Chapter 4 RESEARCH METHODOLOGY
4.5 Quantity and quality of SED
4.5.2 The quantity of SED
El atractivo y las posibilidades pedagógicas que se les atribuye a las TIC han sido argumentos suficientes para abrir las puertas de los centros escolares a soportes y dispositivos que antes pertenecían exclusivamente al mundo de los negocios. Así cada vez son más comunes las organizaciones internacionales que avalan la introducción de las TIC en el proceso de enseñanza. Por ejemplo, un informe del Banco Mundial (2003) defiende que las TIC cuentan con un elevado potencial para incrementar el acceso a la educación a través de la formación a distancia permitiendo, al mismo tiempo, consolidar redes de conocimiento para los estudiantes, formación adecuada para los profesores y una mayor disponibilidad de recursos educativos para el conjunto de la población (Universidad Santiago de Compostela 2008: 7-8).
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), realizó un enfoque estratégico sobre las TIC en la Educación en América Latina y el Caribe, el cual señala que las TIC han dado forma a lo que se denomina “Sociedad del Conocimiento” o “Sociedad de la información”. Todo ámbito de la vida humana se ha visto impactada por este desarrollo. El conocimiento se multiplica más rápido que nunca antes y se distribuye de manera prácticamente instantánea. El mundo se ha vuelto un lugar más pequeño e interconectado (2014:12).
La omnipresencia de las TIC es al mismo tiempo una oportunidad y un desafío, y nos impone la tarea urgente de encontrar para ellas un sentido y uso que permita desarrollar sociedades más democráticas e inclusivas, que fortalezca la colaboración, la creatividad y la distribución más justa del conocimiento científico y que contribuya a una educación más equitativa y de calidad para todos. América latina y el Caribe han
ocupado un lugar de vanguardia en los últimos años, presentando crecimiento más rápido en las tasas de incorporación tecnológicas. Hasta ahora, no ha sido sencillo conectar esta enorme inversión y avance con un mayor y justo desarrollo o, en el caso de los sistemas educativos, con mejores resultados de aprendizaje de sus estudiantes (Unesco 2014:12).
El acceso y la generación de conocimiento pasan a ser los motores del desarrollo. La tecnología digital se hace presente en todas las áreas de actividad y colabora con los cambios que se producen en el trabajo, la familia y la educación, entre otros. Las nuevas generaciones viven intensamente en la omnipresencia de las tecnologías digitales, al punto que esto podría estar incluso modificando sus destrezas cognitivas. En efecto, se trata de jóvenes que no han conocido un mundo sin internet, y para los cuales las tecnologías digitales son mediadores de gran parte de sus experiencias. Las escuelas se enfrentar a la necesidad de innovar en los métodos pedagógicos si desean convocar y ser inspiradores para las nuevas generaciones de jóvenes (Unesco 2014:16-17).
Los sistemas escolares se ven enfrentados así a la necesidad de una transformación mayor e ineludible de evolucionar desde una educación que servía a una sociedad industrial, a otra que prepare para desenvolverse en la sociedad del conocimiento. Los estudiantes deben estar preparados para desempeñarse en trabajos que hoy no existen y deben aprender a renovar continuamente una parte importante de sus conocimientos y habilidades, deben adquirir nuevas competencias coherentes con este nuevo orden: habilidades de manejo de información, comunicación, resolución de problemas, pensamiento crítico, creatividad, innovación, autonomía, colaboración, trabajo en equipo, entre otras (21st Century Skills, 2002, citado en Unesco 2014:17)
Sin embargo, esta transformación no es fácil, las escuelas que han sido tradicionalmente instituciones destinadas a preservar y transmitir usos, costumbres, conocimiento, habilidades y valores-desarrollan actividades y ritmos que no coinciden con las disposiciones y características de los nuevos estudiantes acostumbrados a: acceder a información digitalizada y no sólo impresa en papel; disfrutar las imágenes en movimiento y de la música, además del texto: sentirse cómodos realizando múltiples tareas simultáneamente; obtener conocimiento procesando información discontinua y no lineal (Unesco 2014:17-18).
