Reliability-Differentiated System Modeling
2) Reliability-differentiated pricing
- Resultados obtenidos
Con esta investigación pudimos comprender la experiencia y significado que asignan padres y madres al hecho de configurar una familia mediante la adopción, encontrando en sus narrativas distintas expresiones. La experiencia tiene que ver de modo general, con un proceso que se vive posterior al matrimonio en las familias (para el caso de las biparentales), donde siempre existe el deseo de ser padres/madres y por tanto de tener hijos/as como familia. Ahora bien, para comprender de manera más integral el conjunto de relatos sobre las experiencias por las que transitan las familias adoptivas analizadas, se puede concluir inicialmente que una de las variables más relevantes para querer ser padre/madre o la necesidad de vivenciar el rol parental, es la edad en la que se toma la decisión para ser padres, por tanto “la edad biológica” resulta relevante para cada una de las trayectorias familiares relatadas y analizadas. Pues, la edad se transforma en una variable determinante, por una parte, por el ciclo que viven padres y madres, como también la etapa en que se encuentran en sus vidas (en la relación de matrimonio-pareja, en su trabajo, en las relaciones con familiares y amigos, entre otras), para concretar la decisión de adoptar. Relacionado al punto anterior, que estaba supeditado a la edad biológica, se logró observar además que en cierta medida y dependiendo el ciclo que vive cada padre o madre, se articulan un conjunto de factores que pueden llegar a influir en mayor o menor medida en la decisión de adoptar, que recordemos, previamente, tiene que ver con el deseo de ser padre/madre. Por ello, se puede establecer una segunda conclusión, donde tiene incidencia el “factor social”, debido a que la presión social particularmente asociada a entender las familias como completas con la llegada de hijos/as y, viendo en el círculo de familiares o amigos que comienzan a tener hijos/as (caso de familia 3 de padres más jóvenes y el caso de la familia 2 también, pero prolongando un poco más aquella disposición por poner el caso) se convierte en un elemento que potencia aún más la necesidad de estas familias para querer tener un hijo/a en sus hogares.
En ese sentido, la variable temporal resulta fundamental para interpretar de buen modo la forma en que éstas familias experimentan una transformación, pasando de ser familias conyugales a biparentales o familia unipersonal a monoparental.
141 Siguiendo en la misma línea, existen distintas trayectorias para encontrar el momento de ser padres/madres, intentando por diferentes medios (biológico y adoptivo) el poder lograrlo, en las familias estudiadas. Por ejemplo, para la familia 2 nos relató María (la madre) que el año que se casaron, estaba al mismo tiempo terminando sus estudios superiores y consolidándose en lo profesional. Pero, siempre estuvo presente la necesidad por querer tener un hijo(a). En todas las familias biparentales, podemos interpretar como hito el matrimonio, para la llegada de las y los hijos.
Por otra parte, el intentar (familias 1, 2 y 3 específicamente) a través de lo biológico (tratamientos in vitro, inseminación artificial, entre otros), es un punto que aparece en algunas de las familias entrevistadas.
La relación de compartir con su familia extensa con hermanos, padres, abuelos, junto a las reuniones con amigos, la destinación de tiempo para la familia-pareja, el trabajo con mayor carga en algunos casos mientras que en otros más apegado a horarios normales, los pasatiempos, cultura y artes, el ocio, los viajes, entre otros ámbitos, configuran la realidad previa de estas familias antes de tener hijos/as.
Con la llegada de niños y niñas, las familias investigadas refieren experimentar cambios en suma importantes, pasando a priorizar por completo a su(s) hijo/a(s) y por ello, modificando sus rutinas y tiempos previos a convertirse en padres.
El significado que asignan a sus familias madres y padres, dice relación con proporcionarles felicidad, alegría y otorgar sentido a sus vidas. Todo esto radica en que mejoran su calidad de vida, teniendo un mayor bienestar, relacionado con la llegada de hijos/as a sus realidades. La plenitud, el amor, unidad, cariño, respeto, reconocerse como un vínculo para toda la vida, ser lo más importarte y ser una motivación, junto a la preocupación, también son algunos de los significados que identifican en torno a la familia. En consecuencia, en la familia encontramos significados hacia esferas que involucran los afectos, el bienestar y la felicidad de la población, por eso su alta valoración como lo revisamos en la tesis (el estudio mundial de valores 2006
142 muestra que la familia adquiere un 90% de aprobación como aspecto muy importante para la vida de las personas).
