Uno de los elementos más interesantes de este estudio son los indicadores relativos a la Conciliación de la vida personal, familiar y laboral en el área F Mujer y Economía que se han aceptado por el EPSCO 2008. Estos son:
1.-Mujeres y varones empleados que se toman la baja por paternidad, tanto remunerada como no remunerada en el sentido de la Directiva 967/34/EC en el marco del acuerdo entre los agentes sociales, en proporción a todos los padres empleados. 2.- Distribución de las bajas por paternidad tomadas entre mujeres y varones en proporción a todas las bajas
3.- Niños atendidos o cuidados por otros que no sean los familiares, en proporción al total de los niños atendidos o cuidados: antes de entrar en el sistema educativo obligatorio (durante el día), y fuera del sistema educativo no obligatorio (fuera de las horas de pre escolar) y en el sistema de educación primaria (fuera del horario escolar). 4.- Políticas integrales y exhaustivas de empleo que pretenden promocionar el equilibrio entre la vida laboral y familiar de mujeres y varones (incluyendo los
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QUINTANILLA Beatriz “La Conciliación de la vida laboral y familiar en el marco jurídico actual” Cuadernos de Relaciones Laborales, Vol 23, núm. 1 P. 95
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servicios de atención e infraestructuras para niños, permisos de baja por paternidad, acuerdos de flexibilidad laboral, ofrecidos por las empresas a sus empleados, horarios flexibles de apertura de comercios y de servicios públicos).
5.- Mujeres y varones dependientes (incapaces de cuidarse por sí mismos en su día a día) mayores de 75 años, viviendo en instituciones o residencias especializadas; aquellos quienes tienen ayuda adicional a los familiares, viviendo en casa; los mayores cuidados por los familiares, observando la proporción de hombres y mujeres mayores de 75 años.
6.- Tiempo comprometido al día de cada persona empleada que vive con su pareja, que tengan uno o más hijos menores de 12 años o con una persona dependiente, tiempo de trabajo remunerado, tiempo para viajar, tiempo dedicado a tareas domésticas, otro tiempo dedicado a la familia o bien para criar a los niños o para cuidar a los mayores. 7.- Tiempo comprometido al día de cada persona empleada que vive sola, que tengan uno o más hijos menores de 12 años o con una persona dependiente, tiempo de trabajo remunerado, tiempo para viajar, tiempo dedicado a tareas domésticas, otro tiempo dedicado a la familia o bien para criar a los niños o para cuidar a los mayores. 8.- Tasa de empleo de mujeres y varones
9.- Tasa de desempleo de mujeres y varones
Es importante recalcar que en este estudio se ha armonizado y cubierto el máximo de información disponible. Sin embargo, en algunos indicadores la información no estaba disponible de forma uniforme. Los indicadores 1 y 2 cubren el área de la reciente Directiva 2010/18/EU en baja por paternidad, todavía no traspuesta por todos los estados miembros.
Los indicadores 8 y 9 representan datos de empleo que varían en función del periodo que se analice. Adicionalmente, España, como es sabido por todos, tiene unos valores de empleo que hasta hace bien poco han sido decrecientes, tanto en varones como en mujeres. No obstante, se debía tomar una foto fija de un periodo real, con el fin de poder realizar este estudio. En cuanto al número de personas que se toman la baja por paternidad, pese al análisis de numerosos estudios realizados sobre esta temática, existen pocos datos disponibles.
78 1.2.1.1.-Indicador 1- Mujeres y varones empleados que se toman la baja por paternidad, tanto remunerada como no remunerada en el sentido de la Directiva 967/34/EC en el marco del acuerdo entre los agentes sociales, en proporción a todos los padres empleados. “Brechas de Género”:
En este informe se denuncia que existe todavía una notable brecha de género, a nivel de mercado laboral en la Unión Europea, pese al increíble avance realizado durante los últimos 10 años en materia de inserción y empleabilidad de las mujeres. Esta brecha pone en peligro los objetivos fundamentales del crecimiento, el empleo y la cohesión social en la Unión Europea. Por ejemplo, la tasa de empleo de mujeres entre 20 y 64 años, pasa en 2000 a ser de 57.3% y en 2010 asciende hasta un 62.1%. Sin embargo, en ese mismo periodo, la tasa de empleo de los varones desciende, pasando de ser de 75.8% en el año 2000, a ser del 75.1% en el año 2010. No obstante, la diferencia en 2010 está en 13 puntos porcentuales. En esta situación la Comisión Europea en su estrategia 2020 establece una tasa de empleo del 75% tanto para varones como para mujeres.
