• No results found

Quality in case study research designs

SECTION III: HEALTH POLICY

PHASE NOTES

4.4 Quality in case study research designs

Damon & Lerner describen la construcción de la personalidad vista desde las diferencias individuales entre el pensar, sentir y comportarse, lo cual se refiere al temperamento, donde se incluyen rasgos individuales, estilos de afrontamiento, estilos defensivos, estilos de apego, historias de vida, identidades, entre otros procesos (2004, p. 303). Dichos hábitos mentales según los autores empiezan a recrearse desde la niñez y son influenciados por factores como el

temperamento, expectativas, creencias, valores, logros, autoevaluaciones, creencias propias respecto a situaciones y relaciones interpersonales, la familia principalmente, puesto que está presente desde la niñez y tiene un valor relevante en la formación de un individuo. Así mismo los hermanos y el entorno escolar juegan un papel fundamental. De acuerdo a los autores, el

temperamento y la personalidad varían de acuerdo a la retroalimentación que cada individuo hace de sí mismo al compararse con otros en diversos momentos de la vida.

Por su parte, Damon & Lerner describe que el desarrollo emocional depende de factores externos y condiciones del ambiente que afectan más a algunos individuos que a otros

dependiendo de su permeabilidad y sensibilidad (2007, p. 225). El autor así mismo describe que este proceso se forma en la niñez y que son agregados otros valores dentro de la construcción de la personalidad y el crecimiento psicológico como lo son el temperamento, el entendimiento social, el grupo o raza étnica de donde se provenga y la propia cultura. Desde la Psicología, frecuentemente se ha señalado que lo afectivo y lo emocional constituyen aspectos centrales de la vida en el ser humano, sin embargo, Roger & López (2006) expresan que se ha avanzado a paso lento en la comprensión del desarrollo emocional del ser humano. Hasta hace pocos años, la Psicología educativa se interesaba casi con exclusividad al estudio de la dimensión intelectual del ser humano, prestando poca atención al análisis de lo afectivo.

Por otro lado Damon & Lerner (2004) hablan de la acción, comunicación y entendimiento como elementos constitutivos del desarrollo emocional. Los autores definen emoción de la siguiente forma, “Emotion is thus the person’s attempt or readiness to establish, maintain, or change the relation between the person and her or his changing circumstances, on matters of significance to that person” indicando que las emociones están relacionadas con las acciones de las personas frente a eventos acompañados de sentimientos que cada persona produce frente a un sucesos específicos; Así mismo las emociones están acompañadas por componentes sobre las acciones como los contextos sociales y físicos, patrones de inferencia fisiológica y por estados de sensación experiencial.

Dicha relación entre emoción y acción depende de tres indicadores que Damon & Lerner (2004) proponen: el primero, por inferencia de la organización del comportamiento, la segunda, por las suposiciones de la persona sobre lo que quiere lograr, y finalmente, del proceso como tal sobre la acción que el individuo desea lograr el cual puede ser fácil o complejo y así mismo provocara diferentes percepciones y emociones al respecto. Un ejemplo para lo anterior es que "Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo" (Aristóteles citado por Goleman 1995, p. 9). A veces se deben reprimir las emociones para darle paso a la razón, pero dicha represión se hace desde lo racional también; La regulación emocional incluye la capacidad para estar abierto a los sentimientos, tanto positivos como negativos, reflexionando sobre ellos.

Para entender el concepto de las emociones es indispensable según Alzina (2006) incluir los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones

derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.) ,y las características (causas,

predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. Las emociones según Roger y López 2006 surgen como respuesta a sucesos importantes para la persona, son experiencias subjetivas vinculadas al placer o al dolor, pero que incluyen una evaluación del significado personal que determinada situación supone para cada ser humano. También pueden considerarse como impulsos que llevan a actuar, es decir, tendencias a la acción que nos posibilitan establecer, mantener o interrumpir una relación con el entorno físico y social. De ahí que las emociones encierren también un significado situacional.

“Las emociones no sólo constituyen una guía, una orientación para la acción, sino también, de alguna manera, son ya la acción misma. No existe la cognición fría, pues las emociones son importantes para el pensar (pensar

emocionalmente). Sin embargo, hemos visto que también es necesaria la

regulación del pensamiento en nuestra vida emocional (utilizar inteligentemente las emociones). La vida emocional y la vida racional deben, por lo tanto,

funcionar armónicamente”. (Roger y López, 2006, p. 27).

Las emociones son funcionales de acuerdo al propósito que el individuo desee, están relacionadas directamente con las relaciones sociales comunicativas (padres, familia, contexto escolar) y son flexibles de acuerdo al contexto y tienen que ver con las acciones y metas propuestas por cada persona.

