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Los proyectos de cooperación para el desarrollo son a los que se destina el mayor porcentaje de fon- dos (73%) siendo más reducidos en las áreas de sensibilización, educación para el desarrollo y acción humanitaria. Los proyectos suelen tener una proyección de ejecución anual, de limitado alcance y precisión de objetivos, lo cual resta estabilidad. Entendiendo que la cooperación debe ser un proceso transformador que requiere actuaciones a largo plazo y de desarrollo integral, el formato de proyectos no es siempre el más adecuado, hace que recaiga sobre las ONGD toda la responsabilidad de generar espacios estables de intervención.

Dentro de las principales instituciones vascas, la mayoría incorpora en sus instrumentos de coope- ración algún tipo de apoyo a proyectos con más alcance temporal y financiero, que seguimos con- siderando insuficiente (la mayoría son convocatorias bianuales y en el caso de la Agencia Vasca de Cooperación programas de tres años).

Con respecto a la sensibilización y educación para el desarrollo, se trata de un elemento indispensable en la cooperación descentralizada, ya que persigue la concienciación y movilización ciudadana en los países del Norte. Es un instrumento para la transformación. En el conjunto de la CAV se destinan de media un 9% de los recursos a esta modalidad. Es la hermana pobre de la cooperación, no solo por el escaso porcentaje de fondos destinados sino porque en raras ocasiones las administraciones públicas han tenido un papel relevante en las campañas de sensibilización. Destaca el Ayuntamiento de Vitoria- Gasteiz por la evolución y constante renovación de las convocatorias, tratando de optimizar mejor las actuaciones. Llama la atención por otra parte que la Agencia Vasca de Cooperación hasta el momento no haya elaborado una estrategia de educación para el desarrollo en los planes estratégicos que ha desarrollado hasta el momento83.

La principal característica de la acción humanitaria es su atomización entre los entes locales vascos. Lo más destacable es la cantidad de países que reciben ayuda puntual un solo año. En muchos casos, además, no viene ni de la misma institución ni ha sido gestionada por la misma ONGD. De los seis millones y medio de euros que se destinaron en 2010 a financiar estas las intervenciones, un 70% lo aportó la Agencia Vasca de Cooperación. Destaca la diferenciación que la Agencia establece en sus dos convocatorias, una línea permanente para atender a las crisis humanitarias que puedan surgir a lo largo del año y otra para financiar estrategias-marco de acción humanitaria. El resto de los fondos los cubren en su mayor parte las diputaciones y los ayuntamientos, además muy pocas optan por la distribución de los fondos en régimen de concurrencia competitiva84. Normalmente se afrontan estas ayudas como una donación y se movilizan ante crisis humanitarias mediáticas. Destaca por otra parte la experiencia del Fondo Alavés de Emergencias que se ha dotado de un sistema de apoyo económico ágil a las entidades para financiar sus intervenciones en acción humanitaria.

Por otra parte la característica común en todas las convocatorias es la carga burocrática, provocando que las ONGD tengan que reforzarse en recursos humanos detrayendo recursos de otros ámbitos.

83 En el momento de la redacción de este estudio la Agencia Vasca de Cooperación se encuentra diseñando su tercer plan estratégico. 84 La excepción son los Ayuntamientos de Bilbao, Beasain, Barakaldo y Getxo así como la Agencia Vasca de Cooperación que sí tienen convoca-

RECOMENDACIONES

• En aquellos casos en los que por el volumen de fondos destinados a cooperación y educación para el desarrollo sea viable, adoptar mecanismos de financiación estable, acordes con la realidad de los procesos de desarrollo, superando el horizonte temporal de un año de los proyectos;

• apostar por entidades activas, con el apoyo simultáneo a acciones de desarrollo y a la generación de conciencias críticas en nuestro entorno. Para ello se deben diferenciar desde el principio los proyectos de cooperación de los de educación para el desarrollo y de sensibilización, reservando un monto específico para estos últimos, que no vaya en detrimento de los fondos destinados a otras partidas. Dichos montos deben ser de al menos un 10% del total de la cantidad destinada a cooperación, siendo estos fon- dos gestionados por las ONGD. Apoyar no sólo convocatorias específicas, sino también procesos a más largo plazo;

• fijar presupuestos específicos para la acción humanitaria y de emergencia en convoca- torias diferentes a la de proyectos de cooperación al desarrollo. Se necesitan mecanis- mos de financiación más rápidos y flexibles, por lo que proponemos que se establezcan convocatorias abiertas y permanentes. En ningún caso los fondos para atender emer- gencias supondrán una merma de los fondos destinados a acciones de cooperación y de educación para el desarrollo. En el caso de pequeños municipios, aprovechar los mecanismos de coordinación interinstitucional que se habiliten para tal efecto, por ejemplo a través de Euskal Fondoa. Proponemos la creación de algún tipo de fondo de acción humanitaria, territorial o de la CAV, que articule estas aportaciones de forma ágil, eficaz y coordinada. Solicitamos asimismo que las cantidades reservadas para ac- ción humanitaria no ejecutadas finalmente sean reinvertidas en ejercicios posteriores para el mismo fin o para otras acciones de cooperación y educación para el desarrollo.