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Desde los orígenes mismos de la Ciencia Económica, venimos preguntándonos qué es lo que hace que determinadas naciones triunfen y otras no. Por algo el primer tratado de economía escrito por

Adam Smith en 1776 se tituló “Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of the Nations”. Dentro de una misma civilización, coexisten culturas (etnias) distintas, con diferentes grados de organicidad y bienestar colectivo, nucleadas en diferentes Naciones-Estado, o conformando regiones dentro de un mismo país.

- ¿Por qué dos países occidentales pueden tener diferentes grados de desarrollo económico, compartiendo los mismos valores e instituciones civilizatorias?

- ¿Cómo dos regiones dentro de un mismo país, pueden ser profundamente distintas en sus grados de organización y bienestar general compartiendo los mismos patrones culturales e institucionales patrios?

- Incluso, ¿cómo justificar que dos o más empresas, dentro de un mismo sector de actividad productiva, en un mismo país y región, obtengan diferentes resultados?

- ¿Cuál es el “factor clave” o la “variable secreta” que convierte a un país o región determinado en pobre o rico?

Sorprendentemente, la abundancia de recursos productivos (tierra, trabajo o capital) es condición necesaria, pero nunca suficiente, para alcanzar el desarrollo económico. De forma que hay muchos países ricos con escasa dotación de factores productivos, y otros muy pobres, generosamente dotados de materias primas o mano de obra. Sin duda, la forma de organizarnos, de vertebrar los

procesos sociales que sustentan el propio proceso productivo, es tan importante como los aspectos tecnológicos o de dotación de factores a la hora de definir los fundamentos del éxito empresarial y/o de gestión pública. El chocolate helvético es un rotundo éxito empresarial a escala mundial, pese

a que Suiza no puede (por cuestiones climatológicas) cultivar cacao. Algunos países árabes, ricos exportadores de petróleo, pese a tener abundancia de K y T, mantienen bajos niveles de calidad de vida por cuestiones ideológicas (retraso educativo de las mujeres, modelo escolar castrante intelectualmente -basado en la Sharía Islámica-, etc.). Por lo tanto, todo estudio de Desarrollo

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 44 de 595

productivo, ya que se trata de una variable fundamental, como nos explican la Ciencia de la

Administración y la Sociología Económica.

La Teoría del Desarrollo busca definir las Estructuras Socioeconómicas que impulsan a los países a ser colectivamente estables y prósperos, analizando al mismo tiempo, las variables del cambio, ya que el Desarrollo Socioeconómico es un fenómeno dinámico, cambiante…

Pero ¿cuál es el punto de partida? ¿Cuál es el común denominador del éxito o del fracaso? La base

del asunto es romper con el extendido “mito” de la Teoría Económica Clásica de que todos los agentes individuales se comportan de la misma forma (totalmente unívoca y racional), y adoptan decisiones individuales homogéneas y aditivas, de forma que el mercado es un simple remedo de miles de miles de decisiones individuales idénticas, debidamente agregadas.

Obviamente, desde el Pensamiento Complejo se insiste en que este supuesto (excesivamente simplificador), no es cierto. Porque el comportamiento de cada individuo, es un complejo acertijo de fuerzas coercitivas y motivacionales en donde cada sujeto, intenta beneficiarse él como individuo (utilitarismo a lo Teoría Económica tradicional) y, al mismo tiempo, intenta congraciarse con el grupo en el que interactúa (ya sea por imposición legal / institucional, ya sea por corriente afectiva o psicológica).

Justamente, la Sociología estudia el “hecho social” de dos formas. La primera es comprensiva (Max Weber) ya que plantea que el sujeto en todo momento, antes de actuar, evalúa casi inmediatamente, la repercusión de cada uno de sus actos en el conjunto de la sociedad/grupo en el que participa o interactúa, de forma que adapta funcionalmente su comportamiento, a la reacción más favorable socialmente a su persona. Mientras que la segunda explicación causal, se basa en el positivismo (Emile Durkheim), y supone que la estructura institucional, es decir, el orden social, es lo

suficientemente coercitivo como para “obligar” a cada individuo a adoptar su comportamiento a unas normas, reglas, hábitos, usos o costumbres socialmente establecidos.

