10.1.
Cuestión metafísica y cuestión trascendental
Decíamos (8.3. 1 y 9.2. 1) que la figura moderna de la pregunta filo sófica es la cuestión de en qué consiste la validez del enunciado. Así si gue siendo en principio en Kant, si bien, ya en principio, con algunas matizaciones, de las cuales la primera es que se admite que la validez de lo que pudiéramos llamar el enunciado práctico, esto es, no consta tatorio, sino decisorio, no es reductible a la validez del enunciado cons tatatorio ni viceversa; la validez práctica y la cognoscitiva son mutua mente irreductibles; no hay tránsito a su vez válido de conocimientos y sólo conocimientos a una decisión ni viceversa.
Así, pues, la cuestión de en qué consiste la validez se desdobla de entrada en dos. Insistamos en que en los dos casos se trata de la vali dez, o sea, de
questio iuris,
no dequaestio facti;
así, en el caso del cono cimiento, no se trata de en qué consiste el que se tengan determinadas representaciones y se formulen determinados juicios, sino de en qué con siste el que ciertos juicios sean válidos; igualmente, en el caso de la de cisión, sobre el que incluso en el aspecto ahora mencionado habremos de volver posteriormente, no se trata ni de si yjo cómo uno se siente atraído o repelido en esta o aquella dirección ni siquiera de si y jo cómo tematiza psíquicamente esta o aquella "decisión" (la cual no es ni deja de ser decisión por el hecho de ser o no ser psíquicamente tematizada). Esta condición dequaestio iuris
y noquaestio facti
debe quedar des de ahora mismo incorporada al uso que hagamos de las palabras. Así, por "conocimiento" entenderemos la validez cognoscitiva, no ciertos he chos psíquicos. Nótese que esto se corresponde perfectamente con el uso común y a la vez riguroso de las palabras, pues, salvo notable de formación erudita, decimos que hay conocimiento cuando lo que que remos decir es que hay validez. De la precisión homóloga por el lado de la decisión nos ocuparemos más adelante.El "en qué consiste" de algo, su constitución, conjunto de rasgos de finitorios, su "qué es", se llama en el latín escolar de los siglos XVII y XVIII su
possibi/itas,
por lo mismo quepossibile
es aquello que tiene una constitución, un conjunto de rasgos ·que Jo ,definen, un "qué es" (cfr. 9.2.1). Así, si "el conocimiento" quiere decir la validez cognoscitiva, entonces el "en qué consiste la validez cognoscitiva" (esto es, la prime ra, en orden de tratamiento, de las dos vertientes en que se ha dividido la cuestión de en qué consiste la validez) se llamará "lapossihilitas
del conocimiento", "la posibilidad del conocimiento". Los elementos cons titutivos de lapossibilitas
eran llamados (cf. de nuevo 9.2.1)requisi
ta,
"condiciones"; serán, pues, "las condiciones de la posibilidad", en1 1 2
JO. KANT
este caso y por el momento "las condiciones de la posibilidad del cono cimiento".
En el uso que acabamos de definir, la palabra
possíbilitas
resulta con textualmente sinónima de la acepción más comtin de algunos otros tér minos escolares, como "esencia", "naturaleza", incluso lo que puede quedar como uso escolar común demorphé,
traducido al latín por forma.
Así, pues, en vez de la "posibilidad" y "las condiciones de la posi bilidad", diremos también "la forma", bien entendido que, de acuerdo con lo que acabamos de exponer, este término no tendrá en ningún modo el sentido de alguna conformación u ordenación de material alguno ya dado, sino el de la esencia, la naturaleza, el "en qué consiste", el "qué es"; "la forma del conocimiento" querrá decir: aquello en lo que con -siste la validez cognoscitiva.Tanto el conocimiento como (en sentido sobre el que todavía habre mos de volver) la decisión son cada uno de ellos una validez, un
ius,
no unfactum.
