madrid, Ariel.

41 Véanse los trabajos de Grice (1975), Lakoff (1973), Leech (1983), Brow y Levinson (1987) y

Capítulo I: Introducción.

formas de conducta y favoreciendo otras. La cortesía42 es una norma de

comportamiento social que también afecta a la elección de formas lingüísticas. Podemos afirmar que toda conversación se mueve bajo el juego de la cooperación y

la cortesía.

La cortesía forma parte del marcador conversacional al ser ésta un componente característico de la comunicación fática.

Si para Haverkate (1994: 50 y ss) la cortesía verbal es un tipo de acción. El carácter específico de esta acción consiste en la selección de determinadas estrategias conversacionales, lo que implica que la cortesía no representa una acción autónoma, sino que siempre está integrada en la acción verbal total. En el plano de la interacción verbal se halla un exponente característico en la

comunicación fática, cuya función primaria consiste en crear un ambiente de

solidaridad que permita entablar una conversación placentera para los interlocutores. Los temas de la comunicación fática suelen ser estereotipos, por lo que el contenido de lo comunicado suele carecer de valor informativo. Si los interlocutores recurren a la comunicación fática es porque es un medio eficaz para formarse una idea del estatus social del otro, así como de sus intenciones comunicativas. Esta comunicación fática se lleva a cabo mediante interrogaciones empáticas como: <¿Lleva usted mucho tiempo aquí?> y <Eso será

un trabajo muy duro, ¿no?>.

Por la importancia que tiene para nuestro estudio el uso de interrogaciones y exclamaciones, por ser éstas las estructuras de marcador conversacional subtipo, es necesario detenerse en la cortesía verbal asociada a actos de habla exhortativos.

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El hablante impositivo procura conseguir que el oyente realice el acto exhortado primeramente en beneficio del hablante mismo. Ejemplos prototípicos de esta clase son : el ruego, la súplica y el mandato.

El hablante no impositivo, en cambio, procura conseguir que el oyente realice el acto exhortado primariamente en beneficio de sí mismo. Los principales componentes de esta clase son: el consejo, la recomendación y la instrucción.

En los actos de habla exhortativos, la manipulación de la coordenada de tiempo se hace con el empleo de dos paradigmas verbales : el condicional y el imperfecto (Haverkate,1994: 185)

El condicional crea un estado metafórico (situaciones que no son reales, pero que pueden convertirse en realidad) respecto al estado intencional del hablante.

El imperfecto de cortesía se asocia con la intención del hablante de evitar amenazar la imagen negativa del interlocutor. <Me estaba preguntando si podías

hacerme un pequeño favor> el imperfecto opera mediante un proceso de

distanciamiento (el hablante se proyecta hacia el futuro, de manera que se distancia del aquí y el ahora) en enunciados como: <A ver si me podías traer el

periódico>, <Anda qué pensabas>, <Mira, que tenías cara>, funcionan como

marcadores conversacionales de mitigación cortés. La estructura y función de los tiempos sobretodo del futuro, el condicional y el imperfecto son formas verbales propicias para la formación del marcador conversacional por afectar no sólo a su argumentación semántica sino pragmática.

Para G. Reyes la cortesía no es un ornamento en la comunicación, sino que incide de manera muy importante en su eficacia y por lo tanto determina en

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gran parte fenómenos aparentemente desconectados entre sí, como la entonación, la elección de tiempos verbales, formas de tratamiento etc.43

Pero si la cortesía incide de manera importante en su eficacia, el principio de relevancia expuesto por Sperber y Wilson es sumamente interesante, puesto que cualquier acto de habla eficaz modificará tanto el punto de vista de su destinatario como su conducta.44 Si la relevancia está ligada a las implicaciones

contextuales, es lógico pensar, que cuantas más implicaciones contextuales tenga una proposición en un contexto dado, más relevante es. Es posible que dos proposiciones puedan tener el mismo número de implicaciones contextuales, entonces la más relevante será la que requiera menor procesamiento. Por tanto, en la valoración de la relevancia hay que tener en cuenta dos factores:

- El número de implicaciones contextuales.

- La cantidad de procesamiento que se necesita para obtenerlas.45

Razón para pensar que, los marcadores conversacionales cumplen con clara eficacia argumentativa esta relación interlocutiva.

Briz 46 ha caracterizado a la conversación frente a otros tipos de discurso

en función de los siguientes rasgos:

- Una interlocución en presencia (cara a cara). - Inmediata, actual (aquí y ahora).

- Con toma de turno no predeterminada.

- Dinámica, con alternancia de turnos inmediata, que favorece la mayor o menor tensión dialógica (la relación hablante /oyente es

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simultánea y /o sucesiva, es decir, supone una conversación más o menos prolongada, y no pares mínimos de intervenciones (rituales).

- Cooperativa en relación con el tema conversación y la interpretación del otro.

Podría ser un error metodológico pensar que sólo existe un modelo de descripción de la conversación. Desde distintas posiciones teóricas y disciplinares se han propuesto diversos modos de enfocar el análisis conversacional. La antropología lingüística (Duranti, 1997), la etnografía de la comunicación (Gumperz, Hymes, 1964), la sociología (Goffman, 1971), la etnometodología, (Garfinkel, 1964), el análisis de la conversación (Sacks, Schegloff y Jefferson, 1974; Sinclair y Coulthard, 1975; Roulet, 1985; Kerbrat-

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Orecchioni, 1990, 1992, 1994) han aportado diferentes modos de aproximación al fenómeno de la conversación. Todas estas perspectivas son interesantes para este estudio y, de modo especial, aquellas que analizan la estructuración de la alternancia de turnos e intercambios. Por ser el marcador conversacional un fenómeno lingüístico de engranaje en las distintas intervenciones y secuencias.

Otras disciplinas ya mencionadas, como la psicolingüística y la filosofía del lenguaje, se han ocupado de los actos de habla (Austin, 1962, Searle, 1964, 1965, 1975). Para una visión de conjunto, véase el estudio de M. J. Frápolli y E. Romero (1998)47, donde se ofrece un panorama general de la filosofía del

lenguaje, y de las teorías del significado como las de G. Frege, D. Davidson, S. Kripke, P. Grice, J. Searle, etc., que han dado lugar posteriormente a estudios de pragmática (como los de Reyes, 1990, J. Calvo, 1990, Belinchón, M. 1999) a la lingüística del texto ( Dijk, 1978; Brown y Yule, 1983; Werlich, 1975) y a la teoría de la enunciación (Bajtín, 1979; Charaudeau, 1983, 1992; Kerbrat Orecchioni, 1980; Ducrot, 1980, 1984).

Esta diversidad de enfoques han configurado estudios muy significativos y han revalorizado la importancia de la comunicación oral. Nos encontramos en este momento con propuestas creativas muy interesantes y sumamente necesarias para nuestra lengua. Aportaciones como las de Martín Zorraquino, Portolés, Briz y el grupo Val. Es. Co, Casado Velarde, Fuentes Rodríguez, L. Cortés, J. Bustos Tovar, Gallardo Paúls, etc.48

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El estudio del marcador conversacional debe tener en cuenta: Las teorías de la psicolingüística del discurso en relación a los procesos de enunciación intencional, selección y argumentación en los actos de habla, además de los principios de cooperación y relevancia.

Aspectos, todos ellos, que tienen que ver con muchos planos (el léxico, el morfológico, el semántico, el sintáctico, el discursivo, el fonológico, el interlocutivo, el enunciativo, el temático y el argumentativo); por esta razón empezamos precisando el término palabra.

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