4.6 Methodological Approach
4.7.3 Questionnaires
2.2.1 Conceptos y antecedentes. A pesar de que la emoción y la cognición anteriormente eran facultades que se estudiaban de forma independiente, los últimos avances en el área de la psicología actual tienden a incluir en el concepto de inteligencia la parte emotiva y afectiva de los seres humanos, con los cuales se intenta describir cómo la razón y la emoción se unen y conforman esa característica única que es la inteligencia humana.
De acuerdo a Gardner (Molero, Saiz y Esteban, 1998) el concepto de inteligencia debe tener tres características esenciales que son los conocimientos necesarios para que una cultura sobreviva; los valores de la misma cultura y el sistema educativo que alimenta la diversidad de competencias en los individuos.
Así, en 1983 en su libro Frames of Mind, Gardner expone su teoría donde en vez de
hablar de una sola inteligencia, considera el concepto de “inteligencias múltiples”, en cuya teoría pone de manifiesto las múltiples capacidades con que el ser humano cuenta y que habían sido imperceptibles a los tests del cociente intelectual. Ésta teoría abarca siete variedades básicas que son la verbal, lógico-matemática, espacial, corporal-kinestésica, musical, interpersonal e intrapersonal.
La inteligencia interpersonal, que es la capacidad para entender a las personas así como el de reconocer y responder apropiadamente los estados de ánimo y sentimientos de los demás; y la inteligencia intrapersonal que representa el autoconocimiento, el acceso a los propios sentimientos y su selección para orientar la vida, dieron forma en el año 1990 a un nuevo concepto de inteligencia: la IE.
A raíz de la introducción del término de IE en la literatura es de reconocer el papel que las emociones tienen para obtener buenos resultados en los diferentes contextos en los que el ser humano se desenvuelve; se ha tenido una rápida difusión y popularidad del concepto, nuevos modelos de la IE se han desarrollado y la investigación en esta área ha aumentado considerablemente.
Esta rápida expansión se ha reflejado por ejemplo, en el número creciente de publicaciones acerca de la IE que se han tenido en periódicos de prestigio como el Emotion
del tema para obtener los grados académicos de maestría y doctorado han sido impresionantes.
En relación a los modelos científicos de la IE que han aparecido, éstos proponen una definición teórica de sus componentes, se basan en la revisión de la literatura previa acerca del tema, llevan a cabo investigaciones empíricas para probarlos y han diseñado instrumentos para medir el grado de IE que llevan consigo las personas, por lo que son considerados validos en esta área.
Fernández y Extremera (2006) mencionan que actualmente existen tres modelos reconocidos y aceptados por la comunidad científica los cuales son: el modelo de Inteligencia Emocional y Social de Bar-On, el modelo de competencias emocionales enfocado en el trabajo de Goleman y el modelo de habilidad de la Inteligencia Emocional de Mayer y Salovey, en el cuál la presente investigación tiene su base.
Modelo de la inteligencia emocional y social de Bar-On. La IE es considerada como
una mezcla de competencias, habilidades y facilidades emocionales y sociales que se relacionan y determinan la efectividad de las personas al tratar de entenderse a ellos mismos, expresarse, entender a otros y lidiar con las demandas diarias a las que se enfrentan las personas. De acuerdo a este modelo, la IE y social se compone de cinco niveles de características personales y emocionales en los individuos: 1) Intrapersonal, que comprenden la autoconciencia emocional, autorelación, asertividad, independencia y
autoactualización; 2) Interpersonal, que se refieren al estar atentos y entender las emociones y los sentimientos e ideas en los otros, comprende la empatía, la responsabilidad social y las relaciones interpersonales; 3) Adaptabilidad, que es el estar abiertos a cambiar los sentimientos de acuerdo a la situación, y consiste en evaluar la realidad, flexibilidad y
solución de problemas; 4) Manejo del estrés, que es el cómo enfrentar el estrés y controlar las emociones, y comprende la tolerancia al estrés y control de los impulsos; y 5) Humor, que es la habilidad para sentir y expresar emociones positivas en general, comprende el ser optimista y la felicidad. El instrumento utilizado para evaluar la IE y social es el Emotional Quotient Inventory de Bar-On.
