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perspectives into research on socio-technical transitions: Case studies in the Swiss energy

4. Towards a research programme on spatial patterns in energy transitions

La Hipótesis del óptimo cognitivo ha resultado de gran interés dentro de la Ciencia Cognitiva de la Religión para ser contrastada empíricamente. Se podría decir que los conceptos religiosos han sido, de alguna manera “seleccionados”, es decir, han sobrevivido a numerosos ciclos de adquisición y comunicación (Boyer, 2001). Entre los factores que contribuyen a que las ideas logren una distribución cultural importante cabría encontrarse factores ecológicos, sociales, institucionales y psicológicos. El más destacado de los factores psicológicos es el poder memorístico (Sperber, 1996). Una idea que se recuerda mejor, tendrá muchas más probabilidades de ser transmitida.

En el conocido estudio La guerra de los fantasmas (Bartlett, 1932), Bartlett encontró que los conceptos que contradecían las expectativas de los/as participantes, o bien se olvidaban en sucesivos recuerdos, o bien terminaban siendo sustituidos por otros más familiares. Trabajos

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posteriores han desafiado estos resultados encontrando ventajas memorísticas para conceptos contrarios a las expectativas de los/as voluntarios/as en los estudios. En una serie de cuatro experimentos con un diseño de reproducción en serie, Justin Barrett y Melanie Nyhof (2001) presentaron leyendas nativas americanas que contenían conceptos mínimamente contra-intuitivos (un niño convertido en una piedra azul) e intuitivos, a un grupo de estudiantes universitarios/as norteamericanos/as que las debían recordar con la mayor fidelidad posible. Sistemáticamente, los/as participantes recordaron un mayor número de conceptos contra-intuitivos. Además, los autores se inventaron una historia fantástica con el mismo número de conceptos contra-intuitivos (un ser inmortal), bizarros9 (un ser que no muere fácilmente por causas naturales) e intuitivos. El índice de recuerdo fue de nuevo mayor para los conceptos mínimamente contra-intuitivos seguidos de los bizarros y de los intuitivos. Experimentos subsiguientes empleando contextos más naturalistas de recuerdo, diferentes categorías implicadas (plantas, animales y objetos) y evaluando el recuerdo diferido después de tres meses, encontraron las mismas ventajas para los conceptos contra-intuitivos (Barrett & Nyhof, 2001).

De modo similar, Pascal Boyer y Charles Ramble (2001) llevaron a cabo una serie de cinco experimentos usando tareas de recuerdo libre para comprobar la Hipótesis de la mínima contra-intuición. En los primeros tres experimentos presentaron una versión adaptada de la historia fantástica empleada por Barrett y Nyhof (2001) (un embajador que visita un museo lleno de objetos y seres extraordinarios en una galaxia lejana) a un grupo de estudiantes universitarios/as. La historia contenía ideas intuitivas y violaciones de las categorías “persona” y “objetos artificiales” que constituidas como rupturas de las propiedades psicológicas y físicas respectivamente (gente que puede ver a través de un muro, muebles que flotan en el aire) o como transferencias (gente hecha de metal, objetos que son conscientes de lo que ocurre a su alrededor). Los conceptos mínimamente contra-intuitivos no sólo se recordaron mejor que los intuitivos sino también que los máximamente contra-intuitivos (aquellos que describían una ruptura y una transferencia al mismo tiempo, como un objeto que sólo recuerda lo que no ha

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Las ideas o conceptos bizarros serían aquellos que describen características extremadamente inusuales pero que no suponen violaciones explícitas a nivel de categoría. Por ejemplo, un escarabajo de 50 kgr viola las expectativas y regularidades a nivel básico (insectos) pero no a nivel de categoría (animales).