Otros conceptos trabajados y que se relacionan bastante son en primera instancia las competencias emocionales mencionadas por Anzina (2006) buscan optimizar el progreso

humano, 1. Conciencia emocional, consiste en conocer las propias emociones y las emociones de los demás a través de la observación, 2. Regulación de las emociones, teniendo en cuenta, que regular no es igual a reprimir, 3.Motivación, lleva a producir actividad propia alejándose del aburrimiento pro voluntad propia y autonomía personal, 4. Habilidades socio-emocionales, conjunto de competencias que facilitan las relaciones interpersonales como la escucha y la empatía, 5. Emoción y bienestar subjetivo, “ la reflexión sobre estos temas conduce a la confluencia entre bienestar y felicidad, donde el estar sin hacer nada no es lo propio, sino más bien implicarse en algún tipo de actividad” (Anzina, 2006, p. 20), y por último está la

competencia 6. Fluir, lleva a crear experiencias óptimas.

En segundo lugar Según Roger y Lope la Inteligencia emocional, que es “un tipo de

inteligencia social que comprende la habilidad para monitorear las propias emociones y la de los otros; para discriminar entre ellas, y usar esta información para guiar el pensamiento y las acciones propias… incluye valoraciones verbales y no verbales”. (2006, p.19). Para Mayer y Salovey (1997), la inteligencia emocional (IE) se define como la habilidad de las personas para percibir, usar, comprender y manejar las emociones.

Otro aspecto a mencionar, y que es de gran importancia es la educación emocional según Alzina (2006) como un proceso educativo, continuo y permanente que está presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida, con este proceso se pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para la vida. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social, por otro lado es una

innovación educativa que responde a necesidades sociales que ocurren a lo largo del ciclo vital y que no son atendidas en las materias académicas ordinarias.

El objetivo de la educación emocional para Alzina (2006) es adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones; identificar las emociones de los demás; desarrollar la habilidad para regular las propias emociones; prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas; desarrollar la habilidad para generar emociones positivas; desarrollar la habilidad de auto motivarse; adoptar una actitud positiva ante la vida; aprender a fluir, etc.

En cuanto a el razonamiento moral, en donde Piaget, (1932) “lo entiende más bien de cómo un proceso desde adentro hacia afuera. En este caso, el desarrollo del razonamiento moral es derivado del desarrollo del pensamiento lógico.” (Palacios & Coll, 1999, p.295)

Damon & Lerner definen el desarrollo de la moral en relación con el comportamiento, como “a disposition to do something on behalf of another person, or to behave in accord with a moral norm or standard bearing on human welfare or justice” (2004, p. 801), esta explicación se acerca a definir el termino de disposición con las reacciones emocionales y las acciones tomadas a partir de esto.

También Damon & Lerner mencionan que el desarrollo de la moralidad se constituye por diferentes aspectos, un primero de ellos es la empatía definida como una respuesta afectiva que no necesariamente coincide con un estado afectivo, la empatía es un producto de la selección natural biológica en los individuos, que está determinada por los cambios cognitivos (2004, p. 789) Segundo la internalización de normas y valores, el motivo, la cognición, los principios morales de cuidado y justica y finalmente la perspectiva tomada. (Damon & Lerner, 2004, p.

802), algunas de estas prácticas se encuentran caracterizadas como por los castigos físicos, la depravación de premisos o privilegios.

Otras prácticas están categorizadas por la retirada de amor por parte de los padres, lo cual incluye quitar el soporte afectivo o emocional. Un último prototipo de relaciones está definido por la comunicación por medio de la cual se explica y se dan razones a las situaciones y

preocupaciones. Dichas medidas y formas en que se establecen las relaciones de los padres con cada niño reflejan el desarrollo moral en ellos. Por ejemplo, una orientación moral basada en el miedo transmitido a los niños por medio de los castigos físicos, llevan a que el niño internalice expresiones de culpa.

Por último la internalización se presenta en el proceso de formación de conciencia, la cual se desarrolla con las conductas asociadas a valores, normas y reglas en general y por la

preocupación interna vista como una necesidad de control antisocial y tendencias destructivas de la sociedad. En jóvenes, los juicios morales se basan en la relación entre obediencia y sanciones. El desarrollo social de los niños y jóvenes se basa en la combinación entre lo que es cooperativo con las orientaciones que son apuestas. Un ejemplo de esto, es que los niños no aceptan reglas que se contradigan con lo que ellos consideran como moralmente correctos o incorrectos. Los niños al interactuar con un mundo social, crean a su vez un raciocinio de dominio social lo cual los lleva a entender a partir de allí lo considerado como moral. (Damon & Lerner , 2004, p. 803),

Desarrollo en la Infancia y la Adolescencia.