Ahora bien, cada uno de ellos es algo en lo que siempre ya estamos, en y con lo que siempre ya nos encontramos, y la cuestión de "en qué consiste" tiene un desarrollo fenomenológico, es la cuestión de describir en qué consiste algo con lo que nos encontramos, o sea, recor dando5.2.2,
la cuestión tiene el carácter de laepagogé,
admitiendo que la presencia o el ser es ahora lo que hemos llamado la validez, elius,
y que, por lo tanto, lo ontológico, las condiciones ontológicas, el "en qué consiste ser", es ahora lo que acabamos de llamar "las condiciones de la posibilidad" o "la forma". Hay siempre ya validez en el sentido de que siempre ya estamos en la situación y en la tesitura de asumir o no esto o aquello como contenido válido; hay siempre ya uno u otro váli do, uno u otro ente, uno u otro contenido; esto, lo válido que vale en cada caso, lo ente de cada caso, es Jo aristotélicamente "más claro y más conocido con relación a nosotros"; a partir de ahí la filosofía es el "po nerse en camino" hacia el "en qué consiste la validez", hacía el "en qué consiste ser", esto es, a lo "primero y más claro y más conocido en cuan to al ser"; y la noción deepagogé
envuelve (cf.5.2.2)
la unidirecciona Jidad del camino, esto es, no hay, por el contrario, nada del tipo de una construcción de lo ente a partir de las condiciones ontológicas; las "con diciones de la posibilidad" son ciertamente lo que allí eran los "princi pios o causas o elementos" precisamente porque estos "principios o cau sas o elementos" no lo son (tampoco en Aristóteles) ónticamente, es de cir, no generan ni explican lo ente; no hay, ni en primer término ni en último, situarse en lo "primero en cuanto al ser" y "más claro y más co nocido en cuanto al ser" para desde ahí producir o explicar lo ente; el camino sigue siendo siemprede
lo entea
aquello en lo que consiste ser.,
10.1.
CUESTIÓN METAFÍSICA
YCUESTIÓN TRASCENDENTAL
1 13
El que la validez, cada uno de los modos de validez, tenga el carác ter de algo en y con lo que siempre ya nos encontramos comporta, pues, tanto el que la averiguación ontológica tenga el mencionado carácter fe nomenológico o epagógico como el que siempre ya haya uno u otro con tenido, uno u otro válido, uno u otro ente, o sea, el que el contenido ni se genere ni se derive ni se construya a partir de las "condiciones de la posibilidad", es decir, de las condiciones ontológicas; esto es lo que lla mamos la irreductible
diferencia
de lo ontológico a lo óntico, y es tam bién el alcance más general de una noción que atraviesa todo el pensa miento de Kant y que se designa en planos diversos de ese mismo pen samiento con la palabrafinitud,
a saber, que el conjunto o sistema de las "condiciones de la posibilidad" no da en manera alguna el contenido. Que interpretemos la cuestión "en qué consiste la validez" como la versión moderna de la cuestión del ser no es nada artificioso. El papel de la palabra "ser" como designación griega del asunto de la filosofía se basaba -y así se puso de manifiesto en nuestro tratamiento de la fi losofía griega- en el carácter de "verbo cópula", y el verbo cópula, en moderno, significa la validez· de la referencia de un predicado a un su jeto, o sea, significa en efecto la validez del enunciado; lo cual, cierta mente, no es lo que significaba en griego, pero sólo porque en griego no se parte del enunciado, no es éste lo que constituye la cuestión, sino que el enunciado (la articulaciónónoma-rhema
ohypokeímenon-katego
roúmenon)
es una estructura a la que se llega en el intento de interpre tar algo que no es ello mismo el enunciado; sólo con el Helenismo -de cíamos- llega el artificio de la interpretación filosófica a ocupar el lugar de lo que con él se pretendía interpretar, esto es, llega el enunciado a ser él mismo la cuestión, de modo que, cuando se produzca un nuevo comienzo de la fJlosofia, ésta tendrá que ser la cuestión de en qué con siste la validez del enunciado. Así, pues, la cuestión "en qué consiste la validez" es en moderno lo que la cuestión del ser es en griego y la dis tancia entre ambas es la distancia entre Grecia y la Modernidad. Es, por lo tanto, perfectamente concorde con el propósito expositivo de la his toria de la filosofía el considerar la cuestión "en qué consiste la validez"· como la "ontología" moderna, y formular la kantiana irreductibilidad re cíproca entre los modos de validez, entre Iá validez conocimiento y la validez decisión, diciendo que hay dos modos de "ser" y, por lo tanto, dos "ontologías". En Kant mismo, que no tenía nada de historiador de la fllosofia ni de hermeneuta, se encuentra sin embargo una percepción vaga de esta correspondencia; incluso llama "ontológico" a lo referente a en qué consiste la validez, sí bien infrecuentemente y sólo con refe rencia a la validez conocimiento; en cambio, con otro nombre hístóri-1 1 4
JO KANT
camente aplicado a la cuestión aristotélica del ser, Kant es bastante ge neroso en el reconocirlliento terrllinológico de la correspondencia; lla ma, en efecto,
"metafísica" a la cuestión "en qué consiste la validez",
a veces restringiendo el uso a la cuestión de en qué consiste la validez co nocirlliento, pero muchas otras veces hablando de "metafisica de" lo uno y "metafisica de" lo otro, a saber, "de" lo cognoscitivamente válido (de los posibles objetos de conocimiento) y "de" lo prácticamente válido (de los objetos posibles de decisión); a lo cognoscitivamente válido, al ám bito de los objetos posibles de conocimiento o, si se quiere decirlo así, a aquello que es en cuanto objeto posible de conocimiento, lo llama Kant "la naturaleza", rllientras que a lo prácticamente válido, al ámbito de los posibles objetos de decisión, a lo que es en cuanto objeto posible de de cisión, lo llamadie Sitten
(latínmores)'.
