PART III: DISTINCTION AND THE KINETIC
CHAPTER 6: SOUTH SUDAN AS A SITE
6.1 Following distinction to South Sudan
6.1.1 Rationale for studying the operational context
Nivel de Calidad de Cuidado Nivel de Estrés Total Prueba de Correlación de Pearson
Bajo Medio Alto
No. % No. % No. % No. %
General Regular 0 0.0 2 16.7 0 0.0 0 0.0 r = -0.466 Bueno 0 0.0 10 83.3 0 0.0 0 0.0 Total 0 0.0 12 100.0 0 0.0 0 0.0 Realización personal Regular 0 0.0 2 20.0 0 0.0 0 0.0 r = -0.117 Bueno 0 0.0 8 80.0 2 100.0 2 100.0 Total 0 0.0 10 100.0 2 100.0 2 100.0 Despersonalización Regular 1 20.0 1 14.3 0 0.0 0 0.0 r = -0.590 Bueno 4 80.0 6 85.7 0 0.0 0 0.0 Total 5 100.0 7 100.0 0 0.0 0 0.0 Agotamiento Emocional Regular 0 0.0 0 0.0 2 16.7 2 16.7 r = -0.05 Bueno 0 0.0 0 0.0 10 83.3 10 83.3 Total 0 0.0 0 0.0 12 100.0 12 100.0
Fuente: Encuesta para Valorar el Nivel de Estrés Laboral en Enfermeras Escala de Maslash y Encuesta Sobre la Calidad de Atención de Enfermería Brindada al Paciente. Pearson (-0.590) significativo en dimensión despersonalización
Las bases teóricas conceptuales que orientan el presente estudio está dado por teoría estrés de Selye, así como: estrés laboral desde una perspectiva psicosocial de Maslash y Jackson y Dimensiones del cuidado de Donabedian.
Selye (1956), define al estrés como “respuesta general del organismo ante cualquier estímulo ‘estresor’ o situación estresante”. Considera a los estímulos estresores como componentes del riesgo que van afectar el equilibrio psicofísico del individuo.
Es imperativo plantear algunas reflexiones sobre estos diferentes aspectos de la calidad en la atención en salud y su importancia, pero principalmente sobre los aspectos relevantes de la atención en salud que nunca son tenidos en cuenta cuando se trata el tema de la calidad en la asistencia sanitaria, una dimensión desconocida e ignorada pero no por esto menos importante como es la parte relacional y humanista de la atención en salud (Donabedian, 1984).
En la presente investigación según los hallazgos obtenidos se puede señalar:
En el Cuadro 01 de la distribución de 12 enfermeras según el nivel de estrés laboral en la realización personal, despersonalización y agotamiento emocional en el profesional de enfermería; se puede observar que en el nivel de estrés laboral regular en la dimensión de realización personal hay 2 enfermeras (16.7 por ciento) y con un nivel de estrés laboral alto a 10 enfermeras (83.3 por ciento). En el nivel de estrés laboral según la dimensión de despersonalización regular hay 7 enfermeras (58.3 por ciento) y un nivel de estrés laboral alto nivel hay 5 enfermeras (41.7 por ciento). En el nivel de
estrés la dimensión de agotamiento emocional es solo de las 12 enfermeras (100.0 por ciento).
En la actualidad el mayor riesgo que presenta el profesional de enfermería por sus serias secuelas es el síndrome de Burnout que podemos definir desde la perspectiva psicosocial, (Maslash y Jackson, 1981), como un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal en el trabajo que puede desarrollarse en aquellos sujetos cuyo objeto de trabajo son personas en cualquier tipo de actividad, pero se establecen diferencias entre los autores al considerar el orden secuencial en que aparecen estos síntomas (relación antecedentes-consecuentes) en el desarrollo del proceso de “quemarse”, es decir, que síntoma actúa como determinante de los demás apareciendo con anterioridad. Es, por tanto, un agotamiento de los recursos emocionales propios; es decir, emocionalmente agotado por el contacto diario y mantenido con personas a las que hay que atender como objeto de trabajo. De allí que abordemos en esta investigación estas dimensiones.
La falta de realización personal en el trabajo, es la tendencia de esos profesionales a evaluarse negativamente, con especial incidencia en la habilidad para la realización del trabajo y a la relación con las personas a las que atienden (Maslash y Jackson, 1981).
