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INTRODUCCIÓN

Mendicidad en Madrid

En la ciudad de Madrid viven, a datos de finales de 2016 y principios de 2017, 2.576 personas sin hogar, 919 de ellas viven en las calles y las otras duermen en albergues municipales destinados a estos fines. Según análisis realizados a lo largo de los años tanto por el Ayuntamiento como por las distintas Universidades implicadas en la causa y las distintas ONGs, asociaciones y albergues, el número de personas sin hogar ha disminuido casi a la mitad desde los datos obtenidos en 2012.

Por otro lado, aunque puedan parecer datos contradictorios, el número de personas “sin techo” que duermen en la calle en lugar de dormir en los albergues municipales ha aumentado en los últimos años, encontrándose los valores entre 500 y 700 desde 2006 hasta 2012, para posteriormente sobrepasar los 700 en 2014 y encontrarnos, a fecha actual, prácticamente en el millar.

En Madrid capital hay más de 27 comedores sociales, y alrededor de 30 centros de acogida que son capaces de albergar a más de 1500 personas y, aun así, estos centros nunca se llenan.

Se ha demostrado que un alto porcentaje decide vivir en la calle por elección propia. Como cuentan en el vídeo documental de Sin Filtros llamado ‘Mi experiencia como mendigo’: ‘Para un “sintecho” de Madrid, la comida abunda y es bastante fácil de conseguir. Desde mendigos a pensionistas, todos tienen un plato caliente si lo desean, y también un sitio con calefacción donde dormir. Algunos se las apañan incluso para desayunar o cenar dos veces en un mismo día.’ La mayor parte de la población que vive en nuestras calles se concentra en la ciudad de Madrid, en concreto un 80%. Dentro de este primer grupo, de las 919 personas sin hogar que encontramos por en Madrid ciudad en horarios nocturnos, su gran mayoría parece estar localizada en el distrito Centro. Esto se debe a que encuentran una situación de mayor

seguridad en estas zonas habiendo gente en las calles a todas horas y siendo donde más asistidos, ayudados y arropados se sienten. Es en la Cruz Roja donde se confirma esta información, remarcando que la acumulación de recursos de apoyo en la capital, y la zona centro en particular, es una de las razones principales para su concentración en esta área. Destacan también la búsqueda del anonimato, que encuentran más fácil de conseguir en una gran ciudad. Al distrito Centro le siguen Arganzuela, Tetuán, Chamberí, Salamanca y Moncloa- Aravaca, con unas cifras que se ven reducidas a la mitad en comparación con el distrito Centro. Atendiendo a la siguiente escala, centrándonos en localizaciones determinadas dentro del distrito Centro (en el que se basará principalmente el estudio), observamos como la mayoría de los indigentes se instalan en plazas para pasar la noche, seguidas por puentes, parques, túneles o sucursales bancarias. Varios ejemplos donde se han creado asentamientos de indigentes en el centro de la ciudad de Madrid son, por ejemplo, el túnel de Princesa, el puente de Segovia, y numerosas plazas como la de Tirso

de Molina, la de las Descalzas, la de Isabel II, la Plaza Mayor, Ópera, etc.

Porcentajes según lugares de asentamiento en la ciudad de Madrid

44% Calles o plazas 17% Puentes

13% Parques 7% Cajeros

Estos asentamientos son siempre fuente de conflicto ya que, además de utilizar de forma indebida el espacio y mobiliario urbano, estableciéndose en la ciudad y haciendo de ella su casa, la degradan. La ciudad pierde valor en el momento en el que sus calles cuentan con asentamientos de indigentes, que suelen mostrar acumulación de pertenencias desmejoradas, aspecto impropio para la ciudad desarrollada e incluso olores y desechos que desvaloran y desmejoran claramente el entorno urbano de la ciudad.

La relación entre Madrid y estos asentamientos, ha estado siempre basada en intentar suprimirlos y eliminarlos, se los ha tratado como un estorbo y han tratado de solventarse con la apertura de nuevos centros de acogida. Tras observar que estos no han resultado ser una solución eficaz, habría que plantearse si la ciudad de Madrid necesita encontrar una nueva relación con los “homeless” que sea reflejo de la realidad actual, que hable de una interacción con ellos y no de un proceso de alejamiento y marginación constante, tal y como ha ocurrido desde siempre en nuestra sociedad.

Por otro lado, atendiendo a la población y sus características, observamos como el ejemplar típico es un hombre de 45 años. De hecho, tres cuartos de la población de personas sin hogar en nuestra ciudad son hombres. En cuanto a origen y nacionalidad, más de la mitad de los “homeless” que encontramos en la ciudad de Madrid proviene de Rumanía, seguido por españoles y, por último, en proporción menor, de Marruecos.

Porcentajes según nacionalidad de los indigentes en la ciudad de Madrid

51% Rumanía 43% España 6% Marruecos

En cuanto a su situación civil, la mayoría de ellos se encuentra soltero, seguido por casados o con pareja y, en menor mayoría, divorciados o separados.

Estado civil de los indigentes en la ciudad de Madrid

40% Soltero

30% Casado o con pareja 24% Divorciado o separado

La mitad de ellos, alrededor del 50%, declaran no tener ningún contacto con sus familiares.

El nivel de estudios también fue preguntado en las entrevistas realizadas por los voluntarios tanto de la Cruz Roja como de las demás asociaciones que se unieron a la causa. La formación universitaria entre ellos se encuentra en un porcentaje muy bajo, pero existente.

Nivel de estudios de los indigentes en la ciudad de Madrid

59% Educación primaria o inferior 27% Educación secundaria

14% Educación universitaria

Por otro lado, son variadas las causas a las que achacan su situación de indigencia, muchos hablan de ausencia de trabajo, otros de falta de dinero, muchos otorgan la culpa a las drogas y el alcohol y unos pocos a rupturas afectivas. Cabe destacar la situación de inseguridad que viven los individuos que eligen y prefieren no pasar las noches en los albergues o centros de

acogida. De hecho, más de la mitad de estas personas sin hogar han sufrido robos, golpes y agresiones sexuales. Con estos datos, debemos plantear soluciones que sirvan de cobijo y resguardo a estos individuos y que, a su vez, sean de agrado para ellos y cumplan sus necesidades de la mejor forma posible.

Parece correcto afirmar que sus necesidades están muy ligadas a lo que encuentran en la calle, a la vida diaria de la ciudad de Madrid. Un albergue o centro de acogida que les cierra y confina en un espacio determinado, dentro de unas infraestructuras de gran tamaño y que, muchas veces, se encuentran situados en las afueras de la ciudad, no es lo que estos individuos buscan como hogar. Podrían considerarse entonces propuestas más itinerantes, con elementos ligeros, que les permitiera seguir experimentando su independencia voluntaria, su condición nómada, a la vez que les fuera posible reunirse o crear comunidad cuando lo consideraran oportuno.

Es por todo esto, que se realiza este estudio, tratando de averiguar y categorizar las situaciones que encontramos en la ciudad de Madrid, ya sean de parasitismo, depredación o mutualismo. De esta manera, seremos capaces de observar qué es lo que tenemos y qué es con lo que contamos, cuál es nuestro ‘grado de deshumanización’, para así concluir definiendo cuáles son nuestras necesidades y carencias y proponer soluciones adaptadas a la realidad.

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