El concepto de auto-aceptación es central en la teoría de la RET y una meta principal en un buen número de esfuerzos de la RET. En contraste con la auto- estima, la auto-aceptación parte de la premisa de que los seres humanos son demasiado multifacéticos para ser clasificados o evaluados como una entidad total. Con tal complejidad humana, y sin métodos o herramientas para hacer una valo- ración tal de ninguna forma, la auto-aceptación intenta renunciar al juego filosófico de clasificar a la persona y simplemente presta atención a los rasgos, habilidades, o realizaciones propios, tanto de forma individual como en pequeños grupos.
Dado que la auto-aceptación tiene más solidez filosófica y es más útil psi- cológicamente que la auto-estima, tenemos varias proposiciones básicas que ex- pondremos a continuación (Ellis, 1976). Estas son afirmaciones objetivas y vali- dadas acerca de la naturaleza humana que reemplazan a la auto-evaluación y al juicio del yo basado en un pensamiento evaluaWLvo.
1. A pesar de las casi infinitas manifestaciones individuales, la gente gene- ralmente tiene dos metas o propósitos principales en la vida; (a) continuar vivos y (b) vivir con un grado máximo de felicidad y un grado mínimo de sufrimiento.
2. La gente tiene una continua plenitud que dura un cierto periodo de tiempo y después desemboca en un final.
3. Las personas tienen una multitud de rasgos que les hace distintos y dife- rentes de los demás, haciéndoles únicos. Aunque algunos de estos rasgos cambian, un buen número tiene consistencia a lo largo del tiempo, dando a la persona una «identidad» o un «yo» a todo lo suyo.
4. La gente tiene conocimiento de su continuidad y de sus raVgos. Puede, por tanto, dentro de unos límites, planear su futuro, cambiar alguno de sus rasgos, descubrir lo que le gusta, y trabajar para alcanzar su satisfacción. 5. Las personas tienen conocimiento de sí mismas. Pueden elegir valorarse
a sí mismas basándose en cómo consiguen sus metas; pueden elegir va- lorarse a sí mismas sobre la base de que simplemente se sienten mejor y elaboran un sentido más práctico para hacerlo así; o pueden elegir aceptarse incondicionalmente, por la sencilla razón de que están vivas y comprenden que auto-evaluarse es imposible y perjudicial.
Para resumir estas proposiciones, la RET aconseja con fuerza a la gente que cesen en su proceso de auto-evaluación, no salten nunca desde la auto-aceptación y la valoración de los rasgos hasta la auto-estima y la auto-evaluación. ¿Por qué? Porque la auto-aceptación sigue las reglas de la evidencia científica; porque la auto- aceptación no impide a la gente lograr sus metas básicas y, de hecho, sirve para
facilitárselas; y porque la auto-aceptación no acarrea, desde luego, los problemas emocionales a los que lleva la auto-estima más pronto o más tarde.
En el análisis final, la RET propone dos alternativas a la auto-evaluación (Ellis, 1976; Ellis y Harper, 1975). La alternativa menos concreta es para la gente que se define a sí misma arbitrariamente como buena o estimable simplemente porque existen, y eso íes hace sentirse valiosos. La alternativa más concreta es para la gente que reconoce su extrema complejidad, saben que un intento de evaluarse es científicamente condenable, y reconoce que no tienen valía intrínseca, sino más bien sentido de estar vivos. La gente puede y desde luego «debe» evaluar sus rasgos, porque esto le facilitará el encuentro con sus metas; pero además puede aceptarse totalmente a sí misma no importando los rasgos útiles o perjudiciales que descubra.
AUTO-EVALUACION Y PERTURBACION EMOCIONAL
La RET sitúa un foco central en la BAE y considera que es un factor etiológico primario en muchas formas de psicopatología. En palabras de Ellis (1965), «Quizá la creencia contraproducente más común de un paciente fuertemente perturbado es su convinFción de que es un individuo inútil e inadecuado que esencialmente es indigno de auto-respeto y felicidad» (p. 1).