Obsérvese que, en cualquiera de los dos casos, ya sea por convicción (Weber) o por imposición (Durkheim), los sujetos se organizan para triunfar colectivamente, de forma que subsiste la misma pregunta tácita:

- ¿Por qué y cómo se organizan las sociedades para triunfar económicamente?, - ¿Qué sabemos del proceso y cómo podemos medirlo, tabularlo o planificarlo?

Y estas preguntas son, justamente, el meollo del asunto en las Ciencias Sociales “racionales” que Weber definía como la Economía y la Sociología, frente a las Ciencias Sociales tradicionales (Antropología) o afectivas (Psicología).

Independientemente de que el sistema ejerza un alto grado de motivación psicosocial en los individuos que lo componen (aspectos motivacionales) o le imponga de grado o fuerza a través de

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 45 de 595 leyes e instituciones un determinado estándar de comportamiento (coacción/coerción), lo que siempre me ha interesado conocer, es el resultado final:

- ¿Qué es lo que hace que una sociedad funcione organizacionalmente al extremo de triunfar económicamente, brindando un bienestar generalizado a sus ciudadanos en un marco de libertades con estabilidad institucional?

La Teoría Económica ha evolucionado desde la Teoría Clásica, basada en explicaciones mono causales sobre la abundancia/escasez de factores productivos (T, L, K) y el rendimiento obtenido a los mismos (productividad), hasta los modelos mucho más psicosociales y motivacionales actuales, como la

Teoría de las Expectativas de Lucas. Por cierto, pocos saben que la mayor parte de la obra de este

premio Nobel de Economía, versan justamente sobre el Desarrollo Económico de los países. Es muy recomendable al respecto, releer tres joyas suyas que incluimos en nuestra bibliografía: Lucas (1990, 1988, 1981).

Por su parte, la Sociología Económica ha hecho mucho más matemático su análisis empírico, basándose inicialmente en la Estadística Descriptiva, para irse acercando cada vez más a aplicaciones de Estadística Inferencial, mediante la tabulación de factores sociológicos que anteriormente, sólo se explicaban verbalmente (considerándose poco o nada “medibles”). Es el caso de la Escuela del Análisis de Redes Sociales (Social Network Analysis).

Y esta confluencia entre ambas disciplinas me es especialmente propicia. Porque yo he estado siempre convencido de que tanto la Economía como la Sociología son dos disciplinas que se cobijan bajo el mismo paraguas: la Campana de Gauss, es decir, la posibilidad de que podamos medir tendencias centrales del comportamiento colectivo, con ciertos (escasos) márgenes de error; lo que a la postre nos permite pronosticar con ciertos grados de certeza, lo que puede llegar a ocurrir colectivamente (prospectiva).

Y ya que el probabilismo ha entrado en crisis, y que dicho Paradigma debe renovarse, ambas disciplinas deberían plantearse el cómo hacerlo, en un contexto más cercano y cooperativo entre ellas.

Es decir, que nos acercamos a un nuevo Paradigma Científico en materia de Ciencias Sociales, porque estamos esbozando un nuevo “Núcleo Duro” de investigación e interpretación científica, basado en

una especie de “Socioeconomía”, de disciplina nueva donde convergerían el análisis sociológico y

económico, mediante nuevos modelos de interpretación conjunta, matemáticamente más amplios que una simple suma de variables homogéneas. Intelectualmente, un enfoque mucho más potente que un simple vínculo causal univariable (tipo Ceteris Paribus). Porque vamos hacia la construcción de una Nueva Teoría Económica basada en “Fenómenos Emergentes” (el conjunto es más que la simple suma de sus partes). Lo que nos obligará a emplear nuevas formas de modelización no lineal basada en nuevas herramientas como la matemática dinámica, a ratos difusa, la Big Data, los simuladores multivariables o multinivel, etc.

