• No results found

THEORETICAL FRAMEWORK AND RESEARCH METHODOLOGY

4.8 Research Design (Phase 1: Quantitative)

4.8.7 Statistical Method

4.8.7.3 Regression Diagnostics

El continente australiano aún no había decidido que sistema de radiotelegrafía sería el elegido para las estaciones terrestres. El Gobierno necesitaba obtener la opinión de los científicos y técnicos británicos en cuanto a si debían restringirse al sistema Marconi o abrirse a la competencia en general. Esta opinión sería clave para que Telefunken se introdujera de una vez por todas. Seguían quedando algunas diferencias que arreglar, como la abierta preferencia de varios comandantes por el sistema del italiano o el sentimiento anti-alemán que los británicos les habían contagiado. Pero estaba claro que una decisión tan importante no se tomaría en el continente australiano, sino en Londres.

Gracias a la celebración de la II Conferencia Internacional celebrada en Berlín en 1906, se había eliminado la prohibición de que los buques de guerra se comunicaran con otras estaciones distintas de las de Marconi. Esto permitió que los barcos británicos de la estación australiana se pudiesen comunicar ahora con otros de la Commonwealth equipados con sistemas diferentes. Dada esta oportunidad, el cónsul alemán Irmer recomendó que un asesor técnico competente fuera enviado desde Alemania para asesorar a la compañía. Había una gran oportunidad para Telefunken de hacerse con un mercado que merecía todo el esfuerzo posible. No sólo se trataba de introducir un sistema en Australia, sino también en toda la zona insular del Pacífico. La Marina alemana tenía especial interés en que Telefunken ganara una posición en la competencia por la instalación de un sistema de radiotelegrafía en las posesiones británicas del Pacífico. El Almirantazgo fue informado de la intención del Ministro de Defensa australiano, de acelerar la instalación de una red de estaciones alrededor de toda la costa, así como de instalar radios de a bordo en los nuevos buques destructores que estaba construyendo.

72 La posibilidad de que Telefunken ganara un punto de apoyo, gracias a su rápida respuesta y adaptación, impulsó a la compañía de Marconi a actuar. Éste contaba con gran apoyo en el Parlamento y, además, era el único que había llegado a equipar barcos de vapor. Cuando el imperio alemán se introdujo en este mercado, los vapores no estuvieron entre sus intereses; y no mostraron por ellos el menor interés. Su tardía incorporación los benefició en cuanto a avances técnicos se refiere, pero en cierta medida también tenía sus consecuencias, ya que su principal competidor iba un paso por delante en cuanto a la difusión mundial de su sistema. Además, en los círculos no técnicos casi nada se sabía acerca del sistema Telefunken. Era necesario dar a conocer en la prensa local que los buques alemanes estaban usando este sistema para llamar la atención sobre él y sus ventajas. Irmer pidió información también en inglés para una más amplia difusión.

A mediados de 1910 la Post Office alemana notificó al Ministerios de Relaciones Exteriores los arduos esfuerzos que estaba llevando a cabo para participar en la construcción de la red australiana. La formación de una filial ya estaba en marcha, ya que, a juicio de la Post Office, era esencial para ganar cualquier punto de apoyo. Para aumentar la percepción general de las experiencias alemanas, se inició el equipamiento de los barcos de vapor alemanes con los sistemas Telefunken. De hecho, los contratos con los buques de carga con destino Australia y Asia Oriental requerían un sistema alemán. Mientras, Irmer continuaba promocionado a la compañía en el ojo público.

El Ministerio de Relaciones Exteriores alemán siguió muy de cerca la evolución en el continente australiano y solicitó información técnica periódica de Telefunken. Era necesaria tanta información como fuera posible sobre otros usuarios del sistema, para facilitar la instalación del sistema alemán. Las marinas de Rusia, Suecia, Dinamarca, España, Noruega, Países Bajos, Argentina y el imperio Austro- Húngaro usaron exclusivamente sistemas Telefunken a bordo de sus buques de guerra; mientras, Estados Unidos y Brasil utilizaron sistemas mixtos. Pero de tiempos de guerra ya nos ocuparemos en el siguiente capítulo. A comienzos de 1909, de un total de unas 1.500 estaciones radiotelegráficas en todo el mundo, 673 habían sido construidas por Telefunken, 550 por Marconi y el resto, por empresas más pequeñas. En los años siguientes se notó un importante crecimiento, sólo entre enero de 1909 y julio de 1910, Telefunken construyó 161 estaciones nuevas. (Stevens, 1958, pág. 112)

En pocos meses Telefunken fundó su filial en Sydney, bajo el nombre Australian Wireless Limited. Por lo que respecta a las apariencias, los principales jefes fueron Denison, McLeod y Wheeler; mientras que Staerker & Fischer pasaron a un segundo plano, aunque dirigían toda comunicación con el gobierno de la Commonwealth. La empresa australiana consiguió obtener una subvención para la construcción de las estaciones emisoras de radio en Sydney y Fremantle; posteriormente se ampliará para extender la red.