La introducción de las TIC en las aulas pone en evidencia la necesidad de una nueva definición de roles, especialmente, para los alumnos y docentes, señala Lugo (2008). Así mismo, los primeros, gracias a estas nuevas herramientas, pueden adquirir
mayor autonomía y responsabilidad en el proceso de aprendizaje, lo que obliga al docente a salir de su rol clásico como única fuente de conocimiento. Esto genera incertidumbres, tensiones y temores; realidad que obliga a una readecuación creativa de la institución escolar (Citado en Unesco 2014:18).
Para muchas personas jóvenes en América Latina y el Caribe, la escuela sigue siendo el principal espacio donde acceden a conocimientos, valores, mecanismos de socialización, así como también a computadores e internet. Por esta razón, es un espacio privilegiado donde se deben realizar los esfuerzos de política pública para que ellos logren aprendizajes significativos, pertinentes y de calidad. La escuela como espacio formal de educación con sus asignaturas, aulas y espacios/tiempo de enseñanza y aprendizaje requieren ser transformados para ser más permeables y dinámicos. Las culturas de la sociedad del conocimiento obligan a tener la apertura necesaria para pensar de manera distinta la educación (Unesco 2014:18-19).
El enfoque estratégico de la UNESCO, explica que los docentes tienen un rol central en la educación ya que son los motores del desarrollo de conocimiento en la escuela, porque tienen la función de acompañar a los estudiantes en el proceso de aprender a aprender. Los docentes son gestores de aprendizaje que construyen posibilidades de desarrollo a partir de las particularidades del alumno. Hablar de educación y TIC es más que hablar de equipos, computadores, dispositivos, programas, etc. Es la oportunidad de reflexionar acerca de cómo estamos pensando la educación y cómo las personas jóvenes y los docentes aprender y enseñan (2014:19).
Educar es ayudar a las personas a transformarse, a realizar su potencial máximo, a liberarse de trabas y grilletes que impiden el florecer natural de los talentos de cada persona. En un sentido lato, la creación de nuevas oportunidades deberá traducirse en una preocupación por facilitar la vida a quien quiere aprender, en un modelo orientado a mejor servir al ciudadano (Carneiro 2009: 17)
La verdad es que es una era del conocimiento, de la que todos los analistas sociales y económicos hablan, representa igualmente una gran oportunidad para la escuela. En efecto, la escuela es desde hace siglos una institución esencialmente orientada a la “gestión del conocimiento”. Sus principales agentes –profesores– son
por definición trabajadores del conocimiento. Los sujetos del aprendizaje –alumnos– son personas en formación que se encuentran dedicadas a tiempo completo a la tarea noble de aprender, y de aprender a aprender, a lo largo de la vida, a procesar conocimiento (Carneiro 2009: 16).
Las organizaciones le otorgan gran importancia al conocimiento en el desarrollo económico y social de un país. El desarrollo de los modelos económicos tradicionales asocian el crecimiento de los resultados económicos con el incremento de los factores de producción – compra de más equipamiento y empleo a más trabajadores por parte de las empresas de una país-, esto es lo que los economistas denominan acumulación de capital. Sin embargo, este modo de enfocar el crecimiento no es duradero, ya que el capital tradicional genera, al final, beneficios más pequeños. Otra posibilidad es que la economía de un país pueda crecer gracias al aumento del valor económico generado por sus ciudadanos (Unesco 2008: 4)
Los modelos económicos del “nuevo crecimiento” hacen hincapié en la importancia de los nuevos conocimientos, de la innovación y del desarrollo de las capacidades humanas como fuentes de crecimiento económico sostenible. La educación y la creación de capacidades humanas son las que permiten a los individuos añadir valor a la economía, contribuir al patrimonio cultural, participar en el discurso social, mejorar la salud de sus familias y comunidades, preservar el medio ambiente e incrementar su propia capacidad para proseguir el desarrollo y sus aportaciones, creando un círculo virtuoso de realización personal y aportaciones (Unesco 2008: 4).