La despersonalización, implica el desarrollo de sentimientos negativos y de actitudes y sentimientos de cinismo hacia las personas destinatarias del trabajo. Estas personas son vistas por los profesionales de forma
deshumanizada debido a un endurecimiento afectivo, lo que conlleva que les culpen de sus problemas (Maslash y Jackson, 1981).
Asumimos que la perspectiva psicosocial como la más coherente, al entender que el Burnout, se da en un proceso interactivo donde se conjugan activamente las variables descritas por (Maslash y Jackson, 1981) que se conceptualizan al Agotamiento emocional, es la situación en la que los trabajadores sienten que ya no pueden dar más de sí mismos en el ámbito afectivo.
En todo caso, conceptos como: agotamiento, decepción, pérdida de interés, fatiga emocional, física y mental, sentimientos de impotencia e inutilidad, sensaciones de sentirse atrapado, falta de entusiasmo por el trabajo y la vida en general, baja autoestima, agotamiento emocional, despersonalización, falta de relación, sentimiento de fallo o desorientación profesional, desgaste y labilidad emocional, sentimiento de culpa por falta de éxito profesional, frialdad o distanciamiento emocional, aislamiento y manifestaciones psicosomáticas, son manejados por los diferentes autores para identificar el conjunto de síntomas que integran el síndrome de Burnout, poniendo mayor o menor énfasis en algunos de ellos (Maslash y Jackson, 1981).
Por otro lado, la sobrecarga de trabajo en términos cualitativos y cuantitativos constituye, sin lugar a dudas, una importante fuente de estrés. Si la sobrecarga en su visión cuantitativa es entendida como el exceso de tareas a desarrollar por un trabajador; en su visión cualitativa son las demandas excesivas que se le exigen al trabajador en función de las habilidades,
destrezas, conocimientos y en general, competencias que tenga dicho sujeto (Maslash y Jackson, 1981).
La causa del estrés, según Benjamín (1998), “está dada por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo”. Instinto que es bueno en emergencias como autoprotección, pero puede causar síntomas físicos si continúa por mucho tiempo. Esto cobra importancia, al tomar en cuenta que los profesionales que laboran en áreas críticas están expuestos a mayor estrés por la permanente actuación en situaciones de emergencia, donde existe un riesgo de vida en la salud de las personas y, que un error podría traducirse en consecuencias graves, tanto para los pacientes como para los profesionales de enfermería.
Según los hallazgos obtenidos se pudo encontrar similitud con Quiroz y Saco (2003), en la investigación Factores asociados al síndrome Burnout en médicos y enfermeras del hospital nacional sur este de Es Salud del Cusco, determinaron que: durante los meses de Octubrede1998 a Febrero de 1999, se realizó un estudio de prevalencia del Síndrome Burnout y los factores asociados al mismo en 64 médicos y 73 enfermeras del Hospital nacional Sur Este de ESSALUD en el Cusco, que corresponde al (83.1 por ciento) de médicos y al (81 por ciento) de enfermeras que trabajaban en esos meses en dicho hospital. Se obtuvieron los siguientes resultados: la prevalencia del Síndrome Burnout se encuentra en grado bajo en el (79.7 por ciento) de médicos y (89 por ciento) de enfermeras; en grado medio en el (10.9 por ciento) de médicos y (1.4 por ciento) de enfermeras. No se encontró Síndrome Burnout en alto grado. Existe asociación estadísticamente significativa con los
problemas familiares, motivación para el trabajo, satisfacción laboral, insatisfacción laboral, auto percepción del desempeño laboral.
Luna (2006) Factores Laborales y Niveles de Estrés Laboral en Enfermeros de los Servicios de Aéreas Criticas y Medicina del Hospital Nacional Daniel A. Carrión. Respecto al Nivel De Estrés Laboral en los enfermeros, materia del presente trabajo; se ha encontrado que del (100 por ciento) 42, de los profesionales de Enfermería encuestados, (64.29 por ciento) 27 presentan un nivel Medio de estrés, el (21.43 por ciento) 9 un nivel Bajo y (14.29 por ciento) 6 un nivel Alto.
Rejas y Acori (1998), en la tesis sobre Factores que influyen en los niveles de estrés en Enfermeras asistenciales del Hospital de Referencia Sub Regional de Ayacucho, llegaron a las siguientes conclusiones:
El (68por ciento) profesionales de Enfermería, (32.4 por ciento) trabajan 12 horas diarias, de las cuales, (16.2 por ciento) presentan estrés severo, (13.2 por ciento) moderado y (2.9 por ciento leve). El (29.4 por ciento) trabajan de 15 a 18 horas diarias, de ellas, (22.1 por ciento) presentan estrés severo y (8.8 por ciento) moderado. El (17.7 por ciento) trabajan 24 horas diarias y presentan estrés severo; demostrándose que en esta institución existe sobrecarga laboral debido a la inadecuada dotación de personal, que termina por agotar física y mentalmente a los profesionales de Enfermería.
