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El señor Dunkett vio que todas sus trampas fracasaban una tras otra, y estaba tan desesperado por la manera como las ratas comían su grano, que resolvió inventar una trampa para ratas. Comenzó por ponerse todo lo más posible en el lugar de lá rata.

"¿Hay algo", se preguntó, "en lo cual, si yo fuera una rata, tendría una confianza tan plena, que no podría sospechar de ello sin sospechar también de todo lo que existe en el mundo y sin que a partir de entonces me fuera imposible moverme sin temor en cualquier dirección que fuese?".

Reflexionó durante un tiempo, y no tuvo respuesta, hasta que una noche la habitación le pareció llenarse dé luz y oyó una voz que desde el cielo le decía:

"Caños de desagüe".

Entonces vio su camino. Sospechar de un caño de desagüe común significaría dejar de ser una rata. Aquí Skertchley se extendió un poco, explicando que dentro del caño estaba escon- dido un resorte, pero que el caño mismo debía estar abierto por ambos extremos; si el caño estuviera cerrado en un extremo, a las ratas naturalmente no les gustaría entrar en él, porque no se sentirían seguras de poder salir nuevamente; a lo cual yo [Butler] lo interrumpí y dije:

"¡Ah! precisamente eso fue lo que me disuadió de entrar en la Iglesia".

Cuando él [Butler] me contó esto, yo [Jones] supe qué era lo que estaba pensando y que, si no se hubiera encontrado entre personas tan respetables, hubiera dicho: "Eso precisamente fue lo que me disuadió de casarme".

Adviértase que Dunkett sólo pudo inventar este doble vínculo para ratas mediante una experiencia alucinatoria, y que tanto Butler como Jones inmediatamente consideraron a la trampa como un paradigma de las relaciones humanas. En verdad, este tipo de dilema no es raro, y no se limita tampoco a los contextos de esquizofrenia.

El problema que tenemos que afrontar, por consiguiente, es por qué estas secuencias son o especialmente frecuentes o especialmente destructivas en aquellas familias que contienen, esquizofrénicos. No poseo las estadísticas necesarias para corroborar esta información; sin embargo, a partir de la observación limitada pero intensa de un pequeño número de estas familias, puedo ofrecer una hipótesis acerca de la dinámica grupal que determinaría un sistema de interacción de características tales, que las experiencias de doble vínculo tienen que reiterarse ad nauseam. El problema consiste en construir un modelo que necesariamente genere un ciclo que vuelva a crear una y otra vez estas secuencias sujetas a un patrón.

Este modelo lo proporciona la teoría de los juegos de Von Neumann y Morgenstern,116 que presentará aquí, no por cierto, con todo su rigor matemático, pero por lo menos en

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H. F. Jones, Samuel Butler: A Memoir, volumen 1, Londres, Macmi-llan, 1919.

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términos hasta cierto punto técnicos.

A Von Neumann le interesaba el estudio matemático de las condiciones formales de acuerdo con las cuales entidades, dotadas de una inteligencia total y una preferencia por el lucro, formarían coaliciones entre sí para maximizar las ganancias que los miembros de la coalición podrían recibir a expensas de los que no son miembros. Imaginó a esas entidades como entregadas a algo semejante a un juego, y pasó a preguntarse acerca de las características formales de las reglas que obligarían a la totalidad de los jugadores, inteligentes pero guiados por el lucro, a formar coaliciones. Surgió una conclusión muy curiosa, y esta conclusión es la que quisiera yo proponer como modelo.

Evidentemente, la coalición entre los jugadores sólo puede emerger cuando existen por lo menos tres jugadores. En tal caso, dos cualquiera de ellos pueden unirse para explotar al tercero, y si se lo concibe simétricamente, evidentemente tiene tres soluciones, que se pueden representar de la siguiente manera:

AB vs. C BC vs. A AC.vs. B

Von Neumann demuestra que una vez formado este sistema de tres personas, cualquiera de esas coaliciones será estable. Si A y B son aliados, C no puede hacer nada al respecto.' Y, lo que es bastante interesante, A y B necesariamente desarrollarán convenciones (complementarias de las reglas) que, por ejemplo, les prohibirán escuchar las propuestas de C.