2.3.1. El docente y la tecnología
La incursión de las TIC no supone la desaparición del profesor como actor principal de los procesos de enseñanza y aprendizaje, aunque obliga a establecer un nuevo equilibrio en sus funciones. En este entorno, el profesor ha de tender a reemplazar su función de mero emisor y transmisor de información que con el advenimiento del cognitivismo y constructivismo han ido perdiendo vigencia en las aulas de clases, por la función de tutor del proceso de aprendizaje. Esto no hará más
cómodo el trabajo de los profesores; más bien al contrario, ya que se les exigirá una mayor competencia pedagógica y un mayor grado de motivación (Castro, Guzmán, Casado 2007).
En cuanto a las ventajas y limitaciones para el docente, Márques señala que las ventajas son: mayor fuente de recursos educativos, permitir la individualización, dar facilidades para formar grupos, mayor contacto con los estudiantes y liberan al profesor de trabajos repetitivos. Facilitan la evaluación y el control, promueven la actualización profesional y le proporciona mayor posibilidad de contacto con otros profesores, compañeros y centros, además atienden a los diferentes estilos de aprendizaje, ya que abordan estímulos para todos los sentidos, imágenes de todo tipo y coloridas para el visual, música y sonido para todos los gustos de los auditivos y movimientos impactantes para los Cinestésicos (Castro, Guzmán, Casado 2007).
En cuanto a las limitaciones es importante destacar, que las TIC pueden producir estrés por desconocimiento, desarrollar en el educando estrategias de mínimo esfuerzo, dependencia a los sistemas informáticos, el desfase con respecto a otras actividades escolares y problemas de mantenimiento de las computadoras por la exigencia de una mayor dedicación y necesidad de actualizar equipos y programas (Máques 2002), a lo que se puede agregar que estas limitaciones no son exclusivas para docentes que trabajan con TIC, pueden ocurrir en otros casos, porque el buen docente se actualiza, sabe delimitar, organizar y planificar sus experiencias de aprendizaje de forma que no haya desfases ni estrategias poco dinámicas y que no representen un reto para el alumno (Castro, Guzmán, Casado 2007).
Las tecnologías de la información y comunicación generarán mejora educativa y aumento del aprendizaje siempre y cuando el uso de las mismas esté íntimamente vinculado con la de innovación y renovación pedagógica de la práctica del docente. La tecnología por sí sola no genera de forma automática mejoras e innovaciones didácticas. La condición necesaria es que el docente use las TIC para proponer actividades de aprendizaje innovadoras y que ayuden al alumnado a obtener aprendizajes de calidad. Cuando así ocurre decimos que es una “buena práctica” docente (De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 60).
El concepto de buena práctica hace referencia a la identificación de aquellas situaciones y/o actividades profesionales que se consideran ejemplares de un determinado quehacer o de un modus operandi en función de ciertos criterios de valor. Epper y Bates (2004) indican que las características generales de una buena práctica consistirían en que contribuyen a mejorar el desempeño de un proceso; responden a una experiencia sistematizada, documentada y experimentada. Su diseño se realiza desde un enfoque innovador, aplican métodos de excelencia basados en la innovación, y son extrapolables a otros contextos (De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 62) .
Uno de los primeros textos que difundieron la necesidad de identificar buenas prácticas pedagógicas con TIC fue la propuesta de siete grandes principios formulados por Chicekring y Ermann (1996). Estos principios fueron enunciados para la enseñanza con tecnologías en la educación superior con relación al e-leargin, pero de algún modo podrían ser también útiles al resto de niveles educativos. Estos principios señalan que la buena práctica se caracteriza por el incremento de la interacción entre los alumnos y el docente, por la colaboración entre los propios alumnos, por la utilización de técnicas para el aprendizaje activo, por el feedback de forma continua y rápida del docente, por aumentar el tiempo dedicado a la realización de tareas, por las altas expectativas creadas y por el respeto a las diversas capacidades, experiencias y formas de aprendizaje del alumnado (De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 62)
Area, Gros y Marzal (2008) han elaborado un decálogo para el uso y buenas prácticas de las TIC en el aula (Citado en De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 70):
Lo relevante debe ser siempre lo educativo, no lo tecnológico. Un docente cuando planifique el uso de las TIC siempre debe tener en mente qué es lo que van a aprender los alumnos y en qué medida la tecnología sirve para mejorar la calidad del proceso de enseñanza que se desarrolla en el aula.