Modelo de competencias emocionales en el trabajo de Goleman. El modelo
presentado por Goleman (1998) comprende cuatro dimensiones que abarcan 20 competencias: 1) Autoconciencia, que comprende la autoconciencia emocional, autoevaluación asertiva y autoconfianza; 2) Autoconciencia social, que comprende la empatía, orientación al servicio y conciencia organizacional; 3) Autodirección, que comprende el autocontrol, confianza, conciencia, adaptabilidad, sentido de logro e iniciativa; 4) Relación gerencial, que comprende el desarrollar en otros, influenciar, comunicación, manejo del conflicto, liderazgo, manejo del cambio, lazos de unión, trabajo en equipo y colaboración. De acuerdo a Goleman (1998), estas dimensiones son la base para desarrollar habilidades y competencias necesarias en el ámbito organizacional, por lo que una competencia emocional es una capacidad aprendida basada en la IE, cuyos resultados se distinguen en una mejora en el desempeño del trabajo. El instrumento para medir este modelo es el Emotional Competence Inventory 2.0
El modelo de habilidad de la inteligencia emocional basado en Mayer y Salovey.
Este modelo ha provocado el mayor número de publicaciones debido a que ofrece una base teórica solida y bien justificada; introdujo la novedad de medición y evaluación sistemática y está fundamentado por la información empírica obtenida de las áreas más básicas y especializadas sobre el tema. Éste modelo comprende cuatro habilidades básicas:
percepción, asimilación, entendimiento ó comprensión y regulación de las emociones en el individuo. De estas cuatro habilidades, el percibir las emociones es un nivel básico,
mientras que el manejarlas y controlarlas tienen un nivel más alto de complejidad, ya que para alcanzarla se requiere del manejo de las tres anteriores.
El instrumento diseñado para medir la IE es el Trait Meta Model Scale (TMMS), y
el Mayer-Salovey-Caruso Emotional Intelligence Test (MSCEIT) que provee un indicador
de las emociones de las personas donde se evalúan las habilidades básicas del modelo que consisten en percibir las emociones internas a través de las caras y fotografías, la habilidad para asimilar las emociones a través del pensamiento y la toma de decisiones, la habilidad para entender las emociones básicas y complejas, el manejo y la regulación de las
emociones de la gente.
La IE, ampliamente estudiada por Mayer y Salovey (1997), ha sido definida como “la habilidad centrada en el procesamiento de la información emocional que unifica las emociones y el razonamiento, permitiendo utilizar nuestras emociones para facilitar un razonamiento más efectivo y pensar de forma más inteligente sobre nuestra vida emocional” (Fernández y Extremera, 2005, p. 68) la cual puede ser desarrollada por el propio individuo permitiéndole afrontar y resolver los problemas de la vida diaria a través de cuatro habilidades básicas que comprende el modelo de la habilidad de la IE de Mayer y Salovey: percepción, asimilación, entendimiento ó comprensión y regulación de las
emociones en el individuo, mismas que se profundizaran en los siguientes apartados.
2.2.2 Percepción emocional. De acuerdo a Fernández y Extremera (2005), la
percepción emocional es la habilidad que permite al individuo identificar y reconocer tanto los propios sentimientos como los de aquellos que le rodean. Consiste prácticamente en
prestar atención y descodificar con precisión las señales emocionales de la expresión facial, los movimientos corporales y el tono de voz.
Mayer (1990) menciona que hay evidencia de que la cara es el primer lugar donde se revelan las emociones en el ser humano; aunque el ser humano no ha sido instruido ó enseñado a leer estas señales faciales, ya que erróneamente se asume que las conoce completamente. El hecho que las personas reconozcan el contenido emocional en las expresiones faciales muestra la habilidad de empatizar con los demás y conocer más acerca de la habilidad para identificar y comunicar las emociones básicas humanas.
Asimismo, Fernández y Extremera (2005) mencionan que se refiere al grado en el que los individuos pueden identificar convenientemente sus propias emociones así como los estados y sensaciones fisiológicas y cognitivas que estas conllevan. Implica igualmente, el discriminar acertadamente la honestidad y la sinceridad de las emociones expresadas por las demás personas; claro ejemplo de esto sería el del profesor que identifica el estado de ánimo de sus alumnos por sus gestos faciales, un bostezo indicando aburrimiento en la clase ó la atención prestada en la clase y en las actividades al denotar interés en la materia.
