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El ataque a la flotilla de Gaza, cuyo criptónimo fue Operación Brisa del Mar, se llevó a cabo el 31 de mayo de 2010 por parte de la Marina de Israel en aguas internacionales del mar Mediterráneo, abordando a una flotilla de seis embarcaciones de la organización Free Gaza denominada Flota de la Libertad, en las que viajaban 633 personas de 37 países, los cuales pretendían llevar, según sus declaraciones, unas 10.000 toneladas de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza rompiendo así el bloqueo impuesto por Israel al territorio palestino. La Marina de Israel había anunciado previamente que no permitiría la llegada por mar de este convoy al territorio gazatí ofreciéndose a entregar a los palestinos las mercaderías de ayuda por medio terrestre. Nueve activistas resultaron muertos como consecuencia de dicho enfrentamiento y se produjeron heridas a más de una treintena de personas.

El ataque provocó duras críticas a Israel por parte de distintos gobiernos y organizaciones internacionales, incluyendo la llamada a consultas de varios embajadores. Turquía, país de procedencia de la mayor parte de los activistas de la flotilla, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores calificó de «inaceptable» el asalto al convoy, exhortando a Israel a «afrontar

afirmó que la interceptación militar de la flotilla de ayuda a Gaza vulnera «los principios del derecho internacional y es un inhumano terrorismo de Estado». El secretario general de las Naciones UnidasBan Ki-Moon llamó a Israel a levantar su bloqueo sobre Gaza, afirmando que si lo hubiese hecho previamente el ataque no habría tenido lugar.

La carga de ayuda humanitaria trasportada por la flotilla permanece desde que fue interceptada por las autoridades israelíes entre el paso fronterizo de Kerem Shalom y el puerto de Asdod, a la espera de que el gobierno de Hamás en Gaza autorice su ingreso en la Franja.

Los indignados israelíes

Manifestaciones sociales en el actual Estado de Israel

La protesta de indignados en Israel se levanta en un momento en que el país parece ir por el buen rumbo económico: una economía que mantiene un constante crecimiento de un 7%, un índice de desempleo del 6%, una inflación del 2,7%, un PIB per capita de U$30.000 anuales y un aumento en la construcción de viviendas de un 6%. Sin embargo, la pregunta esencial que moviliza a los indignados israelíes es ¿A quién beneficia este gran crecimiento económico? Esta pregunta surge porque en Israel una veintena de familias (los Weisman, los Dankner, los Tshuva, los Hamburger, los Azrieli, etcétera) gozan de rentas anuales próximas a los 60.000 millones de dólares, correspondientes al 39% de la economía nacional. Israel, hoy en día, está en el segundo puesto, dentro de los países desarrollados, en el ranking de países con mayor diferencia económicas entre los más ricos y los más pobres.

Siguiendo esta línea, desde julio de este año, siguiendo movimientos de indignados que se están levantando en distintos países del mundo, surgió un fuerte movimiento social en Israel: la exigencia de un cambio social radical no surge por una situación de hambre o desempleo generalizado, si no por la necesidad de una redistribución de las ganancias, que permita vivir salud de calidad, educación gratuita y vivienda digna a los ciudadanos comunes.

El 14 de Julio una joven de 25 años llamada Dafne Lif dio inicio a esta protesta a causa del alto costo de su apartamento y de esta forma montó una carpa de campaña en Tel Aviv y organizó un grupo de Facebook incitando a que la gente se sume a su lucha. Varias organizaciones estudiantiles y grupos sociales se fueron añadiendo logrando hacer paralizaciones tanto en Tel Aviv y Jerusalén.

terciaria y universitaria en Israel, el aumento indiscriminado de los precios de productos básicos (el queso Cotagge es el más claro ejemplo de ello), y de los productos para bebes, transformó esta iniciativa social pequeña en el movimiento social más grande de la historia del Estado de Israel. Bajo la consigna de “El pueblo de Israel exige Justicia Social”, se han llevado a cabo distintas protestas en muchas ciudades de Israel exigiendo una disminución del costo de vida.

Los grupos que participan de este movimiento son sumamente heterogéneos: jóvenes, adultos, ancianos, partidarios de la derecha y de la izquierda israelí, judíos, árabes, colonos, religiosos, laicos, intelectuales, entre otros. A diferencia de otras protestas en Israel, principalmente relacionadas al conflicto árabe-israelí, donde el conflicto se encuentra sectorializado, en esta oportunidad se puede ver una gran heterogeneidad detrás de las 450.000 personas que se manifestaron en Tel Aviv el sábado 3 de septiembre de 2011. Dafne Lif planteó en un discursó: “llegamos de las carpas que se establecieron en el barrio Hatikva, Jesse Cohen, Kiriat Gat, Kiriat Shmona, Modiin, Rahat, Kalansua, Jerusalén, Haifa, Beit Shean y Yeruham y otras decenas de lugares. Todos nosotros, en todo el país, entendimos que no hay derecha e izquierda, todos servimos”.

Uno de los aspectos fundamentales del movimiento de los indignados israelíes se resume en el título de un artículo de un profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Shlomo Avineri: “Sionismo de verdad”. A partir de las protestas, se puede observar cómo los indignados consideran que ellos están levantando las banderas de los pensadores sionistas y que ellos están reivindicando lo que los ideólogos del Estado querían para la nación judía. Es así que se plantea que los pensadores sionistas querían un Israel “luz para las naciones”, igualitario, con derechos asegurados para todos sus habitantes, con los derechos sociales cubiertos. Shlomo Avineri concluye su artículo con la siguiente frase: “La protesta no es solamente social; es sionista, en el sentido más profundo, justo y humano del sionismo”.

