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Organisational Responsibilities

10.3 Resettlement Advisor

10.6.3 RAP Implementation Team

hoy, en todos los países los directores de cine

gozan de las ventajas, rapidez y sencillez del

cine numérico o digital. Esto ha permitido

que países como Nigeria se subieran al podio

en los últimos años.

de ninguna religión. No hubo caso, ellos nos brindaron una atención propia de las Mil y Una Noches, nos ofrecieron deli- ciosos dátiles y arroz con cordero. Actuaron brillantemente para la secuencia final de la película sin cobrar un solo centa- vo.

La película se rodó pero con sorpresas al final. Al regresar a la Argentina, una valija que contenía 30 latas de 35 mm, la mitad con material filmado, justamente de la caravana, no llegó nunca. Tuvimos que regresar a Gao y filmar nuevamente la secuencia del final. Buscamos en todas partes y esa valija nunca apare- ció. Fue la retoma más cara de mi vida y la más complicada. Realmente todavía no sé cómo fue que encontramos algunos integrantes de la caravana original, quienes accedieron a repetir la secuencia. La recepción fue increíble. Nos dijeron que nos estaban extrañando.

Entre 1998 y 2010 hice dos películas en la Argentina. Con la crisis del año 2001, no era sencillo salir con grupos de actores y técnicos a filmar al exterior. La devaluación y la hiperinflación hicieron imposible planear otro proyecto en el corazón africano. Había estado en octubre del año 2000 en Sudán realizando una selección de lugares y de gente con la idea de hacer una pelícu- la, incluso llegué a firmar un contrato de coproducción con la empresa Mahdi Art Film, cuya base se encuentra en Khartoum, pero la crisis hizo que tuviera que echar atrás el proyecto.

eL cine en áfrica. La imPortancia de La cooPeración sur-sur > 1 5 9

teaba en el guión de la película, esa convivencia entre la realidad tangible, la del sueño y la de lo imaginario, está expresado en la cosmogonía dogón. Para ellos el comienzo de todo es una suce- sión de planos vibrantes, descripta en cuatro etapas. Primero el sonido, representado en la unidad de Amma, el creador. Amma o Amén, Amón o el Aúmm, Omm, es la primera vibración, el origen de toda imagen creada en el universo. La física cuántica, la teoría de las cuerdas, explica de modo más tecnológico y moderno lo que está descripto en el fascinante libro Le Renard

Pâle (El Zorro Pálido) de los etnólogos franceses Marcel Griaule y

Germaine Dieterlen y también en Dios de Agua, de Griaule. El primer viaje que hice a Malí fue en enero de 1997. Llegué a Bamako, y todo el equipo del Centro Nacional de Cine estaba en pleno rodaje de la película El Génesis, dirigida por Cheick Oumar Sissoko, un gran cineasta de Malí. Allí conversé con to- dos contándoles mi plan de hacer la tercera parte de la trilogía y estuvieron de acuerdo. El segundo viaje lo hice en agosto de 1997, cuando firmamos el contrato de coproducción. Luego hice los trámites en el INCAA, del cual obtuve un magro apoyo para realizar la película.

El rodaje de Afrodita (el jardín de los perfumes) fue difícil. El dinero del INCAA llegó con retraso y viajamos en abril de 1998 en pleno verano del Sahara. La temperatura no bajaba de los 52 grados centígrados, salvo por las noches que llegaba a 43 grados. Estuvimos en una aldea típica del pueblo dogón. En esa región no había hoteles, así que dormimos en las propias chozas de los dogón. Luego de 25 días de variadas experiencias fuimos a Gao con el objeto de filmar una caravana de tuaregs. No era sencillo y teníamos la inquietud de si habría o no tua- regs para proponerles participar en la película. Encontramos un grupo que había parado para hacer trueques de alimentos y el personal del Centro Nacional de Cine de Malí se dispuso a hablar con los jefes tuaregs con un intérprete que traducía de la lengua bambara al tamaché. Mientras, yo esperaba junto con tres tuaregs que me miraban detrás de sus paños que cubrían el rostro. Solo les veía los ojos brillantes y la piel aceitunada que apenas asomaba. Se me ocurrió recitarles la primera Sura del Corán, dado que yo lo había leído cuando había hecho la película en Túnez y lo escribí en la arena. Al finalizar, los tres tuaregs se fueron corriendo a informarles de este hecho a sus compañeros que aún discutían el precio de alquiler de la cara- vana para la película. Temí haber cometido alguna impruden- cia, pero vinieron todos corriendo y me dijeron que no iban a cobrarnos porque yo era un verdadero hermano. Les intenté explicar que solo lo había hecho desde el fondo de mi corazón para compartir un momento, pero que yo no era practicante