Nosotros confirmamos la afirmación de Ellis y sugerimos que la mayoría de los clientes que solicitan tratamiento de salud mental tienen problemas de auto- estima que son o primarios o concomitantes a otras preocupaciones. Una explicación de cómo la BAE se encaja dentro de diversos problemas emotivo-conductuales se dará más adelante en este capítulo, pero primero es apropiado describir la auto- evaluación con más detalle.
&RPR PHQFLRQ¦ DQWHULRUPHQWH HO SURFHVR LGHDFLRQDO SRU HO TXH ORV LQGLYLGXRV FUHDQ OD %$( \ OD DFRPSD®DQ GH SHUWXUEDFL°Q HPRFLRQDO VH GHQRPLQD lDXWR HYDOXDFL°QxODWHQGHQFLDDYDORUDUORVDFWRVFRQGXFWDV\UHDOL]DFLRQHVSURSLDVFRPR EXHQDVRPDODV\JHQHUDOL]DUHVWDHYDOXDFL°QDODYDOªDHQWHUDGHXQR(VXQDWHQGHQFLD KDELWXDOTXHSXHGHRFXUULUVLQHOFRQRFLPLHQWRFRQVFLHQWHGHOLQGLYLGXR\SXHGHH[LVWLU GH IRUPD HSLV°GLFD R FRPR XQ IOXMR FU°QLFR \ FRQWLQXR GH VHQWLGR TXH SXHGH PRQRSROL]DUODPHQWH
Ellis (1977b) afirmó que todos los seres humanos están prHdispuestos a auto- HYDOXDUVH \ H[LVWH EDVWDQWH VRSRUWH SDUD HVWD DILUPDFL°Q /D QHFHVLGDG FOªQLFD QR SUHJXQWDsi HO FOLHQWH VH DXWRHYDO·D VLQR PV ELHQ FXDQWR \ GH TXH PDQHUD /RV LQGLYLGXRV GHVDMXVWDGRV GH IRUPD FU°QLFD VH HPSH®DQ HQ DXWRHYDOXDUVH \ OR KDFHQ FRPRIRUPDGHYLGDHLQFOXVRODJHQWHPVHVWDEOHVHDXWRHYDO·DDQWHVRGHVSX¦V3RU HMHPSORORVWHUDSHXWDVSRGªDPRVGHJUDGDPRVDQRVRWURVPLVPRVV°ORHQ
contadas ocasiones por hacer el tonto algún día, pero si alguiHn más critica nuestra terapia ¡que tenga cuidado! Restringimos nuestra auto-valía a nuestra habilidad terap¦Xtica, y defendemos airadamente nuestra competencia percibida y/o nos cri- ticamos por no alcanzar mejores niveles de éxito.
La auto-evaluación varía no sólo en el grado sino también en la forma. Mientras cada persona probablemente tiene su propia forma de auto-evaluarse, y es esencial que el terapeuta empático descifre estas patologías únicas, también es posible identificar formas comunes de auto-evaluación. Una forma totalmente estándar
PROBLEMAS DE AUTO-ACEPTACION 171
entre los adolescentes es su preocupación por la apariencia física. Un caso ilustrativo es un estudiante de bachiller en terapia con uno de los autores. Este muchacho paseaba de un lado a otro del campus con sus ojos iendo de un hombre a otro, comparando continuamente su apariencia con la de ellos. Prestaba particular aten- ción a las parejas, haciéndose la pregunta, «¿Me elegiría esa chica por encima del mamarracho con el que vá?» Esta forma de auto-evaluación no es inusual, y la mayoría de los adolescentes pasan por cómo aprender a aceptar su apariencia física.
