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Research process 50

3.   RESEARCH METHODOLOGY 45

3.6.   Research process 50

1.5.2.1 Coros no profesionales o amateurs. Dentro de esta tipología se consideran aquellas agrupaciones en las cuales el trabajo del cantor no es remunerado, pudiendo serlo o no el del director. Este tipo de agrupación organiza su trabajo en ensayos regulares, normalmente una o dos veces por semana. Dichos ensayos son sesiones programadas para aprender un repertorio de forma paulatina.

En cuanto al porcentaje de cantores con formación musical en lectura de partituras y/o canto, se puede encontrar una variedad considerable que va desde el 5 % al 100 % (Fernández, 2014). Por tanto, en un extremo podemos encontrar grupos con una alta formación y calidad musical (aunque no se llamen “profesionales” por no recibir remuneración económica) y, en el otro, agrupaciones llamadas también amateur donde un

alto porcentaje de sus miembros –los no lectores- aprenden las obras prácticamente de oído, a través de estrategias como la imitación de la voz del director o de un cantor experto, de las melodías interpretadas en un instrumento y de grabaciones de audio o vídeo.

En el ámbito de este estudio es importante destacar que todas las estrategias que acabamos de reseñar, cuyo empleo es común en el ámbito coral amateur, son en realidad diferentes modos de representación del sonido que se encuentra originalmente representado en la partitura como notación musical. Dicha partitura suele ser el soporte básico de representación que se emplea en los coros, independientemente de la pericia en lectura musical de sus componentes. En el caso de los no lectores, el texto de la partitura es su referencia principal. Este actúa como mediador con el propósito de deducir el significado de los signos de la notación musical, con la ayuda de los modos de representación anteriormente reseñados.

1.5.2.2 Coros semi–profesionales. En un ámbito intermedio encontramos los coros semi-profesionales cuyo porcentaje mínimo de cantores expertos está en torno al 70 %. (Fernández, 2014). En este tipo de agrupación no existe salario regular para el cantor, sino que se cobra cada concierto o evento, haciendo después un reparto de los beneficioso, eventualmente, reinvirtiéndolos en la propia agrupación. El director es experto y puede cobrar en función de los beneficios o tener asignado un sueldo. Al igual que el coro amateur, este ensaya regularmente, aunque la frecuencia puede ser más espaciada que la de aquél y las estrategias de aprendizaje diferentes, debido al mayor porcentaje de cantores expertos que suele contener.

Tanto los coros amateurs, como los semi–profesionales, se estructuran frecuentemente como “asociación” en la que el director asume la responsabilidad de las cuestiones técnico-musicales, mientras que aquellas referentes a la organización son decididas desde la entidad asociativa a la que pertenecen todos los miembros.

1.5.2.3 Coros profesionales. Los coros profesionales están formados por cantantes expertos en música y técnica vocal, cada uno de los cuales puede trabajar también simultáneamente como solista en conciertos o música escénica (ópera, oratorio, teatro musical, etc.). Su actividad es remunerada y se trabaja con normas estrictas a las órdenes de un director con perfil autocrático de intérprete.

La finalidad de estas agrupaciones es directamente artística y crematística. Aunque se den procesos de enseñanza–aprendizaje, estos no suelen ser explícitos puesto que se exige la autonomía del cantante, basada en su formación musical y, sobre todo, porque se trabaja en tiempos muy ajustados con objetivos asociados a conciertos programados por entidades, con un condicionante económico. Este tipo de coros no será objeto de estudio en el trabajo que aquí presentamos.

Revisadas las características de estas tipologías según su grado profesional y la pericia lectora de los cantores, podemos concluir que las agrupaciones no profesionales y semi–profesionales desarrollan su trabajo en torno a las sesiones de ensayo coral para las que el director elabora un plan de trabajo y pone en marcha una serie de acciones dirigidas a que el grupo llegue a interpretar obras musicales bajo su dirección. Los estudios que presentaremos en la sección empírica se centran en el enfoque que acabamos de describir, el ensayo coral como escenario de enseñanza–aprendizaje y, más concretamente, en el punto de vista del director como agente de ese aprendizaje.

En el siguiente capítulo profundizaremos en este enfoque.

Capítulo 2

El ensayo coral como contexto de enseñanza–aprendizaje

En el capítulo anterior hemos situado el contexto en el que se desenvuelve el escenario de nuestro estudio, el ensayo coral. Para ello hemos revisado el concepto de agrupación vocal, la evolución del movimiento coral en Occidente en los últimos dos siglos y las tipologías de coros predominantes. Todo ello nos permite una mirada al ensayo coral no profesional o amateur como un escenario donde se generan situaciones de aprendizaje en las que los aprendices son los cantores y el rol del director es doble, intérprete y docente.

Como ya dijimos en la Introducción de este trabajo, exploramos este escenario sólo desde el punto de vista del director de coro, tanto en sus concepciones del aprendizaje como en su práctica, tal como se verá en los Objetivos generales y en la Sección empírica. Otro punto de vista posible sería en el de los cantores como aprendices, aspecto que queda pendiente para futuras investigaciones.

Tradicionalmente, el rol del cantor amateur no se considera el de un aprendiz en el sentido académico del término ni tampoco el rol de director se asimila al de docente, aunque el objetivo del ensayo suele ser el aprendizaje y la práctica de una serie de obras musicales para ser interpretadas en conciertos u otros eventos. Esta consideración se debe a que normalmente no se explicita ningún objetivo de aprendizaje musical ni de otro tipo, excepto en el caso de que el ensayo se desarrolle en torno a un currículo de enseñanza– aprendizaje como sucede en nuestro país en las enseñanzas artísticas de música (Ley Orgánica 2/2006; Real Decreto 1577/2006). En ellas existe una asignatura denominada Coro en cuya programación, como en la de cualquier otra asignatura, se deben explicitar los componentes habituales referentes a objetivos, competencias, contenidos y evaluación relacionados con las dimensiones qué se aprende y cómo.

En cualquier caso, asociado o no a un currículo, podemos considerar que la dirección coral se desenvuelve en torno a los componentes mencionados puesto que se gestiona la dimensión cómo cuando el director propone una serie de acciones (cantar, escuchar, tocar, imitar, etc.) en unas determinadas condiciones (tipo de organización temporal del ensayo, tipos de interacción entre cantores o entre cantores y director), con el fin de conseguir unos resultados (dimensión qué), bien sean psicomotrices (audición polifónica, técnica vocal, etc.), conceptuales (por ejemplo, niveles de comprensión de la

partitura) o expresivos. Asimismo, el director selecciona el repertorio con criterios más o menos epistémicos. De la misma forma, podremos observar además si el director gestiona o no determinados procesos cognitivos que intervienen en el aprendizaje de los cantores, tales como la repetición, el aprendizaje significativo, la motivación, la transferencia, entre otros, aspectos también relacionados con la dimensión cómo. Todo ello nos permitirá además observar si existen diferencias en el uso de esos componentes que se puedan relacionar con diferentes concepciones de la enseñanza y el aprendizaje, aspecto en el que profundizaremos en el capítulo 3 de esta Sección teórica.

En el siguiente apartado nos centraremos en revisar algunos estudios realizados sobre los contextos formales e informales, para después analizar el contexto coral en relación con estos parámetros. Por último, expondremos algunos ejemplos actuales de intervención e investigación sobre el aprendizaje formal interactuando con el no formal en el terreno coral, principalmente en España.