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ZONAS CALIENTES: el análisis de un gran volumen de datos de telefonía móvil permite cartografiar los lugares donde la población corre mayor riesgo de contraer gripe. Se ilustra

el resultado de un experimento en el campus del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

La solución habitual consiste en lo- calizar a los infractores y ofrecerles in- centivos o imponerles sanciones que les induzcan a mejorar su conducta. El proceso resulta costoso y poco eficaz. Sin embargo, en colaboración con el docto- rando Arthur Mani, hemos demostrado que reforzar la relación entre las perso- nas podría reducir tales situaciones a un mínimo. La clave está en ofrecer peque- ños incentivos en metálico a quienes ten- gan más contactos con los infractores y logren persuadirlos a comportarse mejor. En situaciones del mundo real, con inicia- tivas que fomentan hábitos sanos como el ahorro de energía, hemos comprobado que esa presión social bien aplicada re- sulta hasta cuatro veces más eficaz que otros métodos tradicionales.

El mismo procedimiento es válido para crear movilización social en casos especiales o de emergencia, como el es- fuerzo coordinado para alcanzar objetivos comunes. En 2009, la Agencia de Proyec- tos de Investigación Avanzada para la De- fensa (DARPA, por sus siglas en inglés) ideó una prueba para celebrar el cuadra- gésimo aniversario de Internet. Con ella pretendía demostrar que Internet y los medios sociales podían promover una mo- vilización de emergencia nacional. DAR- PA ofreció un premio de 40.000 dólares al equipo que primero localizase diez globos rojos colocados por todo el territorio con- tinental de EE.UU. Concursaron cerca de 4000 equipos y casi todos optaron por la solución más fácil: recompensar a quien comunicase haber visto uno. Mi grupo si- guió un camino diferente, que consistía en dividir la recompensa entre los que utilizasen sus redes sociales para reclu- tar a una persona que más tarde viera un globo y quienes vieran un globo ellos mismos. Se aplica aquí el principio de presión social que resuelve las tragedias de los bienes comunes: favorecer el máxi- mo uso de las redes sociales. Ganamos el concurso localizando los diez globos en solo nueve horas.

uN NuEvO ACuERDO SObRE LOS DATOS

Para lograr una sociedad dirigida por da- tos necesitamos lo que he denominado el Nuevo Acuerdo sobre Datos. Este debe ga- rantizar el fácil acceso a la información destinada a mejorar los bienes públicos sin dejar de proteger los derechos de la ciudadanía. La clave del acuerdo consis- te en tratar los datos personales como un activo, sobre el que los individuos ten- gan derechos de propiedad. En 2007, pro-

puse la siguiente analogía con la legisla- ción inglesa común sobre posesión, uso y disfrute:

Usted tiene derecho a poseer los datos que le conciernen. Sea cual fuere la enti-

dad que recoge los datos, estos le pertene- cen y puede acceder a ellos en cualquier momento. Los entes que recopilan datos cumplen, pues, una función parecida a la de un banco, que gestiona la información en nombre de sus «clientes».

Usted tiene derecho al pleno control so- bre el uso de sus datos. Las condiciones

de uso deben ser autorizadas y estar cla- ramente explicadas en un lenguaje llano. Si usted no está satisfecho sobre cómo utiliza sus datos el ente que los recopi- la, puede retirarle su custodia, igual que procedería al cerrar la cuenta de un banco que no le atiende bien.

Usted tiene derecho a disponer de sus datos o a distribuirlos. Está facultado

para destruir o redistribuir los datos que le conciernen.

En el Foro Económico Mundial he in- tentado, durante los cinco últimos años, mediar en debates sobre estos derechos básicos entre políticos, altos ejecutivos de multinacionales y asociaciones públicas de la abogacía en EE.UU., la Unión Euro- pea y el mundo entero. En consecuencia, las reglamentaciones (como los nuevos derechos de protección de la intimidad del consumidor en EE.UU.) ya están pro- porcionando un mayor control de los in- dividuos sobre sus datos, al tiempo que fomentan una mayor transparencia y com- prensión de las esferas pública y privada.

LAbORATORIOS vIvOS

Por primera vez en la historia, sabemos sobre nosotros mismos lo suficiente para construir sistemas sociales que funcionen mejor que los que siempre tuvimos. Los macrodatos prometen guiarnos hacia una transición equiparable a la invención de la escritura o de Internet.