En el juego de cinco personas, la posición se vuelve bastante diferente; habrá una variedad de posibilidades. Puede suceder que cuatro jugadores elijan una combinación en contra de otro, como lo ilustran los cinco patrones siguientes:

A vs. BCDE

B vs. ACDE C vs. ABDE D vs. ABCE E vs. ABCD

Pero ninguna de estas coaliciones sería estable. Los cuatro jugadores coaligados tienen, necesariamente, que entrar en un subjuego en el cual maniobran cada uno contra los otros para lograr una división desigual de las ganancias que la coalición obtenga del quinto jugador. Esto puede llevar a un patrón de coalición que podemos describir como 2 vs. 2 vs. 1, es decir, BC vs. DE vs. A. En tal situación, A tendrá la posibilidad de acercarse y unirse a uno de esos pares, con lo cual el sistema de coalición se convertirá en 3 vs. 2. Pero en el sistema 3 vs. 2, sería ventajoso para los tres conseguir que se pusiera de su lado uno de los dos con el fin de asegurar las ganancias. Entonces volvemos a un sistema de 4 vs. 1, que no estará necesariamente dado por la alineación particular de la cual partimos, pero que, de cualquier manera, será un sistema que tiene las mismas propiedades generales. A su vez, se puede fraccionar en 2 vs. 2 vs. 1, y así sucesivamente.

En otras palabras, en cada uno de los patrones de coaliciones posibles habrá por lo menos un patrón distinto que será "dominante", para emplear el término de Von Neumann, y la relación de dominación entre las distintas soluciones es intransitiva. Siempre existirá una lista circular dé soluciones alternativas, de manera que el sistema pasará incesantemente de una solución a otra solución, eligiendo siempre otra solución que es preferible a la que la

precedió. Esto significa, en los hechos, que los robots (debido a su inteligencia total) estarán imposibilitados de optar por una única "jugada" entre las posibles en el juego.

Presento este modelo porque recuerda lo que sucede en las familias esquizofrénicas. Nunca dos miembros parecen estar en condiciones de formar una coalición suficientemente estable como para que en algún momento resulte decisiva. Algún otro miembro o algunos otros miembros de la familia siempre intervendrán. O, en caso de faltar tal intervención, los miembros que están considerando una coalición se sentirán culpables respecto de lo que el tercero pueda hacer o decir, y se retirarán de la coalición.

Adviértase que se necesitan cinco entidades hipotéticas con inteligencia total para lograr esta especie particular de inestabilidad u oscilación en un juego de Von Neumann. Pero tres seres humanos parecen ser suficientes. Quizá no son totalmente inteligentes o quizá son sistemáticamente incoherentes respecto del tipo de "ganancias" por la cual están motivados.

Quiero subrayar que en un sistema como éste, la experiencia de cada individuo, considerado por separado, será la siguiente: cada movimiento que él haga es el movimiento dictado por el sentido común en la situación como él correctamente la ve en ese momento, pero los movimientos que otros miembros del sistema hacen en respuesta a cada uno de sus movimientos "correctos" demostrarán subsiguientemente que esos movimientos estuvieron equivocados. De tal manera, el individuo está apresado en una secuencia perpetua de lo que hemos llamado "experiencias de doble vínculo".

No sé cuál será la validez de este modelo, pero lo presento por dos razones. En primer lugar lo propongo como ejemplo de un intento de hablar sobre el sistema mayor, la familia, en vez de hablar, según lo hacemos habitualmente, sobre el individuo. Si queremos comprender la dinámica de la esquizofrenia, tenemos que inventar un lenguaje adecuado a los fenómenos que emergen en este sistema mayor. Aun cuando mi modelo resultara inadecuado, de todas maneras sigue justificándose el intento de hablar en el tipo de lenguaje que necesitaremos para describir esos fenómenos emergentes. En segundo lugar, los modelos conceptuales, aun cuando sean incorrectos, son útiles, en la medida en que las críticas del modelo pueden señalar la dirección de nuevas elaboraciones teóricas.

Permítaseme, por consiguiente, señalar una crítica que puede hacerse a este modelo y considerar a qué ideas conducirá. En el libro de Von Neumann no hay ningún teorema que indique que sus entidades o robots, entregados a esta danza interminable de coaliciones cambiantes, terminarán volviéndose esquizofrénicos. De acuerdo con la teoría abstracta, las entidades simplemente siguen ¡Siendo "totalmente inteligentes ad infinitum.

Ahora bien, la principal diferencia entre la gente y los robots de Von Neumann reside en el hecho del aprendizaje. El ser infinitamente inteligente implica el ser infinitamente flexible, y los jugadores que intervienen en la danza que he descripto nunca podrían

experimentar el dolor que los seres humanos sentirían si continuamente se demostrase que

estuvieron equivocados cada vez que actuaron inteligentemente. Los seres humanos tienen un interés afectivo en las soluciones que descubren, y este interés psicológico es lo que posibilita que sean heridos de la manera como son heridos los miembros de una familia esquizofrénica.

Del análisis del modelo resulta, por consiguiente, que para que la hipótesis del doble vínculo pueda explicar la esquizofrenia tiene que estar fundada sobré ciertas premisas psicológicas acerca de la naturaleza del individuo humano como organismo capaz de aprendizaje. Para que él individuo sea propenso a la esquizofrenia, la individuación tiene

que abarcar dos mecanismos psicológicos contrastante. El primero es un mecanismo de adaptación a las demandas del entorno personal; y el segundo, un proceso o mecanismo mediante el cual el individuo se consagra, sea de manera transitoria o permanente, a las adaptaciones que el primer proceso descubrió.

