development planning
11.8 Promoting Participation
sus 2.500 películas al año, mientras que Hollywood
ocupa, por el momento, el tercer lugar, con menos de
500 largometrajes.
con Abraham Haile Biru, presidente de una pequeña empresa de realización audiovisual y también director de una escuela de cine en Adís Abeba y firmamos un contrato de coproducción. En septiembre llegamos con un equipo de diez técnicos y ac- tores argentinos a Angola para filmar la película. El día previo al rodaje firmamos el contrato de coproducción ante unos cin- cuenta periodistas que asistieron al acto donde la ministra de Cultura y el embajador argentino estuvieron presentes. El rodaje fue de lo más colorido en todos los sentidos. Los colores del África nos acompañaron en todo momento. La inexperiencia de muchos angoleños en el cine profesional sirvió tanto para ellos como para nosotros de una lección importante de vida y de in- tercambio donde el aporte realizado por el Ministerio de Cultura de Angola sirvió tan solo como una capacitación profesional. Llevamos casi una tonelada de equipos de rodaje, dado que la brillante sugerencia del director de Fotografía, Carlos Ferro, de utilizar lentes anamórficos, hizo que el peso se multiplicara. Y por supuesto, fue rodada en 35 mm.
La artista formoseña Charo Bogarin, integrante del hermoso grupo Tonolec, viajó con nosotros. El actor Juan Palomino repre- sentó una escena de rescate cultural y de integración y fusión única en una escena de un sueño de Hermes. En este sueño apa- rece Charo cantando en lengua Qôm, rodeada de percusionistas tradicionales de la cultura Tchokwe ejecutando sus tamtanes, los ritmos tchokwe destinados a la iluminación interior. El resulta- do fue muy bello.
Tuvimos un episodio desgraciado en un avión que nos ofreció la fuerza aérea de Angola para llevarnos desde Malanje hasta Dun- do y desde Dundo hacia Luanda. En el último trayecto, los pilo- tos ucranianos hicieron una escala no prevista en el recorrido a los 20 minutos de haber despegado de Dundo. Allí hicieron subir a unas 15 personas que no tenían nada que ver con nosotros, encerraron a tres habitantes de Malí en el baño del avión y pre- tendían hacer despegar ese bimotor con nosotros que éramos unos 30 (entre argentinos y angoleños). El resultado fue que no permitimos que el avión despegara. Lamentablemente esto fue lo único que los medios de comunicación del establishment pu- blicaron. Nada de todo lo que describí previamente les interesó para hacer una nota. Ni siquiera resaltar la actividad industrial, comercial y cultural del cine y la cooperación Sur-Sur.
Una vez finalizado el rodaje en Angola nos trasladamos a Etio- pía, donde tuvimos una suerte de luna de miel con las culturas ancestrales. Cada día de rodaje fue vivido por todo el equipo como un regocijo del alma en el plano estructural.
En octubre de 2015 Los Dioses de Agua obtuvo el Premio a la Mejor Película Extranjera y Premio Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Houston. Un año antes la película ha- bía abierto la Sección Panorama Mundial en el Festival Interna- cional de Cine de India (IFFI) que se realiza en el estado de Goa.
1 6 2 > por PabLo césar
Namibia
En cuanto terminé de rodar Los Dioses de Agua pensé que la película necesitaría una segunda parte. La ubiqué también en la región del sur de África. Estuve observando la antigüedad de la lengua de los Damara, una casi extinguida etnia que se en- cuentra en lo que hoy es Namibia, y encontré la particularidad del sonido que se caracteriza por una sucesión de “clics” que se expresan en determinados momentos. Son cuatro sonidos diferentes, cuatro formas de clics que expresan y redondean una idea. Esta lengua es una de las más antiguas del planeta. Nece- sitaba mostrar al personaje principal habituado en algún lugar de África con los sonidos, dado que El Cielo Escondido estaría localizado en esta idea de los planos vibrantes como origen de la creación del mundo.