Un profesor o profesora debe ser consciente de que las TIC no tienen efectos mágicos sobre el aprendizaje ni generan automáticamente innovación educativa. El mero hecho de usar ordenadores en la enseñanza
no implica ser mejor ni peor profesor ni que sus alumnos incrementen su motivación, su rendimiento o su interés por el aprendizaje.
Es el método o estrategia didáctica junto con las actividades las que promueven un tipo u otro de aprendizaje. Con un método de enseñanza expositivo, las TIC refuerzan el aprendizaje por recepción. Con un método de enseñanza constructivista, las TIC facilitan un proceso de aprendizaje por descubrimiento.
Se deben utilizar las TIC de forma que el alumnado aprenda “haciendo cosas” con ellas. Es decir, debemos organizar en el aula experiencias de trabajo para que el alumnado desarrolle tareas de naturaleza diversa con las TIC, como pueden ser el buscar datos, manipular objetos digitales, crear información en distintos formatos, comunicarse con otras personas, oír música, ver videos, resolver problemas, realizar debates virtuales, leer documentos, contestar cuestionarios, trabajar en equipo, etc.
Las TIC deben ser utilizadas ya sea para el trabajo individual de cada alumnos como para el desarrollo de procesos de aprendizaje colaborativo entre grupos de alumnos, tanto presencial como virtualmente.
Cuando se planifica una lección, unidad didáctica, proyecto o actividad con TIC debe hacerse explícito no sólo el objetivo y contenido de aprendizaje de la materia o asignatura curricular, sino también el tipo de competencia o habilidad de alfabetización tecnológica/informacional que se quiere promover en el alumnado.
Es muy importante tener planificados el tiempo, las tareas o actividades, los agrupamientos de los estudiantes y el proceso de trabajo que los alumnos tienen que realizar con las computadoras. Cuando se pongan en práctica actividades con los recursos digitales debe evitarse la improvisación.
Las actividades de utilización de los ordenadores tienen que estar integradas y ser coherentes con los objetivos y contenidos curriculares que
se están enseñando. Es decir, el uso de las TIC no debe considerarse ni planificarse como una acción ajena o separada del proceso de enseñanza habitual.
Debe desarrollarse un proceso de enseñanza de la multialfabetización dirigido a que el alumnado cultive y desarrolle las habilidades de búsqueda, consulta y elaboración de información, de expresión y difusión o de la misma a través de diferentes canales y lenguajes, así como para relacionarse y comunicarse con otras personas.
La formación del profesorado en los usos educativos de las TIC es un componente clave en todos los planes de reforma educativa y un factor esencial en el desarrollo de buenas prácticas educativas con TIC. Así mismo Ertmer (2005) señala que es importante ser conscientes de que la integración de las TIC en las aulas depende de que los usos educativos de las tecnologías sean compatibles con las concepciones pedagógicas previas del profesorado (Citado en De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 84).
En la actualidad, el asunto relevante no es si los profesores deben integrar la tecnología en sus prácticas docentes ya existentes, sino cómo usar las TIC para transformar su enseñanza con tecnología y crear nuevas oportunidades para el aprendizaje (Angeli y Valanides 2009). El problema es que, con frecuencia, el enfoque adoptado para la integración de las TIC en el sistema educativo se ha caracterizado por la búsqueda de soluciones tecnológicas a problemas pedagógicos (De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 83).
