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CHAPTER 6: SUMMARY, CONCLUSION AND RECOMMENDATIONS

6.5. RESEARCH CONTRIBUTION AND RECOMMENDATIONS

España (País Vasco)

Las diferencias entre los actores políticos y sociales sobre política penitenciaria, deasrme, víctimas y reconciliación, podrían prolongar en el tiempo focos de tensión, divisiones y agravios de compleja transformación, en ausencia de consensos sociales y políticos sobre la nueva etapa en el País Vasco.

Reino Unido (Irlanda del Norte)

La tendencia de incremento de los disturbios supuestamente alentados por sectores unionistas, en un contexto de falta de dividendos de la paz y de crisis económica así como de falta de acuerdos políticos sobre las estrategias frente a las protestas, puede continuar en el futuro, con nuevos incidentes de violencia.

Ucrania

La crisis política en Ucrania tiene raíces de fondo que van más allá de la negativa del Gobierno a firmar el acuerdo de asociación con la UE y que incluyen fuertes divisiones y luchas de poder político y económico internas, así como alianzas externas que compiten por una posición preferente sobre este país de más de 45 millones de personas y clave en el tránsito de recursos energéticos a Europa. Por ello, las tensiones de 2013 podrían prolongarse bien entrado 2014 si no se alcanzan acuerdos políticos sobre la gestión de la crisis y se normaliza la coexistencia política.

Sudeste de Europa Bosnia y Herzegovina

La profunda crisis política que atraviesan las entidades subestatales y el propio Estado bosnio podrían incrementar la desafección de una población afectada por las consecuencias de la parálisis política, la crisis económica y los elevados niveles de corrupción, lo que podría convertirse en motor de descontento social.

Serbia – Kosovo

El fuerte impulso al proceso de normalización de las relaciones entre Serbia y Kosovo contrasta con el mayoritario rechazo político y social de la población serbia del norte de Kosovo, pese a los llamamientos de Serbia a ésta a sumarse al proceso en marcha. Ese malestar y rechazo podría perpetuarse como motor de tensión intercomunitario y político en el nuevo escenario regional, poniendo en entredicho los logros entre Serbia y Kosovo.

Rusia y Cáucaso Armenia – Azerbaiyán (Nagorno-Karabaj)

La situación de “paz armada” que caracteriza al conflicto en torno a Nagorno-Karabaj, afectada por periódicas violaciones del alto el fuego y un contexto regional de carrera armamentística y frágil proceso de paz, podría derivar a un incremento de tensión política y militar de la mano de algún error de cálculo o escalada no intencionada en los incidentes habituales de baja intensidad.

Georgia (Abjasia) La instalación de obstáculos en la frontera administrativa entre Abjasia y Georgia por parte de las tropas rusas podría deteriorar aún más las maltrechas relaciones entre ambos regímenes, así como entre las poblaciones de ambos lados, perpetuando una situación de conflicto no resuelto.

Georgia (Osetia del Sur)

A pesar de que Osetia del Sur y Georgia mantienen activo el mecanismo de prevención y respuesta a incidentes, las relaciones entre ambas administraciones continúan marcadas por los recelos y la confrontación, sin visos de avances en las cuestiones de fondo del conflicto, como el estatus o la situación de la población desplazada, lo que podría perpetuar la situación de desamparo e imposibilidad de retorno de la población afectada por la guerra de los noventa y la de 2008.

Rusia La violencia de corte islamista que afecta al norte del Cáucaso y a otras zonas de Rusia responde a causas complejas frente a las cuales la estrategia de securitización y castigos colectivos y el contexto general de islamofobia y racismo y de elevada corrupción podrían resultar contraproducentes y ser motor de nueva violencia, incluyendo en ciudades rusas.

ORIENTE MEDIO Al Jalish

Arabia Saudita

La tensión en el país continuará estando determinada por las restricciones a los derechos humanos imperantes en el país, así como por las políticas de acoso a la disidencia y a los sectores críticos con las autoridades. Previsiblemente, Riad mantendrá su política de línea dura ante cualquier muestra de contestación en las zonas de mayoría shií del país y seguirá implicado en los conflictos regionales en el marco de su pulso de poder e influencia con Irán.

Bahrein En 2014 la situación en Bahrein podría seguir una evolución similar a la del año anterior, teniendo en cuenta el fracaso de las iniciativas de diálogo entre el Gobierno y la oposición, el acoso a los sectores críticos por parte de las autoridades, y la disposición de la disidencia a mantener su contestación al régimen, incluyendo algunos grupos que han decidido recurrir a acciones violentas.