A través de una red social ubiqué al organismo oficial de cine de Namibia, la Namibia Film Commission (NFC) y les transmití mi idea de trabajar en una coproducción para poder rescatar cul- turalmente ciertos valores de ambos territorios a través de una película de ficción. Los del NFC me explicaron que podían re- cibirme pero que lo ideal sería que yo encontrara un productor de cine namibio a los efectos de lograr un acuerdo. De la misma manera, me contactó un productor de cine de Namibia, Pedro Mendoza, y coordinamos un encuentro y un viaje de búsqueda de locaciones incluyendo un casting.
En febrero de 2015 viajé a Namibia junto a Pablo Ballester. Lle- gamos a Windhoek y nos encontramos con el equipo de Pedro Mendoza. Estuvimos buscando barcos encallados en lo que se conoce como “La Costa de los Esqueletos” y visitamos una aldea damara y un museo vivo de los Damara. En dos semanas había- mos encontrado casi todo lo necesario.
A modo de cierre
Creo que, con estas experiencias, está claramente demostrado que se pueden realizar coproducciones entre América del Sur, África, Asia. No siempre el dinero está en Europa y en Estados Unidos, digamos el norte ficticio del planeta. También está a los costados. Producir, intercambiar experiencias, rescatar culturalmente los valores, conocimientos ancestrales de los pueblos de nuestros territorios, lograr acuerdos industriales y comerciales, capacitación aquí y allá y encontrarse con uno mismo.
Me despido con estas últimas frases a los 12 días del mes de agosto de 2016 estando, sorprendentemente, en la ciudad de Kelibia, en Túnez, en el mismo festival de cine donde me invitaron por primera vez en 1989, donde nació todo mi en- cuentro, o reencuentro, con los hermanos africanos. He sido invitado para dar un coloquio que tuvo lugar en la Escuela de Pesca sobre la temática “El Cine y la Cooperación Sur- Sur”. Este coloquio, o seminario, lo he dado el año pasado en Nador (Marruecos), Goa (India), Grahamstown (Sudáfrica) y Ouagadougou (Burkina Faso). Estoy convencido de que estos vínculos tendrán su fruto, su expansión en las mentes y en los actos de nuevas generaciones y que podamos encontrar una manera de hacer fluida la producción entre estos conti- nentes hermanos con quienes tenemos historias y culturas comunes tan aparentemente distintas por la manera como las difunden a través de los grandes medios de comunicación, pero que guardan lazos muy fuertes, ancestrales, imposibles de romper.
eL cine en áfrica. La imPortancia de La cooPeración sur-sur > 1 6 3
En marzo de 2015, una vez en la Argentina, convinimos con Pedro Mendoza en firmar un contrato de coproducción con un aporte argentino del 70% y un aporte namibio del 30% de la producción de la película. En septiembre de 2015 viajamos a Namibia y filmamos durante cuatro semanas parte de El Cielo
Escondido. También esta vez con una tonelada de equipaje de
cámara. Un equipo de 10 argentinos y 20 namibios constituyó el grueso del staff permanente durante el rodaje. Hermes fue interpretado por Pablo Padilla, de quien destaco el gran valor de haberse estudiado la fonética de las frases que tuvo que decir en la lengua del pueblo Damara Khoe-Khoe, o también conocida coloquialmente como la lengua de los clics. Pablo Padilla tuvo un profesor de la lengua Khoe-Khoe durante todo el rodaje.
Además de los decorados que había visto en el viaje de búsqueda de locaciones, estuvimos en Kolmanskuppe, una ciudad abando- nada en medio del Desierto del Namib. Entre las dunas se pueden ver caserones hermosos que fueron parte de la invasión de alema- nes. Por todas partes, como las flores en primavera, los diamantes
brotaban en toneladas. Una vez que se acabaron los diamantes,
los alemanes dejaron el lugar. Las casas quedaron abandonadas y nadie más las habitó. El broche de oro fue el viaje en globo so- bre la Reserva Natural Namib Rand. Nuestra llegada al lugar fue un espectáculo. Probablemente fueron de los cuatro días más hermosos que tuve. Desde el globo se filmó la escena de Hermes junto a Theo, su amigo damara, y junto a Lavinia, una trabajadora de una ONG que buscaba concientizar en las aldeas sobre el grave tema de la extirpación del clítoris, tradición por cierto africana y no musulmana como se malinterpreta muchas veces.
El Cielo Escondido se estrenó en agosto de 2016 en la Argentina y
luego se exhibirá en Namibia.