La tasa de empleo de la mujeres europeas varía, siendo las más insertadas en el mercado laboral las suecas con una tasa de empleo del 75.7%, pasando por las mujeres de Holanda, Dinamarca y Finlandia que se sitúan en el 70%, al 49.5% de Italia y el 41,1% de Malta. En los últimos 5 años, la brecha ha sido recortada en todos los países menos en Suecia, Polonia y Rumania. El descenso de la brecha ha sido más grande en países como Malta, Grecia, Chipre, España, donde la crisis ha afectado más al mercado laboral. En estos últimos años, las empresas comienzan a comprobar que la tendencia ha cruzado el punto de inflexión y se comienza a acortar la brecha entre los varones y mujeres.99 El estudio afirma que, la falta de información disponible de datos sistematizados, no permiten el análisis en profundidad y por lo tanto, esto hace que no se pueda afirmar que la brecha entre las mujeres y varones empleados, entre los años 2005 y 2009, sea atribuida a la crisis económica, ni a la variedad de medidas que se han tomado en estimular el empleo femenino.
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El 20 de Enero 2015 asistí a la Jornada de Brecha Salarial organizada por la Dirección General Familia y Mujer en la cual habló Armand Calatayud el responsable de Personas del grupo de empresa IMPORTACO, con 1.000 trabajadores
79 En materia de empleabilidad, es necesario tomar en consideración la variable llamada: “Full Time Equivalent”, en adelante FTE es decir jornada completa de 8 horas “FTE”. Esta medida es muy útil porque aporta una visión más completa sobre las diferencias entre las horas trabajadas por las mujeres y las trabajadas por los varones. Establece la equivalencia de trabajo a tiempo completo, es decir, convierte el número de horas trabajadas por las personas, en el número de equivalente de trabajo (a tiempo completo) aprobado por los estándares de la Organización Internacional de Trabajo OIT. Apuntamos además el detalle de que aunque se trabaje únicamente una hora a la semana se contabiliza como persona que está empleada.
En cuanto al impacto de la paternidad en el empleo, es cierto que hay una clarísima relación entre la presencia de hijos y su participación en el mercado laboral. En 2009 la tasa de empleo de mujeres con hijos menores de 12 años de edad es 11.4 % más baja que la tasa de empleo de mujeres sin hijos. Mientras que en la tasa de empleo en los varones ocurre al contrario, aumenta la tasa de empleo de los varones que tienen hijos menores de 12 años. Esto ocurre así en toda Europa. La tasa de empleo femenino desciende en la misma proporción que aumenta el número de hijos. De igual manera ocurre con las personas mayores, la tasa de empleo de mujeres entre 55 y 64 años es más baja cuanto más mayores son las mujeres. El empleo de personas inmigrantes se comporta de igual manera.
Sin embargo, cuanto menor es el nivel de educación, más es la diferencia de empleabilidad entre varones y mujeres, que puede alcanzar hasta los 20 puntos de diferencia. En cuanto a la población inmigrante, cuanto más formadas estén las personas inmigrantes menos diferencias de empleabilidad existen. Existe un consenso entre los expertos de la UE, la inmigración es uno de los aspectos que van a ayudar a luchar contra los efectos negativos que surgen del cambio demográfico que tendrán un impacto demoledor sobre el mercado laboral.
La tasa de inactividad y el desempleo se comportan de la misma forma. Podríamos afirmar que como media de la Unión Europea, casi un tercio de las mujeres con
80 responsabilidades de cuidar a sus familiares se declaran inactivas en el mercado laboral, o empleadas a tiempo parcial, debido a la falta de servicios de atención y cuidado, de los niños o de personas dependientes. En Holanda el 75% de las mujeres trabajan a tiempo parcial, en Alemania, Bélgica, Austria y Gran Bretaña el 40% de las mujeres trabaja a tiempo parcial. Mientras que en República Checa, Hungría, Lituania, Rumanía, o Eslovaquia el trabajo a tiempo parcial no alcanza ni el 10% de las mujeres que trabajan fuera de casa.
Todas estas tendencias destacadas en el estudio demuestran que, los retos a los que nos enfrentamos, no favorecen una mayor conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Muchos afirman que debido a la crisis económica, la brecha de empleo entre mujeres y varones se ha reducido. Sin embargo, siguen siendo más las mujeres en situación de desempleo. La crisis que inicialmente afectó a sectores masculinizados, podría tener también efectos muy adversos en los sectores más feminizados, como son el sector del empleo público, que está sufriendo los recortes en esta última etapa de la crisis económica.
