Aprendizaje autónomo
El aprendizaje autónomo es un proceso que permite a la persona desarrollarse
independientemente, ser autor de su propio desarrollo, dirigiendo los caminos, las
estrategias, las herramientas y los momentos que considere pertinentes para aprender y
poner en práctica lo que ha aprendido. Es una forma íntima y absolutamente personal de
experiencia que se evidencia (o debe evidenciarse) en la trasformación y cambio (Huerta,
2017, p. 294).
En ese sentido, el aprendizaje autónomo es la facultad que tiene el estudiante para
dirigir, controlar, regular y evaluar su forma de aprender de manera consciente e
intencionada haciendo uso de alguna estrategia de aprendizaje. En este aprendizaje el
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del dominio cognitivo sobre su forma de aprender. En otros términos, hoy en día es más
importante aprender a aprender, es decir aprender cómo se aprende, y aprender a
desaprender ciertas cosas, antes que tratar de aprender conocimientos matemáticos en sí.
Para, Morales (2004, p. 67), “La formación del pensamiento autónomo exige el
desarrollo de habilidades de razonamiento, tales como operaciones mentales (análisis,
síntesis, inferencia, etc.) y procesos cognitivos (memoria comprensiva, toma de decisiones,
resolución de problemas, etc.). Según Piastro, investigadora de la Universidad
Iberoamericana de México, “la autonomía del pensamiento se logra cuando este alcanza a
liberarse de cualquier atadura, de cualquier tipo de encadenamiento y puede entonces
comenzar a funcionar, precisamente, de un modo autónomo”.
Para el aprendizaje autónomo, La matemática es una de las disciplinas más
eficientes y eficaces para aprender a pensar. Cada aprendizaje matemático es una
cognición. Si encima de eso, reflexionamos sobre cómo hemos aprendido matemática
estaríamos llegando a un aprendizaje mucho más complejo como los meta cogniciones.
Entonces la matemática sirve también para aprender a aprender y a desaprender, porque se
aprende equivocándose, por ejemplo, más de lo que se aprende acertando. Se aprende lo
que da resultado y se desaprende lo que nos lleva al error. (Minedu, 2007, p. 10)
Según Manrique (2004), cit. por Huerta (2017, p. 394), las estrategias que evidencian
el aprendizaje autónomo son:
a. Estrategia de motivación. - demuestra autocontrol de sus capacidades y condiciones emocionales
b. Estrategia de planificación. - demuestra dominio en la formulación de su plan de estudio.
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c. Estrategia de autorregulación. - demuestra autonomía y control total en el dominio de las estrategias de ejecución de la tarea, evalúa y decide durante su
actuación que debe cambiar para lograr su meta, ejecuta de modo independiente,
inconsciente y autónomo la tarea que se le encomienda, demostrando eficiencia en
su actuación
d. Estrategia de autoevaluación. - demuestra dominio en la formulación de
criterios de evaluación antes, durante y al final de su proceso de estudio, asume la
evaluación como actitud y estrategia permanente de mejora
La sociedad actual requiere que nuestros egresados universitarios no sean solo
expertos en una determinada materia, se pretende que hayan desarrollado múltiples
habilidades, a la vez que una serie de características y competencias fundamentales tales
como la capacidad de resolver problemas, de trabajar en equipo, las habilidades
comunicativas, las habilidades para el aprendizaje autónomo y para la toma de decisiones.
Coincidimos con la observación de Isabel Álvarez en cuanto a que la formación de los
estudiantes, para que sean capaces de desenvolverse en un contexto de colaboración y de
permanente interacción social, donde, además, el conocimiento, necesario para resolver
situaciones cambia constantemente, supone un desafío para la educación superior actual
(Álvarez, 2005).
Aprendizaje cooperativo
El aprendizaje cooperativo permite que los estudiantes se ayuden entre sí cuando
analizan un tema o un problema, cada uno transmite entonces verbalmente sus ideas a los
demás, por ejemplo, en el interior de un equipo de tres o cuatro estudiantes, lo que permite
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En ese sentido, Úriz (1999, p. 22) considera que en la cooperación dentro del grupo
se producen multitud de ocasiones en las que unos explican a otras posibles formas de
hacer la tarea y soluciones que se pueden dar, se valoran esos planes analizando ventajas e
inconvenientes, se controla la situación y se recuerdan los acuerdos tomados, los pasos que
faltan por dar; se intentan superar los conflictos que aparecen.