Por otra parte, y vinculándose con la idea central del estudio, según Raíces (2011) se puede decir que “familia” es algo arbitrario, una forma más, como otras tantas que tenemos en la sociedad, de agrupar una serie de personas con vínculos afectivos, emocionales y proyectos en común. La
palabra que en la actualidad mejor define a familia es diversidad; hoy, no tiene un
significado único, esencial. Las personas somos plurales, diversas y las entidades que nos agrupan también. Siguiendo a Raíces, pudimos con el trabajo realizado conectar las diferentes nociones o significados de familia que nos mencionaron las familias estudiadas, rescatando con esto sus diferencias y diversidades. En concreto, se evidenció con los análisis efectuados, el cómo podría llegar a influir en cada una de ellas, la generación a la que pertenecen, los segmentos socioeconómicos o características culturales que tienen, la formación, el capital cultural/económico, las interacciones que tienen dentro de su familia y con su familia externa, como igualmente con su grupo de amistadas, compañeros/as en el trabajo, etc. Todo esto nos indica, en definitiva, que tenemos diversidades al interior de las familias adoptivas contempladas para la investigación, encontrando en cada una de ellas, rasgos que hablan de los puntos mencionados anteriormente.
Para agregar a este análisis, se debe considerar el planteamiento de Beck-Gerhsheim (2003) donde indica que en las condiciones que presenta una sociedad individualizada como la actual (de reparto del trabajo, organizada de una forma más anónima, con una nueva movilidad geográfica y social), el deseo de tener hijos puede incluso fortalecerse y adquirir un nuevo significado: de búsqueda de sentido, de confirmación, de anclaje, etc. claro que las mujeres se ven abocadas cada vez más a una situación sin salida si siguen siendo insuficientes las ofertas institucionales para conciliar la profesión y la familia y si la ayuda de los hombres en el cuidado de los niños continua siendo muy limitada.
Con la reflexión se puede concluir que se reconocieron dos áreas planteadas por la intelectual alemana, por una parte, lo que se consiguió constatar con la tesis, en relación al sentido de vida, de luchar por alguien, de tener más energía, entre otros significados, que les provee la familia
143 con la llegada de los hijos/as en los casos explorados, y, por otra parte, se logró observar una eventual tendencia o cambio en la forma de aproximarse a los labores de cuidado de niñas/os, labores domésticas (cocinar, lavar, ir al supermercado, etc.), acciones con sus hijos/as (llevarlos al doctor, ir a reuniones de apoderados, etc.) y la contención emocional hacia sus hijos(as) tanto de parte de la madre como de parte del padre. Por consiguiente, se pueden llegar a dejar planteados estos cambios o nuevas formas de asumir la paternidad y maternidad en las familias adoptivas analizadas, lo que indicaría un cambio en la perspectiva de género desde una visión tradicional y patriarcal, y los roles que asume la mujer y el hombre para el caso de las familias biparentales. A su vez, con este punto se pueden avizorar nuevas tendencias en las sensibilidades de los actuales padres.
- Comprobación / refutación de hipótesis
En cierta medida, las hipótesis o más bien supuestos teóricos trabajados para la tesis, se comprueban empíricamente, ya que las familias con la adopción de su hija/o(s) aprecian o reconocen una especie de validación social de su entorno más cercano, en primer lugar, desde su familia, como también desde el grupo de pares o amigos. En consecuencia, estamos frente a familias que responden a un ideal tradicional respecto a la familia, entendiéndolas a éstas con hijos/as, ya que sin ellos(as), no se completaría la idea o noción de familia, por ende, quedando incompleta sin su llegada.
Para conjugar lo anterior con desarrollos teóricos, Beck-Gerhsheim (2003) plantea que <Tras la falta de hijos se esconde, con frecuencia, una imagen no realizable de “familia normal”>. Por tanto, la idea de Beck-Gerhsheim se comprueba con el presente estudio, ya que se puede apreciar una completitud de la familia con la llegada de las y los hijos.
Por otra parte, López et al. (2014), menciona que en la cultura y sociedad se cree que la familia solo está completa cuando llegan los hijos, pero esta comienza con el matrimonio, en la unión del hombre con la mujer, los hijos solo incrementarán el número de la familia, pero la familia ya se encuentra conformada.
144 Con la investigación pudimos estimar cómo aparecen algunos de los puntos precisados por las autoras, lo que se evidencia en las narrativas de padres y madres, las cuales plantean que con la llegada de los hijos/as, se completa la familia. Esto viene dado inicialmente, para las configuraciones familiares biparentales, con el hito del matrimonio, donde se fija o se origina la idea de ser una familia, pero, entendiendo a ésta como una familia con hijos(as). El punto planteado acerca de que los hijos solo incrementarán el número no queda del todo evidenciado con la tesis, ya que las familias nos relataron que con la llegada de los hijos/as pueden completar la noción o idea que tenían previamente acerca de cómo debía ser entendida la familia. Todo lo señalado, sirve para concluir que, a éstas familias se les percibe como familias cercanas a nociones, significados o ideas, que mantienen una visión más tradicional, normativa y que asumen cierta validación social (de parte de familiares y amigos) por la llegada de sus hijos(as) y, desde ellos/as, logrando vivenciar y conseguir ser madres/padres.