1.2.1.2.- Indicador 2: Distribución de la baja por paternidad entre varones y mujeres empleadas en proporción a todos los que se toman una baja por paternidad
Este indicador no se refiere a la normativa de baja por maternidad obligatoria para padres o madres que existe en cada país, sino al permiso por paternidad adicional a éste. Los aspectos que se analizan son tres. Por un lado, el ratio de padres que toman la baja por paternidad en comparación con las madres. Por el otro, la distribución proporcional de baja por paternidad entre mujeres y varones. Como tercer aspecto, se analiza el porcentaje total de maternidad, paternidad y baja por paternidad que se toman los padres.
La situación actual desde 2008, es la falta de armonización en cuanto a la información disponible. Existen estudios comparativos en los países nórdicos, sin embargo no existe una comparativa de todos los países a nivel de OCDE. En cualquier caso sí existe suficiente información como para afirmar que en Suecia los varones que se toman la
81 baja por paternidad son 70 varones por cada 100 mujeres. En relación a los países de Suecia, Noruega e Islandia hemos de apuntar que disponen de una legislación que permite un permiso de paternidad de un mínimo de 4 semanas obligado por Ley (que llega a alcanzar los 5 meses) (PPIINA: Plataforma por Permisos Iguales e intransferibles de nacimiento y adopción). Según apunta Torns: “además de la mayor oferta de tiempo, parece haber incidido con éxito en el cambio de mentalidades y de culturas tanto a nivel personal, como laboral y familiar. Cambio que todavía alcanza a los permisos, licencias y actuaciones destinados a los cuidados de las personas mayores dependientes o de aquellas que presentan una diversidad funcional notoria”100.
Por otro lado, en los países como Chipre, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría y Eslovaquia el ratio asciende a menos de 10 varones de cada 100 mujeres. El caso de España es de 4 varones frente a 96 mujeres.
Existe una gran diversidad jurídica en cuanto a los premisos y bajas por paternidad en cada uno de los países europeos. Es posible afirmar que en su mayoría las mujeres agotan todo el periodo de baja por maternidad en su totalidad. Es necesario mencionar la excepción a esto hallada en los países nórdicos como Suecia, en los que casi un 20% de los varones disfruta de parte de la baja por maternidad.
Dos aspectos importantes a tener en cuenta al analizar esta cuestión son la distribución del tiempo y los salarios. Existe esa diferencia notable en la que las mujeres se toman más tiempo de la baja por maternidad, o permisos o excedencias para cuidar de sus bebés. Esta diferencia es causada, en gran medida por las diferencias en la distribución de los tiempos, y también porque sus salarios son más escasos que los de los varones. La probabilidad de que sea ella la que siempre se tome la baja por paternidad completa afecta muy negativamente a sus salarios.
Ambos aspectos están directamente relacionados con las enormes brechas señaladas previamente relativas al mercado laboral. Debido a la falta de armonización en la
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TORNS, T., “Las políticas de tiempo y el bienestar cotidiano”, Ararteko, Septiembre, 2014, P. 12 Disponible en: http://www.ararteko.net/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_3452_3.pdf Última visualización 18 de abril de 2015
82 comparativa legal no es posible trasladar conclusiones. Lo que sí se puede concluir es que la presencia de hijos, es casi inversamente proporcional y está í ntimamente ligada con la participación de las mujeres en el mercado laboral.
1.2.1.3.-Indicador 3: Análisis sobre las diferentes formas de atender al cuidado de hijos, por otros que no sean miembros de la familia, en proporción a todos los niños de la misma edad, concentrándolo en tres escenarios distintos, antes de entrar en el sistema educativo de prescolar no obligatorio para las horas durante el día; en el sistema de prescolar no obligatorio fuera de horario lectivo; en el sistema obligatorio de primaria fuera del horario escolar.
Para el análisis de este indicador se deben puntualizar algunos aspectos. El primer concepto a aclarar es el concepto de familia, ya que se define por descarte llamándoles
“por otros que no sean familia”. Se consideran familia todos los parientes unidos por
consanguineidad adopción o matrimonial, hasta un cierto grado, que vivan en el mismo hogar. Por lo tanto, los abuelos u otros familiares que vivan en el hogar familiar no se consideran “otros”, que no sean familia. Sin embargo, cuando éstos no viven en el hogar familiar, se les engloba en la categoría de “otros acuerdos informales”, entre los que también se pueden encontrar, los cuidadores profesionales de niños.
El segundo concepto es el relativo a la consideración de cuidado formal de niños a los siguientes: Educación pre escolar o equivalente, Educación obligatoria, Cuidado de niños en un centro especializado fuera del horario escolar, centros de día de cuidado de niños organizados por estructuras públicas o privadas. Se considera otro tipo de cuidado de niños: cuidadores profesionales en casa del niño o en casa del cuidador, cuidado de los niños por los abuelos, u otros familiares, amigos o vecinos.
