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Chapter 3 LEARNING A MIXTURE OF DEEP NETWORKS

3.2 Proposed Method

Baltasar Gracián y Morales

aforismo 32

Recuerdo un refrán oído muchas veces a mi abuelo, que decía: “Si pierdes la mañana, pier- des el día, si pierdes la juventud, pierdes la vida”. Era difícil para un niño saber lo que aquello que- ría decir. ¿Qué significaba perder la mañana? ¿Y perder la juventud? Si lo que se gana o se pierde es una porción cualquiera de tiempo, que puede ser corta como la mañana respecto al día, o más larga, como la juventud respec- to a la vida, habría que concluir que el tiempo se gana o se pierde en función de dos consideraciones complementarias: una, que las porciones de tiempo se perciben

siempre como “plazos” para conseguir objetivos; y otra, que los objetivos o logros a que se aspira pueden resul- tar más huidizos cuanto menos plazo quede para con- seguirlos. Y como el propio Gracián dejó escrito (53. del mismo libro Oráculo manual y arte de prudencia) : si “La presteza es madre de la dicha… Obró mucho el que nada

aforismo 36

E S T U D I A D Ó N D E

Y C U Á N D O A L C A N Z A R

T U F O R T U N A

P

ara actuar y empeñarte en adquirirla. El conoci- miento de tu temperamento es importante, pero más lo es saber el momento oportuno en que pue- des lograr tu fortuna. No dejes que se te pase el tiem- po ni que se vaya tu juventud para empezar a per- seguirla, ya que puede ser muy tarde. Hay que tener gran arte para manejarla, ya esperándola, ya lográn- dola, pues es caprichosa y es muy difícil tomarle el pulso de control. Si te es favorable, síguela con soltu- ra, que tanto suele apasionarse con los osados como con los jóvenes. Si has luchado mucho y no la has alcanzado, no desesperes más, para que no tengas doble infelicidad por luchar mucho y no alcanzarla. Si llegaste a la fortuna, sigue adelante.

dejó para mañana…”, entonces se da por supues- to que para ambas (dicha, o fortuna) el “cuándo” es “cuanto antes”, sin aplazarlo más…

Pero ¿y el “donde”?... Ante esta cuestión, Gracián resuelve: “El conocimiento de tu temperamento es importante, pero más lo es saber el momento oportuno en que puedes lograr tu fortuna”. Y ¿Qué es la fortu- na? En “El Criticón”, sección 5, pg. 85 de la edición comentada por Emilio Hidalgo-Serna, con el títu- lo Pensamiento ingenioso de Baltasar Gracián: “Concep- to” y su función, (Ed. Anthropos, 1993), que tan direc- tamente se vincula a la obra anterior del Oráculo manual, dice en una larga disertación Gracián: “Componían al hombre todas las demás criaturas, tributándole perfecciones, pero de prestado; iban a porfía amontonando bienes sobre él, mas todos al quitar; el cielo le dio el alma; la tierra el cuerpo, el fuego el calor, el agua los humores, el aire la res- piración, las estrellas ojos, el sol cara, la fortuna haberes, la fama honores, el tiempo edades, el mun- do casa, los amigos compañía, los padres natura- leza, y los maestros la sabiduría”.

Está claro, pues, lo que se sobreentiende por “for- tuna”. Ligando pues la presteza (el “cuanto antes” sin aplazarlo más…), y los haberes de fortuna, se da uno de bruces con la destemplanza, la avaricia, es decir, con todo lo contra- rio del “arte de la prudencia”, pues como expresa a con- tinuación Gracián “No dejes que se te pase el tiempo ni que se vaya tu juventud para empezar a perseguirla, ya que pue- de ser muy tarde”. La prudencia, por consiguiente, no resi- de en el deseo, ya que si así fuese cobraría razón ese otro dicho célebre atribuido a Séneca que reza “No es más

rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.Y Gra- cián considera a Séneca necio, si uno se atiene a la ver- sión original del Oráculo manual y arte de prudencia edi- tado en Huesca por Juan Nogués en el año 1647, que en el aforismo 36, al referirse a la fortuna como aque- llo que es más importante que el conocimiento del pro- pio temperamento, dice: “Importa más (la fortuna) que la observación del temperamento, que si es necio el que a cuarenta años llama a Hipócrates para la salud, más el que a Séneca para la cordura”. No se olvide que en el siglo XVII, los cuarenta años era ya una edad avan- zada y de ninguna manera una edad joven, lo que vie- ne a significar que a esa edad, si era considerado necio pensar que los médicos (Hipócrates) te pueden devol- ver la juventud, más necio era que la filosofía (Séne- ca), te brindase la cordura.

El recurso que para Gracián, por el contrario, permiti- ría superar la compulsión avariciosa del “cuanto antes” para conseguir fortuna, está en saber cómo perseguir- la, pues tal como expresa más adelante, “hay que tener gran arte para manejarla, ya esperándola, ya lográndola, pues es caprichosa y es muy difícil tomarle el pulso de control”. ¿Se trata entonces de desplegar la sagacidad necesaria para tomarle el pulso?

Si comparamos las dos versiones del texto que le sigue, uno en el castellano de 1647, y otro en su actualización moderna, veremos que en aquel se dice:

El que la observó favorable prosiga con despejo, que suele apasionarse por los osados; y aun, como bizarra, por los jóve- nes. No obre el que es infeliz, retírese, ni le dé lugar de dos infe- licidades. Adelante el que le predomina”; y que en el moder- no se afirma: “Si te es favorable, síguela con soltura, que tan- to suele apasionarse con los osados como con los jóvenes. Si

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ESTUDIA D

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