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3.4 Recommending

3.4.2 RCRecommender

por Arturo Vargas (Investigador profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña) presentado en el III Workshop “Radón y medio ambiente”, Junio de 2004, se analizan los distintos tipos de analizadores de radón usados por distintos laboratorios a nivel nacional en una cámara intercomparadora. De los resultados de dicha intercomparación se desprende que existen variaciones en los datos obtenidos por los distintos equipos y que éstas vienen determinadas fundamentalmente por los parámetros atmosféricos (temperatura y humedad). El empleo de campañas de intercomparación entre los laboratorios dedicados a la medida del radón y sus descendientes es fundamental para ajustar la metodología de los laboratorios y converger en procedimientos que permitan una mayor precisión en la medida. En nuestro caso, las medidas realizadas han conseguido sensibilidades del orden de 10 Bq/m3 para tiempos de exposición de tres meses en los detectores CR39.

1.1.5. Estimación de concentraciones de radón en espacios interiores

En viviendas construidas el método usado será el de determinar que concentración promedio anual tendremos en sus estancias para así proponer alguno de los sistemas de corrección, pero en viviendas nuevas deberemos estimar que concentración obtendremos en sus espacios interiores a raíz de los datos recabados del análisis del terreno y del proyecto del edificio para conocer su estado final y previsiones de funcionamiento.

En España, El Consejo de Seguridad Nuclear, en colaboración con entidades como ENUSA, y algunos departamentos de universidades como la Universidad de Extremadura, Cantabria, Salamanca, Vigo, y la Xunta de Galicia, ha desarrollado un proyecto de investigación denominado Proyecto MARNA (19) para confeccionar un mapa a nivel nacional de radiaciones gamma de origen natural. Mediante el uso de dicho proyecto se ha conseguido la elaboración de mapas de presencia de radón en los que se estima la concentración de radón previsible en las viviendas de nueva construcción en el territorio español.

Estos mapas elaborados por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) representan el territorio español dividido en 3 colores en función de su categoría de riesgo. Es decir, la estimación de concentración radón en las viviendas o el potencial de riesgo de encontrar una cantidad de radón determinada en una vivienda construida en un lugar del territorio.

Figura 1.1-(7)

Mapa nacional de exposición potencial al radón. Consejo de Seguridad Nacional (CSN)

- Categoría 2: Potencial de riesgo de radón alto (> 400 Bq/m3) - Categoría 1: Potencial de riesgo de radón medio (200-400 Bq/m3) - Categoría 0: Potencial de riesgo de radón bajo (<200 Bq/m3)

Para la realización de estos mapas de categorías de riesgo se ha debido relacionar las radiaciones gamma obtenidas de mediciones en el terreno, con las características propias de una vivienda tipo en cuanto a ventilaciones y

sistemas constructivos, para así poder fijar que concentración de radón se podría obtener si tomásemos registros en una vivienda situada en un lugar determinado del territorio.

Los datos obtenidos se están contrastando con mediciones “in situ” en viviendas construidas a través de un proyecto desarrollado por la Universidad de Cantabria y financiado por el Consejo de Seguridad Nuclear, y los resultados están siendo coincidentes. Ello ha permitido elaborar mapas de riesgo de presencia de radón por provincias donde se concreta con mayor precisión el área de influencia.

Figura 1.1-(8)

Mapa de exposición potencial al radón en la provincia de Pontevedra. Consejo de Seguridad Nacional (CSN)

Se puede ver que la provincia de Pontevedra se encuentra casi por completo dentro de la categoría máxima de riesgo.

Figura 1.1-(9)

Mapa de exposición potencial al radón de las provincias de Madrid y Cádiz. Consejo de Seguridad Nacional (CSN)

Estos dos mapas de la provincia de Madrid y de la provincia de Cádiz muestran con claridad como en el primero casi la totalidad de la comunidad se encuentra

en categoría máxima, mientras que en Cádiz el riesgo de encontrar concentraciones elevadas de radón en las viviendas es escaso.

El Consejo de Seguridad Nuclear dispone de mapas de todas las provincias a escala 1:200.000.

El disponer de mapas que nos orienten sobre el riesgo de presencia de radón que presenta un determinado terreno en el que se va a construir no llega a ser tan preciso como el realizar medidas “in situ”, bien en viviendas construidas o en el terreno para viviendas en fase de ejecución. A pesar de que los mapas se han elaborado con una gran cantidad de medidas, 1.600.000 (según datos del Consejo de Seguridad Nuclear), no cubren la totalidad del territorio, quedando zonas con datos obtenidos por interpolación. Hay que tener presente que aunque una zona se encuadre dentro de áreas de riesgo 0, si el terreno presentase fisuras, fallas, o disgregación de roca, puede darse que al hacer una medida de radón en un determinado lugar se obtengan resultados que no concuerden con el del mapa al que se refiere. Ello es debido a que aunque la zona no sea propensa a generar radón por el tipo de suelo que presenta, si puede exhalar una mayor cantidad a la atmósfera a través de fisuras o fallas, si el terreno se encuentra disgregado o roto.

Este punto es importante a la hora de establecer un protocolo que sirva para actuar sobre viviendas en un terreno concreto. Si bien es más económico usar los mapas de radón para saber en que situación se encuentra una determinada vivienda y por tanto llegar a plantear una solución correctora, hacer medidas “in situ” nos aportará una mayor precisión en el registro de radón que nos ayudará a ajustar mejor la actuación correctora que se lleve a cabo en la vivienda para reducir la concentración en su interior.