Es importante dar a conocer la perspectiva psicológica desde la cual nos encontramos situados al momento de comprender el desarrollo en donde “la psicología evolutiva es la disciplina que

se ocupa de estudiar los cambios psicológicos que en una cierta relación con la edad se dan en las personas a lo largo de su desarrollo, es decir, desde su nacimiento hasta su muerte(Palacios, cita a Marchesi & Coll, 1999, p. 25) lo cual nos permite situar el desarrollo no como algo que se dé en edades específicas, sino en períodos, en los cuales empieza un proceso donde se desarrolla su pensamiento y es así como se caracterizan dichos periodos por ser más complejos a medida que se va creciendo. Dichos periodos son la primera infancia, la adolescencia, adultez y la vejez.

Es importante resaltar la Representación de los Procesos Mentales expresados por Piaget (1975). El primero es el que se da entre los 2 a 3 años de edad, los niños empiezan a incluir en su lenguaje cotidiano diferentes características y estados de ellos mismos y de otras personas. Son capaces de diferenciar su propio cuerpo del de los demás. Los otros comienzan a ser fuente de oposición y competencia, promoviendo la distinción de sí mismos y los demás. El niño ya sabe que los otros tienen un punto de vista diferente al suyo; sin embargo, presentan dificultades ante personas y situaciones que les son poco familiares.

Seguido a esto entre los 4 a 6 años de edad, hay un conjunto organizado de conocimientos, es decir, se conoce el estado mental de otros, como sus deseos, sus creencias e intenciones. En consecuencia se pueden diferenciar los estados mentales de otros, de los propios. Muestran todavía dificultades para determinar si otra persona está pensando o no, así como para imaginar cuál es el contenido de sus pensamientos, por último los niños se dan cuenta que el punto de vista de otros depende de diferentes estados mentales. A partir de los 10 años, aparecen

razonamientos recursivos, en donde el niño se da cuenta o piensa que las otras personas pueden estar pensando, lo que él está pensando. Para esto es necesario desarrollar el pensamiento abstracto.

Erickson, le da importancia a los factores sociales y culturales. Erickson afirma que las etapas de la vida humana se caracterizan por la tensión entre dos polos:

Comprendida en el primer año de edad, aquí los niños comienzan a desarrollar la capacidad de confiar en los demás basándose en el modelo paterno; entre el segundo y tercer año, comienzan a afirmar su independencia. Si los critican, controlan excesivamente en sus cosas, pueden llegar a carecer de autoestima; entre los tres y los seis años, comienzan a planear

actividades, inventan juegos, e inician actividades con otras personas, pueden llegar a desarrollar una sensación de iniciativa, si esta se ve frustrada puede llegar a convertirse en culpabilidad; entre los seis y doce años, los niños empiezan a realizar proyectos, los siguen hasta terminarlos, y se sienten bien por lo que han alcanzado.

Si esta no se anima y es restringida por los padres o profesores, el niño comienza a sentirse inferior; entre doce y veinte años, los adolescentes se vuelven más independientes, y comienzan a mirar el futuro en términos de carrera, relaciones, familias, vivienda, etc. Durante este período, exploran las posibilidades y comienzan a formar su propia identidad basándose en el resultado de sus investigaciones.

Harter 1983 citado por Roger y López, 2006 expresa también su postura frente a cambios que se presentan en el transcurso del ciclo vital:

a) Los preescolares son absolutistas emocionalmente, ya que sólo son capaces de indicar que los sentimientos no se mezclan, es decir que no es posible sentir dos cosas a la vez, ni siquiera sucesivamente.

b) Entre los 6 y 8 años, los niños llegan a entender que una situación puede provocar dos emociones opuestas, pero en distintos momentos.

c) A partir de los 8 años, comprenden que una situación puede provocar dos sentimientos a la vez, pero siempre que se trate de emociones de una misma valencia, como por ejemplo dos emociones negativas (estar triste y enfadado a la vez), o bien dos emociones positivas (estar alegre y satisfecho simultáneamente).

d) Alrededor de los 10 años, los niños pueden entender la existencia de dos emociones distintas, pero provocadas por situaciones diferentes (por ejemplo, sentirse preocupado por el examen y, a la vez, estar contento por recibir un regalo).

e) Finalmente, sólo recién a los 11 años, los niños son capaces de mencionar que una misma situación puede provocar dos emociones con valencias diferentes. Por ejemplo, el recibir un regalo puede provocar alegría (por el hecho de recibirlo) pero también tristeza (el regalo no le gusta).