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ocurrido). Según los autores, estos conceptos carecen de potencial inferencial ya que poseen numerosas violaciones haciéndose difícil su categorización dentro de un dominio natural. Finalmente, se replicaron los estudios con personas de diferentes culturas; monjes budistas y africanos orientales, encontrando las mismas ventajas de recuerdo para los conceptos mínimamente contra-intuitivos sobre los intuitivos y bizarros (un hombre que puede arrancar un árbol con sus brazos desnudos) (Barrett & Nyhof, 2001).

Siguiendo una aproximación diferente, Anders Lisdorf (2004) analizó detalladamente los prodigios romanos10 por ser fuentes narrativas muy interesantes ya que no sólo permiten estudiar qué cantidad y tipo de conceptos hay en ellas sino cómo varían tales conceptos a lo largo del tiempo tras sucesivas generaciones de transmisión. El autor encontró que en estas extraordinarias narrativas existía un mayor número de conceptos mínimamente contra- intuitivos (una estatua que suda, un pez que sale de la tierra) que de conceptos bizarros (un lobo en la ciudad, algo extremadamente raro en la época) e intuitivos. Como se comentó en el apartado 3.2.3., el psicólogo Justin Barrett elaboró un sistema para cuantificar los conceptos contra-intuitivos y así evitar confusiones en su codificación (Barrett, 2008). Empleando este sistema, Barrett, Burdett y Porter (2009) analizaron una muestra de 73 leyendas y fábulas de América, Oceanía, Eurasia, y África. Del mismo modo que Lisdorf (2004), los autores encontraron una mayor presencia de conceptos mínimamente contra-intuitivos (un caballo parlante, una escalera invisible o una mujer que regresa a la vida después de la muerte) que de intuitivos. Además, verificaron que existía un óptimo en la transmisión cultural de los conceptos contra-intuitivos dentro de los cuales, aquellos que describían agentes intencionales eran más comunes y recurrentes (Barrett, Burdett & Porter, 2009).

En otro estudio, Johnson, Kelly y Bishop (2010) generaron conceptos con diferentes grados de contra-intuición, a partir del sistema propuesto por Barrett (2008), para comprobar su memorabilidad en una tarea de recuerdo libre con estudiantes universitarios/as. Una vez más, aquellos técnicamente descritos como mínimamente contra-intuitivos (una rosa que

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Los prodigios romanos son microhistorias sobre augurios y presagios de los romanos, que circularon de generación en generación y fueron finalmente registradas por oficiales romanos. Las crónicas anuales de los prodigios han sido heredadas con bastante fidelidad en el periodo comprendido entre los años 218 y 44 a.C.

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susurra, una leona que pare seres humanos) se recordaban mejor que los conceptos contra- esquemáticos11, incluso una semana después de la tarea de recuerdo (Johnson, Kelly & Bishop, 2010). Con este mismo sistema de elaboración de íte ms contra-intuitivos, un estudio encontró que las ventajas memorísticas eran superiores en participantes de hasta 25 años en comparación con participantes con mayor edad cuando se midió el recuerdo al cabo de una semana, aunque ningún grupo los recordó mejor en la tarea de recuerdo inmediato (Gregory & Barrett, 2009).

Diferentes investigadores han criticado las aproximaciones basadas únicamente en la cuantificación de conceptos y han argumentado que la Hipótesis del óptimo cognitivo podría operar también a nivel de narrativas o conjuntos de creencias. Ara Norenzayan y Scott Atran (2006) pusieron a prueba esta idea en una serie de dos experimentos. Primero examinaron el recuerdo de listas de conceptos intuitivos, bizarros, mínimamente contra-intuitivos y máximamente contra-intuitivos. Contrariamente a los estudios antes descritos, encontraron que los conceptos intuitivos se recordaban mejor que todos los demás, tanto en una tarea de recuerdo inmediato como transcurrido una semana. Posteriormente, analizando el conjunto de cuentos de los hermanos Grimm, llegaron a la conclusión de que aquellas narrativas con pocos (entre 2 y 3) conceptos contra-intuitivos, disfrutaban de mayores ventajas culturales en comparación con narrativas máximamente contra-intuitivas, es decir, con un gran número de conceptos contra-intuitivos (Norenzayan & Atran, 2006).