Benín

El tema de la invisibilización de los afroargentinos fue algo que me impactó desde que había hecho Afrodita (el jardín de los per-

fumes) pues, de acuerdo con la reglamentación del INCAA, para

que aprueben una coproducción tiene que haber un mínimo de dos actores argentinos en roles principales o secundarios. Como esa historia transcurría en un territorio dogón en el corazón del desierto, tuve que buscar un actor argentino negro. No fue fácil. En esa búsqueda conocí la historia de la Argentina negra invisibilizada, descubriendo día a día la importancia que tuvo en nuestra formación educativa el sello de los pueblos del África. Investigando llegué a la conclusión de que se podía hacer una película de ficción que tocara este tema.

Hablé con Jerónimo Toubes, elaboramos una idea y él escribió un primer guión titulado Orillas. En mayo de 2008 viajamos a Benín. Estuvimos haciendo un recorrido sin haber contactado a las autoridades oficiales, a las que no se las veía muy amigables para invertir dinero en una coproducción cinematográfica. Allí el Centro Cinematográfico de Benín, que depende directamente del Ministerio de Cultura, tiene un magro presupuesto. Cada proyecto debe ser preaprobado por el director de la Cinema- tografía de Benín y luego aprobado por el ministro de Cultura. No era nada sencillo. Con Jerónimo hicimos un primer viaje y exploramos algunos lugares. Nos llamó la atención la ciudad de Ouidah, antiguo puerto de donde salían los barcos cargados de personas secuestradas que serían los futuros esclavos en Améri- ca. Aún hoy existen restos de los árboles a los que denominaban “El Árbol del Olvido”: allí los hacían dar siete vueltas, y en la séptima, debían haberse olvidado de toda su historia. Luego los pasaban debajo de un arco, antes de subir a los barcos. En ese arco estaba escrito: “La Puerta del No Retorno”.

Otro lugar que nos gustó mucho para filmar era la ciudad flo- tante de Ganvié, la Venecia africana. Sus habitantes vivían en la tierra antiguamente pero tuvieron problemas con una aldea vecina. Los conflictos llegaron a las armas. Entonces, como la aldea beligerante tenía un tabú con el agua, los otros construye- ron sus casas sobre el agua y dejaron de existir los problemas. El hecho es que hoy Ganvié es un mundo de casas flotantes muy pintorescas, incluso tienen almacenes y restaurantes, todo dis- ponible para ellos y eventuales viajantes ocasionales.

1 6 0 > por PabLo césar

En febrero de 2009 viajé a Benín con el productor ejecutivo Pablo Ballester. Tuvimos un excelente encuentro con Akalá Akambi, director de la Cinematografía de Benín. El encuentro fue en Cotonou y realizamos un viaje de exploración a Sakété, una aldea completamente Yoruba en medio de la selva. Era muy importante conseguir una aldea Yoruba pues en la película se pretendía mostrar las raíces de lo que luego fue la religión Um- banda, Kimbanda, Santería, Candomblé. Yoruba no es una reli- gión sino un culto y una cosmogonía. En este culto se habla de energías cósmicas que existen en el universo, cuya combinación permite la creación de todo lo que vemos (y lo que no vemos) a nuestro alrededor. La película era básicamente dos historias, una transcurría en la Argentina y otra en Benín y en algún mo- mento se cruzaban. En la Argentina el lugar elegido fue la Isla Maciel, frente a La Boca. Este lugar es paradigmático de la cultu- ra negra en nuestro país.