Pienso que lo que acabo de llamar una breve consagración a una adaptación es lo que Bertalanffy denominó el estado inmanente de acción; y que la consagración más permanente a la adaptación es sencillamente lo que solemos llamar "hábitos".

¿Qué es una persona? ¿Qué significo cuando digo "yo"? Quizá lo que cada tino de nosotros quiere decir cuando dice "yo mismo" es de hecho un agregado de hábitos de percepción de actividad adaptativa, más, de momento en momento, nuestros estados

inmanentes de acción. Si alguien ataca los hábitos y los estados inmanentes que me

caracterizan en el momento concreto en que estoy tratando con otra persona, es decir si atacan exactamente esos hábitos y estados inmanentes que han comenzado a existir como parte de mi relación con ellos en ese momento, entonces me están negando. Si yo me preocupo profundamente por esa otra persona, la negación que ella hace de mí será más dolorosa aun.

Lo que hasta aquí hemos dicho es suficiente para indicar los tipos de estrategia —o quizá deberíamos decir síntomas— que pueden esperarse en esa extraña institución que es la familia esquizofrénica. Pero sigue siendo sorprendente observar de qué manera esas estrategias pueden ser practicadas de manera continua y habitual sin que amigos y vecinos perciban que algo anda mal. A partir de la teoría, podríamos predecir que cada miembro participante de tal institución, sea hombre o mujer, tiene que defender sus propios estados de acción inmanentes y sus hábitos adaptativos permanentes; es decir, lo que constituye la protección de su sí mismo.

Para ilustrarlo con un ejemplo: un colega estuvo trabajando durante algunas semanas con una de esas familias, en particular con el padre, la madre, y su hijo adulto, esquizofrénico. Sus sesiones eran conjuntas; los miembros de la familia asistían juntos a ella. Aparentemente, esto suscitó alguna angustia a la madre, y solicitó entrevistas cara a cara conmigo. Esta actitud de la madre fue discutida en la sesión conjunta siguiente, y en el momento debido ella concurrió a su primera sesión individual. Peco después de llegar, hizo un par de observaciones de circunstancia, y luego, abriendo su cartera, extrajo de ella una hoja de papel y me la alargó diciendo: "Parece que mi esposo escribió esto". Desdoblé la hoja y comprobé que se trataba de una sola carilla escrita a máquina, interlineada a un espacio, que comenzaba con las siguientes palabras: "Mi esposo y yo valoramos mucho la oportunidad de analizar con usted nuestros problemas", etcétera. El documento pasaba luego a esbozar algunas cuestiones específicas "que yo quisiera plantear".

Resultó que, efectivamente, el esposo se había sentado a la máquina la noche anterior y me había escrito esta carta como si la hubiera redactado su esposa, y esbozaba los temas que ella tenía que comentar conmigo.

En la vida cotidiana normal, este tipo de acontecimiento es bastante común; se lo acepta sin mayor problema. Cuando, empero, centramos la atención en las estrategias características, estas maniobras autoprotectivas y autodestructivas se tornan conspicuas. Repentinamente descubrimos que en tales familias estas estrategias parecen predominar sobre todas las otras. No parecerá sorprendente que el paciente identificado manifieste una conducta que es casi una caricatura de esa pérdida de identidad que caracteriza a todos los miembros de la familia. Creo que éste es el punto esencial: la familia esquizofrénica es una

organización que presenta gran estabilidad permanente, y cuya dinámica y operaciones internas son de tal carácter, que cada miembro de la familia está continuamente sometido a la experiencia de la negación del yo.

Requisitos mínimos para una teoría de la esquizofrenia117

Cada ciencia, como cada persona, tiene un deber respecto de sus prójimos; no quizás el de amarlos como a sí misma, pero sí el de prestarles sus instrumentos, el tomar en préstamos instrumentos de ellas y, en general, lograr que se mantenga en el camino recto. Quizá podamos juzgar la importancia que tiene un avance en cualquier ciencia en función de los cambios que este avance obliga a hacer en sus métodos y pensamiento a las ciencias vecinas. Pero siempre está presente la regla de la parsimonia. Los cambios que nosotros los especialistas en ciencias de la conducta podemos pedir a la genética o a la filosofía o a la teoría de la información, tienen que ser siempre mínimos. La unidad de la ciencia en su conjunto se obtiene mediante este sistema de demandas mínimas que cada ciencia impone a las vecinas y —no poco— mediante el préstamo recíproco de instrumentos y pautas conceptuales que se produce entre las distintas ciencias.