Al principio, la Australian Wireless recibía los componentes para la construcción de las estaciones, de Telefunken. Pero esperaban conseguir en poco tiempo su propia producción, con el fin de minimizar ese sesgo anti-alemán que existía; Telefunken deseaba mantener una estrecha cooperación. Si la Australian Wireless se hundiera, Marconi volvería a dominar. La empresa también desarrolló otras propuestas para las estaciones de Adelaide, Kangaroo Island, St. Mary en la costa este de Tasmania, Brisbane, Mackay, Cooktown, Thursday Island, Port Moresby, Suva, Vila, Tulagi, Ocean Island, Esperance, Darwin y Nueva Zelanda. A la vez, estaba negociado con el Sindicato Australiano de Empresas de Navegación Costera la instalación de 30 sistemas en vapores costeros; que se alquilarían a la compañía Marconi, la cual seguiría conservando su posesión.

73 Aunque Telefunken parecía haber ganado la batalla, la situación seguía siendo examinada de cerca por el Parlamento y las continuas disputas por las patentes con Marconi no hacía más que aumentar la desconfianza. No hay que olvidarse que tanto la prensa australiana como la británica no dejaban de recalcar el origen alemán del sistema, consideraban que esta elección debería de haber sido la última opción, haciéndose hincapié en la ascendencia británica de Marconi y la Pacific Radio-Telegraph Company. Finalmente, firmó el contrato para las estaciones de Sydney y Freemantle, ahora quedaba por ver si la oferta de la Australian Wireless tenía éxito con las estaciones de Nueva Zelada. Éstos consideraban que la elección alemana iba en contra de sus intereses por la defensa nacional; de incrementar este sentimiento ya se encargaban los representantes de Marconi, cuyos esfuerzos eran incesantes.

El 12 de abril de 1911, la Australian Wireless comenzó su vida con un capital de 65.000 libras. El acuerdo con Nueva Zelanda incluía siete estaciones cuya construcción finalizó a finales del siguiente año. Además, había recibido órdenes de otras tantas estaciones en barco de la Huddart Parker Company, la Australasian United Steam Navigation Company y Howard Smith. Entre las cuatro empresas poseían cerca de 150 vapores y planeaban equipar todas sus naves con radio de a bordo. En estos momentos se creía que el sistema Telefunken sería dominante en la flota mercante australiana.

Finalmente, y debido a que la incesante lucha de patentes entre Marconi y la compañía Telefunken parecía no tener fin, el Gobierno australiano decidió no elegir ninguno de los dos sistemas, sino un tercero, presentado por el Director de Radiotelegrafía en Australia, el Dr. Balsillie. La decisión fue rara, pues el Tribunal Superior de Londres había decidido que su sistema infringía la patente de Marconi. El Gobierno australiano era conocedor de tal situación y aun así anunció su interés de hacer frente a las posibles reclamaciones económicas que se produjesen.

Tanto Marconi como Telefunken seguían manteniendo las esperanzas, puesto que estaban seguros de que sus respectivos sistemas eran mejores. Sin embargo, el 9 de febrero de 1912, en presencia de Gobernador General, del Primer Ministro, del Postmaster General, entre otras personalidades, se inauguró la primera estación de radiotelegrafía de la Commonwealth con el sistema Balsillie. La primera transmisión, desde el Gobernador General al Almirante Sir George King-Hall a bordo del HMS Drake, no fue recibida, o si lo fue, no obtuvo respuesta.

Estaba claro que finalmente, tanto Marconi como Telefunken había perdido la batalla australiana en cuanto a la radiotelegrafía privada. Pero la lucha por el control naval aún no estaba decidida del todo. Es aquí cuando entra es escena el Gobierno del Imperio, y Australia seguía formando parte de la red imperial británica que se pretendía construir. Una estación en Darwin será la que se encargue de comunicar Australia con el resto de la red imperial. Su construcción tenía carácter de urgencia, por si la guerra de produjese dentro de los próximos años. En caso de no llevarse a cabo y que el conflicto tuviese lugar, Gran Bretaña estaría en seria desventaja. La estación terminará de construirse a mediados de 1913, con sistemas Marconi como el resto de la red. Tendrá un radio de 2.000 millas, tocando Singapur en uno de sus extremos, y extendiéndose en forma triangular hasta Sydney y Perth, como podemos observar en la Figura 23. Permitiría llevar a cabo cualquier comunicación establecida por el Gobierno británico. Además, desde Londres se recalcaba la debida consideración que había que tener a la hora de decidir la ubicación de nuevas estaciones inalámbricas, en lo referente a términos de defensa (Stevens, 1958, págs. 116-121).

74

Figura 23:Triángulo de estaciones de radiotelegrafía del Imperio británico en el continente australiano. Fuente: Propia.