Román (2003), en la investigación Estrés y Burnout en profesionales de la salud de los niveles primario y secundario de atención (Chile), la prevalencia de Burnout fue ligeramente superior a (30 por ciento) y la de síntomas de estrés de (50 por ciento) El Burnout afectó fundamentalmente a las mujeres
médicas de atención primaria, y el estrés a las enfermeras del mismo nivel de atención.
Arévalo (2004) en la tesis titulada Sobrecarga laboral y su influencia en la funcionalidad familiar de los profesionales de enfermería del Hospital Regional de Ayacucho, concluyó que: el (71.4 por ciento) de profesionales asistenciales de este nosocomio experimentan sobrecarga laboral; de ellos, el (55.5 por ciento) tienen familias disfuncionales, Por tanto, la dotación de personal sigue siendo insuficiente, debido al excesivo número de pacientes hospitalizados que supera la capacidad real de atención de los profesionales de Enfermería, situación que hace que culminen con su jornada laboral agotados física y mentalmente, razón por la cual perciben que trabajan a presión y más de su capacidad real.
De La Cruz y Palomino (2006), en la investigación Efectividad de la terapia de relajación progresiva en la disminución del nivel de estrés en los profesionales de enfermería que laboran en los centros y puestos de salud de los distritos de Ayacucho, San Juan Bautista, Carmen Alto y Jesús Nazareno. Ayacucho, determinaron que: el (100 por ciento) 52 de profesionales de enfermería presentan estrés en sus deferentes intensidades: (61.54 por ciento) moderado, (36.54 por ciento) severo y (1.92 por ciento leve). El estrés severo disminuyó de (36.54 por ciento); antes de la aplicación de la terapia de relajación progresiva, a (9.62 por ciento), después de la aplicación de esta terapia. Siendo el valor P de la prueba estadística Chi cuadrado menor que 0.001, se establece que la terapia de relajación progresiva es efectiva en la disminución del nivel de estrés en los profesionales de Enfermería.
Peralta y Pozo (2006), en la tesis Factores asociados al síndrome de Burnout en el equipo de salud asistencial del Hospital de Apoyo Huanta (Ayacucho), concluyeron en los siguientes aspectos: el (29.2 por ciento) de integrantes del equipo de salud asistencial del Hospital de Apoyo Huanta presenta síndrome de Burnout asociado significativamente con el tiempo de servicio, condición laboral, jornada laboral semanal y el perfil ocupacional.
Se evidencia en el nivel de estrés y sus dimensiones que: la falta de realización personal, se refiere a la percepción del trabajador sobre su avance en sus metas y objetivos vitales, especialmente en lo relacionado a su trabajo siente que las demandas que se le hacen profesionalmente exceden su capacidad para atenderlas de forma competente, es probable que surjan respuestas negativas hacia sí mismo y hacia su trabajo, tratará de evitar las relaciones personales y profesionales, tendrá un bajo rendimiento laboral, incapacidad para soportar la presión y una baja autoestima; la despersonalización; esta dado por el desarrollo de sentimientos, actitudes y respuestas negativas, distantes y frías hacia otras personas, especialmente hacia los beneficiarios del propio trabajo, que se acompaña de irritabilidad y pérdida de motivación hacia el mismo (Maslash y Jackson, 1981).
Las enfermeras encuestadas se encuentran medianamente satisfechas con su trabajo, útiles en la labor que desempeñan, lo que evidencia que su compromiso con su profesión podría considerarse solido, explicándose que los factores estarían relacionados con vocación e identificación profesional (Maslash y Jackson, 1981). Se concluye que se estaría evidenciando que estos resultados obtenidos en el presente estudio explicarían la razón del predominio en términos globales del nivel medio de estrés laboral.
Se puede concluir que respecto de la dimensión Agotamiento emocional, la mayoría de los enfermeros tienen un nivel de estrés alto; coincidiendo como mayor factor estresor al hecho de dedicar demasiado tiempo a su trabajo, esta situación podría explicarse en el hecho de las exigencias laborales actuales en razón al progresivo avance en salud, exigen a la enfermera una mayor dedicación a su trabajo, situación que podría generar el progresivo deterioro de la salud del profesional de Enfermería que podría ir en desmedro la calidad de atención brindada al paciente y familia (Maslash y Jackson, 1981).