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 46 de 595 En la década de los años 1990 se empezaron a hacer los primeros avances en materia de “Pensamiento Complejo” aplicado a la Teoría Económica. Investigaciones y artículos como los de Callon (1990) o Granovetter (1992, 1994), fueron pioneros al respecto. Zhang nos comenta:

“Over the last few decades, economists –influenced by mathematicians and natural scientists- have applied nonlinear theory to understand complexity of economic evolution. Complex Theory has found wide applications in different fields of Economics. The range of its applications includes many topics, such as catastrophes, bifurcations, trade cycles, economic chaos, urban pattern formation, sexual division of labor, values and family structure; economic development and economic growth...the role of stochastic noise upon socioeconomic structures, fast and slow socioeconomic processes, and relationship between microscopic and macroscopic structures. All these topics can not be effectively examined by traditional analytical methods, which are concerned with linearity, stability, and statistic equilibra. Nonlinear economics attempts to provide a new vision of economic dynamics: a vision toward the multiple, the temporal, the unpredictable, and the complexity.

(...) Linear models enjoy an identical, simple geometry. The simplicity of this geometry allows a relatively easy mental image to apprehend the essence of a problem. For nonlinear problems there is usually no simple and universal geometry. Investigation was case by case. We now use a model to demonstrate that a simple rule can generate chaotic behavior”. (ZHANG, W.2000:429).

Como se verá en adelante, de forma reiterada, el tesista practica una suerte de “neopositivismo no-

ingenuo” basado en modelizaciones de “fenómenos emergentes” (“Pensamiento Complejo”).

Insisto, la forma de entender el marco teórico es para el doctorando, profundamente empirista. Porque considera que, la única manera válida de acceder al conocimiento del homo economicus y del

homo sociologicus, ambas como realidades simultáneas y complementarias, es intentar entender el

difícil equilibrio de comportamientos semirracionales de consumidores, productores y gestores (públicos y privados) en general, a través de los datos que dimanan del conocimiento pormenorizado y tabulado, de su correspondiente comportamiento colectivo o en sociedad (GRANOVETTER, 1994). El problema es que dicho convencimiento, no es sencillo de aplicar de facto, como modelo explicativo porque cuenta con muy diversas y legítimas dudas metodológicas y epistemológicas al momento de definir, vincular (comparar), medir y estimar, las tendencias sociales y económicas de cualquier colectivo, ya sea en el ámbito geográfico (local, regional, nacional o global), sectorial o temporal (análisis de corte transversal de un mismo período vs. series evolutivas/históricas).

El primer problema con que nos enfrentamos, consiste en las continuas falencias en materia de datos organizados y fiables, respecto a dichos procesos socioeconómicos a nivel micro. Pero además, pareciera desconocemos, cómo evaluar el “sistema socioeconómico reticular”, es decir, la eficiencia del orden social y económico en forma de red, que incorpora en “nodos” a los grupos de sujetos

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 47 de 595 categorizados por roles/status y los vincula, mediante enlaces (linkages) o arcos funcionales, con otros nodos.

A lo largo de este Primer Capítulo de la Tesis, daremos cumplida solución a las dudas metodológicas y optaremos por una modelización determinada, basada en la excelencia de los Proyectos como sistema reticular complejo.

Personalmente, parto de una percepción personal del “hecho social” un tanto sui-generis. Porque como ya comenté anteriormente, concibo la vida en sociedad, como una suerte de concatenación

de Proyectos, dentro de los cuales, el individuo puede ejercer, según etapa o período vital, diversos

grados de libertad creadora, de “adaptación inteligente” a los retos del entorno, siempre en el marco institucional aplicado por el grupo en el que interactúa.

Simplificando al máximo la idea, podemos decir que todo en la vida de un individuo en sociedad es

un conjunto de proyectos, concatenados en el tiempo (evolucionistas) o paralelos (simultáneos o superpuestos). De forma que la madurez individual, es sinónimo de liderazgo o iniciativa (creatividad) de cara al Proyecto Colectivo en que nos toca vivir. Por ejemplo, cuando el sujeto es un