Es posible analizar aspectos tales como la proporción de niños que están atendidos por centros de cuidado de niños más de 30 horas a la semana. Sin embargo, no es posible analizar cuándo éstos son cuidados por, una combinación de acuerdos formales e informales de servicios de cuidado de niños, junto con familiares fuera o dentro del hogar familiar.
83 Se analizan pues tres etapas del cuidado de los menores: La primera, antes de entrar en la enseñanza de prescolar no obligatoria, para niños menores de 3 años. La segunda, durante la enseñanza prescolar no obligatoria, para niños de más de 3 años pero sin tener la edad que tengan la obligación de acudir al colegio. Y la tercera, en la etapa de enseñanza obligatoria, este grupo comprende a los menores de 12 años. Lo que se analiza es la proporción de los niños cuidados por diferentes tipos de “arreglos o acuerdos” en proporción a los demás niños.
En la primera etapa, antes de entrar en la enseñanza de prescolar no obligatoria para niños menores de 3 años. A la vista de los datos expuestos en el estudio, es posible afirmar que la mayoría de los niños menores de 3 años son cuidados por sus padres, en comparación con los datos de los niños mayores de 3 años. El 50 % de los niños menores de 3 años, son cuidados únicamente por sus padres, mientras que el porcentaje puede llegar a 10% de los niños mayores de 3 años, los que están cuidados única y exclusivamente por sus padres. En realidad, este porcentaje depende de la disponibilidad de infraestructuras de apoyo disponibles como guarderías. Este es el aspecto que constituye la diferencia fundamental entre unos países y otros. En 21 de los 27 países de la UE, más del 40% de los niños menores de 3 años, son cuidados sólo por sus padres. Si desglosamos por países: países como Holanda o Portugal, el porcentaje es 20%, mientras que en Dinamarca o Chipre es un 30%. En cambio, en otros países como en Hungría, Lituania, Malta, Eslovaquia, Bulgaria, o Letonia el porcentaje es del 70%.
La situación cambia para los niños mayores de 3 años que no tienen la obligación de acudir a la enseñanza obligatoria todavía. La media de la UE es del 10% de estos niños solamente cuidados por sus padres.
Durante la enseñanza prescolar no obligatoria, la atención durante el día para niños de más de 3 años pero sin tener la edad que tengan la obligación de acudir al colegio. Los servicios de atención a niños están generalizados en combinación con un uso extensivo de otros “apaños”. Sin embargo, es la duración de estos servicios lo que varía de unos países a otros. Mientras que en Holanda y en Portugal el uso de estos
84 servicios se extiende hasta 29 horas como máximo a la semana, combinándolo con otros apaños informales para el cuidado de los niños. En el resto de países de la UE los servicios de atención de cuidado de los niños, es de más de 30 horas por semana combinándolo con otros acuerdos informales para el cuidado de los niños.
Se puede afirmar que en países como la República Checa, Chipre, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, existe una red muy pequeña de infraestructuras para el cuidado de los niños como guarderías, por ello prevalece el uso de acuerdos informales para el cuidado de los niños. En cambio, en Dinamarca, Suecia y Finlandia prevalece la red formal de servicios de atención a los niños, en este caso supera el uso formal de guarderías al de los acuerdos o apaños informales para el cuidado de los niños.
Al preguntar ¿cuál es la mejor manera de organizar el cuidado de los hijos para el menor en fase prescolar? El 64,5% de los ciudadanos entrevistados responden que elegirían guarderías públicas o privadas en el año 2008. Recientemente, se les preguntó y el 51,3% responde que prefiere que el niño esté cuidado por su madre, y el 29,5% por sus padres, muy lejos de los 36,9% que respondieron que preferían que los fuesen cuidados por sus abuelos. En países como Luxemburgo, Malta o Rumanía y Chipre señalan que prefieren que los niños sean cuidados por sus madres que por las guarderías públicas o privadas. Todo ello llama a concluir que aún se mantienen la preferencia generalizada del cuidado para los niños menores de 3 años por sus familiares.
En la etapa de enseñanza obligatoria, este grupo comprende a los menores hasta los 12 años. El 100% de los niños en edad escolar están cubiertos en la enseñanza obligatoria. Es necesario constatar que en 12 de los 27 países de la UE la j ornada lectiva semanal es de menos de 30 horas de duración por semana. En estos países, menos del 50% de los niños están atendidos por centros especializados durante más de 30 horas por semana. Por esto, debemos apuntar que, el servicio profesional de cuidado de los niños está combinado en función de la duración de su jornada educativa. El alcance del uso del cuidado profesional por niños en edad escolar, varía de unos países a otros,