Otra forma común de auto-evaluación la representa el siguiente ejemplo ex- perimentado por una cliente que se guiaba por una auto-imagen ideal. Cuando sus realizaciones y características no se acercaban estrechamente a la persona ideal que se reclamaba ser, experimentaba depresión aguda. En otras ocasiones, cuando temía no estar a la altura de su imagen ideal, tenía ataques de ansiedad. La profundidad de su esfuerzo IXH expresada directamente un día cuando el terapeuta le preguntó, «¿Cómo te sentirías si te dijera que hay un límite en tu desarrollo y que nunca alcanzarás tu yo ideal, y que debes vivir el resto de tu vida de la forma en que estás?» La cliente reflexionó durante un breve momento y luego dijo con un tono muy convincente y determinado, «No quisiera vivir más tiempo».
Este caso es un ejemplo clásico de lo que Homey (1950) ha denominado el «yo ideal» en la estructura neurótica. Algunas personas tienen un déficit tal de auto-estima que crean un yo perfecto por el que esforzarse, un yo que es indu- dablemente de alta valía. Representa una sobrecompensación de su baja valía percibida y sirve como criterio para auto-evaluarse.
Una tercera forma de auto-evaluación que generalmente lleva a la BAE, la culpa y la depresión, es compararse uno mismo con la moral inflexible e irreal y con los estándares religiosos y después condenarse a sí mismo por no ser totalmente moral y santo. La patología en esta forma de auto-evaluación no se encuentra en la moral o religión sino en la idea de que uno es primaria y principalmente inútil y que el único camino para la auto-valía es el cumplimiento y consecución de una moralidad y santidad perfectas.
Recientemente un cliente solicitó ayuda precisamente para un problema se- mejante. Era un estudiante graduado brillante y exageradamente concienzudo que estaba siendo influido por una secta religiosa fundamentalista. Estaba lleno de culpa y ansiedad, y tenía fugas periódicas de pánico. Cada día se le ofrecía más evidencia de que era un «alma perdida», no había dado totalmente su vida a la iglesia; sospechaba que alguna de sus conductas estaba originada por motivos inconscientes e inmorales; y no podía descifrar «signos» de Dios tan bien como sus amigos religiosos. Solicitar terapia para sus problemas emocionales IXH también un acto pecaminoso, porque se le había dicho que los verdaderos cristianos «ponen sus vidas en las manos del Señor».
Dentro de las formas y estilos de la auto-evaluación hay algunas características cognitivas similares. La personalización y la introspección excesivas están en general presentes como cuando una sobre abundancia de estímulos se examina por su relación con el yo y la valía propias. Así mismo. Beck (1976) y Berger (1974) aconsejan a los clínicos buscar los pensamientos trastornados tales como la sobre- generalización, el razonamiento dicotómico, el pensamiento polarizado y la ad- hesión a reglas absolutistas. Estos mecanismos crean distorsiones de la realidad, y mezcladas con esta génesis existen creencias irracionales como las citadas an- teriormente.
3DUD UHVXPLU OD WHRUªD GH OD 5(7 GLFH TXH OD DXWRHYDOXDFL°Q HV XQ UDVJR HVSHFLDOPHQWH KXPDQR TXH FDXVD GHIHQVLYLGDG \ %$( \ SUHFLSLWD WRGD XQD VHULH GH SHUWXUEDFLRQHV HPRWLYRFRQGXFWXDOHV /D DXWRHYDOXDFL°Q HV XQ SURFHVR FRJQLWLYR LUUDFLRQDO EDVDGR HQ FXHVWLRQHV GH DXWRHVWLPD LPSUREDEOH UD]RQDPLHQWR LO°JLFR \ DXW¦QWLFRVWUDVWRUQRVGHSHQVDPLHQWR
Ansiedad de aprobación y ejecución
Dos criterios que la gente usa a menudo como indicadores de la auto-valía son la aprobación de los otros y las ejecuciones exitosas. Las inferencias irracionales son «tengo valía si otros me valoran» y «soy valioso porque soy bueno en esta ejecución y porque otros me dicen que soy bueno cuando lo realizo bien».