bebé, nadie espera que lidere nada, ni siquiera respecto a su propia vida, ya que se supone que carece de “conocimiento previo” capaz de otorgarle el “expertise” que le permita gestionar sus propios recursos temporales y económicos con la debida eficacia, menos aún, el que dicho bebé pudiera gestionar los recursos temporales y económicos de la colectividad con eficiencia. Pero según el bebé crece, y se hace mayor, se pasa de modelos más coactivos (uso de la fuerza) a coercitivos (amenaza de usar la fuerza), desembocando finalmente, en modelos más motivacionales (se intenta que el individuo obre por convicción y/o conveniencia), es decir, con importantes márgenes para la iniciativa privada o creatividad. Por ejemplo, la educación obligatoria coincide con la minoría de edad de los ciudadanos. El Estado, la familia y las instituciones sociales tutelan al menor, lo cuidan y forman, intelectual y moralmente, hasta que superado un período largo de su vida (entre los 16, 18 o 21 primeros años, dependiendo del país en que habite), se le considera apto para decidir por sí mismo qué hacer con su propia vida, es decir, se le supone capaz de liderar su propio proyecto vital. Incluso en función del “expertise” y “conocimiento” acumulado, el individuo podrá ser elegido, por una Institución o grupo, para que lidere parcial (puesto intermedio) o totalmente (alta dirección) proyectos públicos o privados, ya sea económicos, políticos o culturales, de la/s institucion/es o grupo/s en que participe.

Los padres pueden prohibir a un niño el fumar o beber alcohol, pese a que ellos mismos, si pueden incidir de forma sistemática en ambos vicios. Asombrosamente, la madurez se ejerce con tamaño grado de libertad en muchas de nuestras sociedades actuales, que incluso se puede incurrir libremente, en vicios que perjudiquen seriamente la salud individual, sin que por ello, el sujeto sea penalizado.

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Pero los proyectos vitales son también, procesos simultáneos en los cuales, pueden solaparse o contraponerse proyectos poco o nada compatibles entre sí. Por ejemplo, digamos que un joven

universitario desea casarse y tener hijos, con una chica que acaba de conocer en el segundo día de asistir a la misma aula. Por simple sentido común, sus padres le dirán que el matrimonio perjudicaría tanto al chico como la chica, ya que recién están empezando sus carreras y las exigencias académicas del mundo universitario son poco compatibles con el matrimonio, menos aún, con la paternidad responsable. Los componentes irracionales o erráticos del comportamiento individual y/o colectivo, es lo que deriva en caos, y permite determinar que existe socialmente hablando, un comportamiento acorde con un “Pensamiento Complejo”.

Obsérvese que el enfoque o interpretación del tesista, respecto a que la vida en colectividad es un

conjunto de proyectos concatenados y/o simultáneos en el tiempo, es complementario (no incompatible) con el enfoque institucionalista-estructuralista, tanto del hecho social, como del económico. Al fin y al cabo, los grados de libertad, incluso el nivel de liderazgo, que pueda ejercer un

individuo en determinado proyecto, siempre dependerá del marco institucional del Grupo, Cultura y Civilización en que le haya tocado interactuar y en simultáneo, de la “inteligencia” (“habilidad adaptativa”) que aplique el propio sujeto a dichas relaciones colectivas.

Pero nuestra forma de entender el Pensamiento Complejo dista mucho de la visión holística, interdisciplinar y humanista del filósofo francés Edgar Morín (1992, 1998, 2007a, 2007b) que aunque a ratos nos habla del método (2006) y el futuro de la ciencia (2004, 2011), ejerce una visión muy literaria, filosófica, centrada en un nuevo enfoque epistemológico basado en una especie de “remake” de la habitual recomendación del estudio multidisciplinario pero ahora bautizado de investigación y orden social complejos (1998, 2011). La visión de Morin es ajena a cualquier esfuerzo de medición (tabulación) o matematización de la realidad empírica y por ello, no nos satisface, porque nuestro enfoque es mucho más empírico y tecnicista que el suyo. No obstante, reconocemos su fuerte carga motivacional para la población en general, ávida de ensayos de literatura social y obras filosóficas que les sirvan de referente moral o ético.