Tenemos así "metafisica de la naturaleza" como nombre para la cuestión de en qué consiste la validez conocimiento y "metafisica dedie Sitten "
como nombre para la cuestión de en qué consiste la validez decisión. Dicho con la terrllinología kan tiana que ya hemos introducido: la metafisica de la naturaleza es la cues tión de lascondiciones de la posibilidad del conocimiento,
y laMetaphy
sik der Sitien
es la cuestión de lascondiciones de la posibilidad de
la de cisión.Todo aquello que sea
condición de la posibilidad
del conocimiento será de antemano vinculante para todo posible contenido del conoci miento, ya que todo contenido del conocimiento es un contenido del co nocirlliento precisamente porque cumple con las condiciones de la po sibilidad del conocimiento.Y
de manera correspondiente (aunque con particulares problemas que en su momento tocaremos) por lo que se re fiere a la decisión. Ese "de antemano" es lo que en el latín escolar de Kant se dice"a priori".
Decir "lo a priori del conocimiento" es lo mis mo que decir "la posibilidad del conocimiento", "las condiciones de la posibilidad del conocimiento" o "la forma del conocimiento"; y de modo correspondiente (con los matices que habrá que explicar en su momen to) en referencia a la decisión.Donde decimos "el conocimiento", valdria igualmente decir "la ex periencia". Kantianamente son sinónimos. La cuestión de lo "empírico" y lo "no empírico" en el conocimiento no tiene que ver con distinción alguna entre la experiencia y algún otro conocimiento; no hay ningún "otro conocirlliento"; tanto lo empírico como lo que de algún modo po-
' Es habitual traducir "las costumbres" para mantener el plural; el sentido es: el conducirse, la conducta.
10.2. LA
SENSACION
YSU FORMA
1 1 5
demos llamar "no empírico" en el conocirlliento pertenecen ambos a la experiencia, sólo que lo uno (lo "empírico") es el contenido que en cada caso la experiencia tiene, lo en cada caso experimentado, mientras que lo otro (lo "no empírico") es lo que hace que la experiencia sea expe riencia, es la posibilidad de (o "las condiciones de la posibilidad de") la experiencia. Insistamos en este último punto. Incluso para que haya "em pírico" tienen que funcionar unas condiciones o reglas que definen qué se acepta como empírico y qué no, pues, para poder reconocer algo como "empírico", es preciso que distingamos entre lo empírico y, por ejemplo, una alucinación, un sueño, etc.; se dirá que esta especie de cri ba se produce por razones de algo así como compatibilidad o coheren cia, en el sentido de que no cualquier posible contenido es compatible con cualquier otro en mi experiencia; y así es, y justamente ello significa que hay alguna dete�
nación de qué es compatible o incompatible con qué otra cosa, y esta determinación (o conjunto de reglas o leyes) no pue de a su vez ser empírica, pues es ella lo que permite reconocer o no algo como empírico.Cierta terrllinología escolar, procedente de la Escolástica tardía, lla maba cuestión "trascendental" a la peculiar versión escolástico-tardía de la cuestión ontológica (es decir: a la cuestión de las nociones "máxima mente universales", como ens, res, etc.).
Y ya hemos dicho que Kant es
vagamente consciente de la correspondencia de su cuestión de en qué consiste la validez con la cuestión ontológica tradicional, aunque desde luego no lo bastante consciente como para diferenciar al respecto de ma nera clara entre Aristóteles y la Escolástica; de hecho, Kant recoge el térrllino tardoescolástico "transcendental" para designar con él la cues tión de las condiciones de la posibilidad de cierta validez, pero, nótese bien, Kant usa "transcendental" sólo para la cuestión de las condicio nes de la posibilidad de la validezconocimiento,
no para la de las con diciones de la posibilidad de lo práctico; esta restricción, como ya indi camos, funciona también algunas veces para el térrllino "metafisica", pero en general no, y aquí, por lo que se refiere a "metafisico" y "me tafisica", nos atendremos al sentido kantiano amplio (que es el que per mite hablar por una parte de "metafisica de la naturaleza", por la otrade Metaphysik der Sitten).