/D JHQWH TXH XVD OD DSUREDFL°Q GHORV RWURV \ ODV HMHFXFLRQHV H[FHOHQWHV FRPR FULWHULRV GH DXWRHYDOXDFL°Q HVWQ SRQLHQGR HQ WHOD GH MXLFLR VX DXWRYDOªD FRQV WDQWHPHQWH (VWQ SHUPDQHQWHPHQWH EDMR DPHQD]D \ SRU FRQVLJXLHQWH H[SHUL PHQWDQ XQD JUDQ DQVLHGDG 'HVJUDFLDGDPHQWH HVWD DQVLHGDG WLHQGH D VDWLVIDFHU VXV SHRUHVH[SHFWDWLYDV\DTXHOHVFRQGXFHDVHUVRFLDOPHQWHLQHSWRV\WRUSHVVXERUGLQD GRVHQH[FHVR\DFRPSRUWDUVHGHGLYHUVDVIRUPDVLQDGHFXDGDV3RUORTXHVHUHILHUHD ODVHMHFXFLRQHVODDQVLHGDGSXHGHDUUXLQDUODGHVWUH]DHLQFOXVRHQHOFDVRGHTXHORV LQGLYLGXRVSXHGDQGHDOJ·QPRGRSURGXFLUXQDHMHFXFL°QGHDOWRQLYHOVXDQVLHGDGQR YDOHHOSUHFLRTXHSDJDQ(QOD5(7ODFRUULHQWHGHVLJQLILFDGRTXHVHVLW·DGHWUVGH OD DQVLHGDG GH DSUREDFL°Q \ GH HMHFXFL°Q SURYRFD HO FRQRFLPLHQWR HO GHVDILR \ HO WUDEDMDU KDFLD $XQTXH FDGD SHUVRQD WLHQH SURSLHGDGHV ·QLFDV HQ VX PRYLPLHQWR PHGLDFLRQDO VH GHVWDFDQ KDELWXDOPHQWH FXDWUR WHPDV GH LUUDFLRQDOLGDG FRPR VH H[SUHVDHQODVVLJXLHQWHVIUDVHV
1. l'HERWHQHUVXDSUREDFL°QVHUªDterribleTXHPHWHQJDDQWLSDWªDNo puedo aguantarHVRVLQROHVJXVWRGHEHTXLHUHGHFLUTXHKD\DOJRHUU°QHRHQPªÓ TXHno soy dignoGHVXDSUREDFL°Qx
2. Puesto que esta ejecución es terriblemente importante para mí, tengo que conseguir hacerlo bien; no puedo estar satisfecho con una actuación me- diocre; «si no lo hago bien comprobaran lo vulgar que soy, que no soy realmente bueno en nada, soy un incompetente».
La ansiedad de aprobación y de ejecución son síntomas de BAE que aceleran el desarrollo de la auto-evaluación. A veces indican un problema de auto-estima primario, y frecuentemente revelan BAE como un concomitante de otros problemas de primer orden.
Depresión producida por la Auto-Derrota
La mayoría de los clínicos están entrenados para tratar la depresión solamente como una perturbación afectiva con síntomas secundarios. En contraste con esta visión, el trabajo de Beck (1972, 1976), Ellis (1962), y Seligman (1975) postula que las visiones deformadas de las personas deprimidas son centrales al desarrollo y mantenimiento de su perturbación.
PROBLEMAS DE AUTO-ACEPTACION 173 La auto-evaluación es una de las principales dimensiones cognitivas asociadas con la depresión. Mientras la anticipación de mostrarse un inútil ante los demás conduce a la ansiedad, ponerse realmente a sí mismo por los suelos o evaluarse como malo por un acto o por alguna otra razón producirá culpa y depresión. De hecho, la secuencia ansiedad-depresión es un modelo típico en la gente con pro- blemas emocionales de larga duración, ya que experimentan ansiedad antes de la ejecución por que pueden encontrarse a sí mismo inútiles, y se produce una de- presión posterior al concluir que son inútiles.
