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4.4 Atrial Fibrillation Detection

4.4.4 Real Data Results

Toca ahora comentar el Nivel de Producción (Y) desde el punto de vista de la Oferta Agregada (OA). Mientras que la Demanda Agregada (DA) nos informa en qué partidas se distribuye la riqueza, es

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 88 de 595 decir, a qué fines se aplica, la Oferta Agregada nos intenta definir en dónde se origina la riqueza, a partir de un análisis de cuáles son los factores que conforman la función de Producción (Y) propiamente dicha.

Partiendo de la definición simple de la OA de la propia Función Cobb-Douglass (1928) trabajada por Solow (1957) decimos que:

(OA = Y) = A* L

α

* K

β Siendo:

Y = producción total (el valor monetario de todos los bienes producidos durante un año) L = Factor Trabajo

K = Factor Capital

A = factor total de productividad (constante). Es la sinergia que genera la combinación de diversos

tipos de factores, aplicados mediante un modelo o sistema organizacional determinado, a la Función de Producción. Mide la eficiencia delos “Proyectos de Inversión” en general, es decir, en su conjunto.

α y β son las elasticidades-producto del trabajo y el capital respectivamente. Estos valores son

constantes y vienen determinados por la tecnología disponible para el Proyecto de Inversión, en el momento estudiado.

La elasticidad-producto mide la respuesta del producto a un cambio en los niveles del trabajo (L) o del capital (K) usados en la producción, siempre y cuando, permanezcan constantes los demás factores.

Obviamente, los exponentes

α

y

β

representan la “productividad” de cada factor y están

determinados por la tecnología a emplear. Por ejemplo, si α = 0,25, un aumento del 1% en la cantidad de trabajo, provocaría un incremento aproximado del 0,25% en el volumen del producto.

Así, decimos que:

α + β = 1,

si la función de producción tiene economías de escala constantes, es decir que L y K aumentarían cada uno el 25%. Fíjense que los incrementos en Y responderían linealmente, al volumen de factores empleados porque, con economías de escala constantes, la función Cobb- Douglas es homogénea de grado 1, de forma que la rentabilidad de la inversión dependería exclusivamente de los precios relativos de los factores de producción.

α + β < 1,

si las economías de escala son decrecientes, ya que a incrementos de una unidad de factor (ya sea K o L) le corresponderían incrementos de Y inferiores a la unidad. En estos casos, es

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 89 de 595 recomendable implementar una “reingeniería” con el fin de reducir los volúmenes de factores aplicados hasta que el volumen de Producto Final (Y) alcance economías de escala constantes.

α + β > 1,

afirmaríamos que los rendimientos de escala son crecientes y que, a incrementos de una unidad de factor (ya sea K o L) le corresponderían incrementos de Y superiores a la unidad.

A todo lo anterior se añade un factor sistémico u organizacional, llamado coeficiente “A” que como ya comentamos líneas atrás, “A” es una constante que incrementa proporcionalmente el producto

marginal de los factores productivos Trabajo (L) y Capital (K) al mismo tiempo.

Muchos manuales de economía, comparan la “A” con la empresa o el empresario, es decir, con aquello que organiza y dinamiza la producción.

Los mismos Cobb y Douglas en1948 (COBB, C.W. & DOUGLAS, P.H., 1948: 139-165) ajustaron estadísticamente las series históricas de diversos países desarrollados, mediante una Regresión de Mínimos Cuadrados de su función de producción (Y) y lograron demostrar que, en Estados Unidos el cociente entre la renta de trabajo sobre la renta total ha representado alrededor del 0,7 por un largo período (años 1960 – 1969) en la cual el parámetro α fue aproximadamente de un 0,3

Siguiendo a Solow (1957: 312-320) podemos crear una Función de Producción Agregada, capaz de ayudarnos a medir los cambios en las tecnologías empleadas en los procesos productivos, modificando levemente la Función Cobb-Douglass, bajo la suposición de que K y L tienen comportamientos sustitutivos de forma que

β = 1-α.

La ecuación de producción así definida quedaría como:

(OA = Y) = A* Lα * K1-α

En un didáctico, completo y reciente paper RAURICH, X & SALA, H. (2010) hacen el contraste estadístico de la hipótesis de convergencia económica para una serie de países Desarrollados y Latinoamericanos, a partir del Modelo de Solow.

Pero nosotros queremos analizar el rol de los Proyectos de Inversión Pública (PIPs) en el Desarrollo Económico regional y sectorial en el Perú, a partir de su relación con los incrementos en la Productividad de los Factores K y L en todos y cada uno de los PIP para el período 2001-2014, de forma que agruparemos los distintos PIPs individuales, para analizarlos de forma agregada, por subgrupos, tanto geográfica como sectorialmente en la Segunda Parte, Capítulos 5 y 6.

Pero desde el punto de vista de la “Utilidad” o “Satisfacción” generada en el ciudadano por la Inversión Pública, cuando ésta es más de carácter social, existe todo un problema metodológico

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 90 de 595 producido por la carencia de indicadores válidos del impacto de dichas mejoras de bienestar en la población.