Desde luego, el salto hacia una so- ciedad dirigida por datos será todo un desafío. En un mundo con una cantidad inmensa de datos, ni siquiera puede apli- carse el método científico acostumbrado: hay tantas conexiones posibles que nues- tras herramientas estadísticas normales a menudo dan resultados contradictorios. El enfoque científico habitual resulta ade- cuado cuando la hipótesis es clara y los datos están preparados para responder a una pregunta. Pero en la complejidad de las redes sociales a gran escala suele haber miles de hipótesis razonables, por lo que es imposible ajustar a la vez los

datos de todas ellas. En esta nueva era tendremos que administrar de otro modo nuestra sociedad. Debemos empezar por analizar las conexiones con el mundo real mucho antes y con mayor frecuencia que nunca lo hubiéramos hecho. Necesitamos crear «laboratorios vivos» donde poda- mos ensayar nuestras ideas sobre cómo configurar sociedades dirigidas por datos.

Un ejemplo de tal laboratorio lo cons- tituye la ciudad abierta que acabamos de establecer en Trento; en ella cooperan el Gobierno municipal, Telecom Italia, Tele- fónica, la fundación investigadora Bruno Kessler y el Instituto de Diseño Dirigido por Datos. El proyecto pretende promover una mayor circulación de ideas en Tren- to. Hay herramientas informáticas como nuestro sistema abierto de Almacén de Datos Personales (openPDS, por sus siglas en inglés), en el que se aplica el Nuevo Acuerdo sobre Datos. Estos programas permiten compartir con seguridad infor- mación privada, como la de la salud pro- pia y la de los hijos, mediante el control del destino y uso de esa información. De este modo, existe una aplicación openPDS que ayuda a conocer los mejores hábitos entre las familias con niños pequeños. ¿En qué gastan su dinero otras familias? ¿Sa- len y alternan a menudo? ¿A qué escuelas y médicos infantiles asisten durante más tiempo? Cuando una persona concede su permiso, tales datos pueden recopilarse, convertirse en anónimos y compartirse con otras familias a través del openPDS de una manera segura y automática.

Creemos que experimentos como el acometido en Trento demostrarán que las posibles recompensas ofrecidas por una sociedad regida por datos merecen los esfuerzos y los riesgos incurridos. Po- drían predecir y aliviar las crisis finan- cieras, detectar y prevenir enfermedades infecciosas, aprovechar nuestros recursos naturales y fomentar el desarrollo de la creatividad. Este sueño podría tornarse pronto en realidad si avanzamos con cui- dado de evitar los escollos ocultos.

Society’s nervous system: Building effective government, energy and public health systems. a. pentland en computer, vol. 45,

n.o 1, págs. 31-38, enero de 2012.

Personal data: The emergence of a new asset class. world economic forum, enero de 2012. www.weforum.org/reports/personal-data- emergence-new-asset-class

The new science of building great teams. alex

«sandy» pentland en Harvard Business review, abril de 2012.

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INFORMACIÓN IMPERFECTA

Un primer paso para elucidar un tema complejo o escurridizo consiste en cen- trarse en los hechos. En el caso de la privacidad, estos nos están vedados. Quienes han menguado nuestro ámbito privado, trátese de empresas o de organismos estatales, están decididos a que no restrinjamos el suyo. Por ejemplo, la Agencia de Seguridad Nacio- nal de EE.UU. (NSA) lleva largo tiempo ocultando sus extensas operaciones de vigilancia electrónica. Ni siquiera tras las recientes filtraciones de Edward J. Snowden, el excontra- tista de la NSA, podemos hacernos sino una idea aproximada de lo que está ocurriendo.

No existe en el mundo actual ni un solo observador que posea una imagen completa de quién ha estado recopilando datos de quién. Ciertas organizaciones, como la NSA, sa- ben sin duda mucho más que nadie, pero ni siquiera ella conoce toda la panoplia de al- goritmos que entidades empresariales o gubernativas han aplicado a datos personales, ni para qué uso o finalidad.

Nuevas

concepciones

de la privacidad

C I E N C I A Y S O C I E D A D

Un poco de luz sobre uno de los temas