Estudios posteriores han demostrado que los conceptos contra-intuitivos, además de constituir un número pequeño dentro de una narrativa para asegurar un elevado éxito de transmisión cultural, han de contribuir a la cohesión global de la historia (Upal, 2011) y a su integración (Harmon-Vukic & Slone, 2009). En este mismo sentido, se ha enfatizado el rol del contexto en la memorabilidad de los conceptos mínimamente contra-intuitivos, ya que mientras conceptos mínimamente contra-intuitivos e intuitivos inmersos en un contexto contradictorio se recordaban igual, cuando un contexto coherente estaba presente aparecía una clara ventaja para los conceptos mínimamente contra-intuitivos (Gonce, Upal, Slone, & Tweney, 2006). En esta línea, se han propuesto modelos seguidos de evidencias

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experimentales que ponen de manifiesto la importancia del contexto en el éxito cultural de los conceptos mínimamente contra-intuitivos (Upal, Gonce, Tweney, & Slone, 2007). Más recientemente, nuevas evidencias usando medidas conductuales, como tiempos de reacción combinadas con medidas de recuerdo, han demostrado nuevamente ventajas para los conceptos mínimamente contra-intuitivos (Harmon-Vukic, Upal & Sheehan, 2012).

3.3.6. ¿Una marca de religiosidad?

De todos estos estudios dedicados a testar empíricamente la Hipótesis del óptimo cognitivo (Barrett, 2000; Boyer, 2001), se concluye que la contra-intuición es una característica central en el éxito cultural de estos conceptos. Algunos autores han afirmado que tal característica es una marca de religiosidad, sobre todo en aquellos conceptos que describen agentes intencionales (Pyysiäinen, Lindeman & Hakela, 2003). Sin embargo, una crítica surge al preguntarse acerca de conceptos que han alcanzado un elevado grado de presencia en la cultura, siendo formalmente contra-intuitivos pero claramente no religiosos. Esta “contradicción” ha sido denominada por algunos autores como “el problema de Mickey Mouse” (Atran, 2002; Culotta, 2009). Mickey Mouse es un concepto claramente contra- intuitivo en el sentido técnico del término: un ratón que habla aunque al que, casi con total seguridad, nadie rezaría. Algunos autores han propuesto otras características que podrían influir en el mejor recuerdo de los conceptos contra-intuitivos, como el grado de activación emocional (Purzcki, 2010) o la capacidad de representarse un determinado concepto (Slone, Gonce, Upal, Edwards & Tweney, 2007).

La hipótesis del óptimo cognitivo supuso la operativización de una idea novedosa para explicar la recurrencia del pensamiento religioso en la historia de la cultura. Diferentes tipos de conceptos mínimamente contra-intuitivos existen en todas las religiones conocidas y se han expuesto numerosas evidencias que constatan que estos conceptos resultan más atractivos para la mente humana. Sin embargo, hasta la fecha, todas estas evidencias provienen de estudios comportamentales y el conocimiento de cómo el cerebro integra y comprende tales conceptos es prácticamente nulo. Con el desarrollo vertiginoso de las técnicas de neuroimagen cerebral en las últimas décadas, cabría esperar que la neurociencia cognitiva permita abordar un tema de tanto interés como el de la estructura conceptual de las creencias religiosas. La

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falta de este tipo de estudios se enmarca dentro de una ausencia más general del uso de estas técnicas para abordar cuestiones culturales tratadas desde un punto de vista cognitivo y neurobiológico, algo que en los últimos años ha comenzado a contrarrestarse.

Entender cómo y cuándo el cerebro humano accede e integra los significados contra- intuitivos que conllevan las ideas religiosas se convierte en un paso indispensable para poder seguir avanzando en la comprensión de por qué la religión es un fenómeno omnipresente en las sociedades humanas.

Capítulo 4

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4. METODOLOGÍA: ELECTROFISIOLOGÍA