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Programming The Flash Memory

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12. Flash Memory

12.1. Programming The Flash Memory

El tipo de instituciones por las que transitaron Lucho y Camila difieren enormemente. Para comenzar, veamos la trayectoria escolar de Lucho, ya que la escuela es la primera institución que nombró. Él asistió a dos o tres escuelas primarias (no recuerda con exactitud). Durante estos estudios se mudó algunos meses al campo y luego volvió a Bariloche. Más adelante repitió 6to grado y, finalmente, terminó séptimo grado en esa misma escuela. Comenzó la secundaria pero

antes de concluir el primer año la dejó. Actualmente no le parece necesario terminar sus estudios secundarios y prioriza conseguir un trabajo. Al respecto, durante la entrevista, me contó que hacía unos días había ido al CAAT por invitación de una de las promotoras que allí trabaja y que lo conoce por haber sido tallerista en otro programa donde Lucho participaba. Ella le ofreció una beca para estudiar, para que termine el secundario. Él rechazó la oferta: insistió en el agradecimiento por la oportunidad brindada, pero enfatizó en que él no quiere estudiar, o por lo menos no ahora. Lo que quiere es trabajar para tener plata y no robar, según sus palabras. Como se vio en el relato, valora el trabajo en blanco por la estabilidad que genera y por la plata que ganaría. En relación al trabajo que está esperando que se concrete dijo: “si sale ese laburo, ahí sí que lo voy a cuidar”.

Además de las instituciones escolares, Lucho formó parte de tres espacios distintos donde fue capacitado en oficios orientados a favorecer una pronta salida laboral: dos de ellos dependientes de organizaciones de la sociedad civil, y uno dependiente de una institución de gobierno. Participó en estos programas luego de haber dejado la escuela. En su relato sobre los programas, dijo que en estos lugares aprendió el oficio y concibe que ese conocimiento puede ser útil para generarse un empleo, ofreciendo sus servicios como carpintero. Sin embargo, más allá de la idea, nunca se propuso este proyecto en forma concreta. Lo que Lucho más valora de estos espacios no es tanto el conocimiento aprendido, sino el haber podido sentirse “como en familia”. En síntesis, las políticas sociales en las que Lucho participó tenían como objetivo final capacitar a los destinatarios para que puedan conseguir un trabajo. En su caso, si bien se detuvo en detallar los conocimientos aprendidos, lo que más enfatizó de los programas no fueron estos conocimientos, sino el haberse sentido “en familia”.

Veamos ahora la trayectoria institucional de Cami. Como dice “desde que tengo memoria” es visitada por psicólogas/os y trabajadoras sociales, asiste a juzgados, etc. Esto debido a la situación de consumo problemático de alcohol de su madre. Así es que desde los primeros años de vida la institución que forma parte de su rutina es principalmente el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Río Negro, encargado de velar por sus derechos como niña. Fue a la escuela primaria con continuidad mientras recibía asistencia psiquiátrica. En los últimos años de la primaria asistió a una institución para bulimia y anorexia, aunque no recuerda detalles de la misma. Luego comenzó sus estudios secundarios, que nunca fueron interrumpidos, más allá de las continuas inasistencias. Desde esta institución se realizaron intervenciones de la mano del ETAP, como la derivación a un programa para personas en situación de consumo. Las otras instituciones que transitó también estuvieron vinculadas a su consumo: desde el hospital, donde llegó por intoxicación, fue llevada a Narcóticos Anónimos y, a través de su familia, fue internada en una Comunidad Terapéutica.

Camila prioriza terminar la escuela secundaria, no por las cosas que pueda aprender allí, sino porque la concibe como una herramienta para conseguir un trabajo futuro. De todos modos, actualmente obtener un trabajo no es su prioridad ya que económicamente se mantiene (y mantiene a su hijo) gracias a su abuela y algunos aportes que realiza el padre de su hijo.

Lo que Camila visibiliza como su problema es la adicción y la vida que iba de la mano con ese consumo: estar en la calle. Lo que Lucho ve como su problema es poder conseguir un trabajo para tener su casa propia y generar ingresos que no impliquen robar. A pesar de que él consume, actualmente no es lo que en su relato aparece como problema fundamental. Ambos se cuentan a sí mismos incorporando los tópicos que instalan las instituciones por las que transitaron. Aunque las posturas que ellos tienen al respecto disputan los sentidos que las instituciones les dan. Me refiero a que las instituciones por las que atravesó Camila se enfocaron en su adicción (y la adicción de su madre). Por su parte, las instituciones que atravesó Lucho se enfocaron en la importancia y necesidad de que consiga un trabajo. Sin embargo las opiniones que ellos tienen al respecto varían. Esto queda claro, por ejemplo, en la concepción que tiene Cami sobre su embarazo: las instituciones por las que transitó conciben negativamente su embarazo debido a la edad que tiene, mientras que ella lo vivencia como lo mejor que le podría haber pasado. En el caso de Lucho, él pretende conseguir un trabajo pero no a través de las herramientas que los programas le fueron brindando. Es decir, ellos se expresan sobre las temáticas instaladas por las instituciones por las que transitaron, pero sus opiniones disputan los sentidos que éstas otorgan. De todos modos, cabe aclarar que desde las instituciones y políticas por las que ellos transitaron no existe un mensaje unívoco.

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