Otro ejemplo de la capacidad de discriminar las discrepancias entre el
comportamiento verbal y las manifestaciones expresivas en el alumno sería el de aquel docente que a pesar de que el alumno comente que se encuentra bien, las expresiones en su rostro pueden denotar lo contrario; brindándose entonces la oportunidad para apoyarlo al escuchar el problema.
2.2.3 Facilitación o asimilación emocional. Fernández (2005) menciona que es la habilidad para tomar en cuenta los sentimientos cuando se razona o se solucionan los problemas en la vida diaria. Se enfoca en cómo las emociones afectan el sistema cognitivo
y cómo los estados afectivos ayudan a que el individuo tome decisiones. Ayuda igualmente a establecer prioridades en los procesos cognitivos básicos, enfocando la atención en lo que es realmente importante.
Las emociones regularmente actúan ya sea de manera positiva ó negativa sobre el razonamiento y la forma en que se procesa la información. De acuerdo al estado emocional del individuo, la percepción y los puntos de vista de los problemas cambian incluso
mejorando el pensamiento creativo, un claro ejemplo de esto es cuando el alumno se encuentra resolviendo un problema matemático exhaustivamente y no logra resolverlo; el alumno llega a un punto en que la ansiedad y la preocupación le pueden paralizar su potencial cognitivo, resultando en una parálisis o bloqueo mental.
Por el contrario, si el estado anímico del estudiante es positivo, éste influirá en la facilidad de razonamiento para resolver el problema. En otras ocasiones puede suceder que el alumno necesite estar en un estado emocional de tensión para concentrarse en la tarea, por lo que es muy común ver a estudiantes preparándose para un examen unos días antes de la fecha, lo que les permite el memorizar la información más fácilmente.
2.2.4 La comprensión emocional. Es la habilidad del individuo para desglosar el amplio repertorio de señales emocionales, etiquetar las emociones y reconocer en qué categorías se agrupan los sentimientos (Fernández y Extremera, 2005). Es una actividad retrospectiva en el ser humano para conocer las causas que generan los estados anímicos y las consecuencias de las acciones derivadas de esas emociones; por ejemplo cuando el estudiante se encuentra en una situación de examen, es importante que el alumno
determinar el tipo de proceder más conveniente para resolver su examen y demostrar sus conocimientos.
También consiste en conocer los diferentes estados emocionales en las personas, así como el interpretar las emociones más complejas y simultáneas como lo son el odio y el amor, así como la comprensión de la transición de un estado emocional a otro, cómo cuando se está triste y preocupado por una situación e inmediatamente sentir felicidad por un acontecimiento.
El alumno en su vida diaria pone en práctica las habilidades de comprensión
emocional, por ejemplo saben sentir empatía por el compañero que está pasando por un mal rato y le ofrecen su apoyo; ó cuando anticipan sus estados emocionales a una situación, por ejemplo los alumnos que saben que sentirán remordimientos si salen a bailar una noche antes de una entrega o examen muy importante por lo que prefieren posponer la diversión.
2.2.5 La regulación emocional. Es la habilidad más compleja de la IE, ya que implica una capacidad para estar abiertos a los sentimientos positivos o negativos, reflexionar sobre ellos para descartar o aprovechar la información que los acompaña de acuerdo a su utilidad Fernández y Extremera (2005). También incluiría la regulación emocional de nuestras emociones y las de otros, moderando las emociones negativas e intensificando las positivas de acuerdo a Fernández- Berrocal y Ramos (1999).
Fernández y Extremera (2005) mencionan que la regulación emocional abarca el manejo del mundo intrapersonal y también el interpersonal del individuo, es decir , el individuo tiene la capacidad para regular las emociones de los demás al poner en práctica diversas estrategias de regulación emocional que modifiquen tanto los mismos sentimientos
como los de los demás. La regulación consciente de las emociones es la habilidad que le ayuda al individuo a lograr tanto un crecimiento emocional como intelectual.
Dentro del ámbito académico, y siendo éste un contexto donde se pueden
experimentar estados de ánimo negativos como por ejemplo en una situación de evaluación, el hecho de que el alumno tenga un alto índice de regulación de sus emociones previo al examen ayuda a que el alumno muestre una mayor preocupación, atención y
responsabilidad por la situación de examen, de acuerdo a resultados en investigación con estudiantes de Psicología (Extremera, Fernández-Berrocal, Ruíz-Aranda, Cabello y Salguedo, 2007).