Desde un punto de vista de “Razón Pura” (filosófico o ideológico), los gobiernos desde el Siglo XVIII y especialmente, desde la Revolución francesa en adelante, cumplen con la máxima utilitarista de Jeremy Bentham de buscar “The Greatest Good for the Greatest Number”, es decir, “El mayor bien para el mayor número de personas” (BENTHAM, J.1776). Ergo, el objetivo no es lograr la máxima felicidad del ciudadano, como se decía erróneamente en los albores de la disciplina de la Gestión Pública moderna, sino el máximo “bienestar”.

O como defendía otro Premio Nobel de Economía, el caribeño Arthur Lewis en las primeras páginas de su obra Teoría del Desarrollo Económico (1955), la economía no nos da la felicidad, simplemente nos hace más libres, porque nos aporta los medios /recursos para intentar alcanzar nuestras metas personales y colectivas en la vida.

Así, lo único que nos ofrece la prosperidad económica es el “bienestar” entendido como la disminución de las penurias y carencias de la vida (pobreza, hambre, enfermedad) y la liberación y maximización de las potencialidades de los sujetos (educación, cultura, deporte) por parte de un Estado Benefactor o Estado del Bienestar que busca garantizar una “igualdad de oportunidades” y una “calidad de vida” para todos sus ciudadanos, por el simple hecho de serlo.

Ahora bien, el reto es poder medir ese “bienestar” no sólo como una producción determinada de bienes y servicios sino también, como una “utilidad” percibida por el ciudadano receptor de la acción o intervención pública efectiva. Lamentablemente, la medición del bienestar no logra superar algunas importantes trabas metodológicas.

En Teoría Económica se ha definido también, a través de adaptaciones de la Cobb-Douglass, la “utilidad” o satisfacción que genera, en los ciudadanos, la Inversión Pública como:

U(X1, X2) = X1

α

* X2

β

Donde X1 y X2 son las cantidades consumidas de un bien #1 y un bien #2 respectivamente. Aplicando a esta ecuación, la forma general de la función Cobb-Douglas obtendríamos:

q = c * U

i

X

i

ai

Donde el coeficientes “c” y el coeficiente-superíndice “ai” son mayores que cero.Mientras que el índice “i” corresponde a los factores de producción (por ejemplo las cantidades de trabajo o de capital utilizadas para producir un bien).

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 91 de 595 Wicksell, el creador de la Teoría del Bienestar Económico teorizaba sobre la importancia del factor psicológico al intentar medir la satisfacción generada en cada agente económico. Y justamente ahí incide el problema. Al igual que en su día, el propio Wicksell terminó abocando sus estudios empíricos (hipótesis inducidas), más a la importancia del tipo de interés y su impacto en la productividad de los factores que a la satisfacción o utilidad percibida por los consumidores (ver: MANDLER, M. 1999: Introduction, 4-5 p), el doctorando admite que la medición de la “utilidad social” de los PIP en el Perú, por ahora, se escapa de las manos de esta investigación, tanto por criterios teóricos (el sentido mismo de la “satisfacción o utilidad” es difícil de definir),como metodológicos (la dificultad para “medir” las utilidades sociales a través de series homogéneas de indicadores por la escasa disponibilidad de los mismos en el Perú). O en términos Kantianos, ni por “Razón Pura” ni por “Razón Práctica”, la utilidad nos resulta asumible en el esquema cuantitativista de esta Tesis.

Más allá de que en la década de los años 1970 y 1980 abundaran los estudios sobre el Bienestar Económico y las Políticas Públicas, lo cierto es que la literatura económica sobre los PIP (que data de finales de la década de 1990 hasta la actualidad), ha versado principalmente, sobre criterios de Eficiencia en la aplicación de los recursos y su impacto sobre la productividad de los factores, y prácticamente nada, sobre la utilidad o bienestar generado, como constataremos en los próximos dos epígrafes, al profundizar en los estudios empíricos aplicados a los PIP.

Son éstas las principales causas para limitar nuestro análisis sobre los PIP a un estudio sobre la “Eficiencia” de los PIP peruanos entre el 2001 y el 2014, mediante el uso de indicadores de gestión, indicadores económicos e indicadores de “impacto” sobre la competitividad regional / sectorial en el Perú exclusivamente. Es decir, que sólo intentaremos medir las mejoras económicas que acarrean los PIP, descartando la estimación de la utilidad social de los mismos (no intentaremos medir las supuestas mejoras en el “bienestar”).

Abordaremos a continuación, los criterios de eficiencia económica aplicados a los PIP, a través de los trabajos publicados a partir de la década de 1990 por el BM, FMI, OCDE, CEPAL, etc.; y constataremos como, sorprendentemente, se basan en metodologías muy flexibles (algunas incluso heterodoxas). Los estudios combinan variables macro y micro, en un marco cuantitativo que admite incluso, variables dummies para factores cualitativos críticos, como son, por ejemplo, la corrupción institucional, la estabilidad fiscal, etc.

1.6.

Diagnóstico Empírico de la Inversión Pública: Riesgo Público asumible + PIPs