Para Huerta (2017, p. 384), el aprendizaje cooperativo rentabiliza las diferencias
que demuestran tener los estudiantes en cuanto a conocimiento y habilidad de todo tipo,
propiciando que trabajen en grupos y alcancen cotas de calidad y productividad que
difícilmente se lograrían trabajando individualmente.
El trabajo cooperativo identificado como un trabajo en grupos se hace más eficiente
y eficaz cuando cada integrante se organiza y compromete con un fin. Robert Reich, en su
libro Tales Of a New América, habla de la importancia que tiene el trabajo en equipo…
En la actualidad, ni las grandes ideas surgen del quehacer solitario de un genio. La
ciencia y la tecnología modernas son demasiada complicadas para un solo cerebro. Es
necesario que grupos de autónomos, físicos y programadores de computadora trabajen
juntos para descubrir nuevas dimensiones del universo y que microbiólogos, oncólogos y
químicos –conjuntamente- descubren los misterios del cáncer. Ahora cada vez más con
más frecuencia, los premios nobel se otorgan a grupos de personas. Los ensayos científicos
se deben a la autoría de pequeños pelotones de investigación. (Adler y Elmhorst, 2005, p.
245)
El aprendizaje cooperativo o de colaboración es un proceso en equipo en el cual los
miembros se apoyan y confían unos en otros para alcanzar una meta propuesta. El aula es
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que nos planteamos es ¿Cómo se aprende en grupo cooperativamente? ¿Ayuda y favorece
el aprendizaje? ¿Qué condiciones debe tener el aprendizaje cooperativo?
Uno de los precursores de este nuevo modelo educativo fue el pedagogo
norteamericano John Dewey, quien promovía la importancia de construir conocimientos
dentro del aula a partir de la interacción y la ayuda entre parejas en forma sistemática.
Las principales ideas en el aprendizaje cooperativo se pueden definir de la manera
siguiente:
1.-Formación de grupos. - Estos son heterogéneos, donde se debe construir una identidad de grupo, práctica de la ayuda mutua y la valorización de la
individualidad para la creación de una sinergia. En estas líneas, Cortada y
Hargraves (2000, pp. 69-71) plantean: A medida que las personas trabajan cada vez
más en equipos, asumen nuevos deberes y tareas; para hacerlo, necesitan tener
acceso a los conocimientos que ya se encuentran disponibles. De lo contrario
reinventan continuamente la rueda, o hacen girar la suya propia. En ese sentido,
debe entenderse que. El conocimiento es la acumulación de experiencias,
heurísticas, valores y estructuras cognoscitivas, que se encuentran en la mente de
las personas. Es importante destacar que el conocimiento se origina en las personas
y depende de que estas lo utilicen para producir resultados
2.-Interdependencia positiva. - Es necesario promover la capacidad de comunicación adecuada entre el grupo, para el entendimiento de que el objetivo es la realización
de producciones y que estas deben realizarse de forma colectiva.
3.-Responsabilidad colectiva. - El resultado como grupo será finalmente la
consecuencia de la investigación individual de los miembros. Esta se apreciará en la
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Para que la formación de grupos sea efímera y bien estructurada la labor del docente
es guiarlos orientarles hacia un fin determinado los procesos de enseñanza Aprendizaje en
los centros educativos se realizan dentro de un contexto social, en grupo de iguales, tener
un determinado número de alumnos agrupados en una clase no es suficiente para construir
un grupo. Este debe ser formado para que, a la larga, se convierta en grupo. Es una de las
principales labores de un docente encontrar la manera de favorecer el proceso de pensar de
agrupación a grupo. (Goldstein, 2013, p. 98)
El docente universitario debe ser un miembro más del grupo, sugerente entusiasta y
atento a las propuestas y las relaciones que se establezcan entre sus participantes
propiciando un clima de comunicación afectiva entre sus participantes.