Mi propósito, por consiguiente, en la presente Conferencia no es tanto discutir la teoría particular de la esquizofrenia que hemos elaborado en Palo Alto. Más bien, quiero señalar a ustedes que esta teoría y otras como ella han ejercido un impacto sobre las ideas acerca de la naturaleza misma de la explicación. He usado el título "Requisitos mínimos para una teoría de la esquizofrenia", y lo que tenía ante la mente al elegir este título era una discusión de los corolarios que esta teoría del doble vínculo tiene para el campo más amplio de las ciencias de la conducta y, más allá de ello, sus efectos sobre la teoría de la evolución y de la epistemología biológica. ¿Qué cambios mínimos exige esta teoría en las ciencias correlacionadas?

Quiero ocuparme de cuestiones que versan sobre el impacto de una teoría experimental de la esquizofrenia sobre esa tríada de ciencias correlacionadas, la teoría del aprendizaje, la genética y la evolución.

En primer término conviene describir brevemente la hipótesis. En sus elementos esenciales, la idea apela sólo a la experiencia cotidiana y al sentido común elemental. La proposición de la cual deriva esta hipótesis es que el aprendizaje se produce siempre en algún contexto que posee características formales. Pueden ustedes, si lo desean, pensar en las características formales de una secuencia instrumental de evitación o en las ca- racterísticas formales de un experimento pavloviano. Que un animal aprenda a levantar una pata en un contexto pavloviano, es algo diferente de aprender la misma acción en un contexto de recompensa experimental.

Además, la hipótesis depende de la idea de que este contexto estructurado se presenta también dentro de un contexto más amplio —un metacontexto, si ustedes quieren— y que esta secuencia de contextos constituye una serie abierta y, concebiblemente, infinita.

La hipótesis supone también que lo que acontece dentro del contexto más restringido (por ejemplo, la evitación instrumental) será afectado por el contexto más amplio dentro del cual el contexto menor tuvo su origen. Pueden existir incongruencia o conflicto entre contexto y

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Segunda Conferencia Anual Recordatoria Albert D. Lasker, en el Instituto de Investigación y Enseñanza en Psiquiatría del Hospital Michael Reese, Chicago. 7 de abril de 1959. Reproducida aquí con autorización de A. M. A. Archives of General Psychiatry, donde apareció en 1960 {volumen 2, págs. 477-491).

metacontexto. Un contexto de aprendizaje pavloviano, por ejemplo, puede estar situado den- tro de un metacontexto que castigue ese tipo de aprendizaje, insistiendo, quizás, en la introspección. El organismo, entonces, se ve frente al dilema de o equivocarse en el contexto primario o de acertar por razones erradas o de una manera errada. Esto es el así llamado doble vínculo. Estamos investigando la hipótesis de que la comunicación esquizofrénica es algo aprendido y se vuelve habitual como resultado de traumas reiterados de ese tipo. Y esto es todo lo que hay que decir al respecto.

Pero aun estas suposiciones de "sentido común" se apartan de las reglas clásicas de la epistemología científica. Hemos aprendido del paradigma del cuerpo en caída libre —y de muchos paradigmas similares existentes en muchas otras ciencias— a enfocar los problemas científicos de una manera peculiar: los problemas tienen que simplificarse ignorando —o posponiendo su consideración— la posibilidad de que el contexto más amplio pueda influir sobre el más restringido. Nuestra hipótesis va en contra de esta regla, y se centra precisamente sobre las relaciones determinantes que se dan entre los contextos mayores y menores.

Aun más perturbador es el hecho de que nuestra hipótesis supone, pero su validez no se mantiene o cesa con la validez de la suposición, que puede darse un regreso al infinito de tales contextos pertinentes.

En todos estos aspectos, la hipótesis exige y refuerza esa revisión del pensamiento científico que se viene dando en muchos campos, desde la física hasta la biología. El observador puede ser incluido dentro del foco de la observación, y lo que puede estudiarse es siempre una relación o un regreso al infinito de relaciones. Jamás una "cosa".

Un ejemplo aclarará la pertinencia de los contextos más amplios. Consideremos el contexto más amplio dentro del cual podría efectuarse un experimento utilizando como sujeto un esquizofrénico, que es lo que se llama un paciente por correlación con un miembro de una organización superior por la cual no siente amor, el plantel del hospital. Si el paciente fuera un buen newtoniano pragmático, podría decirse a sí mismo: "Los cigarrillos que puedo lograr haciendo lo que este tipo espera que yo haga son, después de todo, sólo cigarrillos, y en cuanto cultor de las ciencias aplicadas seguiré adelante y haré lo que él quiere que haga. Resolveré el problema experimental y conseguiré los cigarrillos". Pero los seres humanos, y en especial los esquizofrénicos, no siempre ven las cosas de esta manera. Están afectados por la circunstancia de que el experimento es llevado a cabo por alguien a