4.5 Formulation of Integrated MSS and SCA problems using proposed standard
4.5.5 The proposed formulation of the RO model with the trade-off between solution
Teniendo en cuenta lo expuesto por Andrés Bello en su Gramática: gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos:
El acento consiste en una levísima prolongación de la vocal que se acentúa,
acompañada de una ligera elevación del tono. Las vocales acentuadas se llaman agudas, y las otras graves. Las dicciones en que el acento cae sobre la última sílaba (que no es lo mismo que sobre la última vocal), se llaman también agudas, como varió, jabalí, corazón, veréis, fraguáis; aquellas en que cae sobre la penúltima sílaba, llanas o graves, como varío, conáto,márgen,
péine, cámbio, cuénto; aquellas en que cae sobre la antepenúltima sílaba,
esdrújulas, como líquido, lágrima, régimen, cáustico, diéresis; y en fin,
aquellas en que sobre una sílaba anterior a la antepenúltima (lo que sólo sucede en palabras compuestas, es decir, en cuya formación han entrado dos
37 o más palabras), sobreesdrújulas, como cumpliéramoslo, daríamostela. (Bello, 1995, pág. 8)
Podemos afirmar que, en lo referente a la ortografía, es característica de los documentos analizados y por tanto de la época en cuestión la variabilidad de la acentuación de los vocablos, no habiendo una diferenciación distintiva entre el acento diacrítico y el acento ortográfico, aunque es necesario aclarar que la acentuación, volviendo al apartado anterior, no presenta reglas que la definan claramente, al no ser las ya expuestas.
Se omite la tilde en palabras agudas como opinion, administracion, relevacion, demolicion, aunque en algunos casos la preferencia radica en la acentuación de la vocal o la sílaba que le antecede, por ejemplo, sumisíon, sesíon:
Existe una tendencia a tildar irregularmente las palabras llanas y esdrújulas, en ambos casos pueden aparecer, indistintamente, acentuadas o no, o acentuar la vocal precedente o la silaba pospuesta: caballería/caballeria, testimonio/ testimonío, asunto/ásunto, ochocíentos, treínta, prímero:
38 Debido al empleo poco riguroso del acento ortográfico, es evidente que la normativa en cuanto su uso era escaza, por lo que los hablantes colocaban la acentuación con criterios de poca estabilidad, acentuándose los monosílabos como fé, dió, dá, las prepocisones y conjunciones de uso frecuente á, ó, é.
39 No existe distinción ortográfica entre las palabras homónimas, más bien se acentúan con la misma irregularidad que los vocablos anteriores. En el caso del pronombre personal de tercera persona él es reconocido en la gramática de Andrés Bello como una sustantivación de artículo que debe ser acentuada:
Los demostrativos este, ese, aquel, se sustantivan como los otros adjetivos, y eso mismo sucede con el artículo, que toma entonces las formas él (con acento), ella, ellos, ellas (aunque no siempre, como luego veremos): «El criado que me recomendaste no se porta bien; no tengo confianza en él»: él es el criado que me recomendaste. (Bello, 1995, pág. 86)
Se acentúa con mayor frecuencia el pronombre preposicional mí, aunque en algunas ocasiones también se acentúa el pronombre posesivo y sus variantes
40 Igual sucede con el verbo ser en primera persona del singular y el adverbio de afirmación sí. Otro caso es el de la conjunción adversativa mas y el adverbio de cantidad correspondiente a la misma grafía.
Ej.: (...) haga los que el compareciente para sí pudiera y debiera (…)
41 Ej.: (…) cuanto por derecho se requiere y es necesario (…)
Ej.: (…) jure y se aparte (…)
Se escriben con mayúscula los nombres propios, las palabras de encabezamiento de una oración, los honoríficos, los nombres de las instituciones señaladas en los documentos, así como los cargos representativos de gobierno, jefatura o jurídicos y los grados militares (territoriales y navales), los nombres de los meses (en algunos casos, muy pocos se escriben con minúscula) e indistintamente algunos sustantivos de naturaleza común como población, colonia, esclavo y vocablo como esta, amén, entre otros:
42 Las abreviaturas poseen un carácter heterogéneo, en algunos casos suceden por truncamiento y en otros por contracción. Los signos de abreviación utilizados para enunciarlas son las letras voladas y el punto. En su mayoría funcionan como fórmulas de tratamiento mostrando respeto y distinción y en ocasiones enuncian una misma realidad:
Ej.: R., Re (real) D., Dn (don) Da (doña)
43 S., Sor (señor)
Excmo, Essmo (excelentísimo) Ayuntato (ayuntamiento) Sta (santa)
Dro. (derecho) Orn. (orden)
Tienden a abreviarse los adverbios de modo y las palabras que presentan en su composición la terminación mente, así como aquellos vocablos que exceden las tres silabas métricas:
Ej.: Igulamte (igualmente) Anualmte (anualmente)
44 Mutuamte (mutuamente)
Fernanna (Fernandina)
Gráficamente se observa que existen variaciones en la utilización de algunas grafías que pueden sugerir una tendencia fónica a la simplificación de grupos consonánticos, de manera que se prefiere el grafema s correspondiente al fonema fricativo sordo /s/ en lugar del grafema x correspondiente a los grupos /gs/ /ks/:
Ej.: esplican, espediente, espensar.