Los clínicos cometen un error crítico cuando fracasan al ver la auto-derrota en la depresión. Es más fácil ver las exigencias y el catastrofismo del cliente, tal como en el siguiente monólogo; «la vida es tan abrumadora; perdí mi trabajo, mi mujer me dejó, que utilidad tiene seguir... No hay nada por lo que vivir». En esta breve expresión la persona depresiva exhibe la actitud de que la vida debería ser más fácil, una serie de catástrofes han caído injustificadamente sobre él, y el futuro será malo. También oculto entre estas ideas depresivas está la auto-derrota.
• La vida es abrumadora, y soy demasiado débil para luchar. • Perdí mi trabajo, porque soy un incompetente.
• Mi mujer me dejó, lo que demostró que soy indigno de ser amado descubrió que no valgo para nada.
• No hay nada por lo que vivir, soy tan inútil que mi vida no tiene valor para nadie más, ni incluso para mi.
A veces los individuos deprimidos se sienten también culpables, y no hacen más que defender su propia falta de valor; de hecho, fomentan su maldad. Al «auto-culparse» se enredan en el «soy despreciable, totalmente y para siempre, porque hice una cosa mala». Esta actitud les lleva a la culpa y a la depresión agudas, y el clínico deberá estar alerta a los pensamientos y planes suicidas.
Ganancias Secundarias y Auto-Evaluación
La auto-evaluación y la auto-culpa genuinas conducen a serios niveles de ansiedad, culpa y depresión —a un nivel de angustia que es debilitante. La gente que hace esta auto-evaluación no es a menudo consciente de su hábito cognitivo, y de forma ignorante expresan una creencia verdadera en su indignidad sin darse cuenta de lo que están diciendo. Sus creencias irracionales y su auto-evaluación se ocultan entre líneas y se expresan simbólicamente, y solo en contadas ocasiones se vislumbran en el exterior.
Otro tipo de auto-evaluación tiene síntomas diferentes. El nivel de angustia emocional es problemático pero no crónico, y los auto-evaluadores debaten abier- tamente su BAE. Estos son a menudo síntomas de auto-evaluación que han llegado a ser una forma neurótica de vida, un modo de conducta que es recompensado con ganancias secundarias tales como simpatía y atención de los demás, aligeramiento de responsabilidades, y una evitación de otros problemas inmediatos tales como dificultades matrimoniales, toma de decisiones, o fracasos en la carrera. Los que se auto-culpan de forma masoquista tienen una interesante ganancia secundaria.
Se amonestan a sí mismos para a continuación completar esta cadena con la gran idea de que «soy bueno por reconocer lo malo que soy y castigarme a mí mismo».
Las ganancias secundarias no son la única razón que los clientes esgrimen al explicar ampliamente su BAE durante la terapia. Su táctica de auto-flagelación puede estar realmente camuflando otros temas amenazantes, y el terapeuta debe cortar por lo sano esta maniobra defensiva.