Para Francisca y Claudio, María y Pablo, Camila y Fernando y Leila y Eduardo, cuando se casaron siempre estuvo presente la necesidad y deseo de ser padres: querían ser padres. Este es un hallazgo ya mencionado de la investigación en la totalidad de familias biparentales. En consecuencia, vuelve a ser relevante cuestionarse por el apartado sociocultural y simbólico con el que se están relacionando estas familias. Podríamos pensarlo desde una visión más bien tradicional y conservadora. Pero lo que tensionaría lo tradicional o hegemónico de la parentalidad, sería la forma en que logran acceder a ésta. En efecto, la adopción se estaría transformando en una institución que posibilita responder a las exigencias tradicionales de la sociedad chilena, aportando un hijo o hija para cada una de las familias que así lo requieren en un ciclo de su vida, pero que, al mismo tiempo, responde a la tradición o concepción de una familia con hijos en nuestra sociedad desde la perspectiva biológica. Por otra parte, resulta interesante pensar en las familias que responden a otra necesidad, que es la de no tener hijos en ninguna etapa de sus vidas, lo que realmente tensionaría la base y reproducción social.
Al respecto, Giddens (2000) propone que, los niños se han vuelto más escasos o menos presentes en nuestras sociedades más recientes, por lo cual, tener un hijo es una decisión más concreta y específica que antes, y está impulsada por necesidades psicológicas y emocionales. Sin duda este
145 punto resulta fundamental a la hora de establecer conclusiones. Y aparece la interrogante, ¿Qué mueve a estas familias el querer adoptar un hijo/a? Probablemente el desarrollo o sentido de vida a partir de la responsabilidad que entrega la llegada de una hija/o. Por consiguiente, con el estudio se logra apreciar y concluir que la esfera emocional es muy relevante para maternidades y paternidades, ya que su vida cambia cuando comienzan a experimentar el rol ma(pa)rental. Al mismo tiempo, las necesidades psicológicas como las enuncia el sociólogo inglés, estarían del lugar probablemente de “querer ser padres”, en las familias analizadas.
En resumen, según Beck-Gerhsheim (2003) de los estudios acerca de la familia, se deduce claramente que la mayor parte de hombres y mujeres siguen poniendo la paternidad como un fin de la vida.
No obstante, aparece una tendencia que se viene observando hace algunos años en nuestro país, donde por ejemplo encontramos según un estudio de Quijada (2006) para casos de mujeres solteras (38,4%) y hombres solteros (23,8%) que declaran no querer tener hijos/as en el futuro, lo que plantearía un cambio muy profundo hacia la idea de la socióloga alemana. Esto tendría que estar constantemente evaluándose para conocer posibles cambios o tendencias. Aspecto a retomar más adelante.
Por último, resulta fundamental sobre todo para la agenda política y en cuanto al nivel de reconocimiento normativo reflexionar sobre la importancia y repercusión que pueden llegar a tener otras formas de experimentar ser familia, en particular, familias monoparentales, homoparentales, adoptivas o con padres de diferentes nacionalidades, en relación con la distinción naturaleza/cultura o biológico/social. Situación que se da en parte porque la cultura es la que se modifica y va cambiando las formas de querer experimentar-vivenciar la pa(ma)ternidad, por mencionar una forma. Dicha inquietud entonces, se deja planteada en esta sección.
146
- Conclusión general
El trabajo contribuye evidenciando una configuración familiar a ratos omitida: la familia que se ha configurado o reconfigurado mediante la adopción, con lo que se puede pensar en lo proyectivo que pudo llegar a ser el estudio para plantear ideas respecto a la configuración familiar adoptiva, en particular, dentro del panorama de diversidades familiares en que vivimos. En consecuencia, hemos podido conocer de manera exploratoria la tendencia (más allá que sea a nivel micro la cantidad de familias investigadas) de la familia adoptiva chilena actual (con todas las limitaciones que el estudio tuvo: inexistencia de familias de segmentos bajos, familias exclusivamente de la región metropolitana, entre otros).
Aun cuando se consideren estas limitaciones, el estudio nos permitió plantear cómo se comportarán al ser comparadas las mismas áreas, con otras composiciones familiares presentes en nuestro país y el mundo. ¿Qué las diferencia, qué es igual a otras familias?