En el Cuadro 02 según la distribución de 12 enfermeras en el nivel de calidad de atención brindada al usuario, presentan un nivel de calidad de atención regular 2 enfermeras (16.7 por ciento), y un buen nivel de calidad de atención 10 enfermeras (83.3 por ciento).
La calidad en la atención en salud siempre se ha enfatizado en dos dimensiones: una dimensión técnico científica y una dimensión administrativa referida a las relaciones prestadores y consumidores (Donabedian, 1984).
Espino (1997), refiere que la calidad de atención es el grado en que el desempeño o los logros reales coinciden con las normas establecidas. Los elementos constructivos de la calidad dependen de su utilidad para el usuario o par el prestador, por tanto adquieren diferente relevancia.
La dimensión técnico científica, que se refiere a la práctica de los mejores estándares técnico científicos verificados en la atención en salud, se ha tratado desde los mismos comienzos de la salud, siempre en búsqueda de las mejores acciones y procedimientos seguros y comprobados a realizar
sobre el paciente en la balanza calidad, ética, riesgo, beneficio; principios que inspiraron trabajos como los de Nightingale en 1854 cuando consiguió disminuir las tasas de mortalidad de los pacientes hospitalizados durante la guerra de Crimea. O como el del análisis de la efectividad de las intervenciones quirúrgicas que era el interés fundamental de Codman a principios de siglo XIX. Estos se pueden catalogar como los precursores modernos de la calidad en salud, (citados por Donabedian, 19849).
Según Donabedian (1984), la dimensión administrativa, está referida a las relaciones prestadores consumidores que hacen relación a las facilidades de la institución para la mejor prestación de los servicios. Inicialmente se pasó por una etapa en la cual la demanda era mayor que la oferta situación que fue cambiando llegando en muchos casos a una situación opuesta, quedando como única opción afrontar el reto ofertando servicios de mayor calidad a menor precio. En esta dimensión el usuario tiene mayor capacidad de evaluar la calidad, lo que ha generado que las organizaciones prestadoras de servicios de salud trabajen más sobre los procesos de prestación de servicios buscando hacerlos más eficientes y eficaces.
Pero hay una dimensión o un aspecto de la calidad de la atención en salud que a pesar de ser la más importante, prioritaria y fundamental ha sido por completo olvidada y relegada a un bajo nivel en esta ola de la teorías y gestión de la calidad de los servicios de salud. Esta dimensión es la dimensión humana, aspecto fundamental, ya que la razón de ser de los servicios de salud es brindarle atención y garantizar la salud de un ser humano (Donabedian, 1984).
En esta dimensión técnico científica de la calidad, el usuario tiene poca capacidad y posibilidad de evaluar y calificar, por lo cual presupone que la institución como mínimo garantiza estos aspectos y son las entidades de control y las agremiaciones científicas las llamadas a verificar que los profesionales y las instituciones de salud cumplan con parámetros mínimos que garanticen a la sociedad servicios seguros (Donabedian, 1984).
La calidad de los servicios de salud, es la característica con que se prestan dichos servicios, determinada por la estructura y los procesos de atención a costos razonables y sostenibles que deben buscar optimizar los beneficios y minimizar los riesgos para la salud del usuario, convirtiéndose en un imperativo social y económico en la mayor parte de los países del mundo y principalmente de Ibero América (Donabedian, 1984).
Según los hallazgos obtenidos se pudo encontrar similitud con Pérez (1998), quien en su estudio sobre nivel de atención de enfermería en los servicios de salud demostró que (74 por ciento) de usuarios perciben buena calidad de atención y el (26 por ciento) regular calidad, no encontrándose usuarios que perciban mala calidad de atención.
Valencia, Rodríguez y Guerra (2007), en la investigación calidad de atención de enfermería desde la percepción del usuario que acude al servicio de emergencia del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, encontraron los siguientes hallazgos: características positivas de percepción de la calidad de atención de enfermería, más del (50 por ciento) de pacientes mostraron porcentajes de aprobación (categorías siempre y casi siempre). De las características negativas de percepción de la calidad, se aprecia que el (58.4
por ciento) de pacientes refiere ser tratado como un número de cama o un diagnóstico y la mayoría refiere un ambiente incómodo (81.5 por ciento) y presencia de ruidos durante su atención (90.0 por ciento).