Para terminar, un fragmento del ya citado discurso de Dafne Lif: Estamos creado un nuevo idioma.

En este idioma cambiamos la palabra “lástima” por la palabra “compasión”. Hemos cambiado la palabra “dádiva” por la palabra “justicia”. Hemos cambiado la palabra “caridad” por la palabra “bienestar”. Hemos cambiado el término “consumidor” por la palabra “ciudadano”.

Hemos cambiado la palabra “esperar” por la palabra “cambiar”. Hemos cambiado la palabra “solos” por la palabra “juntos”.

Organizaciones No Gubernamentales

Israel es el país con mayor cantidad de Organizaciones No Gubernamentales per cápita en el mundo. Tal es la importancia y la magnitud de estas iniciativas, que son llamadas el “Tercer Estado” dentro de Israel. Las propuestas son sumamente variadas, incluyendo el conflicto árabe israelí, problemáticas dentro de la sociedad israelí, ecología, refugiados, inmigrantes ilegales, política, entre otras. Son Organizaciones que, desde su

ideología y desde su forma de ver las distintas problemáticas sociales, apuntan a la construcción de una sociedad mejor y llevan a cabo distintas propuestas con el objetivo de reparar a Israel.

La ONG Israelí Children es una Organización que reúne voluntarios, refugiados, trabajadores extranjeros y ciudadanos israelíes en general que exige que 1200 niños que nacieron en Israel y son hijos de trabajadores del extranjero obtengan ciudadanía israelí. Ellos, pese a haber nacido en Israel, no tienen ciudadanía israelí, por lo que pueden ser deportados a sus países de origen (principalmente ubicados en el sur de Asia).

Bat Shalom (Hija de la paz) es una organización feminista conformada por árabes y judíos israelíes que trabajan en conjunto por la paz, teniendo como base el entendimiento entre los pueblos, una solución justa al conflicto y una voz igualitaria para mujeres judías y árabes dentro de la sociedad israelí. A partir del año 1994, comenzaron un diálogo intenso con una organización palestina feminista, Centro para Mujeres de Jerusalén, a partir de lo que se llamó The Jerusalén Link (El vínculo de Jerusalén).

Yad Sarah, la organización voluntaria más grande de Israel, ofrece una gama de servicios gratuitos o a muy bajos costos que tiene como objetivo facilitar la vida de los enfermos, ancianos y personas con discapacidades. Tiene 103 sucursales en todo el país y más de 6000 voluntarios. Su función más conocida, brindar equipos médicos para aquellos que lo necesiten, permite que personas con distintas discapacidades no necesiten internarse y puedan quedarse en sus casas. Una de cada dos familias en Israel ha sido ayudada por Yad Sarah.

Ayalim es una Fundación que, fundada en el 2002, tiene como objetivo fortalecer las comunidades existentes y la participación social en el Neguev y la Galilea. Ayalim establece comunidades para estudiantes, donde ellos son, a cambio de horas de beca en los estudios de la Universidad, voluntarios junto a los niños de las ciudades en desarrollo, trabajando la integración y la educación de los mismos. En las ciudades en desarrollo principalmente se pueden encontrar olim jadashim (nuevos inmigrantes), como etíopes o inmigrantes de la ex URSS, que no se integraron completamente a la sociedad.

Palabras de reflexión

A lo largo de toda la Joveret pudimos estudiar la historia del movimiento sionista y del Estado de Israel y cómo esta se fue relacionando con el concepto de jalutziut. Analizamos cada proceso y acontecimiento histórico que fue relevante para la historia israelí y cuál fue la respuesta desde una óptica pionera. En un principio, en la etapa preestatal, en miras a la construcción del Estado de Israel, el movimiento sionista creó la imagen del jalutz: un nuevo hombre, un nuevo hebreo que construiría el Estado de Israel, un hombre fuerte que se haría cargo de su historia y de su pueblo, hombres y mujeres que quieran construir una nueva sociedad “luz para las naciones” (or la goim, en hebreo). A la par de esta construir del estereotipo del jalutz, se materializó en las aliot, los kibutzim, las ciudades, los moshavim, los movimientos de autodefensa, las instituciones, los movimientos culturales, la creación de los Movimientos Juveniles Sionistas.

En mayo de 1948 se levantó, sobre la base antes mencionada, el Estado de Israel. El pueblo judío ya tenía su Estado y el concepto de jalutziut empezó a reconfigurarse. Es así como el objetivo dejó de ser “crear el Estado”, pasando a ser “construir el Estado”, fortaleciendo lo bueno y reparando lo malo. Es así cómo se levantaron cientos de movimientos de protesta, heterogéneos y hasta antagónicos, que luchaban por una Tierra de Israel mejor.

En la actualidad, el concepto de jalutziut sigue en debate. Si hace 100 años, los movimientos juveniles, casi de forma unificada, contribuían a fortalecer la imagen del

jalutz construida a principios del siglo XX, hoy las propuestas son varias. Mientras

algunos sostienen que la colonización agrícola en Israel tiene que seguir siendo una fuerte definición de jalutziut, otros dicen que la propuesta tiene que ser en las ciudades en educación y en el trabajo con las ONG’s. A su vez, las protestas de los indignados se definen a si mismas como manifestaciones del sionismo y la jalutziut. La pregunta es abierta y este intenso ejercicio de reflexión que acabamos de hacer seguirá fortaleciendo aspectos de identidad, proyectos y visiones de las Tnuot Noar.