(QXQDUHFLHQWHVHVL°QGHVXSHUYLVL°QXQRGHORVDXWRUHVHVFXFKDEDXQDFLQWDGH XQD FOLHQWH TXH LQLFL° \ RFXS° DO WHUDSHXWD HQ OD GLVFXVL°Q GH VX %$( GXUDQWH OD VHVL°Q/DLQWXLFL°QGHOVXSHUYLVRUGHlTXHDOJRPDUFKDPDOxLEDHQDXPHQWRGHVSX¦V ILQDOPHQWHVHGLRFXHQWDGHTXHODGLVFXVL°QGHOD%$(KDEªDDEDUFDGRGRVVHVLRQHV\ TXHODVSLH]DVQRHQFDMDEDQ$OUHHYDOXDUHOFDVRVHOOHJ°DXQQXHYRGLDJQ°VWLFROD FOLHQWHKDEªDVLGRexigentePVTXHDXWRHYDOXDGRUD/RVGHEHUªDVODVREOLJDFLRQHV\ ORV WHQJR TXH KDFHU IXHURQ UHVSRQVDEOHV GH PV DQVLHGDG TXH OD DXWRHYDOXDFL°Q \ FXDQGR HO WHUDSHXWD VLJXL° HVWH FXUVR GH GLDJQ°VWLFR HO FDVR PHMRU° USLGDPHQWH $XQTXH OD FOLHQWH RIUHFL° DOJXQD UHVLVWHQFLD DO SULQFLSLR FRQVLJXL° USLGDPHQWH LQVLJKW VREUH VXV GHPDQGDV \ ORV FDPELRV HPRFLRQDOHV \ FRQGXFWXDOHV VLJXLHURQ FXDQGRHOWHUDSHXWD\ODFOLHQWHHQWUDURQHQODlHWDSDGHWUDEDMDUKDFLDxGHOD5(7
Auto-evaluación y Problemas de Ira
Otra clase de problemas que a menudo implica a la auto-evaluación tiene que ver con la ira. Grieger (1977) ha descrito una reacción de ira que en su esencia está compuesta de BAE y auto-evaluación (ver Capítulo 7). El síndrome empieza cuando la auto-estima de uno está ligada a un criterio externo (aprobación, ejecución, etc) y la ansiedad que uno siente cuando estos criterios son amenazados. En vez de centrarse en la auto-valía propia y en los sentimientos de ansiedad o depresión por el contrarío el individuo enfadado toma la dirección protectora de condenar al agente amenazante. La conducta agresiva de defensa en la que el individuo ataca para proteger su auto-estima.
Esta clase de ira defensiva es difícil de diagnosticar, debido a que los temas irracionales de exigencia, catastrofismo y condena de los demás están enmarañados. Pero la causa de estos temas —la razón más importante de una persona enfadada— es una amenaza para su auto-estima. Por ejemplo, en respuesta al tratamiento irrespetuoso, la persona con ira del yo o de su auto-valía concluye, «sus acciones muestran falta de respeto, parece que no soy importante y por consiguiente no debo ser importante. Estos tontos no deberían hacerme algo tan horrible; ¡se lo demostraré!». /DLUDHQODDXWRYDOªDLOXVWUDF°PRODDXWRHYDOXDFL°QLQWHUDFW·DFRQRWURVWHPDV LUUDFLRQDOHVSDUDFUHDUXQIRUPLGDEOHSUREOHPDHPRWLYRFRQGXFWXDO7DPEL¦QPXHVWUD F°PRODDXWRHYDOXDFL°Q\ODEDMDDXWRHVWLPDSXHGHQVHUWDQDOWRVHQORVQLYHOHVPV SURIXQGRVGHXQDGLILFXOWDGQHXU°WLFDTXHSDUHFHFRQWUDGHFLUODLQVHJXULGDG&XDQGR WUDWDQFRQODLUD\ODDJUHVL°QORVFOªQLFRVSXHGHQTXHUHUWHQHUHQFXHQWDHOFRQVHMRGH (OOLV D l(O SULPHUR \ TXL] HO PV LPSRUWDQWH GH ORV P¦WRGRV HPRWLYRV GH YHQFHU OD LUD FRQVLVWH HQ OD DXWRDFHSWDFL°Q R HO DXWRUHFRQRFLPLHQWR LQFRQGLFLRQDOxS
PROBLEMAS DE AUTO-ACEPTACION 175 Indecisión y Auto-estima
La indecisión es uno de esos «pequeños problemas» que pueden reflejar ma- yores dificultades psicológicas. Esto es, los clientes de los centros de salud mental y de otros centros psiquiátricos se presentan a sí mismos a menudo como «el aro de la canasta», completamente debilitados por la ansiedad, la depresión, o cualquier otro problema. Cuando describen sus síntomas y dolencias, dicen de pasada, «No puedo conseguir hacer nada; De alguna forma no puedo conseguir hacer las cosas que quiero hacer», y así constantemente. Los terapeutas no consideran a la inde- cisión como el diagnóstico en tales casos, pero la indecisión puede bien ser un microcosmos del conjunto de dificultades del cliente.
En los centros de counseling y clínicas de conducta la indecisión a menudo es el único problema que se presenta; y a veces también es frecuente que los consejeros lo den por sentado. En marcos académicos donde las fechas límites para