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2.3 Description Logics

2.3.8 Reasoning

El primer elemento a tomar en cuenta antes de establecer una plantación de bambú, es definir sus objetivos, los mismos que pueden ser económicos, ambientales, sociales o una combinación de los tres. La definición clara de los objetivos definirá las diferentes técnicas de plantación, manejo y aprovechamiento que deban utilizarse en las diferentes fases del ciclo silvícola; también definirá la cantidad y calidad de material vegetativo a utilizar y los respectivos costos.

b. Análisis del sitio a plantar

La viabilidad técnica depende en gran medida de las condiciones del sitio a plantar. Las características del sitio de mayor interés en la plantación de bambú son: fisiografía (altitud y topografía), clima (precipitación, temperatura, humedad y vientos) y suelos (características físicas, químicas y biológicas).

Para el caso de G. angustifolia las condiciones “ideales” para una plantación con fines comerciales son:

- Altitud ideal: entre los 400 y 1200 msnm.

- Topografía: plana o con una pendiente no mayor al 5%

- Temperatura: entre los 18 y 28°C

- Precipitación: mayor a los 1.200 mm.

Para plantaciones con otros fines menos exigentes en crecimiento y desarrollo, como por ejemplo protección de laderas o riveras de cursos de agua, estos parámetros microclimáticos pueden variar en rangos menores o mayores a los señalados.

En cuanto al suelo es importante que este sea de texturas areno-limoso, arcillosas y francas, bien drenadas y fértiles, además deben ser húmedos, permeables y preferentemente ricos en materia orgánica y que no sean inundables. Es deseable que estén limpios de obstáculos, piedras, raíces viejas y malezas.

c. Calidad de la plántula

La calidad de la plántula que se utilizará en la plantación es un aspecto técnico importante a considerar. El material vegetal a plantar debe ser fuerte, sano y vigoroso. El material vegetal en bolsa o a raíz desnuda debe tener al menos 20 a 40 cm. de altura, de 2 a 4 tallos lignificados, raíces diferenciadas y al menos 10 láminas foliares desarrolladas.

Otro parámetro necesario a tomar en cuenta es la relación tallo-raíz. Se considera que el estado ideal de una plántula para ser llevada al campo definitivo es cuando presenta la relación 1:1, en longitud y peso seco del tallo y raíz.

d. Densidad de la plantación

Para la plantación de los bambúes se requiere tener en cuenta los principios básicos sobre las condiciones edafológicas y microclimáticas del sitio. Las densidades de plantación varían según los objetivos y las especies a utilizar como se muestra en el Cuadro Nº 11.

Cuadro Nº 11. Densidad de siembra

Especie Densidad de siembra

(m) No. de plantas/ha

1.-G. angustifolia(protección) 4 x 4 625 2.- G. angustifolia (producción) 5x5 – 6x6 400 - 278 3.- Dendrocalamus asper 10 x 10 100

Fuente: Elaboración propia

En las plantaciones con propósito comercial se recomienda distancias más amplias de siembra entre surcos que entre plantas, con el fin de lograr una mayor incidencia de los rayos solares

sobre el cultivo. Para la G. angustifolia se han recomendado distancias de siembra de 4x4 m.,

5x5 m. y hasta 7x7 m. en todas sus combinaciones. Sin embargo lo ideal sería distancias entre surcos de 6 a 10 metros y distancias entre plantas de 3 a 5 metros.

En las plantaciones con fines netamente de protección se recomienda plantar en triángulo a 2,5 x 2,5 metros (tres bolillo); también de 1 ó 2 metros a la orilla de los ríos.

e. Preparación del sitio

La preparación del sitio para la plantación de bambú se hace por las mismas razones que se realiza en la agricultura, forestación o reforestación utilizando otras especies. Las plántulas de bambú crecen y se desarrollan mejor cuando cuentan con condiciones físico-químicas de suelos adecuadas, entre ellas buen drenaje, adecuada textura, Ph y presencia de macro y micro elementos. Cuando la plantación se efectuara en sitios con presencia de vegetación, lo primero es realizar el socolado o rozado de la maleza en un diámetro de 60 cm. a 1 metro alrededor del sitio de sembrado de cada mata.