Este último estadio, resulta difícil de alcanzar aun para las personas adultas, ya que entender la ambivalencia de las emociones significa recordar cosas de la memoria emocional. Implica, por lo tanto, un nivel de desarrollo emocional alto. En la adultez, los individuos siguen recreando su personalidad de acuerdo a las propias experiencias basadas en la educación, ocupación e íntimas relaciones personales. Estas experiencias constituyen el ambiente de cada individuo, una vez que el individuo ha establecido su concepto de lo propio y además ha desarrollado capacidades autor reguladoras más firmes, es capaz de alterar o modificar y manipular el ambiente que más se les adecue.

Al enfocarnos específicamente en la etapa de la adolescencia según Erickson es la etapa de los 12 o 13 años hasta aproximadamente finalizar la segunda década de la vida; A partir de la

concepción piagetiana de las operaciones formales podemos decir que estas emergen entre los 11-12 años y se consolidad a los 14-15 años, este estadio es determinante por unas

“característica estructurales y funcionales. Las primeras se refieren a las estructuras lógicas que pretende formalizar el pensamiento de los sujetos. Las operaciones puestas en juego se

caracterizan por formar parte estructuras lógicas propias del pensamiento formal” (Coll, Marchesi & Palacios, 1990 p.456).

Los adolescentes empiezan a tener la capacidad de ver no solo el problema en sí mismo, sino que es capaz de pensarse otras posibilidades sin dejar de lado la situación de la realidad, dado así la posibilidad de concebir de concebir y elaborar todas o casi todas las situaciones posibles que podrían relacionarse o coexistir con la situación dada, conceptualizando con una mayor precisión” (Coll, Marchesi, & Palacios, 1990 p.456)

El contexto, las relaciones con otros adolescentes y otras experiencias sociales de son relevantes dentro del desarrollo del mismo en la adolescencia. Así mismo las diferencias

individuales entre los adolescentes se caracterizan por los tipos de eventos en la vida que hasta el momento han experimentado. Por ejemplo como Damon & Lerner lo mencionan, “los niños con problemas de comportamiento exteriorizado experimentan un mayor número de eventos vitales negativos controlables que los niños sin estos problemas” (2006, p. 330).

La etapa de la adolescencia no tiene una concepción unitaria y homogénea acerca del sentido y significado psicológico. Hay quienes han considerado la pubertad una etapa de mucha

un periodo tranquilo y feliz sin especiales dificultades. Por otro lado el antiguo debate entre lo biológico y lo ambiental vuelve a aparecer a la hora de explicar el desarrollo adolescente, y mientras que algunos autores consideran que los cambios biológicos que acompañas la pubertad son los responsables de las transformaciones psicológicas propias de este periodo, otros ponen el énfasis en los aspectos sociales y contextuales, fundamentalmente en los nuevos roles y tareas que la sociedad demanda a los jóvenes”. (Coll, Marchesi, & Palacios, 1990 p.436)

La adolescencia está caracterizada por tres niveles según las edades, adolescencia temprana (estudiantes cursando en promedio séptimo grado escolar), adolescencia media (adolescentes cursando en promedio noveno grado escolar) y adolescencia tardía (adolescentes cursando en promedio onceavo grado escolar), representan una serie de propias construcciones las cuales no están coherentemente organizadas, ni son auto- construcciones internamente consistentes. “The period of adolescence represents a dramatic developmental transition, given pubertal and related physical changes, cognitive-developmental advances, and changing social expectations. With regard to cognitive-developmental acquisitions, adolescents develop the ability to think abstractly” (Damon & Lerner, 2004, p. 530)

La adolescencia temprana, se caracteriza por la auto-evaluación que el individuo se atribuye, estos atributos son sociales pero a su vez se centran en las competencias, así como en las propias habilidades escolares y sus defectos. Durante la adolescencia, el concepto de sí mismo varía dependiendo del contexto social, es decir que las relaciones con los padres, amigos, pareja romántica, compañeros, aportan a la construcción de su propio concepto.

En la adolescencia temprana surge una gran preocupación por como los otros los ven, incluso a aquellos que consideran tener una autoestima muy alta les preocupa, Se encuentran

permanentemente pensando sobre la imagen que los otros tienen de él. El concepto de sí mismo tiene una muy alta dependencia de las opiniones de los demás llevando a los adolescentes a crear una imagen falsa sobre la auténtica forma de verse a sí mismo.

En esta etapa se empieza a tener la confianza de transmitir sus emociones y opiniones hacia los demás, en efecto se es capaz de expresar las emociones genuinas sin importar consecuencias negativas. Según un estudio realizado por harter y Lee (1999-1989), los adolescentes no temen al expresar sus emociones por más genuinas y opuestas que sean, y es allí donde constituyen una parte de la definición del desarrollo individual propio, haciendo consientes emociones como la