Irán

Tras el cambio de ciclo iniciado en el país con la elección de Hassan Rouhani como nuevo presidente, la situación interna continuará estando marcada por una combinación de expectativas de cambio por parte de sectores reformistas y la reticencias de los sectores más duros del régimen, que recelan de algunas políticas del mandatario, en especial en lo referido a la relación de Irán con el exterior. Las denuncias sobre el elevado número de ejecuciones en 2013 y sobre la persistencia de los abusos a los derechos humanos indican algunos de los desafíos que continúan abiertos en el país.

Irán (noroeste)

Pese a su carácter esporádico, la persistencia de los episodios de violencia entre milicianos del PJAK y miembros de la Guardia Revolucionaria confirmó en 2013 que la disputa continuaría siendo un foco de tensión en la zona noroeste de Irán. Durante 2014, la continuación o incremento de episodios de esta naturaleza, la eventual falta de cambios en las políticas discriminatorias hacia las minorías (entre ellas la kurda) por parte del nuevo Gobierno, así como el mantenimiento de las ejecuciones de prisioneros kurdos podrían llevar a una escalada de violencia en la zona.

Irán (Sistán Baluchistán)

Las acciones armadas emprendidas por un nuevo grupo armado en 2013 en Sistán Baluchistán confirmaron la persistencia de los focos de contestación en la región, pese al parcial desmantelamiento de otros grupos que habían liderado la insurgencia en la zona, como Jundollah. Durante 2014, no es descartable que Jaish al-Adl continúe protagonizando ofensivas contra las fuerzas de seguridad iraníes, en un contexto en que persisten las discriminaciones a la minoría sunní y ante la dura respuesta de Teherán a la reactivación de los episodios armados en la zona.

Irán – EEUU, Israel

Pese a las expectativas por el acuerdo alcanzado entre Irán y las potencias del G5+1 a finales de año, la evolución de esta disputa internacional dependerá en 2014 de la capacidad de sortear obstáculos durante los debates sustantivos sobre el programa nuclear iraní. El mantenimiento de un clima propicio al diálogo también estará condicionado por el éxito o fracaso de sectores de línea dura que, tanto en Irán como en EEUU, pueden impulsar medidas para boicotearlo. El clima de convulsión regional, y en especial la evolución de la crisis siria, serán un factor crucial que puede afectar la marcha de las conversaciones.

Yemen

La evolución del proceso de transición, en particular la adopción de una nueva Constitución, la definición de la nueva estructura política del país en un marco federal y la eventual convocatoria a elecciones serán fases clave para evaluar si los principales actores yemeníes son capaces de conducir sus disputas y debates por la vía del diálogo institucional o si la tensión interna deriva en una nueva escalada de violencia política.

Yemen (sur)

Teniendo en cuenta la evolución de esta tensión en 2013, con periódicos hechos de violencia y un sistemático boicot a la Conferencia de Diálogo Nacional por parte de sectores del sur favorable a la independencia, es de prever que la situación en 2014 continúe siendo inestable y proclive a hechos de violencia. El rechazo de actores clave del sur a la configuración de Yemen como un Estado federal con seis regiones puede ser uno de los temas clave que favorezca nuevas movilizaciones y episodios de confrontación con las fuerzas de seguridad en la zona meridional del país.

Mashreq

Egipto

La crisis en Egipto, que escaló significativamente en 2013 tras el derrocamiento del presidente Mursi, podría agravarse en 2014. La polarización política puede intensificarse si las nuevas autoridades continúan sin tener en cuenta la relevancia de las fuerzas islamistas, marginando a un importante sector del país del proceso de construcción institucional. Las dificultades para entablar un diálogo, las políticas de acoso a las fuerzas islamistas y otros sectores críticos y las dificultades para canalizar demandas por la vía política pueden pavimentar el terreno para un ascenso de los sectores partidarios del uso de la violencia. La campaña electoral para los comicios presidenciales y parlamentarios y el eventual ascenso del general Abdul Fattah al-Sisi a la presidencia pueden exacerbar aún más la división si no se adoptan medidas para favorecer el diálogo, la inclusión y la reconciliación.

Egipto (Sinaí)

La tendencia observada en 2013 en términos de intensificación de los hechos de violencia en el Sinaí y de capacidad de los grupos armados con base en la región para perpetrar acciones más allá de la península puede agravarse a lo largo de 2014. El acceso de estas organizaciones a armamento más sofisticado podría propiciar una escalada en sus ofensivas y en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las milicias yihadistas que operan en la zona podrían verse alentadas por el clima de inestabilidad regional y podrían ver aumentar sus filas como consecuencia de la persecución a los sectores islamistas impulsada por el Gobierno de Egipto. El fracaso de la experiencia de acceso al poder por la vía política de los Hermanos Musulmanes puede favorecer la desafección de sectores que rechazaban la lucha armada y su aproximación a grupos militantes como los del Sinaí.