Son muchos los autores que sí están incursionando en el análisis dinámico en red, mediante la graficación e incluso, la matematización (simulación informática) de redes socioeconómicas complejas (Watts 2006), es decir, redes que expresan relaciones interpersonales dinámicas y no lineales. Este tipo de propuestas se inició intuitivamente con el sociólogo español Manuel Castells (1999) cuando era catedrático en Berkeley, y su concepción de los entramados sociales ha ido ganando más y más fuerza, intelectualmente hablando, según se han ido formalizando las herramientas de la Escuela del Análisis de Redes Sociales (ARS) más conocida como Social Network Analysis, que emplea socioflujos, sociogramas, cálculos matriciales, funciones dinámicas no lineales, etc.

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 49 de 595 Ahora bien, los proyectos económicos en la Civilización Occidental pueden ser de tres tipos: Públicos, Privados (empresariales) o Sociales (ONG, Asociaciones, Fundaciones, Grupos Religiosos u Organizaciones sin fines de lucro en general).

Es indudable que, más allá de la estructura institucional que adopten (Sociedades Anónimas, Limitadas, Cooperativas, etc.), la empresas funcionan en función de sus propios Proyectos Empresariales. Supongamos que somos una Empresa Constructora. Obviamente, para nosotros, cada edificio o urbanización nueva a edificar, es un proyecto, que deberá ser concebido (Business Concept) y diseñado (Business Model) detalladamente para que, al momento de ser ejecutado, alcance las más altas cuotas de eficiencia económica.

Igualmente, en el caso del Sector Público, los Proyectos de Inversión Pública (PIPs), han experimentado en las últimas décadas, un auge en su modelización y sistematización, de forma que cada vez más, se les exige una calidad de diseño y de gestión, que garantice su éxito.

Como veremos a lo largo del presente capítulo, los Proyectos de Inversión Pública (PIPs) vienen siendo sistematizados en muy diversos países con la asesoría de organismos multilaterales de cooperación económica (BM, FMI, CEPAL, OEA, etc.), bajo el esquema de “Sistemas Nacionales de Inversión Pública”, más conocidos por su sigla: SNIP.

Por lo tanto, el éxito en la Gestión Pública a escala regional o nacional, incide en el volumen y calidad de los PIP gestionados. A más y mejores PIP, mayor es el efecto locomotora del Sector Público en la riqueza total, es decir, en el propio PIB sectorial, local, regional o nacional.

Cuando empecé a estudiar Teoría del Desarrollo en la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, usé el Manual de Todaro (1988), que en sus dos primeros capítulos, teorizaba sobre cómo los Sistemas Sociales del Tercer Mundo, mantenían características comunes al Primer Mundo pero Estructuras Sociales diversas, que los atrasaban, al convertirlos en disfuncionales (Todaro 1988: 31-93).

En su magna obra “Las contradicciones culturales del capitalismo” el sociólogo norteamericano Daniel Bell nos habla del factor cultural como del “gozne de la historia”. En la siguiente cita, pareciera que nos está comentando la actual crisis económica:

“La sociedad está preocupada por las cuestiones más urgentes y amenazantes de la carestía, la escasez, la inflación y los desequilibrios estructurales de los ingresos y la riqueza dentro y entre las naciones. Por estas razones, aparentemente las cuestiones culturales han pasado ahora a segundo plano.

Sin embargo, en el fondo las cuestiones culturales siguen siendo las fundamentales. Como Irving Kristol y yo escribimos en la introducción a El Capitalismo actual: “Es imposible comprender los importantes cambios que se han producido y se están produciendo en la sociedad moderna sin tomar cabalmente en cuenta la inquieta

Autor: Gonzalo Ricardo ALEGRÍA VARONA. DNI 2909368Y. Página 50 de 595 autoconciencia del capitalismo. Esta autoconciencia no es una mera superestructura ideológica. Es una de las más significativas realidades del sistema”. Estos cambios son significativos y fundamentales porque afectan a la naturaleza de la voluntad y al carácter de un pueblo, a la legitimidad y las justificaciones morales del sistema, es decir, a los elementos que dan sustentación a la sociedad”. (BELL, D. 1977: 87).

Obviamente, se alcanza el Desarrollo Económico cuando se incorpora a la población en el proceso de crecimiento de forma activa, haciéndoles participar no sólo como mecánicos ejecutores de tal o cual rutina laboral, sino más bien, como líderes convencidos y convincentes, comunicadores natos