La enseñanza es una actividad compleja que precisa de muchos tipos de conocimiento y que, además, se desarrolla en un contexto cambiante. El profesorado que lleva a cabo buenas prácticas educativas con TIC se caracteriza por establecer relaciones entre tres tipos fundamentales de conocimientos: tecnológicos, pedagógico, curricular. Sus actividades docentes se diseñan y desarrollar gracias a la interrelación entre esto tres conocimientos (De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 84).
Por tanto, una buena práctica con TIC no es sólo fruto de la demostración de competencia en el uso de determinadas herramientas tecnológicas (por ejemplo, blogs educativos); ni surge, exclusivamente, de la capacidad de conocer y aplicar teorías y estrategias educativas en el contexto particular del aula (por ejemplo, webquest7); ni
tampoco es únicamente el resultado del dominio experto de los contenidos curriculares que se enseñan y aprenden (por ejemplo, matemática o lengua). De hecho estos tres tipos de conocimiento son utilizados, de manera interrelacionada, por los profesores innovadores con TIC en diversas combinaciones (De Pablos, Area, Valverde y Correa 2010: 84).
2.2.3. El aprendizaje y la tecnología
El acceso a recursos TIC, programas y materiales en el aula puede ofrecer un entorno mucho más rico para el aprendizaje y una experiencia docente más dinámica. La utilización de contenidos digitales de buena calidad enriquece el aprendizaje y puede, a través de simulaciones y animaciones, ilustrar conceptos y principios que de otro modo serían muy difíciles de comprender para los estudiantes (Morrisey 2007: 85).
Se debe tener presente también las desviaciones en el uso de las TIC en la educación. Márques (2002) señala que sin la orientación a los estudiantes se pueden presentar limitaciones tales como: distracciones, dispersión, pérdida de tiempo, la recopilación de información no confiable, aprendizajes incompletos y superficiales, diálogos muy rígidos, visión parcial de la realidad, ansiedad y dependencia de los demás. Se considera que si el docente maneja la tecnología y ha realizado buena selección y evaluación de esta, se pueden minimizar muchas de estas limitaciones (Citado en Santiago, Gusmán y Casado: 2007 221).
Un uso planificado de TIC y de recursos basados en Internet puede contribuir en gran medida a transformar la clase en un lugar donde, guiado por el maestro, el proceso de aprendizaje de los estudiantes se base en la indagación, la investigación y la colaboración. Y en el que sean ellos quienes creen algunos de sus propios recursos y organizan y almacenan la información. Los estudiantes, orientados por sus maestros, se convierten en creadores de contenidos y productores de sus propios “libros de
7 Webquest es un modelo didáctico que consiste en una investigación guiada donde la mayor parte de la información procede de internet / http://definicion.de/webquest/
texto”. En este sentido, los jóvenes ya están poniendo en juego estas competencias diariamente (Morrisey 2007: 85).
Un estudio realizado por la universidad de Granada sobre las necesidades formativas TIC de 353 alumnos de primaria, y 48 familias en centros de España y Eslovaquia señala que la evaluación del aprendizaje del alumnado en la realización de tareas digitales, dio como resultado que los alumnos de primaria en contextos académicos y lúdico sociales, muestran un mayor grado de utilización de estrategias de aprendizaje como la atribución causal, actitud, control emocional, atención sostenida, atención selectiva, atención global, creatividad, pensamiento reflexivo, comprensión, retención, autorregulación y recuperación (Expósito y Manzano 2003: 9)
El problema que enfrenta la educación entonces es encontrar formas de nivelar e incorporar las numerosas competencias y metodologías para el aprendizaje basado en TIC que los estudiantes pueden traer al aula. Esto presenta un desafío enorme y creciente para los docentes como facilitadores del aprendizaje. Para enfrentar este desafío existen estudios sobre como las teorías del aprendizaje pueden aportar en la enseñanza a través de las TIC.
Tres han sido las teorías que tradicionalmente han aportado elementos para la explicación del fenómeno humano y educativo del aprendizaje: el conductismo, el cognitivismo, y el constructivismo. De todas formas, no podemos perder de vista que