Iraq (Kurdistán)

Las señales de aproximación entre las autoridades del KRG y del Gobierno central durante 2013 –fruto de los cálculos políticos estratégicos de las partes– podrían ponerse en entredicho durante 2014 si se reavivan los debates sobre los territorios en disputa y por el control de los recursos petroleros, en especial si Erbil continúa avanzando en la implementación de los acuerdos de cooperación energética con Turquía, al margen de la opinión de Bagdad. La situación de tensión también podría estar determinada por la evolución del conflicto armado en Iraq, en especial por las repercusiones en el Kurdistán iraquí de la crisis en la provincia de Anbar, así como por la evolución de la guerra en Siria.

Israel – Siria – Líbano

Durante 2014 esta tensión internacional puede registrar un evolución similar a la del año anterior, dado el empeoramiento del conflicto armado en Siria, la creciente implicación de actores armados de la región en la guerra y los diversos incidentes violentos protagonizados por las partes en disputa, incluyendo acciones que trascienden los altercados de carácter fronterizo.

Líbano

La evolución de la situación en Líbano continuará estando estrechamente relacionada con la marcha de la guerra en Siria y podría verse crecientemente afectada por la profundización de las divisiones entre los actores políticos, la hostilidad sectaria, las consecuencias de la implicación de Hezbollah en el conflicto sirio y los episodios de represalia contra la milicia shií por parte de grupos radicales sunníes, dinámicas que en conjunto ya motivaron un aumento significativo de los niveles de violencia en 2013.

Palestina

La evolución negativa en el proceso de reconciliación intrapalestina durante el segundo semestre de 2013, en especial tras el derrocamiento de Mohamed Mursi en Egipto y la decisión de la AP de restablecer las conversaciones con Israel, podría mantenerse en 2014. La situación de aislamiento y debilidad de Hamas en un contexto marcado por la defenestración de sus antiguos patrones regionales y una AP frustrada por la falta de resultados en las negociaciones con el Gobierno israelí podrían agudizar la crisis de liderazgo y representatividad en la sociedad palestina.

Siria – Turquía

Previsiblemente, en 2014 las relaciones entre Siria y Turquía continuarán viéndose afectadas por el contexto bélico, las repercusiones en las zonas fronterizas y los flujos de refugiados, armas y combatientes en las áreas limítrofes, que ya derivaron en episodios de violencia en 2013. Desde el punto de vista de Ankara, la evolución de la situación en las zonas de mayoría kurda en el norte de Siria continuará siendo relevante para sus cálculos estratégicos en la relación con el PKK.

Filipinas Israel - Palestina Marruecos Sáhara Occidental Colombia Senegal Rep. Centroafricana

Sudán Sudán del Sur

Somalia Etiopía Malí India Afganistán Pakistán Tailandia Armenia Kosovo Serbia Moldova Georgia Turquía Yemen Myanmar Chipre Siria

Países con negociaciones formalizadas o en fase de exploración 2013

Bien (15) Con dificultades (17) Mal (5) En exploración (7) Resueltas (3)

Malí (MIA)

India (ULFA-PTF, URF, KCP-Lamphel, KYKL- MDF, KCP-Pakhanglakpa, KCP-N, KNLF, KRF, NSCN-K, NSCN-KK, NSCN-IM), Filipinas (MILF) Serbia - Kosovo Yemen Malí (MNLA) Senegal (MFDC) Sudán (SPLM-N) Sudán del Sur (facción Machar) Colombia (FARC) Afganistán (talibán) India (ULFA-I,NDFB-P) India-Pakistán (Cachemira) Myanmar (UNFC) Tailandia (BRN) Moldova (Trandsniestria) Turquía (PKK) Armenia-Azerbaiyán (Nagorno-Karabaj) Georgia (Abjasia y Osetia

del Sur) Israel-Palestina Somalia

Sudán-Sudán del Sur Marruecos-Sáhara Occidental Filipinas (MNLF) Filipinas (NPA) Chipre Etiopía (ONLF) RCA (LRA) Pakistán (talibán) Colombia (ELN) India (NDFB-R) Tailandia (PULO) Siria Sudán (JEM-Bashar) India (facción KCP-MC y UPPK)

En este capítulo se analiza la situación de 52 contextos de negociación, 47 de los cuales tienen su apartado y otros cinco reciben un comentario al final, ya sea por la escasa información disponible o por tratarse de una capitulación con un acuerdo de desmovilización. Tres grupos dejaron las armas al lograrse un acuerdo de paz con sus respectivos Gobiernos.

3. Procesos de paz

• Finalizaron tres conflictos con acuerdo de paz: el del JEM-Bashar en Sudán, y dos de la India (UPPK

y una facción del KCP-MC).