Aunque debemos advertir el uso de esta grafía en palabras como: Ej.:expiración, execuciones, exposito.
Se encuentran alternancias gráficas. La primera entre c, s, x, z que pudiese ser explicada por el seseo, fenómeno que se advierte, en la literatura especializada como característica propia tanto del período como del español americano y cubano:
Ej.: se escribe indistintamente cecíon/cesíon (referente a ceder: cecion de finca),
diez/ dies,
posesión/posecion,
firmeza/firmesa, Gutierrez/Gutierres.
De igual modo se alternan los caracteres b y v, encontrando como ejemplo los vocablos recibo/recivo para referirse tanto a la forma verbal como al documento que da constancia legal de alguna compra, venta o trámite.
45 Así como la representación del fonema oclusivo velar sordo /k/: (grafías c, qu y k). Cuando, según la normativa establecida por la gramática de Bello, estipula:
Hay en nuestro alfabeto otro signo, el de la q, que, según el uso corriente, viene siempre seguido de una u que no se pronuncia ni sirve de nada en la escritura. Esta combinación qu se escribe sólo antes de las vocales e, i, como en aquel, aquí, y se le da el valor que tiene la c
en las dicciones, cama, coro, cuna, clima, crema. (Bello, 1995, pág. 19)
46 Se advierte, en la escritura, la presencia de grupos consonánticos como –bs-, - pt- únicamente en las palabras escriptura, subscribir y substutucion, en este último caso es posible encontrarla con la previa simplificación del grupo consonántico, lo que nos demuestra la poca fijeza de la escritura y las reglas ortográficas en el período.
La tendencia es a separar la escritura cursiva de los numerales cardinales.
Lo cual es admisible en la época si se tiene en cuenta la definición de Andrés Bello:
47 Los numerales cardinales son adjetivos que significan simplemente un número determinado, como uno, dos, tres, cuatro, etc. Júntanse a veces dos o más de estos nombres para designar el número de que se quiere dar idea, como diez y nueve, veinte y tres, trescientos ochenta y cuatro, mil novecientos cuarenta y seis, doscientos sesenta y ocho mil setecientos cincuenta y cinco. (Bello, 1995, pág. 64)
Referente a los signos de puntuación un análisis detenido de los mismos demuestra su uso irregular. La coma puede ser vista en los documentos protocolares separando a elementos semejantes entre sí, o sustituyendo al punto o al punto y coma y en pocos casos, pero significativos al punto final.
Su uso puede ser indiscriminado en grandes periodos psicológicos, sin embargo, podemos advertir que se produce con mayor frecuencia la ausencia de la misma, lo que complejiza y dificulta el entendimiento del texto; se ausencia en los vocativos (en la mayoría de los casos) y a la hora de separar elementos que pertenecen a una misma categoría gramatical, así como en la datación de las fechas donde no siempre aparece.
48 El punto y coma es escasamente utilizado y se emplea en lugar del punto y seguido, mientras que el punto y seguido se utiliza para separar las exposiciones de las partes involucradas, dígase notario/escribano y comparecientes; el punto final se utiliza también de manera indistinta en las abreviaturas y al finalizar la oración, siempre y cuando esta no esté delimitada por la coma o el punto y coma. Los dos puntos son observados al inicio de enumeraciones, antes de frases de carácter explicativo, argumentativo, tras el adverbio de orden, primeramente, que se emplean para iniciar la voluntad del testador y tras la frase adverbial Ytem Declaro, empleada en la misma tipología.
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