De acuerdo al análisis de los componentes principales, la percepción positiva está relacionada con los siguientes aspectos de la atención de enfermería: adecuada ejecución de las actividades y procedimientos en su atención, el saludo cordial y respetuoso cuando lo atiende, el escuchar y responder a todas las preguntas respecto a su enfermedad, respetar su privacidad y actuar y mostrar seguridad durante su atención (Valencia, Rodríguez y Guerra, 2007).
Matamoros, Godínez, Volio, Guillén, Acuña y Aguilar (2007), en su investigación percepción de los usuarios y usuarias sobre el quehacer de enfermería en el primer nivel de atención: grado de satisfacción de usuarios(as) de los EBAIS en estudio con respecto a los cuidados brindados por el personal de Enfermería durante la consulta, en este apartado se observa que las respuestas oscilan entre excelente y bueno, pues se obtuvo (42.5 por ciento) para la primera y (42.9 por ciento) para la segunda. Un (9.2 por ciento) califica el cuidado como regular y un porcentaje pequeño de usuarios(as) lo califica como deficiente (0.8 por ciento). Es importante destacar que ninguna persona calificó el cuidado como malo.
Los estudios difieren con los resultados encontrados por Linch (2000) quien en su en el estudio sobre el nivel de autoestima y calidad de atención de enfermería en el Hospital Regional de Trujillo; encontró que el (80.77 por ciento) de Enfermeras brinda una regular calidad de atención; el (15.38 por
ciento) brinda una mala calidad de atención y el (3.85 por ciento) brinda una buena calidad de atención.
Vásquez (1999) quien en su estudio sobre Estrés Conflicto de Rol y Calidad de Atención de Enfermería percibida por pacientes hospitalizados pudo apreciar que del total de 26 enfermeras; el (65.4 por ciento) realizaban una regular calidad de atención de enfermería, siendo un (19.2 por ciento) con mala calidad y el (15.4 por ciento) con buena calidad de atención.
Según los resultados la atención de enfermería brindada al usuario tiene vital importancia debido a que ello promoverá mayor seguridad y tranquilidad hacia el paciente elevando su estimación personal con sus potencialidades y limitaciones que crea poseer lo cual es de suma importancia, según las dimensión técnico científica referida a la práctica de los mejores estándares técnico científicos verificados en la atención en salud, se ha tratado desde los mismos comienzos de la medicina, siempre en búsqueda de las mejores acciones y procedimientos seguros y comprobados a realizar sobre el paciente en la balanza calidad – ética, riesgo – beneficio, en la dimensión administrativa, el usuario tiene mayor capacidad de evaluar la calidad, lo que ha generado que las organizaciones prestadoras de servicios de salud trabajen más sobre los procesos de prestación de servicios buscando hacerlos más eficientes y eficaces (Donabedian, 1984).
En la dimensión es la dimensión humana, aspecto fundamental, ya que la razón de ser de los servicios de salud es brindarle atención y garantizar la salud de un ser humano motivo de esta investigación y según los resultados
obtenidos en el presente estudio se brinda un nivel de calidad de cuidado regular (Donabedian, 1984).
En el Cuadro 03 se muestra la distribución de 12 enfermeras según el nivel de estrés laboral en el profesional de enfermería por dimensiones y nivel de calidad de atención brindada al usuario. Según la dimensión general del nivel de estrés laboral medio y el nivel de calidad de cuidado regular hay 2 enfermeras (16.7 por ciento), en el nivel de estrés laboral medio y el buen nivel de calidad de cuidado hay 10 enfermeras (83.3 por ciento) viendo que prevalece un grado moderado de estrés.
Según las dimensiones el nivel de estrés laboral en realización personal en el profesional de enfermería alto y la calidad de cuidado bueno hay 2 enfermeras (100.0 por ciento), en la dimensión de realización personal en el profesional de enfermería medio y el nivel de calidad de cuidado regular hay 2 enfermeras (20.0 por ciento) y en el nivel de estrés laboral en la dimensión realización personal medio y el nivel de calidad de cuidado bueno hay 10 enfermeras (80.0 por ciento).
En el nivel de estrés laboral en la dimensión de despersonalización en el profesional de enfermería bajo y el nivel de calidad de cuidado regular hay 1 enfermera (20.0 por ciento); en el nivel de estrés laboral en la dimensión de despersonalización bajo y el nivel de calidad de cuidado bueno hay 6