• Al finalizar el año, el Gobierno del Sudán del Sur y los militares partidarios del ex vicepresidente

decidieron reunirse en Etiopía para iniciar conversaciones de paz.

• En la RD Congo, tras la derrota del grupo armado M23, se acordó que los combatientes que no

fueran culpables de crímenes de guerra podrían integrarse en el Ejército o en la Policía.

• En Colombia prosiguieron las negociaciones con las FARC y se empezó a explorar el inicio de

conversaciones con la guerrilla del ELN.

• Se inició en Myanmar un proceso de diálogo político con el Union National Federal Council (UNFC),

plataforma que incluye a la mayoría de las insurgencias del país.

• En Filipinas se llevaron a cabo las varias rondas de negociaciones con el MILF, firmándose el tercero

de los cuatro anexos pendientes del acuerdo provisional de paz alcanzado en 2012.

• El líder del grupo armado kurdo PKK llamó al silencio de las armas en Turquía y a un proceso de

retirada de los combatientes del PKK fuera del territorio turco, pero la salida de la guerrilla kurda se

paralizó en septiembre.

• El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, realizó varias visitas a Israel y Palestina para

promover un nuevo proceso de negociación.

Tabla 3.1. Situación de las negociaciones al finalizar 2013

Un 28,8% de las negociaciones funcionaron bien, y la mayoría se referían a la India. Un 32,7% tuvo dificultades y el 9,6% fueron mal.

3.1. Procesos de paz: definiciones y

tipologías

Se entiende por negociación el proceso por el que dos o más partes enfrentadas (ya sean países o actores

internos de un país) acuerdan discutir sus diferencias en un marco concertado para encontrar una solución satisfactoria a sus demandas. Esta negociación puede ser directa o mediante la facilitación de terceros. Normalmente, las negociaciones formales tienen una fase previa, o exploratoria, que permite definir el marco

(formato, lugar, condiciones, garantías, etc.) de la futura negociación. Por proceso de paz se entiende la consolidación de un esquema de negociación, una vez que se ha definido la agenda temática, los procedimientos a seguir, el calendario y las facilitaciones. La negociación, por tanto, es una de las etapas de un proceso de paz.

Por “alto al fuego” se considera la decisión militar

de paralizar cualquier combate o uso de las armas durante un período especificado, mientras que el “cese de hostilidades” incluye, además del alto al fuego, el compromiso de no secuestrar, hostigar a la población civil, amenazar, etc.

En función de los objetivos finales buscados y de la dinámica seguida en las diferentes fases de la negociación, la mayoría de los procesos de paz pueden

catalogarse en alguna de estas cinco categorías o

modelos, aunque alguna vez se pueda dar el caso de un proceso que combine dos categorías:

a) Desmovilización y reinserción,

b) Reparto del poder político, militar o económico, c) Intercambio (paz por democracia, paz por territorios, paz por desocupación, paz por reconocimiento de derechos, etc.),

d) Medidas de confianza,

e) Fórmulas de autogobierno o “arquitecturas políticas intermedias”.

El modelo de proceso normalmente tiene que ver con el tipo de demandas presentadas y con la capacidad de sus actores para presionar o exigir (nivel de simetrías en lo militar, político y social), aunque también influyen los acompañamientos y facilitaciones, el cansancio de los actores, los apoyos que reciben y otros factores menos racionales, más bien vinculados a patologías de los líderes, imaginarios o inercias históricas. En algunas ocasiones, aunque no en muchas, y especialmente si el proceso es largo en el tiempo, puede ocurrir que se empiece desde el planteamiento de una de las categorías señaladas (la a, por ejemplo) y luego se incrementen las demandas para situar el proceso en otra categoría más compleja. También es importante recordar que no todos los procesos o sus fases previas de exploración, diálogo y negociación se hacen con una real sinceridad, pues es frecuente que formen parte de la misma estrategia de guerra, sea para ganar tiempo, internacionalizarse y darse a conocer, sea para rearmarse u otros motivos. Finalmente, es de señalar que lo que comúnmente se denomina “proceso de paz”, en realidad, no es otra cosa que un “proceso para finalizar con la violencia y la lucha armada”. La firma de un cese de hostilidades y la posterior firma de un acuerdo de paz no es más que el inicio del verdadero “proceso de paz”, vinculado a una etapa denominada “rehabilitación posbélica”, siempre difícil, pero que es donde verdaderamente se tomarán las decisiones y se realizarán las políticas que, si tienen éxito, lograrán la superación de las otras violencias (estructurales y culturales) que luego permitirán hablar

con propiedad del “logro de la paz”. En este anuario, sin embargo, se analizan los esfuerzos realizados en las primeras etapas de esa larga carrera, sin las cuales, empero, no sería posible alcanzar la meta final.

3.2. Evolución de las negociaciones

ÁFRICA