Giraldo y Sabogal (1999) señalan: “La preparación del sitio debe realizarse sobre el espacio inmediato al hoyo (área del plateo), eliminando los obstáculos y dejando la tierra suelta y apta para el buen drenaje; el diámetro del plateo es de 1,5 m. de diámetro. Los hoyos deben tener dimensiones de 0,40 x 0,40 x 0,40 metros”

Es importante analizar el uso histórico del suelo para definir la técnica que mejor convenga, por ejemplo en suelos planos o con poca pendiente y que hayan estado dedicados a cultivos agrícolas, no se requiere mucho laboreo; no obstante en suelos de ladera que han sido utilizado para la ganadería por los general son suelos compactados, lo cual requiere remover el suelo para modificar parcialmente su estructura y así tener una capacidad porosa que facilite una mejor penetración de raíces (y formar luego el rizoma), mejorar la aireación y aumentar la cantidad de agua que puede captar una unidad de suelo.

f. Fajas contra incendios

Uno de los problemas que han debido enfrentar algunas plantaciones de guadúa es la presencia de incendios. Para ellos es importante al momento de diseñar la plantación establecer fajas cortafuegos: esta fajas deben estar preferiblemente ubicadas en dirección perpendicular a la dirección de los vientos dominantes para evitar que el incendio se expanda por acción del viento en caso de que se haya iniciado. Las fajas pueden tener un acho no menor a 4 o 6 m. Estas fajas en el futuro sirven como vías para la extracción de las cañas ya sea en los primeros años con el producto de las podas y raleos o en la cosecha final.

g. Abonamiento y fertilización

En varios sitios destinados a la plantación de bambú los suelos han sido sometidos a un proceso continuo de uno o más usos que han desgastado sus propiedades físicas, químicas y biológicas; se recomienda analizar estas propiedades previo a la plantación a fin de realizar los correctivos si el caso así lo amerita.

El uso de abonos orgánicos y químicos es una técnica que no se debe descartar debido a las razones antes expuestas. Experiencias en Ecuador y Colombia dan cuenta de la respuesta favorable del uso de abonos orgánicos y fertilizantes de síntesis. Son recomendables los abonos orgánicos y los que contienen nitrógeno, fósforo y potasio (NPK); se puede aplicar al

Al momento de plantar se puede utilizar una combinación de abono orgánico (gallinaza, compost u otro) con fertilizante químico (urea, 18-46-0, 10-30-10 dependiendo del análisis de suelo), se coloca al fondo del hoyo luego se adiciona unos 10 cm. de tierra, para evitar su contacto directo con las raíces de la planta a esta edad.

También se puede fertilizar y/o abonar a los 10 días después de sembrada la planta. Se debe esparcir en la zona de plateo, en forma de corona y a una distancia de 20 o 30 centímetros de la planta. (Giraldo y Sabogal 1999). En varios suelos del Ecuador es importante adicionar boro (B). INBAR (2006) señala: es importante efectuar nuevas fertilizaciones en períodos de seis a doce meses durante los tres primeros años, especialmente si las plantas se tornan cloróticas (amarillentas) o si presentan escaso desarrollo. Durante esta fase se recomienda el uso de fertilizantes con bajo contenido de nitrógeno (N), alto de fósforo (P) y moderado de potasio (K). En general se podría aplicar 60 g de urea, 100 g de superfosfato triple, 80 g de muriato de potasio adicionado con 20 g de boro (B), colocando en forma de corona a una distancia de 0,20 a 0,30 m. de las plantas (p.30).

h. Técnicas post-plantación

El cuidado de las plántulas, deshierbes, replante y una evaluación de la plantación constituyen actividades necesarias de implementar para el éxito de la plantación. Los deshierbes se recomienda hacerlos como cualquier otro cultivo durante los primeros años, la guadúa requiere que las plantas estén libres de malezas; basta con un plateo de 1,5 m. de diámetro. Esta actividad se lleva a cabo como mínimo tres o cuatro veces durante los primeros tres años. Se realiza en forma manual (machete) o mecánica (desbrozadora); en lo posible se debe evitar la aplicación de herbicidas por la fragilidad de la planta a esta edad. Cuando la plantación es asociada con cultivos de ciclo corto el control de malezas resulta más eficiente y económico. El replante o recalce se hace a los dos meses con no más del 10% de las plántulas totales, es importante recordar que esta actividad debe ejecutarse al comienzo de las lluvias utilizando plantas de óptima calidad que aseguren su prendimiento.