En este sentido y para añadir un aspecto más a la reflexión, según un desarrollo elaborado por Beck-Gernsheim (2003), nos podemos cuestionar respecto a si ¿La familia estaría pasando de ser una comunidad de necesidades hacia una de relaciones electivas, en donde las normas y modelos tradicionales ya no determinan el vínculo social? En consecuencia, estaríamos pasando de una dimensión reproductiva hacia una electiva. Mirado desde otra lógica, como lo postula Donati (2013), estaríamos en presencia de cambios en relación a la forma de querer formar familia, pasando desde lo biológico a lo social. A esto se suma la idea de “la forma en que la familia se organiza y constituye no es natural sino un hecho social” (Digilio, 2011).
En efecto, con los resultados de la investigación hemos podido constatar que el debate y cuestionamientos acerca del paso de una dimensión reproductiva hacia una electiva o el paso desde lo biológico a lo social, se da en el caso de las familias configuradas a través de la adopción. En síntesis, podemos decir que, frente a lo electivo o reproductivo para este tipo de paternidades, aparece lo electivo de la adopción producto en algunos casos de no haber podido conseguirlo desde lo biológico o reproductivo, sin embargo, en otros casos teniendo plena consciencia inicial de su elección desde lo social, por consiguiente, en la adopción.
147
- Contribución al campo o disciplina
Con la investigación logramos aportar luces sobre lo que se puede entender desde la sociología respecto a los diversos tipos de familia presentes en nuestra sociedad. Con ello se efectuó una contribución hacia la visibilización de una realidad más al interior de las diferentes formas de configurarse familiarmente hoy en Chile. Por tanto, la dimensión de aportar hacia una agenda
política en el reconocimiento de la diversidad familiar, junto con dar a conocer la realidad
de las familias configuradas por la adopción, ha sido un aporte del estudio.
En este sentido, la investigación ha aportado visiones hacia la política pública de infancia, más específicamente en el área de la adopción, con descripciones y análisis que nos permiten medirla desde lo cualitativo en función del aporte realizado para restituir el derecho a vivir en una familia, para niños y niñas vulnerados en ese derecho, como también, dando la posibilidad de ser padres y madres en los solicitantes a la adopción. Este punto debería ser considerado para futuras investigaciones, para analizar de mejor modo el impacto de la adopción en dos actores, a saber, padres-madres y niños-niñas.
Lo relevante de lo señalado es que nos introduce en un panorama donde se presenta el desafío de continuar agrupando estudios que exploren y profundicen en el campo de la familia adoptiva. Para lo cual, articular investigaciones de carácter multidisciplinar resultaría tremendamente provechoso, ya que las realidades de las diferentes familias presentes en Chile, podrían orientar áreas que ayuden a intervenir –no sólo desde la focalización- de mejor modo a familias vulnerables, multi-problemáticas o fragilizadas, familias monoparentales u homoparentales, por nombrar sólo algunas. Todo lo reseñado, con el propósito de conocer situaciones que no permiten validar diferentes formas de hacer familia hoy en la región o el mundo.
Asimismo, el aporte a la sociología de la familia (adoptiva) es un rasgo que también plantea interesantes desafíos para pensar, en concreto, acerca de la influencia de las familias en la forma de llevar a cabo la realidad de las actuales juventudes, los ámbitos en que interviene la sociedad por equilibrar las desigualdades sociales y la manera en que se dispone hoy en día la utilización
148 del tiempo y la forma o el cómo estaría influyendo esto con lo que se experimenta en cada familia de manera cotidiana.
En razón de todo lo revisado, surge otra inquietud que sería conveniente plantear para futuras evaluaciones, que nos lleva a observar con especial cuidado a qué edad se está siendo madre o padre en Chile, aspecto fundamental para pensar en los futuros tipos de generaciones familiares que tendremos en el país, ya que al retardar el promedio de la ma(pa)ternidad en los últimos 20 o 30 años, cambia y continuaría modificándose –eventualmente- la forma de ser padre/madre
en nuestro país, lo que involucraría cambios culturales a nivel de diferentes entornos: familiar,
social, laboral, de la infancia, del tiempo, cultura y artes, de las actividades que se realizan y priorizan, etc.
- Líneas o áreas futuras de desarrollo que se abren con la investigación realizada.
Pudimos identificar al menos cuatro áreas que se abren con la investigación realizada.
i) La forma en que expresan su cualidad de ser adoptados/as niños y niñas en colegios
o con su grupo de amigos, resulta ser una tarea en suma importante profundizar en futuros estudios, ya que nos indicaría la presencia de un cambio cultural desde el paradigma de lo oculto en la adopción hacia un paradigma de su incorporación plena en sociedad, pero más fundamental sería explorar la idea de estos niños/as de postular su característica de ser adoptados, como un