Costó mucho armar la producción de esta película y finalmente firmamos el contrato de coproducción con la Dirección de la Cinematografía de Benín. El 26 de febrero de 2010 iniciamos el rodaje en la localidad de Ouidah, con dos ceremonias del culto Yoruba que tenían que ver con la historia del personaje de Baba- rimissá, su enfermedad de nacimiento y la desesperación de su madre en salvar su vida a toda costa, a pesar de que ella no creía en los Orishás, las energías vibrantes del culto Yoruba. El rodaje en Sakété también tuvo su color especialmente en la ceremonia del Egungún, que supuestamente es un maestro espiritual que encarna un espíritu. Si durante el ritual el Egungún (cuyo rostro no se ve) se acerca a alguien, es porque esa persona tiene algo que revisar de su vida. Akalá convocó a cuatro Egungunes de di- ferentes regiones de Benín. Son como pastores pero de creencias animistas. En un momento le pedimos a uno de ellos que pasara cerca de una casilla, una choza muy pintoresca, y casi lo matan los aldeanos porque, supuestamente, en el interior de la choza había un tabú y el Egungún no podía acercarse.

El rodaje continuó en Ganvié y luego en la Argentina, donde rodamos durante un mes las escenas de la otra historia, la de Shantas y su entorno. La película Orillas se estrenó a fines de 2011 en los cines en la Argentina. Luego se presentó en Benín, en el Festival Internacional de Cine de Ouidah, donde obtuvo el Premio del Público y Premio Especial del Jurado.

una vez que la terminara, pero lamentablemente falleció. También desgraciadamente los sabios Tchokwe han desapare- cido. La guerra fratricida de Angola, de casi 30 años, diezmó la población. Los Tchokwe, conocedores de los verdaderos signifi- cados de la cosmogonía en cuestión, fueron asesinados y otros huyeron del país. Hasta ahora no se ha podido obtener otra in- formación de lo descubierto por Gerdes, que es un verdadero le- gado para la humanidad que pone en tela de juicio la evolución de nuestra actual civilización y hace entrar en la duda de si hubo una sociedad mucho más avanzada hace miles de años. Justa- mente este es el tema de Los Dioses de Agua. Entre los aportes valiosos hechos por Griaule y su equipo de etnólogos y la obra de Gerdes, concebí una historia que pudiera unir los universos escondidos en lenguajes de dibujos. Así fue como también llegué a los telares de los Qôm y los Wichi en el norte argentino. En febrero de 2013 el guión había evolucionado notablemente y teníamos un tercer país participante: Etiopía. La película con- cluía con la desesperada búsqueda de la más mínima informa- ción del personaje principal, Hermes, un antropólogo argentino, que pudiera dar respuesta al enigma de las avanzadas civiliza- ciones que existieron en el planeta hace miles de años. Axum, la ciudad de los obeliscos, y Lalibela, la ciudad de los templos escondidos bajo tierra, con formas de cruces (vistas únicamente desde el cielo) serían el escenario final de Los Dioses de Agua. A mediados de febrero de 2013 fui a Angola a intentar ver a la ministra de Cultura, Rosa Cruz e Silva, y en este tercer intento tuve una luz en el camino, ya que nos comunicó que tenía mu- cho interés en estudiar el proyecto y que comenzáramos a tra- bajar con el ministerio el borrador del contrato de coproducción y el presupuesto. Finalmente, el aporte argentino estaría en el orden de los 700 mil y el angoleño 300 mil euros. De Angola fui a Etiopía para ver la posibilidad de rodar allí. Tuve una reunión

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